De la independencia al estatuto

Mikel Labeaga                                                                  
En los últimos meses estamos asistiendo a una recolocación de EH Bildu en el terreno de sus consignas con respecto a la salida a la opresión nacional.  La posición de EHBildu, está fuertemente influenciada por el Proces de Catalunya y de los problemas que el mismo está suponiendo al nacionalismo catalán.

A pesar de seguir manteniendo en su ideario y oferta política la definición de que Euskal Herria necesita de todos los instrumentos políticos y económicos para defender el derecho a decidir y la territorialidad del pueblo vasco basados en parámetros de bases democráticas y de respeto de la pluralidad, EHBildu opta por una gran dosis de “realismo político” y se incorpora a la Ponencia de Autogobierno del Parlamento Vasco.

Esta Ponencia está planteada como una nueva relación de Euskadi con el Estado Español, algo así como una revisión avanzada del Estatuto de Gernika.

Esta revisión para EH Bildu (Y pactado con el PNV) tendría un prólogo donde se reconocería a Euskadi como sujeto político, pero que en su desarrollo sería una propuesta de reforma estatutaria, de reforma del Estatuto de Gernika. Es decir, de un estatuto, que según el GV aún no han transferido 33 competencias.

Nos encontramos ante el modelo de “programa máximo versus programa mínimo”, por lo que la independencia y la soberanía nacional quedarían para más adelante, sin día fijo. En cambio, lo realmente importante para el periodo sería el acuerdo, en clave de construcción de país, entre PNV-EH Bildu que plantearía la aceptación de un modelo de reforma estatutaria, donde el sujeto de decisión sería el Parlamento Español, por muy referéndum de carácter habilitante que desde EHBildu se plantee para iniciar todo el proceso legal de reforma estatutaria.

Así, EHBildu basa su propuesta política en dos visiones ilusorias:

– Por una parte, considerar al PNV como una organización de corte soberanista. La realidad es que dicho partido se conformaría con una transferencia de las competencias de gestión que aún no le han sido transferidas del Estatuto de Gernika.

–  Y por otra, una visión de modelo de país compatible con el PNV, desde claves de clase serian antagónicas. Para evitar un modelo de confrontación EH Bildu rehace sus definiciones de una Euskal Herria Socialista, por formulaciones ambiguas.

“Reforzar el control público y social de los sectores estratégicos.
Política fiscal y social.

Demandamos una fiscalidad progresiva, lucha efectiva contra el fraude fiscal, y el desarrollo de un gasto social que permita garantizar la universalidad y la calidad de los servicios públicos de cuidados, salud, educativo y el acceso a la vivienda.

Sistema Sanitario. Apostamos por un sistema sanitario público de calidad, universal y gratuito para toda la población.

Servicios públicos de cuidados.

Marco Vasco de Relaciones Laborales y protección social.”

En esta propuesta de EH Bildu, vemos que se retoma una vieja idea de la izquierda abertzale: “Frente Nacional” contra la posición de las alianzas de izquierdas. Esta idea supuso en su momento una clara división de las organizaciones que la componían.

Situándonos en el debate de la alternativa para los derechos nacionales, la posición de EH Bildu, supone a corto plazo, de hecho, un abandono de la idea de soberanía nacional y de la ciudadanía de Euskadi como sujeto de decisión.

Compartimos con EH Bildu la formulación de que no nos encontramos en el mejor momento para la defensa de los derechos nacionales porque nos encontramos ante un reforzamiento del nacionalismo español y a una ciudadanía y aparato del estado absolutamente centralista. La ruptura con el Estado exigiría una correlación de fuerzas muy superior a la actualmente existente por parte de los sectores que reconocen los derechos democráticos y los poli-sujetos políticos.

Y, es precisamente, esta constatación la que nos hace ver de forma muy diferente las tareas para el periodo.

Desde el punto de vista de quienes creemos en el derecho de decisión se trata, no de adaptarse al modelo del régimen del 78 y a su modelo de Estado, sino de buscar los aliados para hacer saltar ese modelo. En el conjunto del Estado hay sectores que se enfrentan claramente a dicho régimen y a los partidos que lo sustentan. Por ello, es necesario buscar las alianzas capaces de abrir un frente político que se enfrente a las políticas de recortes sociales, democráticos y nacionales. Un frente político que haga suyas las reivindicaciones de clase y asuma como suyas las de los derechos nacionales.

Esta colaboración solo puede venir de la defensa de modelos políticos comunes y no de adaptación a frentes en las nacionalidades a los partidos que han sido y son sustento del modelo del 78. No hay marco común posible con las posiciones de negociación estatutarias en el marco de la constitución.

Los modelos comunes suponen la adaptación de las reivindicaciones y consignas a una “guerra de posiciones” que vayan configurando una mayoría social que vea en ese frente común la solución a sus derechos comunes.

En primer lugar, no se puede plantear las reivindicaciones de un programa de ruptura con las políticas de recortes de derechos sociales en el conjunto de las nacionalidades desde un punto de vista nacional. Debemos implementar una política auténticamente internacionalista con el conjunto de los pueblos del Estado Español.

En segundo lugar, debemos defender un modelo de Estado que rompa con todas las medidas antidemocráticas del Estado, no solo las represivas, sino también aquellas que evitan incluir el modelo republicano del Estado. Desde Antikapitalistak reivindicamos una confederación de repúblicas que rompa con la monarquía y abra las nacionalidades y regiones a un modelo de colaboración entre los pueblos para su desarrollo y libertad en igualdad, que suponga la eliminación de las políticas de agravio comparativo que desde los partidos constitucionalistas han inyectado en zonas del Estado.

Para nosotros y nosotras el modelo confederal es el que mejor puede compaginar solidaridad internacionalista con derechos nacionales y el que permite ganar la lucha por los derechos nacionales a sectores de la propia nacionalidad que no ven con buenos ojos salidas de creación de Estados Separados.

En el pueblo vasco no solo existe una sola identificación nacional ni un único sentimiento identitario, sino que se dan varias formas de entender el propio marco nacional al que se pertenece. Desde gentes que se identifican sólo con una pertenencia a la nación vasca hasta gente que se reclama de una doble nacionalidad, vasca y española.

En este sentido, dado el nivel de confrontación, no va a ser una tarea fácil buscar una salida política al modelo de estado, que permita una identificación del conjunto de la población, o de un porcentaje ampliamente mayoritario. Sin embargo, es una necesidad en la política de una organización que quiera dirigirse al conjunto de los/as ciudadanas y trabajadoras de Euskal Herria.

Está claro que la opción centralista, o el propio estado de las Autonomías, no satisfacen a la mayoría de la población vasca y que, desde todas las opciones nacionalistas, al igual que desde las opciones soberanistas, no se reconoce la actual situación como un modelo que permita al pueblo vasco su desarrollo.

La formulación confederal resultaría más satisfactoria para quienes desde cualquiera de las posiciones ideológicas reivindicamos la soberanía plena de nuestro pueblo ya que equivale a elevar el autogobierno a un grado superior de soberanía. Pero no sólo por eso. Además, permitiría combinar la independencia y cooperación de los pueblos confederados con la de una doble identidad colectiva, la particular y la confederada. De esta manera podría ser una fórmula cómoda para los/as vascas/os preocupadas/os por no romper los lazos con el resto de los pueblos del Estado Español, entendida por los mismos, como parte de su propia nacionalidad.

En este sentido, la defensa de la de la Confederación de Repúblicas como salida programática no supone ni debe suponer una negativa para poder sumarse a campañas de denuncia de los recortes a las competencias estatutarias ni a la creación de plataformas unitarias pro-derechos democráticos que reivindiquen los derechos que como pueblo tenemos.  Es decir, nuestro derecho de decisión.

El derecho de decisión es una consigna que puede cobrar carácter de ruptura con el régimen del 78 y con la Constitución monárquica, y como tal, solo podrá lograrse por medio de la movilización de nuestra sociedad.

La reivindicación del derecho de decisión no tiene nada de descafeinado, nada del rebaje o adaptación de nuestras posiciones a un programa nacionalista.  Es una exigencia absolutamente radical en su formulación y en los métodos para lograrla.

Así, el derecho de decisión puede trazarse como puente de unión entre la lucha nacional en su conjunto y la de otros pueblos y las clases trabajadoras del resto del Estado.

Mikel Labeaga

El carril de Ahal Dugu y EHBildu

(Mikel Labeaga)                                                                                                     
La deriva en la que han entrado algunos dirigentes de Podemos Euskadi, con la supuesta transversalidad, les está llevando a unos niveles de incongruencia con las posiciones del Podemos de los inicios y de la nueva versión tras Vista Alegre II, que roza a veces con la idea de que quieren la marginación en la política vasca.

Los resultados de Podemos Ahal Dugu han supuesto un importante descenso en votos con pérdidas de casi el 50%. Con declaraciones como las de Lander Martinez (SG de Podemos), situando a Podemos Ahal Dugu en el carril de una “supuesta” Izquierda Vasca, junto a PSE y Bildu. Proponiendo un frente común de “esa izquierda”, frente al PNV y la derechona del PP. Y dando una visión de los resultados como buenos situando su suelo electoral, e incluso diciendo que han logrado más cargos. A pesar de estas declaraciones no es creíble, que sea posible una recomposición de Ahal Dugu, cuando la primera medida ha sido abrir expedientes de expulsión y ni tan siquiera han sido capaces de frenar la caída electoral en todos los procesos.

La propuesta de un frente de izquierdas, como el que Podemos propone, solo puede estar en la mente calenturienta de los dirigentes de Ahal Dugu. No es entendible que se planteen un acuerdo con la izquierda abertzale, más preocupada en buscar un acuerdo en claves de “Construir País” y avanzar en la vía vasca a la soberanía, en la que Ahal Dugu no aporta nada. Sino que incluso como se ha visto en la Ponencia de Nuevo estatuto de Autonomía, resta y aparece como una acción reactiva a la idea de soberanía, que la izquierda abertzale defiende. (Situaciones como las del Ayuntamiento de Barcelona, no ayudan a superar ese desencuentro).

En cuanto a la incorporación del PSE a ese mismo “Frente de izquierdas”, sigue siendo fruto de su desconexión con la realidad nacional vasca. Un PSE más preocupado de buscar acuerdos de “estabilidad” con el PNV que supuestos programas sociales. Que ni en Euskal Herria han defendido, ni en el Estado han implementado. Un PSOE que en el caso del PSN se sitúa claramente por la exclusión, frente a cualquier acuerdo con Bildu. Y en la posibilidad de dejar gobernar a +Navarra. Un PSE que en Euskadi lleva claramente la etiqueta de ser la muleta del PNV y del Gobierno Vasco.

Ahal Dugu, tiene otro gran déficit, que puede ser un déficit terminal para un proyecto… Una carencia absoluta de base territorial, con círculos desaparecidos, minorizados y una falta de relación real con los movimientos sociales. (A pesar de sus debilidades).

Podemos nació con la voluntad de superar las políticas del régimen del 78, el bipartidismo y unas elites políticas plagadas de corrupciones. Con la voluntad de cambiar ese modelo político y buscó representar a los y las de abajo lealmente. En Vista Alegre I se planteó, aunque se ha demostrado desenfocada la apertura de una ventana de oportunidades, para una nueva política. Tras Vista Alegre II se ha visto que el cierre del largo ciclo electoral español ha mostrado el alcance y el fin del ciclo abierto por el 15M.

Tras ese encuentro y como ya anunciaban estas últimas elecciones se observaba un tope, derivado de la reacción del electorado conservador español mediante el discurso del “miedo” frente a las nuevas fuerzas políticas del cambio. Lo que permitió la recuperación parcial de terreno al PP, manteniendo la presencia minoritaria de Cs, escudero del primero. Y el avance de un PSOE en proceso de recuperación electoral, siendo el gran beneficiado del voto útil.

En Euskadi ese ciclo también se ha cerrado y por tanto para lograr un reforzamiento de Ahal Dugu, pasaría por el reforzamiento del antagonismo social con las políticas del gobierno vasco y los partidos que lo sustentan. Partidos que buscan la restauración parcial de la correlación de fuerzas que mantenían previamente a la crisis del régimen. Para llevar una tarea de esta envergadura Ahal Dugu tendría que pasar por recomponer la organización tras una gran cantidad de abandonos, expulsiones, sanciones…etc. Cosa que ya no parece posible en la situación actual ya que la dirección de Euskadi continúa enfrascada en purgas de sectores en Getxo, Galdakao, Santurtzi, etc.

A pesar de no existir, grandes diferencias entre quienes no nos sentimos populistas y el populismo de “izquierdas” sobre la necesidad de crear un antagonismo, entre una minoría privilegiada y los diversos sectores populares. Si las tenemos, sobre que bases y como se construye. Creo que debe: en primer lugar, aunque no de forma exclusiva, apoyarse en la defensa de los intereses materiales de los grupos sociales víctimas de los mecanismos de apropiación de la riqueza, por parte de una minoría que controla los recursos productivos y financieros. Entre ellas la expropiación el producto del trabajo que sigue siendo central.  Y eso en Euskal Herria tiene nombres y políticas concretas. No hay atajos sino políticas de izquierda.

 En una resolución de no hace mucho asumida por Ahal Dugu se decía “En la Comunidad Autónoma Vasca, PNV y PSOE aspiran a reproducir a escala vasca el bipartidismo que en el estado representan PP y PSOE, alternancias en las que lo único que cambia es el papel asignado a cada figurante en la representación, y frecuentes acuerdos a la alemana “por el bien del país”. 

Ahal Dugu estará muerto, si solo es como parece que quieren ver algunos, los antagonismos se reducen a un cambio de correlación de fuerzas entre los líderes primero, segundo y tercero… o a un cambio de correlación de fuerzas entre errejonistas y pablistas. Podemos debería haber sido mucho más, sin la política cortoplacista electoral que ya llevado adelante. En Podemos había más gente plural y sobre todo estaba, en un principio, con la voluntad de tratar de cambiar este sistema. No se trata de ser un “poquito menos populista” ni caer en simplificaciones, como han propuesto algunos miembros de Ahal Dugu o en busca un nuevo repunte de sus votos, sino en plegarse a las realidades, necesidades y luchas de las gentes de abajo.

Ayudar a hacer cada vez más fuerte el bloque de izquierda soberanista con unas relaciones leales entre las organizaciones, políticas, sindicales y sociales que lo conforman.

Preparase para el 2020, significa ser útiles ya desde ahora a la gente en la defensa de sus derechos y ayudar con su voz en las instituciones a las reivindicaciones que la ciudadanía pone en la calle. No continuar los debates en claves totalmente internas, con balances internistas. Son las divisiones las que les han restados votos, etc.

Ahal Dugu no solo debiera haber hecho un balance interno de como se han tratado a las posiciones divergentes en su seno, con expulsiones, suspensiones de militancia, etc. Sino que debería haber hecho (si quiere recomponer sus relaciones con sectores de la izquierda en Euskal Herria), un balance muy crítico de sus rupturas con y de las candidaturas municipalistas posteriores al 2015 y del marco de organización municipalista que había establecido, etc. Que desgraciadamente Ahal Dugu con su autobombo como Elkarrekin Podemos ha tratado de desmontar o romper en las pasadas elecciones… Siendo el resultado de bajón de votos de ambas estructuras.

También merece prestarle atención a la evolución de La Izquierda Abertzale pues a pesar de haber recuperado votos en estas elecciones, mantiene una visión de su papel en la movilización social, absolutamente centrada en la búsqueda de la “vía vasca” a semejanza de la “vía catalana”. Es decir, un planteamiento absolutamente centrado en la actividad institucional. Esta visión tiene desde nuestra forma de ver unos grandes problemas.

Por una parte, el PNV, no es una organización soberanista, es un partido que basa toda su actividad política en la “estabilidad” de gobierno y del mercado, que el Estado Español le posibilita a la economía vasca. Y esa estabilidad pasa por una tensión permanente, entre reivindicaciones de competencias y en todo caso por una negociación, que no un enfrentamiento, con el Estado por un Nuevo Estatuto. Por otra parte, Bildu ha centrado en los últimos tiempos sus llamamientos al PNV para acordar ese “Nuevo Estatuto” dejando bastante de lado su papel más “social”.

O dicho de otra manera, no se ven por ningún lado esos aspectos que señala R. Zallo en su análisis: “El salto cualitativo programático de los cuatro últimos mediante acercamiento a tramas de sociedad civil la conforman como una corriente de izquierda de espectro amplio y de base militante que reconstruye su tejido social. No son ajenos a ello la inmersión local ni su apoyo a los movimientos como Gure Esku o Sare.”

Al contrario, EHBildu en los últimos tiempos ha tenido conflictos con los sectores movimentistas de sus bases históricas (Ikasle Abertzalea, Movimiento gastetxes, Sectores pro-Amnistía…) y sobre todo con el mundo sindical organizado en ELA.

El eje central de la actividad de EHBildu en los últimos años ha estado centrado, quizás ante la propia situación de sus bases, muy críticas con su papel con respecto a los presos, en la actividad de defensa de los derechos de los presos y la petición de medidas de “gracia” … Presos enfermos, acercamiento a cárceles de Euskal Herria. Y en el terreno político en constantes llamamientos a el PNV a la reforma estatutaria. De ser una alternativa al modelo de País del PNV, ha pasado a ser una constante en su petición de ser socio preferente del PNV, inclusive en la negociación de los presupuestos, etc. Llegando así a plantear su máximo dirigente Arnaldo Otegi:

“EH Bildu sostiene que “una nueva cultura política exige grandes acuerdos de país” y anuncia la presentación en junio de un texto articulado de nuevo estatus político según las bases pactadas en el Parlamento de Gasteiz.”.

No hay como darse una vuelta por su página Web para ver que EHBildu centra toda su actividad en el trabajo institucional, ni una sola referencia a las movilizaciones sociales, a la defensa del clima, etc.

En los sectores de la Izquierda Abertzale aparecen los primeros síntomas de una crisis larvada desde hace tiempo y que tiene como componente la situación abierta con la desaparición de ETA.

Por un lado, están los sectores que aún se mantienen en una posición de seguir reclamándose de la actividad de la organización, otros sectores no comprenden el paso dado de la defensa de la lucha armada a una total supeditación del activismo a la política institucional de EH Bildu. Y por el otro lado, están los sectores más orgánicos de Sortu y organizaciones que componen EHBildu, absolutamente centrados en una actividad institucional, que deja una mayor “independencia de pensamiento” para los sectores mas ligados a los movimientos sociales. Esta “libertad de pensamiento” en algunos casos muestran una cierta dosis de añoranza, no solo de la “lucha de ETA”, sino también del maniqueísmo de la guerra fría y de la URSS, acompañado de una dulcificación del estalinismo.

¿Y ahora qué?

Desgraciadamente, no tengo recetas mágicas que permitan una recomposición social y política a corto plazo. Se ha cerrado una ventana de oportunidad para construir un sujeto político que termine con el régimen del 78, pero esa ventana, no es ni será la única. Hay en Euskal Herria, y también en el Estado Español, un sector importantísimo de indignación ante los ataques del sistema a los derechos sociales y nacionales, que componen la base para nuevos proyectos, para nuevos sujetos de cambio.

Como decía Daniel Bensaid, se trata de dotarnos de una “Lenta impaciencia” de voluntad y trabajo, para construir ese “Nuevo Sujeto”. Hay decenas de colectivos, miles de personas, con esa voluntad antagonista con este sistema. Junto, con y para ellas debemos trabajar, organizar y movilizarnos colectivamente para articularlo.

Ponernos a la tarea, sin sectarismos, con férrea voluntad unitaria, entendiendo la pluralidad como un activo para la acción común. ¡Esta ya al orden del día!

 

Greba masiboa, behetik goranzkoa eta erradikala izan da?

Antolakuntza deszentralizatuak Euskal Herriko txoko guztietara eraman du M8-ko greba, baita ikaragarrizko lana ekarri ere. Sareak ehuntzeko lana deszentralizazio horrek sakabanatu beharrean gu guztiok indartsuago egin gintzan
Julia Marti
(FEMINISTALDE ETA OMAL-EKO KIDEA)

Historia egitea nekagarria da oso”, zioen lagun batek, eta ederki laburbiltzen du esaldi horrek pasa den martxoaren 8an eta aurreko hilabeteetan bizi genuena. Behetik abiatuz eraiki dugu greba bat, auzo nahiz herrietan sustraitu dena, gu guztion egunerokoan lurrikara txikiak sortzeko gai dena; nazioarteko mobilizazio masiboa lortu dugu aldi berean, berriro ere agenda politikoa astindu duena. Agerikoa da greba feministaren arrakasta; “historia egin dugu beste behin ere”, entzun dugu sarritan manifestazio erraldoien ondoren. Nola neurtu, baina, greba feminista baten arrakasta? Non geratzen da bizitzaren iraunkortasuna prozesu honetan?

Sormen ariketa erraldoia izan da grebaren eraikuntza. Denon artean pentsatu dugu ekimen hau nola burutu. Komite zentralik gabe, aurretik zehaztutako bide-orririk gabe, galdera ugari sortu dira bidean: nola gelditu gure lanean? zer esan nahi du niretzat zaintzeari uzteak? nola lortu greba hau guzti-guztiona izatea? nola antolatu eskualde mailan? nola jokatu hedabideekin? Orain, aje emozionala atzean utzita, arrakastaz jabetzea eta balantze feminista egitea dagokigu, sormen berdina baliatuz. Beharrezkoa da ekimenaren izaera masiboa eta milioika emakume deitzeko gaitasuna balioestea, baina zenbakiekin itsutu gabe, prozesuei erreparatuz, akatsetatik eta asmatzeetatik ikasiz.

Asmatzeetatik hasita, garrantzitsua da argazkietan ikusten ez den hori agerian jartzea: bilera, koordinatzaile eta talde feministen luzaroko lana, martxoaren 8a, masiboa ez ezik, guztiona izan zedin. Mugimenduaren deszentralizazioa urrats erraldoia izan da norabide horretan. Euskal Herriko txoko guztietara eraman du greba deszentralizazio horrek, baita ikaragarrizko lana ekarri ere; sareak ehuntzeko lana batez ere, deszentralizazio horrek sakabanatu beharrean gu guztiok indartsuago egin gintzan.

“Garrantzitsua da argazkietan ikusten ez den hori agerian jartzea: bilera, koordinatzaile eta talde feministen luzaroko lana, martxoaren 8a, masiboa ez ezik, guztiona izan zedin.

Martxoaren 8 honek, gainera, mugimendu feminista eraikitzen lagundu digu: subjektu plurala, askotarikoa eta bukatu gabea. Goiburuarekin arriskatu, eta “emakume, bollera eta trans” guztiei dei eginez heteronormatibitatea gogor salatu genuen. Sarritan goiburu horren esanahia azaldu behar izan dugu, bai (“bollera” hitza nahiko “bortitza” ei da, adiskide batek bilera batean zioen bezala); baina, sare sozialetan eta bestelako eremuetan sortu diren eztabaida biziak ikusita, uste dut Euskal Herriko Mugimendu Feministak erabat asmatu duela aniztasunaren aldeko hain apustu garbia eginda.

Goiburuaz haratago joan gara, baina. Grebaren aurreko hilabeteetan ahalegin handiak egin dira mugimendua zabaltzen eta indartzen jarraitzeko. Ez dago errezeta magikorik; pluraltasuna ez da egun batetik bestera lortzen, gatazka, eztabaida eta sormena oinarri hartuta baizik. Oinarrizkoak izan dira ardatzen lana, aldarrikapenen lanketa kolektiboa eta bozeramaile lana kolektiboki eraikitzeko esfortzua, mugimenduaren izaera aldeaniztuna agerrarazi baitute ekimen horiek guztiek.

Programa zen martxoaren 8 honen beste erronketako bat. Nola baliatu grebaren izaera masiboa aldaketa errealak erdiesteko? Nola ekidin feminismoaren kooptazioa? Nola borrokatu zuriketa morearen aurka? Hemen ere, beharrezkoa da gure azterketan azken emaitzak ez ezik (emaitza etsigarriak seguruenik, hedabideen agenda adierazpen alderdikoiek bete zutela ikusita) prozesuak ere aintzat hartzea. Horregatik guztiarengatik, berebiziko lehen urratsa izan da programa feminista erradikal bat eraikitzea, zeinak mugimenduaren izaera antiarrazista, ekologista eta antikapitalista zehaztu baituen aldarrikapen zehatzen bidez. Datozen Euskal Herriko Jardunaldi Feministetan jarraipena emango diogu lan horri.

“Berebiziko lehen urratsa izan da programa feminista erradikal bat eraikitzea, zeinak mugimenduaren izaera antiarrazista, ekologista eta antikapitalista zehaztu baituen aldarrikapen zehatzen bidez.

Azkenik, greba feministaren indarrak mugimenduaren oinarriak ere astindu ditu. Batzar bidezko antolaketak aire berria ekarri dio mugimendu feministari, militante berriak, forma berriak eta nazioarteko borroka ugariren erreferentziak ekarri baitizkigu. Aldi berean, argi erakutsi digu izaera masibo horrek konpromiso eta lan kolektibo handiagoa eskatzen duela, hainbeste kritikatu ditugun militantzia sakrifikatuak eta militantzia likidoak ez errepikatzeko. Geure indarra antzeman dugu; indarraz jabetu eta potentzia hori eraldaketa erreal bihurtzea dagokigu orain. Erradikaltasuna eta izaera masiboa, internazionalismoa eta egunerokotasuna; gai izango al gara horiek guztiak uztartzen dituen mugimendua eraikitzeko?

 

VIOLENCIA HIPOTECARIA, VULNERACIONES DE DERECHOS Y DIGNIDADES EN RESISTENCIA

Ante esta violencia, que vulnera el derecho a la seguridad de un techo y a la integridad de las personas, observamos la posibilidad de ser resilientes y salir a las calles, vemos la solidaridad y la protesta, vemos necesario hacer visible la violencia de la banca y sus orígenes y consecuencias.

En 2008 estalló una crisis financiera, económica y social que arrastró a grandes sectores de la población hacia situaciones de exclusión y marginalidad económica, siendo los cientos de miles de desahucios y sus consecuencias uno de los elementos más sangrantes. Todo parece indicar que el hilo que une los poderes político y financiero sigue siendo tan fuerte que la nueva legislación

Rueda de prensa de las plataformas de Bizkaia ,Araba y Gipuzkoa.

seguirá desprotegiendo a los consumidores en favor de la banca. La violencia hipotecaria que subyace a los desahucios muestra un comportamiento patológico de la oligarquía política, económica y financiera, una falta de empatía y de sensibilidad social que cualquier profesional de la psicología podría asociar a la conducta agresiva, la personalidad antisocial o la psicopatía.

De la misma forma que sucede en la violencia patriarcal, la falta de empatía se une a un proyecto ideológico de dominación y sometimiento de ese otro; en un caso las mujeres, en el otro, las clases populares. Un día oí decir a una feminista centroamericana que las mujeres generan las condiciones de posibilidad para que los hombres seamos. Para ejercer la violencia hipotecaria, el poder político ha generado las condiciones sociales y legales de posibilidad para que las entidades financieras cumplan sus objetivos de acumulación. Un proyecto neoliberal compartido por bancos y partidos políticos de régimen, un modelo de vida, de ser humano y de relaciones sociales marcadas por la propiedad, la subordinación, la marginación y la exclusión.

Con la vulneración del derecho a la vivienda se vulnera el derecho a la seguridad, a la inclusión social y a la integridad física y psicológica. Toda vulneración de derechos viene precedida de distintas formas de violencia, y en los desahucios confluyen la violencia estructural que favorece que unos acumulen lo que desposeen a otros; la violencia simbólica que culpabiliza a las víctimas de la estafa bancaria por haber vivido por encima de sus posibilidades; la violencia directa de la tortura psicológica a la que bancos y empresas de cobro someten a las familias que no pueden afrontar los gastos. La violencia hipotecaria es un problema de salud pública. Depresión, ansiedad, estrés postraumático. Suicidios. Situaciones de aislamiento, hundimiento psicológico y quiebra emocional provocadas por el miedo, la desesperanza y la indefensión. Vivir la hostilidad del día a día desde subjetividades culpables en una sociedad que culpa con demasiada frecuencia a las víctimas. Vivir la imposibilidad de hacer frente a los gastos del hogar y, en muchos casos del comer, desde la vergüenza de quién se siente colocado en el lugar marginal del fracaso.

Ante esta violencia, que vulnera el derecho a la seguridad de un techo y a la integridad de las personas, observamos la posibilidad de ser resilientes y salir a las calles, vemos la solidaridad y la protesta, vemos necesario hacer visible la violencia de la banca y sus orígenes y consecuencias. Ante este cúmulo de vulneraciones del poder, observamos la fuerza y la constancia de seguir en la pelea por transformar las estructuras sociales y los relatos. La lucha por proteger y brindar apoyo a aquellas personas que sienten el abandono institucional y el estigma social. Nos queda ese trabajo en red basado en la solidaridad y la incidencia política contra los abusos del poder, esa praxis colectiva asentada en la dignidad de resistir colectivamente a la violencia hipotecaria.

XAVIER MÍNGUEZ ALCAIDE
Militante de Antikapitalistak

El precariado una salvaje competencia

“La competencia hace a los individuos, no solamente burgueses, sino aún más a los obreros, mutuamente hostiles, a pesar del hecho de que les reúna. Se lleva, pues, mucho tiempo el que esos individuos puedan unirse” – La ideología alemana – Karl Marx

La competitividad-precio es uno de los indicadores económicos mas apreciados para evaluar la buena o mala marcha de la economía de un país. En términos generales, si el sector productivo e industrial de un país es más competitivo, significa que es capaz de producir activos de igual calidad que otros países, a un precio menor, es decir, tenemos más opciones de que nuestros productos sean los elegidos por un tercer país. Según datos que ha publicado el Ministerio de Economía y Competitividad, referentes al segundo trimestre del presente año, España encadena un total de once trimestres mejorando este índice con respecto a nuestros vecinos europeos. Sin embargo, la eurozona, en su conjunto ha perdido competitividad, frente a los países que conforman la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Y lo mismo ha ocurrido frente a los países englobados bajo las siglas BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Que todos los países, sociedades, o clases sociales estamos atrapados en esta vorágine o guerra por la competitividad es una obviedad irrefutable. Lo aberrante de este frenesí competitivo no es el afán legitimo de “mejorar socialmente”, sino el destructivo objetivo de  “la competitividad por el beneficio”.

Las y los trabajadores asalariados nos vemos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo en el mercado, somos una mercancía más y en el mercado de trabajo competimos con otros miembros de nuestra clase a nivel internacional, nacional o local. Esta competición esta gobernada por la ley de la oferta y la demanda. Cuando el mercado nos es contrario, ejemplo el mercado laboral español, el precio de nuestra peculiar mercancía disminuye, nos vemos obligados aceptar unos salarios mas bajos y durante mas horas, y así obligamos a otras personas trabajadoras a que hagan lo mismo. Esta competencia no se limita al salario se desencadena también en el interior de los centros de trabajo: como competición en intensidad y productividad de todo tipo de trabajo (en los servicios, por ejemplo, aumento del numero de pacientes, alumnos por aula, tiempo de los cuidados, numero de llamadas, o de habitaciones, etc) Y es muy difícil no tener en cuenta que la brutalidad de esta competencia dentro de los centros y en el mercado de trabajo tiene una relación directa con el tamaño del “ejercito de reserva de las personas paradas” y su actual forma moderna y expansiva denominada “precariado” (trabajadores/as eventuales, pobres o con bajos salarios, prácticamente sin derechos laborales, etc)

La guerra, a todos los niveles y en todos los lugares, desatada por las multinacionales, los capitalistas y sus gobiernos subordinados, contra las clases asalariadas, nos ha traído unas consecuencias desastrosas para la vida personal, laboral, social y natural. Especialmente, desde la última gran crisis capitalista del 2007. Basta, observar nuestras realidades cotidianas, pero por si los “arboles nos impiden ver el bosque” Si echamos un vistazo a la gráfica de la Tasa de explotación del mundo capitalista, incluyendo los 6 principales países, en la última década esta tasa ha aumentado un 30%, fenómeno que no sucedía en el último medio siglo.

Tasa de explotación del mundo capitalista y de los principales seis países (EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia y China -desde 1997-)

Las formas de aumentar la explotación a las clases trabajadoras son múltiples: en primer lugar, el aumento de la jornada laboral, las edades de jubilación, los ritmos y la flexibilidad laboral, etc. En segundo lugar, la reducción de los salarios y el aumento del paro, la precariedad y la pobreza. Y, en tercer lugar, el abaratamiento de la tecnificación de las empresas, el transporte a gran escala, los avances tecnológicos, etc.

La globalización capitalista nos ha traído no solo un aumento brutal de la explotación, de las desigualdades y de la pobreza, … Nos ha traído una exacerbada y salvaje competición entre las personas asalariadas. Un despótico y depredador individualismo alimentado por un consumismo en escala. Y una fragmentación y jerarquización de todos los individuos que componemos las clases asalariadas. Esto nos ha provocado un tremendo retroceso en nuestra conciencia y organización social.

No importa cuán grande sea la fuerza de los sindicatos o la unión de la clase trabajadora, toda crisis tiende a destruir o a debilitar su solidaridad difícilmente ganada. Bajo el capitalismo nunca podemos escapar por completo a la maldición de la competencia. Ya nos apuntaba Marx que: “Los individuos separados forman una clase sólo en la medida en que tienen que librar una batalla común contra otra clase; en caso contrario, están mutuamente en términos de hostilidad como competidores.” Solamente en la medida en que los trabajadores superan su propia competitividad y se hacen conscientes de su antagonismo más profundo y amplio con la clase capitalista, empiezan a actuar como eine Klasse für sich, una clase para si misma.

La recomposición de nuestra clase, después de las derrotas que hemos sufrido por el neoliberalismo triunfante, en las últimas décadas, solo puede abrirse camino a través de un nuevo Sindicalismo social; de una nueva unión de las clases trabajadoras que trate de refrenar y contener nuestra propia competición, aunque no consiga abolirla.

La reducción de la jornada laboral, el aumento de los salarios, del trabajo digno y con derechos hoy pueden parecer inalcanzables, como lo fue, a principios del siglo pasado, las  inalcanzables 8h de trabajo; pero con el actual desarrollo tecnológico estas reivindicaciones, no son una utopia, entran en el reino de lo posible.

Hoy todo desarrollo social y político de la clase trabajadora pasa inevitablemente por que realicemos una constante lucha para combatir el individualismo económico entre nosotras y nosotros mismos. Imponiendo nuestra solidaridad por delante de la competitidad a la que nos los capitalistas. Nuestra competitividad y competencia ha de estar en función de satisfacer las necesidades de la mayoría social, no la de los mezquinos beneficios e intereses de una minoría.

Marcelino Fraile – Sindicalista del STEILAS

EL FANTASMA DEL TURISMO BORROKA

Una vez más la derecha, en su versión más rancia y radical, distorsiona un mensaje desde la misma raíz a fin de mantener sus propios intereses. A la iniciativa, a modo de reivindicación, por parte de los sectores de izquierda y de las fuerzas transformadoras de apostar por otro modelo turístico, la derecha cae en la simpleza de que algunos están en contra del turismo. Es decir, aquello tan viejo y manido de estás conmigo o estás contra mí. Así que, sin ningún tipo de moderación ni mesura, su ejército de ridículos tertulianos y hooligans arranca un bombardeo masivo por los diferentes platós de televisión, lanzando una batería de falacias que comienzan con la memez, ya comentada anteriormente, de que éstos están en contra del turismo, para inmediatamente introducir con toda la intención una serie de términos del tipo turismo-fobia o turismo borroka que les permita a sus miembros más fanáticos alcanzar el clímax con aquello tan retorcido que alude a que todo es ETA.

Sí, esa derecha, la misma que ante la entrada de un puñado de inmigrantes, en vez de plantear un debate sereno y reflexivo donde se ponga el foco en el drama que estos seres humanos sufren a la hora de abandonar sus hogares para empezar un peligroso viaje bajo la tutela de las mafias, no duda en hablar sin ningún tipo de escrúpulos de entradas masivas, de hordas de inmigrantes e incluso de invasión. Para éstos, el problema no es el guiri aficionado al balconing que viene buscando playa y copas a un precio irrisorio, sino el refugiado que tras pagar una cantidad ingente de dinero a la mafia llega buscando asilo con el único objetivo de salvar su vida. Tampoco son problema los apartamentos ilegales en los que se meten numerosos turistas, sino los pisos patera donde se afinan decenas de trabajadores explotados tratando de sobrevivir. Mientras, al mismo tiempo y sin ningún miramiento, esa misma derecha es capaz de defender con uñas y dientes un modelo turístico basado únicamente en la rentabilidad económica sin tener en cuenta otra serie de factores como la precariedad laboral que padece el sector.

Como diría Galeano, el mundo está patas arriba, al escuchar el último argumento que de manera torticera es utilizado por parte de estos chufleteros de derechas al insinuar que la izquierda y las fuerzas del cambio están en contra de que las clases populares puedan viajar y que por tanto apuestan por una “elitización” del sector. Es increíble, además de surrealista, que haya que soportar que quienes llevan años defendiendo la “elitización” de la vida en sí misma, de la noche a la mañana se hayan convertido en firmes defensores de las clases populares y de sus derechos. En primer lugar habría que recordar a estos tertulianos, transmisores de chismes, que el concepto de la clase popular es mucho más amplio y que, en todo caso, quiénes vuelven a faltarle al respeto son ellos al reducir su identificación con un grupo de guiris borrachos en alguna playa, con lo que una regulación de ese tipo de turismo en ningún caso es una apuesta en la que se ponga el sector al servicio de las élites. Algunas de las simplezas y mentiras a las que estos bufones televisivos aluden pueden ser realmente peligrosas en un mundo sobreinformado y donde sin ninguna impunidad la ignorancia campa a sus anchas.

Lo que debiera ser una discusión acerca del modelo turístico, donde plantear cuestiones como su sostenibilidad, el respeto del mismo hacia el medio ambiente, o la búsqueda de fórmulas que permitan mantener una práctica sin que ésta afecte a la vida cotidiana de los residentes permanentes, queda solapado por la losa de la simpleza y la creación de un nuevo fantasma. Demasiados fantasmas……Para qué hablar de dictaduras consolidadas como la de Arabia Saudí u otras con las que por cierto el Estado español mantiene excelentes relaciones, si podemos hablar del fantasma de Venezuela, o para qué abordar la corrupción que carcome las instituciones, pudiendo hablar del fantasma del independentismo catalán, y por supuesto, para qué hacer un ejercicio concienciado del problema de la “turistificación”, cuando es mejor hablar del fantasma del turismo borroka. Quizá la verdadera pregunta sea para qué tanto fantasma en televisión, diciendo sandeces y tergiversando de forma deliberada un mensaje y un debate que debiera ser mucho más hondo y de mayor calado.

Iosu Del Moral

 

Solidaridad para ganar tod@s

La UE y el gobierno de Rajoy están poniendo en peligro los puestos de trabajo y los derechos de 6150 trabajador@s de los puertos de todo el estado. Las instituciones Europeas, bajo el chantaje de multas y sanciones han desatado una guerra de clase, que presumen ir ganando. El objetivo estratégico es la precarización, el empobrecimiento y la sumisión de los estibadores. Y según el estudio encargado a la consultora Pwc, (la misma que dio luz verde a la salida a bolsa de Bankia) los beneficios serían alrededor de unos 245 millones de euros anuales para las empresas.

Los medios de comunicación, en paralelo están creando una falsa opinión pública, que pretende aislar a este sector de los intereses comunes que tenemos las personas que dependemos de un salario. Todos hemos escuchado palabras como “liberalización”, “privilegios”, “mafiosos”, “casta trabajadora violenta”, y con estas mismas palabras, se han venido atacando uno tras otro muchos sectores estratégicos de la producción y los servicios. Así lo que los gobernantes y empresarios no han conseguido antes con las reformas laborales, ahora pretenden hacerlo eliminando los derechos laborales de los trabajadores/as, que todavía los conserven. Como ya hicieron antaño con los controladores aéreos, la metalurgia, la minería, los ferroviarios, correos, eléctricas, etc…

Sin embargo, bajo estas palabras se ocultan otras realidades. Por ejemplo, los “privilegios” son para las empresas que se embolsan el 51% del valor por contenedor, siendo el sueldo del estibador/a una ínfima cantidad de esta cuantía. “Democratizar los puertos” significa precariedad y sumisión en el trabajo, es decir, sustituir al personal con experiencia y contratos estables por personal no cualificado, eventual, ETTs, y con salarios de miseria. De hecho, la exigencia consiste en bajar los sueldos en un 60%, situándolos en 27.000 euros anuales; a la que tendríamos que añadir la bajada de 93 millones de euros por las cotizaciones de impuestos, que irían en detrimento de los gastos de mantenimiento de la sanidad, educación, etc. Estos términos en palabras llanas solo se traducen en nuevos y suculentos beneficios para empresas y multinacionales.

Estos días el gobierno del PP, a pesar de su debilidad institucional relativa, está recurriendo al decretazo, a las amenazas de represión, a la división y reducción de las plantillas vía prejubilaciones con dinero público, etc. Su empeño fundamental es someter a las empresas y los representantes de los trabajadores a una “negociación”, que en última instancia, le garantice que gradualmente irán desapareciendo los puestos de trabajo estables, los salarios por convenio y el desmantelamiento objetivo de todos los derechos laborales de negociación y contratación, que disponen los estibadores.

Este gobierno, los partidos que le sustentan, los medios de comunicación y algunas burocracias sindicales muy obsecuentes, no quieren oir mencionar que los puertos por su importancia en la economía deberían ser Públicos, y además, deberían garantizar e incrementar los puestos de trabajo existentes. Los de arriba “Solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena”. Es decir, cuando los estibadores están dispuestos a defenderse mediante la huelga, nos tratan de asustar a la ciudadanía con las perjudiciales consecuencias económicas y sociales, que tendrían estas huelgas en el abastecimiento de energía, productos y mercancías para toda la población.

Claro está que la labor que realizan los estibadores es de vital importancia para toda la ciudadanía, y no solo para la economía, puesto que son las personas, que con su trabajo nos facilitan las mercancías y los productos, que necesitamos para vivir diariamente. Por eso su lucha no es solo un problema de ellos. Es un problema de todas aquellas personas, que hacemos que con nuestras manos funcionen la sociedad y la economía.

Muchos sectores, las y los trabajadores de la enseñanza, sanidad, teleoperadoras, etc, al igual que los estibadores estamos sometidos a recortes, reducciones de plantilla, pérdida de derechos, privatizaciones, etc. y cuando no hemos conseguido pararlos mediante nuestra resistencia, tampoco hemos visto a continuación ninguna de las  mejoras prometidas, por patronales, gobiernos o sindicatos. Sin embargo, siempre que hemos conseguido, por nuestras propias fuerzas, algún avance o conquista en el trabajo, aunque fueran parciales, hemos visto como confianza en nosotros mismos ha aumentado, y el ejemplo ha sido útil para la mayoría de la sociedad. Así pues “Ganar una lucha” significa: abrir nuevas vías para nuestra mejora económica y social, dar pasos para recuperar u obtener los derechos perdidos, y en definitiva abrir el camino abrir  de nuevas oportunidades para las personas necesitadas.

Desafortunadamente, solo estamos acostumbrados a escuchar la cantinela de la competencia y la competitividad, del egoísmo y el salvese quien pueda. Por eso, tenemos que reconstruir la solidaridad, aunque  no este de moda. Es una necesidad apremiante para apoyar a los estibadores y a otros sectores que van atravesando situaciones similares. Y por eso no basta con algunas declaraciones o comunicados de apoyo.

Debemos tener en cuenta que partimos de la desventaja y dificultad de la prohibición de hacer huelgas en solidaridad con otros sectores. Además, debemos contar con que a los dirigentes de las centrales sindicales mayoritarias no les preocupa la necesidad unificar y coordinar distintos conflictos, aunque hoy se estén dando en un mismo tiempo o en mismo territorio. Y que tampoco estamos acostumbrados a debatir en el trabajo planes de movilizaciones, que nos puedan ayudar a enfrentar estas situaciones. Estas tareas, solo pueden ser asumidas por las nuevas personas y agentes activos, que van apareciendo en todas estas luchas. Y deberían de partir desde el impulso de la construcción de un fuerte movimiento asambleario, en los centros de trabajo y con la ciudadanía; alentando la autoorganización y la coordinación entre sectores, hasta conseguir que el respeto a las decisiones que tomen las y los trabajadores en sus sectores y en asambleas sean la norma para resolver los conflictos. Hoy en día estos son los retos más inmediatos que tenemos por delante.

Con estos cometidos, ya están surgiendo Mareas por sectores, formas diversas de autoorganización y coordinaciones espontáneas entre sectores y movimientos sociales. También los nuevos sindicatos asamblearios o formas de movilización que van mas allá de los centros de trabajo, contando con usuarios y consumidores son un gran avance. En este terreno es donde debemos crear y extender de nuevo la Solidaridad intersectorial, ciudadana y de clase. Como bien dice el feminismo  “si nos tocan a unas o unos, nos tocan a todas”.

Este combate contra los recortes, las desigualdades y las injusticias crecientes necesita de la Unidad con mayúsculas de los diversos sectores de trabajadoras y trabajadores que nos vemos afectados por estos ataques y por la necesaria implicación de la ciudadanía en la pérdida de derechos. O de los contrario, iremos retrocediendo en nuestras condiciones un sector tras otro. Hoy son las y los estibadores, que necesitan la “Solidaridad para ganar”, no esperemos a ser nosotras o nosotros mañana. Si ellos y ellas ganan, ganaremos todas. “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”.

Marcelino Fraile

El PSOE, ¿aliado o mala compañía?.-

PSOEPODEMOSPablo Iglesias y la dirección de Podemos insisten en señalar al PSOE como potencial aliado en un gobierno de “cambio”. La mayoría de los miembros de PODEMOS aceptan este llamamiento, muchos de ellos porque lo consideran simplemente una táctica para desenmascarar a este partido, convenciendo a su base de que no puede confiar en él como un agente de cambio. También desde diversas perspectivas se ven estos llamamientos a la alianza y al cogobierno como “maniobras” para aumentar las contradicciones internas del PSOE.

Si realmente esa alianza no fuera una apuesta sincera sino de mera táctica comunicativa, sería necesario hacer algunas precisiones que ya he manifestado con ocasión de otras situaciones similares.  Desde mi punto de vista, la primera y fundamental es que una táctica debe ser la aplicación de una estrategia y unos principios políticos y que no se puede fundar solo en su oportunidad circunstancial. La justificación de este requisito no es solamente ética, sino que tiene que ver con apostar por la efectividad a medio y largo plazo. Por otro lado, cualquier mensaje comunicativo relativamente aislado tiene efectos impredecibles, ya no se puede garantizar cómo lo va a interpretar la audiencia , dentro de qué “relato” lo va situar y qué influencia va a tener en sus posiciones y acciones. Así una operación destinada a crear contradicciones en un partido determinado puede de hecho favorecer su unidad y unas propuestas dirigidas a poner de relieve su alejamiento de intereses de los sectores populares, pueden actuar de “facto”  como legitimadoras (creo que en el debate de investidura de Sánchez y con posterioridad hemos visto ambos fenómenos)

En este texto no me voy a referir a ese aspecto sino a recordar la naturaleza política y social del PSOE. Este partido es parte de una corriente política en crisis abierta, lo que en teoría abriría la posibilidad de rupturas y de aparición de sectores que cuestionen su actual política y liderazgo en clave “transformadora”, como ha sucedido en el Reino Unido. Hay que recordar no obstante que no estamos viendo indicios en ese sentido en nuestro país, Izquierda Socialista es meramente testimonial y decorativa y las batallas internas del PSOE se reducen a escaramuzas en clave de ambiciones personales.

Entre las numerosas transformaciones que ha producido el neoliberalismo se encuentra la propia Socialdemocracia, que ha visto cómo las bases sociales y materiales del “reformismo clásico” en el que se colocaba han sido socavadas. Se trata de unos Partidos ligados a la idea de las “reformas sociales”  pero que las únicas reformas que emprenden se sitúan, como estamos viendo estos días en Francia, en un “reformismo de corte socioliberal”.

Hoy día la estructura orgánica de los partidos socialdemócratas no tiene ningún vinculo con sectores populares, salvo quizás con un sector de la burocracia sindical con la que mantiene, además, una relación conflictiva, y ahora no se podrían  considerar la expresión política de esa burocracia. Además sus dirigentes y militantes influyentes han llevado a cabo una creciente integración en puestos decisivos de los aparatos del estado, empresas públicas y también se encuentran en los órganos dirigentes de las grandes empresas industriales y financieras privadas. Las privatizaciones de empresas del estado, que han protagonizado, han servido para que bastantes de sus cuadros se fusionaran con el gran capital privado como gestores. En cierta medida han entrado a formar parte de los equipos políticos de la oligarquía e incluso en algunos casos se podían considerar como los representantes más consecuentes de los intereses globales y comunes del “establishment”.

Su militancia de base, como la votación del acuerdo con C’s puso de manifiesto, tampoco se puede considerar un apoyo para una política de cambio transformador . En primer lugar por su escuálida dimensión, posiblemente no lleguen a 50.000 los participantes con un mínimo de actividad en el Estado Español. En segundo lugar porque muchos de ellos son cargos electos o funcionarios y trabajadores del propio partido (que si se mueven no salen en la foto). Por lo tanto, la vida partidaria de estas organizaciones depende casi exclusivamente de la relación con instituciones y no con la sociedad y sus movimientos y organizaciones.

Nos queda el tema de su base electoral. parece que hay un sector de trabajadores humildes no despreciable en su seno, así como una parte de las nuevas clases medias sobre todo asalariadas. Esto significa que poner en pie una estrategia politico-comunicativa para ganar esos sectores es esencial, una estrategia que debe ser global y meditada. Pero ganar a sectores de la población que apoyan otras opciones no es una cuestión de marketing exclusivamente, sino requiere construir conciencia desde la experiencia.

Aunque habría que disponer de más datos para analizar su composición y sus posiciones político-ideológicas, también podría ser cierto que esta base electoral tiene grandes ilusiones sobre las posibilidades del sistema y considera que la solución son reformas de escaso calado. Si los electores del PP han comprado la idea de que los sacrificios para salir de la crisis eran necesarios, los del PSOE pueden pensar que hay que modificar aspectos de esa política sin cuestionar el fondo de esta. No hay que olvidar que las condiciones de existencia de los trabajadores y los sectores populares generan inseguridad, a su vez esta lleva al conformismo y a ilusiones sobre la posibilidad de mejoras dentro del sistema y no tanto transformándolo. Tendríamos como plantearnos como superar esas expectativas de un cambio “suave” y de “alcance limitado”, poco factible en la situación actual por la profundidad y el carácter sistémico de la crisis que vivimos. Esta superación pudiera requerir la experiencia directa de los limites de ese cambio y de la falacia de los argumentos de los que lo defienden.

Pero en todo caso, esta claro que para el PSOE mantener su base electoral y su partido como un aparato de poder son objetivos de primer orden y constituye una posible presión para adoptar más políticas “socialmente avanzadas”. Este es el sentido de ciertos discursos llamando a poner limites al neoliberalismo y la defensa de algunas propuestas de corte neo keynesianismo o más bien keynesianismo neoclásico. Pero un giro real en ese sentido aparece como muy problemático, porque implicaría poner en cuestión las políticas Europeas y el modelo de construcción de la UE de la que estos partidos son parte integral.  Una estrategia económica de estimulo de la demanda acompañada de una política fiscal claramente redistributiva, la recuperación y reforzamiento de los sistemas de protección social, la instauración del control público del BCE y la mejora de los servicios públicos, constituyen medidas en las que el PSOE en particular y los partidos socialdemócratas en general, es poco probable que adopten como propias, a pesar de ser medidas mínimas y probablemente insuficientes para revertir el estancamiento secular en el que se encuentra la economía europea.

Por lo tanto, sin pretender reducir a una lógica del todo o nada las posibilidades de evolución y el margen de maniobra del PSOE, en estos momentos tenemos que ser muy conscientes de el carácter político y social de quién la dirección de PODEMOS ha designado como su aliado predilecto.

Koldo Smith