PREPARAR LA HUELGA GENERAL

Articulo de OPINION
IXONE REKALDE-MIKEL LABEAGA
(militantes de Antikapitalistak)
14/11/2019

La Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria, en la que se integran sindicatos y numerosos colectivos, han anunciado una huelga general el próximo mes de enero, para reclamar unas condiciones laborales, pensiones y vida dignas. No nos cabe ninguna duda de que se dan las condiciones objetivas para convocar una huelga general.

Quienes desde las empresas y fábricas hemos vivido las movilizaciones y convocatorias de huelga, en algunos casos nos hemos encontrado con reticencias, cuando no con la más absoluta indiferencia o incluso con la reacción contra esas movilizaciones. Aprendimos que las huelgas hay que prepararlas.

En Euskal Herria, entre los años 80 y 2012, (13 se hicieron entre esos años) se ha usado y a veces abusado de la convocatoria de huelga general. El debate no es, o no debiera ser, la justeza de dichas convocatorias, que en la mayoría de los casos estas eran no solo justas, sino incluso necesarias. Quizá sin hacer un análisis profundo del sentimiento y efectos que entre los y las trabajadoras, ese tipo de movilización tenía, no tengamos un diagnóstico sobre las mismas.

Organizaciones políticas, sindicatos e incluso movimientos sociales convocaban la huelga general como respuesta a las diferentes agresiones de los gobiernos. Muchos eran los motivos por los que diferentes agentes políticos y sociales convocaban a aquellas huelgas generales.

Volvemos a repetir, no era que los motivos fueran justos o no para tal convocatoria, sino que no se valoraba el esfuerzo ni el nivel de conciencia que se hacían por parte de los convocados. Creemos sinceramente que no se valoraba, y no se valora, suficientemente qué y a quién se convoca ni los efectos que entre la ciudadanía tiene una huelga general poco sentida o preparada. Evidentemente no se viven igual una huelga por un convenio que una huelga en caliente por algún motivo represivo grave, que una convocatoria de uno a más días por una petición a un gobierno en defensa de derechos generales en frio que con lo que cuenta es con la indignación acumulada de la ciudadanía.

No es lo mismo el paro del alumnado o la movilización de los pensionistas, que el esfuerzo que supone a los huelguistas de una empresa, que ponen encima de la mesa pérdidas de salarios, a veces absolutamente necesarios para mantener a sus familias con situaciones de salarios de miseria, precariedad, en los que los descuentos por un día de huelga, sumando partes proporcionales y pagas, son un buen mordisco a esos pobres salarios. Incluso no es igual el esfuerzo y cómo viven las convocatorias unos trabajadores de una empresa grande como CAF, la administración…por ejemplo, con las de un pequeño taller, los peligros de sanciones y represalias en ambos casos no son las mismas.

No es posible convocar huelgas por decreto. La mayoría de las huelgas a las que nos hemos referido, se hacían con la simple convocatoria por parte de las direcciones sindicales o políticas que las convocaban, con la posterior dinámica de movilización de piquetes el mismo día de huelga. Carecían de la preparación previa. Y eso ha supuesto limitaciones en el imaginario de los y las trabajadoras, que además han sufrido el constante desprestigio desde sectores de la prensa.

La izquierda política desde el siglo XIX ha debatido muchas veces sobre el papel de la huelga general, que era considerada como el elemento que serviría para iniciar la revolución social, al paralizar la actividad del Estado e implementar el control obrero de la producción y la administración estatal.

Georges Sorel fue el principal teórico de esta forma de acción. En Reflexiones sobre la violencia (1908), señalaba que la huelga general servía para reforzar la solidaridad, el espíritu revolucionario en la clase trabajadora. Planteaba en doble sentido: Demostrar el poder de control de las trabajadoras o de doble poder con el estado. En segundo lugar, como un método de aumentar el nivel de conciencia y movilización de la clase obrera y la ciudadanía.

Organizar la huelga general

Cuando se convoca una huelga general de un día con consignas y reivindicaciones generales a los gobiernos, evidentemente esta convocatoria no tiene como fin el logro inmediato de alguna reivindicación, sino que la convocatoria de huelga cobra el carácter que G. Sorel nos planteaba «aumentar el nivel de conciencia y demostrar la capacidad y poder de la ciudadanía». Es por esto que precisamente la tarea de preparación y concienciación cobra un sentido especial en las convocatorias de las futuras huelgas generales.

Tenemos tres meses para organizar la huelga general y para tratar de sumar el máximo de fuerzas en el empeño, sin sectarismos, Poniendo por delante el éxito unitario de la movilización y el rearme de la clase trabajadora.

Hay que trabajar porque la convocatoria de huelga general sea una marea humana de ciudadanas y ciudadanos reclamando los derechos que les corresponde.

Y para eso es imprescindible hacer pedagogía, organizar reuniones de sindicatos y comités de empresa, hacer asambleas de trabajadores… organizar asambleas o reuniones con sectores populares en cada pueblo. Organizar asambleas en los centros escolares, universidades, formación profesional… Buscar la unidad de los trabajadores y sus organizaciones. La huelga hay que organizarla de abajo arriba, donde el sujeto político sea la ciudadanía.

Aprendamos de las movilizaciones en curso, cuando hay unidad sindical, los y las trabajadoras responden de forma unitaria y colectiva a los llamamientos de movilización. Las pruebas de ello están bien claras: El metal bizkaino o la lucha de la enseñanza concertada, entre otras muchas movilizaciones. A pesar de llevar varios meses de movilización y del esfuerzo que ello supone, la moral y combatividad sigue alta. La unidad es fundamental para los éxitos de nuestras luchas.

Llamar a la huelga general supone demostrar que queremos la coordinación de luchas. Coordinación entre los que están ya movilizados con los que llamamos a la movilización. Sin sectarismos, poner las reivindicaciones de quienes están luchando en el centro de la movilización, no la autoafirmación y las diferencias.

Es imprescindible buscar el máximo de unidad sin exclusiones preconcebidas y si alguna dirección no se suma será en todo caso su responsabilidad. Como decía R.Luxemburg: «Si las huelgas generales dependiesen de la ‘propaganda incendiaria’ de los románticos de la Revolución o de las decisiones confidenciales o públicas de los jefes de partidos no habríamos tenido en Rusia ni una sola huelga general», «que la huelga general no es un producto artificial, programado y decretado, sino un fenómeno histórico que se produce necesariamente en un momento determinado sobre la base de las relaciones sociales existentes».

Las condiciones están dadas, no vale pues aquella afirmación de algunas direcciones sindicales, de que la clase trabajadora no responde, se trata de que las convocatorias las sientan como suyas y no como algo ajeno convocado desde instancias lejanas.

Tenemos tres meses para avanzar en este objetivo.
Ponernos a la tarea desde ya es fundamental si no queremos que, de nuevo, las convocatorias de huelga se conviertan en caricaturas de huelga general y, en vez de aumentar el nivel de conciencia, creen mayor desafección entre las trabajadoras y los trabajadores con el mundo sindical y un método de lucha.

ELECCIONES DEL 10N Y PACTO DE GOBIERNO

Articulo de opinión de Mauricio Roriguez-Gastaminza.

 

Los resultados de los pasados comicios han dejado de manifiesto varias conclusiones tanto en Euskal Herria como en el resto del estado.
En la CAV, el PNV se ha afianzado, una vez más, como primera fuerza en votos el PSE se ha mantenido, EH Bildu ha incrementado sus votos manteniendo la misma representación, Podemos ha perdido un diputado por Bizkaia y continúa con su sangría de votos y el PP a coseguido un escaño a duras penas. A C’s y a VOX no se les espera en Euskadi, por ahora. Todo esto refleja que en Euskadi se vota diferente, cada vez más, que en el estado español.

En Nafarroa EH Bildu ha conseguido un escaño a costa del PSN. En el resto del estado el PSOE pierde votos y tres diputados, el PP gana en votos  y 23 escaños, VOX gana votos, 29 diputados y se convierte en tercera fuerza, C’s se desploma espectacularmente y pierde 47 electos y Unidas Podemos pierde  votos y 9 diputados, continuando su “descenso a los infiernos”, olvidado ya su “asalto a los cielos”. MAS PAÏS de Errejón ha conseguido 3 diputados, le ha restado un    escaño a Podemos en Málaga en beneficio del PP, no le ha afectado tanto como se preveía.

El hecho más preocupante ha sido sin duda el ascenso del partido fascista VOX, el estado postfranquista español ya puede hinchar el pecho, se ha homologado, por fin,  al menos en ese aspecto, a Europa. Triste homologación, por cierto.

 Ya sabemos que los fascismos del siglo XXI no son exactamente iguales a los de los  los años 30 del siglo pasado, pero si medran entre la ciududanía por causas bastante similares.

En la Alemania de los años 30, la crisis búrsatil del 29 y las reparaciones de guerra después de la derrota de 1918, 6.000 millones de libras esterlinas en oro a la Triple Entente, Gran Bretaña,   elevado aumento del paro, hoy en el estado español, paro, precariedad y amenaza  de una nueva crisis económica.

Conflicto territorial. Alemania despues del Armisticio de 1918, pierde Alsacia y la Lorena en favor de Francia, la franja de Danzig y la Prusia Oriental para Polonia y varios territorios para Bélgica, Países Balticos y Rusia. Los nazis utilizaron esto  para tocar la fibra sensible del pueblo alemán. En el estado VOX ha utilizado machaconamente el Proces de Catalunya para hacer exactamente lo mismo.

Ataques a las minorías y xenofobia. Los nazis utilizaron al pueblo judío como chivo  expiatorio de todos sus males, tambíen a los comunistas, gitanos y homosexuales. Los judíos de VOX son los emigrantes que nos quitan el trabajo, las feministas y  todo el colectivo LGTBI.

 Nos espera una larga travesía por el desierto, pero la gente de izquierda marxista estamos preparadas para una larga lucha, seguiremos incrustados en los movimientos sociales, en las luchas locales y trataremos de contribuir a conseguir una unificació política de todos los movientos en un sujeto político que consiga, por fin, una verdadera ruptura democrática con la actual situación y el pasado franquista. La Historia  da a veces unos giros inesperados, ayudada por las masas populares, que pilla a mucha gente con el pie cambiado y con los pantalones bajados.

  El pacto de gobierno PSOE- Unidas Podemos. No vamos a hacer un relato cronólogico de las largas negociaciones estos últimos meses entre el PSOE y Podemos. En mi opinión Podemos debería haberse mantenido fuera del futuro gobierno, votar sí a la investidura de Sanchez como mal menor,  y ejercer de presión de izquierda en el parlamento. Pero Pablo Iglesias ya nos tiene  acostumbrados a sus rebajas, tácticas según él, programáticas para afianzarse en el aparato institucional y no asustar al Ibex 35. Ya no habla del régimen del 78, del refrémdum en Catalunya, de la consulta popular sobre monarquía o república, de una banca pública y de muchas reivindicaciones rupturistas que ya no salen de su  boca. Argumenta a sus fieles que hay que ir paso a paso para no asustar a los poderes fácticos, la oligarquía, e ir consiguiendo mejoras para el pueblo.

Decía el gran escritor de izquierdas norteamericano John Dos Passos, cuyo hermano  murió luchando con las Brigadas Internacionales contra los sublevados fascistas en España, decía John Dos Passos , “ Lo que no se verbaliza, lo que no se visualiza, no existe”

Mauricio Roriguez-Gastaminza.

 

ABSENTISMO Y REFORMA LABORAL

IXONE REKALDE
(MILITANTE DE ANTIKAPITALISTAK)
 

No se trata ya de derogar las últimas dos reformas laborales, las de Rajoy PP, y Zapatero PSOE, tanto monta, monta tanto. No se trata de tocar o retocar aquellos artículos más lesivos de la reforma laboral. El 90% de los artículos de esa reforma, son lesivos para la clase trabajadora. Se trata de rehacer un nuevo contrato social desde cero, donde pongamos la vida en el centro de este contrato.

2019/10/28

Recientemente ha saltado la noticia de que el Tribunal Constitucional avala los despidos por absentismo laboral reiterado, aunque esté justificado, y los considera despidos objetivos, noticia que sin embargo no ha tenido mucho eco en la prensa tradicional, más allá de prensa más específica en temas económicos. Lo cierto es que en el 2012 este artículo generó mucha controversia y hoy, después de comprobar qué ha supuesto en términos de calidad de empleo la reforma laboral del 2012, no nos ha cogido de sorpresa. Las palabras clave son: absentismo laboral, extinción del contrato, costes del despido, reforma laboral del 2012.

El antecedente es que el juzgado de lo Social número 26 de Barcelona solicitó que el Constitucional se pronunciase sobre si el despido por absentismo era constitucional, alegando que contravenía los artículos de la Carta Magna número 15 (que garantiza la integridad física y moral), el 35.1 (que recoge el derecho al trabajo, libre elección de oficio y a una remuneración suficiente sin discriminación por sexo) y el 43.1 (que recoge el derecho de protección a la salud).

El despido por absentismo está regulado en el artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores. Permite al empresario extinguir el contrato de un trabajador por causas objetivas (con una indemnización de 20 días por año trabajado y un máximo de una anualidad), ante faltas de asistencia al trabajo, que aunque estén debidamente justificadas sean intermitentes. Estas ausencias deben alcanzar el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, siempre que el total de faltas de asistencia en los doce meses anteriores alcance el 5% de las jornadas hábiles, o el 25% en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses.

Se excluyen las ausencias por huelga legal; por actividades sindicales; accidente de trabajo; cualquier baja relacionada con la maternidad; permisos y vacaciones; bajas por enfermedad o accidente no laboral cuando dure más de veinte días consecutivos; las derivadas por violencia de género acreditadas; o las ausencias por tratamiento médico de cáncer o enfermedad grave.

Pero para entenderlo mejor, pongamos números concretos a estos porcentajes.
Sobre una jornada de 40 horas semanales (8h/día, 5d/semana): 8 jornadas laborales en 2 meses consecutivos. Ponerse enferma, tener una enfermedad crónica, tener una situación familiar complicada, y una larguísima lista de causas se va a poner muy caro.

Así, con el aval del Constitucional, se abaratan los costes del despido, al ser un despido por motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción, es decir un despido procedente de toda la vida, y la indemnización pasa a ser de 20 días por año trabajado hasta un máximo de 12 meses.

Paralelamente, y también recientemente, saltó la noticia del índice de absentismo laboral en el Estado, donde curiosamente el índice mayor lo marcaba Euskadi. ¡Sorpresa! ¿Somos absentistas por vagos? ¿O ejercemos nuestros derechos laborales?

Veamos que dice la RAE sobre la palabra «Absentismo»: abstención deliberada de acudir al trabajo. Traducido: faltas al trabajo deliberadamente. Es decir, en el imaginario capital/productividad acuñamos un término peyorativo.

Cómo lo diría un diccionario «económico»: «ausencia de una persona de su puesto de trabajo, en horas que correspondan a un día laborables, dentro de la jornada legal de trabajo». Puede que te ausentes justificadamente, sí, pero no curras ni produces.

Y en el diccionario de una trabajadora con conciencia de clase: preferimos hablar de «derechos laborales» para tener una vida digna en términos de salud y conciliación familiar. Este artículo en cuestión (52.d del Estatuto de los Trabajadores) fue una demanda largamente requerida por la clase empresarial y vio sus deseos satisfechos en la reforma laboral del 2012.

Hablamos de la maldita «reforma laboral de 2012». Esa que las fuerzas «progresistas», quieren derogar. Esa que puso patas arriba «los consensos» en torno a los derechos laborales y marcó una inflexión en dichos derechos. La reforma laboral del 2012 supuso un decretazo neoliberal contra los derechos de la clase trabajadora. De aquello vino la lacra de la precariedad laboral, los contratos temporales, las jornadas laborales extenuantes, los sueldos pírricos.

No se trata ya de derogar las últimas dos reformas laborales, las de Rajoy PP, y Zapatero PSOE, tanto monta, monta tanto. No se trata de tocar o retocar aquellos artículos más lesivos de la reforma laboral. El 90% de los artículos de esa reforma, son lesivos para la clase trabajadora.

Se trata de rehacer un nuevo contrato social desde cero, donde pongamos la vida en el centro de este contrato. Se trata de conciliación laboral y familiar, se trata de reparto justo de la riqueza, se trata de un reparto justo del trabajo. La ecuación es sencilla y nosotras, las de abajo, la clase trabajadora no tenemos que tener ningún miedo ni ningún complejo en decir alto y claro que muchas tendrán que ganar más, tanto en términos de salarios como tiempo para conciliar la vida, y pocos, tendrán que ganar menos. Mucho menos.

Las fuerzas que se dicen progresistas, las que se sitúan a la izquierda del PSOE, en el Estado y en Euskadi, deberían medir bien qué alianzas tejen, qué presupuestos pactan, y qué gobiernos de coalición impulsan. El PSOE amaga con la derogación, con la boca pequeña, pero en los espacios económicos hablan de reformar «aquellos artículos más lesivos». De derogación nada de nada. El PNV si bien en el 2012 votó en contra de la reforma laboral, hoy amagó con no apoyar a Sanchez si pactaba con Unidas Podemos la derogación de la reforma laboral. Se ve que con esta ley española los jeltzales se encuentran cómodos.

Organicémonos por un nuevo contrato social. Ha llegado el momento de poner pie en tierra y recuperar la capacidad de movilización de las trabajadoras contra este nuevo ataque contra los derechos laborales. Un PSOE que se niega a tirar abajo y unos tribunales que profundizan en los recortes, solo se pueden combatir con la movilización social. A lo largo de la historia los avances sociales, las conquistas y reconquistas de derechos, han venido antes de la movilización ciudadana que de gobiernos y parlamentos. Ejemplos hoy los tenemos en los pensionistas, el movimiento feminista, los movimientos ecologistas contra la lucha por el cambio climático… Y en el horizonte la huelga general en Euskal Herria. Es importantísimo emplazar a las centrales sindicales a la movilización unitaria, como por ejemplo las movilizaciones en el metal de Bizkaia. Ha llegado el momento de organizarnos en el conflicto.

 

DISTINTAS BANDERAS; LA MISMA DERECHA

IOSU DEL MORAL
MILITANTE DE ANTIKAPITALISTAK
 

Lo que ya se convierte en excéntrico, bizarro y carente de cualquier tipo de moralidad política, es ver como el señor Ortuzar y el señor Rivera se calumnian constantemente a través de los medios de comunicación, mientras en Europa cohabitan en el mismo grupo parlamentario en su particular orgía liberal.

Es, como mínimo, chocante cuando observamos al presidente del Partido Nacionalista Vasco, Andoni Ortuzar, calificar a la derecha del Estado español de «trifachito», como si eso de las políticas de derechas y neoliberales no fuera con ellos. Así que mientras en la política estatal anuncia la llegada del apocalipsis, afirmando encontrarse en las antípodas de estas formaciones, en Europa el escenario de desolación anunciado parece amainarse, donde coincide con la mayoría de propuestas de los populares europeos, llegando incluso a compartir grupo con Ciudadanos y Albert Rivera en el espacio que ocupan los liberales en Bruselas. De hecho, en la última legislatura en el Parlamento europeo, el PNV apoyó más del 75% de las resoluciones del PP, por no hablar de Ciudadanos, junto a quienes sacaron adelante prácticamente un 90% de iniciativas desde la bancada liberal de manera conjunta.

Con lo que aunque, a priori, pareciera que en el imaginario de una gran parte de la ciudadanía los jeltzales y los populares fuesen espacios políticos casi antagonistas, nada más alejado de la realidad que dicha impresión. Al parecer, este hecho diferencial se reduce únicamente al ámbito del ideario territorial, minimizando el debate político a una guerra de banderas; mientras que cuando hablan de la política en mayúsculas, cuando dialogan sobre ofrecer un proyecto para la sociedad, en definitiva, cuando se trata de una forma de ver el mundo y la vida, a ambas organizaciones les une mucho más de lo que les separa.

Como olvidar la abominable fotografía de Arzalluz, Aznar y Pujol, donde la derecha se ponía de acuerdo para hacer presidente al candidato del PP. Tal es la similitud de los proyectos que defienden, que en los primeros pasos del Estado español en Europa, el PNV se adelantara a los populares siendo la primera formación que pidiera la entrada en el grupo de los conservadores dentro del Parlamento europeo; plaza que se otorgase definitivamente al Partido Popular, ya que solo se daba una entrada por Estado, teniendo que ser además un partido en el que su radio de asentamiento abarcase todo el territorio. Incluso algo que sigue escociendo sobre manera dentro del seno del PNV es que durante los primeros instantes del levantamiento franquista del 36, al margen como siempre de las diferencias en el tema nacional, esa música de fondo que rezaba aquello de dios y el imperio de la ley, no sonaba tan mal entre algunos jeltzales a los que les recordaba bastante a su lema jauna eta legea.

Lo que ya se convierte en excéntrico, bizarro y carente de cualquier tipo de moralidad política, es ver como el señor Ortuzar y el señor Rivera se calumnian constantemente a través de los medios de comunicación, mientras en Europa cohabitan en el mismo grupo parlamentario en su particular orgía liberal. Y eso simplemente se da porque tanto para Ortuzar como para Rivera, por muy diferentes que quieran aparentar mostrarse, la ensoñación del mundo al que aspiran no difiere en demasía. Ese mundo donde lo privado se impone a lo público, donde existan élites y oligarquías encargadas de salvaguardar el poder en manos de una minoría frente a la mayoría, y, por supuesto, un mundo que en definitiva ponga en el centro los intereses y beneficios económicos frente a las personas. Porque no hay nada que una más a los liberales que su verdadera bandera, el dinero.

Hace tiempo escuché a un bertsolari hacer uno de sus habilidosos juegos de palabras. En él venía a decir que si tomamos el término “pa”, del euskera beso, besar, Euro-pa vendría a significar los que besan el euro; una manera ingeniosa de definir lo que los Casado, los Ortuzar y los Rivera practican en Europa. Una Europa que cada vez más toma las riendas de las decisiones de mayor calado, donde los insaciables del “todo vale” inclinan la balanza hacia ese mundo ultra-liberal, en el que el mayor negocio es esa paranoia donde el dinero compra dinero, siendo éste la única bandera en la que algunos de estos eurofachitos se envuelven.

CAMBIO CLIMÁTICO: LOS GOBIERNOS Y LAS DIPUTACIONES LEJOS DEL APROBADO

ITXASO APRAIZ Y RITXI HERNANDEZ
(EUSKAL GUNE EKOSOZIALISTA) Tomado de Naiz                                              
 

Por desgracia, los gobiernos y las diputaciones de Euskal Herria están muy lejos de un aprobado en la lucha contra el cambio climático. Y esa calificación no varía tampoco con la reciente declaración institucional del Gobierno Vasco sobre emergencia climática del 30 de julio de 2019.

2019/09/26

Ante la convocatoria de huelga mundial por el clima del próximo 27 de setiembre, es muy conveniente realizar una evaluación de la auténtica «agenda vasca» que los gobiernos y diputaciones tienen para hacer frente al cambio climático.

Según los estudios científicos realizados, ya sabemos por ejemplo, que en la Comunidad Autónoma del País Vasco se prevé que las olas de calor se multiplicarán por seis y que ello reducirá la esperanza de vida de la población en cuatro años (Consejería de Medio Ambiente del País Vasco, 2017). También sabemos que disminuirán los recursos hídricos, que aumentarán los incendios forestales, que las zonas costeras serán más vulnerables como consecuencia del aumento del nivel del mar, que para finales de siglo el tamaño de las playas se reducirá en un 25%-40%, que crecerá el riesgo de inundaciones (en el Gran Bilbao, por ejemplo, será tres veces mayor), etc.

Para realizar la evaluación a la que nos hemos referido, he aquí una serie de datos y hechos muy significativos:

1. Para poder hacer frente al cambio climático de manera efectiva, para el año 2030 tendríamos que reducir en un 80% los Gases de Efecto Invernadero (GEI) en Euskal Herria. En cambio, en la «Estrategia vasca contra el cambio climático 2050» se propone una reducción solamente del 40%. Y, aun así, estamos lejos de esa cifra pues según datos del EUSTAT, en el 2017 (última fecha de medición) en vez de reducir las emisiones, se incrementaron en un 3,8% en Navarra y en 5,4% en la CAV. Además, nuestras emisiones per capita en la CAV son ya superiores a la media europea: 9,2 Tm en la CAV, y 8,7 Tm en Europa; mientras que la media global es de 4,7 Tm (2019).

2. La transición energética que es imprescindible realizar para hacer frente a la emergencia climática, requiere, entre otras cosas, que el 70-80% de los combustibles fósiles se dejen en el subsuelo. Es decir, que no se extraigan, que no se quemen. Al mismo tiempo esa transición, exige también una reducción muy significativa en el consumo de energía y una apuesta decidida por las energías renovables. Sin embargo:

a. El gobierno vasco concedió a dos empresas privadas permisos durante seis años de sondeo de hidrocarburos en Bizkaia y Gipuzkoa.

b. Además, exceptuando los años de crisis económica, el consumo de energía se ha incrementado constantemente en Euskal Herria (Xabier Zubialde, 2016).

c. Por último, las energías renovables suponen solamente el 7% del total en la CAV (en Navarra un 21%).

3. El sector de transporte emite más o menos un tercio de las emisiones de GEI y, además, esa cantidad va en aumento. Por eso, es uno de los sectores clave para la reducción de esas emisiones. Sin embargo, las instituciones vascas siguen construyendo y planificando vías rápidas que fomentan la utilización del transporte privado. El último ejemplo lo tenemos en la ampliación de la Super Sur promovida por la Diputación de Bizkaia.

4. El sector industrial supone el 28% del total de emisiones de GEI en Navarra y el 21% en la CAV. La refinería Petronor es la más contaminante: en el 2015 emitió 2,27 Tm de CO2 a la atmósfera. Junto a otras 5 empresas de la CAV, emiten un 72% de los GEI. Unas medidas adecuadas para esas pocas empresas reducirían de forma significativa el volumen de emisiones del sector. Pero las instituciones vascas siguen sin hacer nada en ese sentido. Al contrario, han apoyado abiertamente producciones más contaminantes como la planta de coque de Petronor.

5. Para que la transición sea socialmente justa, es decir, para que se desarrolle en función de los intereses de la mayoría social, tiene que basarse en una democracia lo más amplia y participativa posible. El propio Ararteko (Transición Energética en la CAV, 2018) recomienda «Incorporar en la legislación vasca medidas para garantizar de forma real y efectiva la participación ciudadana en las decisiones energéticas y climáticas».

En ese sentido, antes de acometer aquellas infraestructuras que tienen grandes impactos medioambientales y requieren de un gasto público importante (TAV, incineradoras de Zabalgarbi y Zubieta, etc.) es necesario promover una discusión lo más amplia posible entre la población y que ésta pueda expresar su opinión por medio de consultas específicas. En cambio, las instituciones vascas continúan por la vía de la imposición aun cuando, por ejemplo, en el caso de la construcción del TAV se hayan emitido un 2,97 Tm de GEI y se hayan malgastado 30 millones de euros por kilómetro construido.

Los datos y hechos citados son sólo una parte de todos a los que nos podíamos referir, pero son lo suficientemente significativos como para considerar que, por desgracia, los gobiernos y las diputaciones de Euskal Herria están muy lejos de un aprobado en la lucha contra el cambio climático. Y esa calificación no varía tampoco con la reciente declaración institucional del Gobierno Vasco sobre emergencia climática del 30 de julio de 2019. Y no varía porque nos remitimos a los hechos y no a las declaraciones, en muchos casos retóricas, y porque los dos partidos del Gobierno Vasco, incluso en el ámbito de la declaración, han votado en contra de la moción propuesta por la Alianza por la Emergencia Climática en varios ayuntamientos (Getxo, Sopela, Berango).

Si queremos que esa calificación cambie tenemos que hacerles oír nuestra voz lo más alto y claro posible. Por eso es tan importante que apoyemos y participemos de forma activa en la huelga y las movilizaciones del próximo viernes 27 de setiembre.

NUEVO GOBIERNO DE NAVARRA. Del Cambio “light” al Cambio “Zero”

La Señora Chivite del PSN ha sido investida presidente del Gobierno de Navarra con el apoyo y de Geroa Bai (PNV e independientes) Podemos e IU y la abstención de EH-Bildu. No es una buena noticia, que pueda haber cosas peores no convierte un evento en bueno, aunque muchas personas en Navarra transpiren cierta sensación de alivio, por lo menos – dicen- la derecha reaccionaria y autoritaria no va a gobernar. Los especialistas más concupiscentes en utilizar el Gobierno en particular y las instituciones en general en beneficio de ellos mismos y sus amigos y de servir fielmente a las élites económicas, se han quedado con las ganas. Su rabia por ello la destilan en todos los medios de comunicación y, como no, de nuevo recurren a resucitar el espectro del terrorismo, que siguen usando sin recato, a pesar de que nadie sensato cree que sea otra cosa que una pesadilla acabada, tarde y mal puede ser, pero no es, o no debería ser, un elemento activo en el posicionamiento político y menos aún un punto esencial en los acuerdos políticos .

Pero es un día triste para la gente de izquierda, porque ha quedado medianamente clara que “no se puede”, que Podemos todo lo que ha podido es pillar “cacho”. Una consejería marginal en un gobierno dominado por el social-neoliberalismo progresista y el centro-derecha vasco “democrático y civilizado”, es todo lo que han conseguido los que se reclamaban del 15 M y la nueva política, convertirse en monaguillos en una ceremonia de entierro de sueños, esperanzas y aspiraciones. Poner algunos matices, puntos y comas en los programas que escriben otros, es el destino de los que iban a “asaltar los cielos”.

Es cierto que hubo un debate dentro de Podemos, un debate interno en la ahora escuálida organización entre los partidarios de entrar en el Gobierno y los partidarios de un pacto de legislatura, un pacto de legislatura en base a un documento muy decepcionante llamado  “Preacuerdo de Programa para una legislatura de Convivencia, Igualitaria, Innovadora Y Progresista” Por el contrario no hubo, dentro de Podemos, ninguna propuesta que respaldara un pacto de investidura, es decir alcanzar un acuerdo de mínimos y pasar a la oposición. En la votación de la Asamblea ciudadana la postura de entrar en el Gobierno gano con más del 75% de los votos (500 y algo contra 100 y poco) a pesar de una entrada en un lugar tan secundario y sobre la base de un acuerdo continuista a la baja de la política llevada a cabo por Geroa Bai en la legislatura que termina. Un gobierno que ha terminado su gestión restableciendo  mecanismos clientelares como subvenciones poco transparentes y sin justificación a los sindicatos más colaboracionistas (CC.OO y UGT y las organizaciones patronales, unas subenciones retiradas gracias a la presión de la izquierda en 2015. El  acuerdo de legislatura sugiere una recuperación de beneficios fiscales a las rentas del capital y  subvenciones a los negocios privados y por supuesto no apuesta por la banca pública, mientras existe una ausencia cuestionamiento de la deuda pública  y una  actitud pasiva ante concierto económico con el Estado, mientras se apuesta por el TAV y otras obras faraónicas.

Podemos en ese este camino a ninguna parte está acompañado IU de Navarra, que continua su larga marcha hacia la irrelevancia y la prescindibilidad y, es que no es las candidaturas propias extemporáneas (se presento separada de Podemos) el modo de zafarse del abrazo del “prestidigitador” Iglesias, sino levantando una perspectiva política diferente. Mientras EH- Bildu auto encerrada en un laberinto, que le obliga a tomar decisiones que le condenan a seguir entre la espada de una derecha neofranquista y unos “progresistas” de fachada sin políticas de alcance, debido a que su estrategia central sigue siendo presionar a la derecha nacionalista para emprender un “process” vasco. Excluida por decisión de PSN de las negociaciones oficiales para conformar el acuerdo Gobierno, esa exclusión antidemocrática, que tanto Podemos como IU han aceptado, parece ser principal razón por la que se ha desmarcado del Gobierno, a pesar de permitir su investidura con su abstención. y está adoptando una postura menos sumisa que la que mantuvo frente a Gobierno de Uxue Barcos. Claro que esos cambios de actitud parecen más fruto del oportunismo que de una estrategia sólida de definir una alternativa propia y, de hecho, están lesionando su credibilidad entre muchos sectores políticamente activos.

Concluyendo, en Navarra estamos ante un retroceso político se materializa en un acuerdo y unas lista de consejeros que no dejan lugar para ninguna ilusión no solo “transformadora sino de mínimo avance social y democrático, Un Gobierno en el que no podemos confiar los que creemos que es urgente una transformación económico –social y una revolución democrática. De este Gobierno solo se puede esperar continuismos a la baja de la política de Uxue Barcos en la legislatura precedente y marcar rumbo a la derecha, hacia la moderación diletante y al “reformismo sin reformas”. En realidad un rumbo hacia la catástrofe, cuando las consecuencias de la crisis del 2007 siguen presentes y se manifiestan muchos pronósticos de ralentización económica , cuando julio del 2019, mes previo a la investidura del Gobierno PSN- Geroa, ha sido el mes más calido de la historia reciente confirmando la necesidad acuciante de un modelo económico postcapitalista.

Para no vivir de falsos alivios momentáneos tenemos que configurar una nueva alternativa capaz de generar esperanzas y ofrecer soluciones a los problemas de nuestra sociedad. Una alternativa que apueste por mejorar la vida de las clases populares apuntando a las lógicas profundas de una sociedad profundamente desigual y a un Régimen, el del 78, que solo es una democracia recortada y limitada, como Catalunya  demuestra sobradamente.

Joserra Loayssa. Miembro de Ahora Navarra-Nafarroa Orain, adscrito a Podemos

 

De la independencia al estatuto

Mikel Labeaga                                                                  
En los últimos meses estamos asistiendo a una recolocación de EH Bildu en el terreno de sus consignas con respecto a la salida a la opresión nacional.  La posición de EHBildu, está fuertemente influenciada por el Proces de Catalunya y de los problemas que el mismo está suponiendo al nacionalismo catalán.

A pesar de seguir manteniendo en su ideario y oferta política la definición de que Euskal Herria necesita de todos los instrumentos políticos y económicos para defender el derecho a decidir y la territorialidad del pueblo vasco basados en parámetros de bases democráticas y de respeto de la pluralidad, EHBildu opta por una gran dosis de “realismo político” y se incorpora a la Ponencia de Autogobierno del Parlamento Vasco.

Esta Ponencia está planteada como una nueva relación de Euskadi con el Estado Español, algo así como una revisión avanzada del Estatuto de Gernika.

Esta revisión para EH Bildu (Y pactado con el PNV) tendría un prólogo donde se reconocería a Euskadi como sujeto político, pero que en su desarrollo sería una propuesta de reforma estatutaria, de reforma del Estatuto de Gernika. Es decir, de un estatuto, que según el GV aún no han transferido 33 competencias.

Nos encontramos ante el modelo de “programa máximo versus programa mínimo”, por lo que la independencia y la soberanía nacional quedarían para más adelante, sin día fijo. En cambio, lo realmente importante para el periodo sería el acuerdo, en clave de construcción de país, entre PNV-EH Bildu que plantearía la aceptación de un modelo de reforma estatutaria, donde el sujeto de decisión sería el Parlamento Español, por muy referéndum de carácter habilitante que desde EHBildu se plantee para iniciar todo el proceso legal de reforma estatutaria.

Así, EHBildu basa su propuesta política en dos visiones ilusorias:

– Por una parte, considerar al PNV como una organización de corte soberanista. La realidad es que dicho partido se conformaría con una transferencia de las competencias de gestión que aún no le han sido transferidas del Estatuto de Gernika.

–  Y por otra, una visión de modelo de país compatible con el PNV, desde claves de clase serian antagónicas. Para evitar un modelo de confrontación EH Bildu rehace sus definiciones de una Euskal Herria Socialista, por formulaciones ambiguas.

“Reforzar el control público y social de los sectores estratégicos.
Política fiscal y social.

Demandamos una fiscalidad progresiva, lucha efectiva contra el fraude fiscal, y el desarrollo de un gasto social que permita garantizar la universalidad y la calidad de los servicios públicos de cuidados, salud, educativo y el acceso a la vivienda.

Sistema Sanitario. Apostamos por un sistema sanitario público de calidad, universal y gratuito para toda la población.

Servicios públicos de cuidados.

Marco Vasco de Relaciones Laborales y protección social.”

En esta propuesta de EH Bildu, vemos que se retoma una vieja idea de la izquierda abertzale: “Frente Nacional” contra la posición de las alianzas de izquierdas. Esta idea supuso en su momento una clara división de las organizaciones que la componían.

Situándonos en el debate de la alternativa para los derechos nacionales, la posición de EH Bildu, supone a corto plazo, de hecho, un abandono de la idea de soberanía nacional y de la ciudadanía de Euskadi como sujeto de decisión.

Compartimos con EH Bildu la formulación de que no nos encontramos en el mejor momento para la defensa de los derechos nacionales porque nos encontramos ante un reforzamiento del nacionalismo español y a una ciudadanía y aparato del estado absolutamente centralista. La ruptura con el Estado exigiría una correlación de fuerzas muy superior a la actualmente existente por parte de los sectores que reconocen los derechos democráticos y los poli-sujetos políticos.

Y, es precisamente, esta constatación la que nos hace ver de forma muy diferente las tareas para el periodo.

Desde el punto de vista de quienes creemos en el derecho de decisión se trata, no de adaptarse al modelo del régimen del 78 y a su modelo de Estado, sino de buscar los aliados para hacer saltar ese modelo. En el conjunto del Estado hay sectores que se enfrentan claramente a dicho régimen y a los partidos que lo sustentan. Por ello, es necesario buscar las alianzas capaces de abrir un frente político que se enfrente a las políticas de recortes sociales, democráticos y nacionales. Un frente político que haga suyas las reivindicaciones de clase y asuma como suyas las de los derechos nacionales.

Esta colaboración solo puede venir de la defensa de modelos políticos comunes y no de adaptación a frentes en las nacionalidades a los partidos que han sido y son sustento del modelo del 78. No hay marco común posible con las posiciones de negociación estatutarias en el marco de la constitución.

Los modelos comunes suponen la adaptación de las reivindicaciones y consignas a una “guerra de posiciones” que vayan configurando una mayoría social que vea en ese frente común la solución a sus derechos comunes.

En primer lugar, no se puede plantear las reivindicaciones de un programa de ruptura con las políticas de recortes de derechos sociales en el conjunto de las nacionalidades desde un punto de vista nacional. Debemos implementar una política auténticamente internacionalista con el conjunto de los pueblos del Estado Español.

En segundo lugar, debemos defender un modelo de Estado que rompa con todas las medidas antidemocráticas del Estado, no solo las represivas, sino también aquellas que evitan incluir el modelo republicano del Estado. Desde Antikapitalistak reivindicamos una confederación de repúblicas que rompa con la monarquía y abra las nacionalidades y regiones a un modelo de colaboración entre los pueblos para su desarrollo y libertad en igualdad, que suponga la eliminación de las políticas de agravio comparativo que desde los partidos constitucionalistas han inyectado en zonas del Estado.

Para nosotros y nosotras el modelo confederal es el que mejor puede compaginar solidaridad internacionalista con derechos nacionales y el que permite ganar la lucha por los derechos nacionales a sectores de la propia nacionalidad que no ven con buenos ojos salidas de creación de Estados Separados.

En el pueblo vasco no solo existe una sola identificación nacional ni un único sentimiento identitario, sino que se dan varias formas de entender el propio marco nacional al que se pertenece. Desde gentes que se identifican sólo con una pertenencia a la nación vasca hasta gente que se reclama de una doble nacionalidad, vasca y española.

En este sentido, dado el nivel de confrontación, no va a ser una tarea fácil buscar una salida política al modelo de estado, que permita una identificación del conjunto de la población, o de un porcentaje ampliamente mayoritario. Sin embargo, es una necesidad en la política de una organización que quiera dirigirse al conjunto de los/as ciudadanas y trabajadoras de Euskal Herria.

Está claro que la opción centralista, o el propio estado de las Autonomías, no satisfacen a la mayoría de la población vasca y que, desde todas las opciones nacionalistas, al igual que desde las opciones soberanistas, no se reconoce la actual situación como un modelo que permita al pueblo vasco su desarrollo.

La formulación confederal resultaría más satisfactoria para quienes desde cualquiera de las posiciones ideológicas reivindicamos la soberanía plena de nuestro pueblo ya que equivale a elevar el autogobierno a un grado superior de soberanía. Pero no sólo por eso. Además, permitiría combinar la independencia y cooperación de los pueblos confederados con la de una doble identidad colectiva, la particular y la confederada. De esta manera podría ser una fórmula cómoda para los/as vascas/os preocupadas/os por no romper los lazos con el resto de los pueblos del Estado Español, entendida por los mismos, como parte de su propia nacionalidad.

En este sentido, la defensa de la de la Confederación de Repúblicas como salida programática no supone ni debe suponer una negativa para poder sumarse a campañas de denuncia de los recortes a las competencias estatutarias ni a la creación de plataformas unitarias pro-derechos democráticos que reivindiquen los derechos que como pueblo tenemos.  Es decir, nuestro derecho de decisión.

El derecho de decisión es una consigna que puede cobrar carácter de ruptura con el régimen del 78 y con la Constitución monárquica, y como tal, solo podrá lograrse por medio de la movilización de nuestra sociedad.

La reivindicación del derecho de decisión no tiene nada de descafeinado, nada del rebaje o adaptación de nuestras posiciones a un programa nacionalista.  Es una exigencia absolutamente radical en su formulación y en los métodos para lograrla.

Así, el derecho de decisión puede trazarse como puente de unión entre la lucha nacional en su conjunto y la de otros pueblos y las clases trabajadoras del resto del Estado.

Mikel Labeaga

El carril de Ahal Dugu y EHBildu

(Mikel Labeaga)                                                                                                     
La deriva en la que han entrado algunos dirigentes de Podemos Euskadi, con la supuesta transversalidad, les está llevando a unos niveles de incongruencia con las posiciones del Podemos de los inicios y de la nueva versión tras Vista Alegre II, que roza a veces con la idea de que quieren la marginación en la política vasca.

Los resultados de Podemos Ahal Dugu han supuesto un importante descenso en votos con pérdidas de casi el 50%. Con declaraciones como las de Lander Martinez (SG de Podemos), situando a Podemos Ahal Dugu en el carril de una “supuesta” Izquierda Vasca, junto a PSE y Bildu. Proponiendo un frente común de “esa izquierda”, frente al PNV y la derechona del PP. Y dando una visión de los resultados como buenos situando su suelo electoral, e incluso diciendo que han logrado más cargos. A pesar de estas declaraciones no es creíble, que sea posible una recomposición de Ahal Dugu, cuando la primera medida ha sido abrir expedientes de expulsión y ni tan siquiera han sido capaces de frenar la caída electoral en todos los procesos.

La propuesta de un frente de izquierdas, como el que Podemos propone, solo puede estar en la mente calenturienta de los dirigentes de Ahal Dugu. No es entendible que se planteen un acuerdo con la izquierda abertzale, más preocupada en buscar un acuerdo en claves de “Construir País” y avanzar en la vía vasca a la soberanía, en la que Ahal Dugu no aporta nada. Sino que incluso como se ha visto en la Ponencia de Nuevo estatuto de Autonomía, resta y aparece como una acción reactiva a la idea de soberanía, que la izquierda abertzale defiende. (Situaciones como las del Ayuntamiento de Barcelona, no ayudan a superar ese desencuentro).

En cuanto a la incorporación del PSE a ese mismo “Frente de izquierdas”, sigue siendo fruto de su desconexión con la realidad nacional vasca. Un PSE más preocupado de buscar acuerdos de “estabilidad” con el PNV que supuestos programas sociales. Que ni en Euskal Herria han defendido, ni en el Estado han implementado. Un PSOE que en el caso del PSN se sitúa claramente por la exclusión, frente a cualquier acuerdo con Bildu. Y en la posibilidad de dejar gobernar a +Navarra. Un PSE que en Euskadi lleva claramente la etiqueta de ser la muleta del PNV y del Gobierno Vasco.

Ahal Dugu, tiene otro gran déficit, que puede ser un déficit terminal para un proyecto… Una carencia absoluta de base territorial, con círculos desaparecidos, minorizados y una falta de relación real con los movimientos sociales. (A pesar de sus debilidades).

Podemos nació con la voluntad de superar las políticas del régimen del 78, el bipartidismo y unas elites políticas plagadas de corrupciones. Con la voluntad de cambiar ese modelo político y buscó representar a los y las de abajo lealmente. En Vista Alegre I se planteó, aunque se ha demostrado desenfocada la apertura de una ventana de oportunidades, para una nueva política. Tras Vista Alegre II se ha visto que el cierre del largo ciclo electoral español ha mostrado el alcance y el fin del ciclo abierto por el 15M.

Tras ese encuentro y como ya anunciaban estas últimas elecciones se observaba un tope, derivado de la reacción del electorado conservador español mediante el discurso del “miedo” frente a las nuevas fuerzas políticas del cambio. Lo que permitió la recuperación parcial de terreno al PP, manteniendo la presencia minoritaria de Cs, escudero del primero. Y el avance de un PSOE en proceso de recuperación electoral, siendo el gran beneficiado del voto útil.

En Euskadi ese ciclo también se ha cerrado y por tanto para lograr un reforzamiento de Ahal Dugu, pasaría por el reforzamiento del antagonismo social con las políticas del gobierno vasco y los partidos que lo sustentan. Partidos que buscan la restauración parcial de la correlación de fuerzas que mantenían previamente a la crisis del régimen. Para llevar una tarea de esta envergadura Ahal Dugu tendría que pasar por recomponer la organización tras una gran cantidad de abandonos, expulsiones, sanciones…etc. Cosa que ya no parece posible en la situación actual ya que la dirección de Euskadi continúa enfrascada en purgas de sectores en Getxo, Galdakao, Santurtzi, etc.

A pesar de no existir, grandes diferencias entre quienes no nos sentimos populistas y el populismo de “izquierdas” sobre la necesidad de crear un antagonismo, entre una minoría privilegiada y los diversos sectores populares. Si las tenemos, sobre que bases y como se construye. Creo que debe: en primer lugar, aunque no de forma exclusiva, apoyarse en la defensa de los intereses materiales de los grupos sociales víctimas de los mecanismos de apropiación de la riqueza, por parte de una minoría que controla los recursos productivos y financieros. Entre ellas la expropiación el producto del trabajo que sigue siendo central.  Y eso en Euskal Herria tiene nombres y políticas concretas. No hay atajos sino políticas de izquierda.

 En una resolución de no hace mucho asumida por Ahal Dugu se decía “En la Comunidad Autónoma Vasca, PNV y PSOE aspiran a reproducir a escala vasca el bipartidismo que en el estado representan PP y PSOE, alternancias en las que lo único que cambia es el papel asignado a cada figurante en la representación, y frecuentes acuerdos a la alemana “por el bien del país”. 

Ahal Dugu estará muerto, si solo es como parece que quieren ver algunos, los antagonismos se reducen a un cambio de correlación de fuerzas entre los líderes primero, segundo y tercero… o a un cambio de correlación de fuerzas entre errejonistas y pablistas. Podemos debería haber sido mucho más, sin la política cortoplacista electoral que ya llevado adelante. En Podemos había más gente plural y sobre todo estaba, en un principio, con la voluntad de tratar de cambiar este sistema. No se trata de ser un “poquito menos populista” ni caer en simplificaciones, como han propuesto algunos miembros de Ahal Dugu o en busca un nuevo repunte de sus votos, sino en plegarse a las realidades, necesidades y luchas de las gentes de abajo.

Ayudar a hacer cada vez más fuerte el bloque de izquierda soberanista con unas relaciones leales entre las organizaciones, políticas, sindicales y sociales que lo conforman.

Preparase para el 2020, significa ser útiles ya desde ahora a la gente en la defensa de sus derechos y ayudar con su voz en las instituciones a las reivindicaciones que la ciudadanía pone en la calle. No continuar los debates en claves totalmente internas, con balances internistas. Son las divisiones las que les han restados votos, etc.

Ahal Dugu no solo debiera haber hecho un balance interno de como se han tratado a las posiciones divergentes en su seno, con expulsiones, suspensiones de militancia, etc. Sino que debería haber hecho (si quiere recomponer sus relaciones con sectores de la izquierda en Euskal Herria), un balance muy crítico de sus rupturas con y de las candidaturas municipalistas posteriores al 2015 y del marco de organización municipalista que había establecido, etc. Que desgraciadamente Ahal Dugu con su autobombo como Elkarrekin Podemos ha tratado de desmontar o romper en las pasadas elecciones… Siendo el resultado de bajón de votos de ambas estructuras.

También merece prestarle atención a la evolución de La Izquierda Abertzale pues a pesar de haber recuperado votos en estas elecciones, mantiene una visión de su papel en la movilización social, absolutamente centrada en la búsqueda de la “vía vasca” a semejanza de la “vía catalana”. Es decir, un planteamiento absolutamente centrado en la actividad institucional. Esta visión tiene desde nuestra forma de ver unos grandes problemas.

Por una parte, el PNV, no es una organización soberanista, es un partido que basa toda su actividad política en la “estabilidad” de gobierno y del mercado, que el Estado Español le posibilita a la economía vasca. Y esa estabilidad pasa por una tensión permanente, entre reivindicaciones de competencias y en todo caso por una negociación, que no un enfrentamiento, con el Estado por un Nuevo Estatuto. Por otra parte, Bildu ha centrado en los últimos tiempos sus llamamientos al PNV para acordar ese “Nuevo Estatuto” dejando bastante de lado su papel más “social”.

O dicho de otra manera, no se ven por ningún lado esos aspectos que señala R. Zallo en su análisis: “El salto cualitativo programático de los cuatro últimos mediante acercamiento a tramas de sociedad civil la conforman como una corriente de izquierda de espectro amplio y de base militante que reconstruye su tejido social. No son ajenos a ello la inmersión local ni su apoyo a los movimientos como Gure Esku o Sare.”

Al contrario, EHBildu en los últimos tiempos ha tenido conflictos con los sectores movimentistas de sus bases históricas (Ikasle Abertzalea, Movimiento gastetxes, Sectores pro-Amnistía…) y sobre todo con el mundo sindical organizado en ELA.

El eje central de la actividad de EHBildu en los últimos años ha estado centrado, quizás ante la propia situación de sus bases, muy críticas con su papel con respecto a los presos, en la actividad de defensa de los derechos de los presos y la petición de medidas de “gracia” … Presos enfermos, acercamiento a cárceles de Euskal Herria. Y en el terreno político en constantes llamamientos a el PNV a la reforma estatutaria. De ser una alternativa al modelo de País del PNV, ha pasado a ser una constante en su petición de ser socio preferente del PNV, inclusive en la negociación de los presupuestos, etc. Llegando así a plantear su máximo dirigente Arnaldo Otegi:

“EH Bildu sostiene que “una nueva cultura política exige grandes acuerdos de país” y anuncia la presentación en junio de un texto articulado de nuevo estatus político según las bases pactadas en el Parlamento de Gasteiz.”.

No hay como darse una vuelta por su página Web para ver que EHBildu centra toda su actividad en el trabajo institucional, ni una sola referencia a las movilizaciones sociales, a la defensa del clima, etc.

En los sectores de la Izquierda Abertzale aparecen los primeros síntomas de una crisis larvada desde hace tiempo y que tiene como componente la situación abierta con la desaparición de ETA.

Por un lado, están los sectores que aún se mantienen en una posición de seguir reclamándose de la actividad de la organización, otros sectores no comprenden el paso dado de la defensa de la lucha armada a una total supeditación del activismo a la política institucional de EH Bildu. Y por el otro lado, están los sectores más orgánicos de Sortu y organizaciones que componen EHBildu, absolutamente centrados en una actividad institucional, que deja una mayor “independencia de pensamiento” para los sectores mas ligados a los movimientos sociales. Esta “libertad de pensamiento” en algunos casos muestran una cierta dosis de añoranza, no solo de la “lucha de ETA”, sino también del maniqueísmo de la guerra fría y de la URSS, acompañado de una dulcificación del estalinismo.

¿Y ahora qué?

Desgraciadamente, no tengo recetas mágicas que permitan una recomposición social y política a corto plazo. Se ha cerrado una ventana de oportunidad para construir un sujeto político que termine con el régimen del 78, pero esa ventana, no es ni será la única. Hay en Euskal Herria, y también en el Estado Español, un sector importantísimo de indignación ante los ataques del sistema a los derechos sociales y nacionales, que componen la base para nuevos proyectos, para nuevos sujetos de cambio.

Como decía Daniel Bensaid, se trata de dotarnos de una “Lenta impaciencia” de voluntad y trabajo, para construir ese “Nuevo Sujeto”. Hay decenas de colectivos, miles de personas, con esa voluntad antagonista con este sistema. Junto, con y para ellas debemos trabajar, organizar y movilizarnos colectivamente para articularlo.

Ponernos a la tarea, sin sectarismos, con férrea voluntad unitaria, entendiendo la pluralidad como un activo para la acción común. ¡Esta ya al orden del día!