Monarkia kanpora, fuera la monarquía

A estas alturas, cualquier sociedad que se precie de ser avanzada debiera tener más que interiorizado que la pertenencia a un linaje endogámico no puede ser, como sucede con la monarquía española, la premisa para la obtención de ninguna responsabilidad institucional del ámbito de lo público.

Iosu del Moral-Mikel Labeaga
Militantes de Antikapitalistak Euskal Herria.

18 OCT 2020 06:30

Es más que probable que Enrique III de Navarra y IV de Francia, también conocido como el Grande o el Bearnés, escuchara desde su cuna algunos susurros en euskera provenientes del entorno de su madre, Juana III, la última de las regentes del viejo reino de Nafarroa. Juana de Navarra, que encargó traducir del latín la primera de las biblias al euskera,  donde aparece por primera vez escrito el nombre de Euskal Herria, por cierto tratándose además de un texto de corte protestante y reformista, daba a luz allá por el siglo XVI al primero de los borbones en sentarse en el trono de Francia. De ahí que quizá no hubiera sido necesario traducirle a su hijo Enrique la expresión en euskera Monarkia kanpora. Al que no cabe duda de que hay que traducírsela, aunque en sus visitas vaya de falso políglota integrador, es a su lejano descendiente Felipe VI, a quien una amplia mayoría del pueblo vasco le demanda, Felipe kanpora, monarkia kanpora. Fuera Felipe, fuera la monarquía.

Pero al margen de vítores y reclamaciones, no es menos cierto que debiéramos comenzar por realizar un exhaustivo ejercicio de autocrítica, donde tanto desde el pueblo vasco, como desde el resto de pueblos del Estado, reflexionásemos conjuntamente sobre el fracaso que supone como sociedad que en pleno siglo XXI la jefatura del Estado se encuentre todavía en manos de una familia corrupta que lleva siglos sustentando un poder de manera ilegítima. Por no hablar del  anacronismo, no solo en un sentido temporal sino intelectual, que supone para cualquier comunidad moderna permitir que, hoy en día, una familia que tiene más analogías con los Soprano que con aquellos personajes de las fábulas y los cuentos infantiles, herede de forma dinástica un cargo público de tal importancia. A estas alturas, cualquier sociedad que se precie de ser avanzada debiera tener más que interiorizado que la pertenencia a un linaje endogámico no debiera ser la premisa para la obtención de ninguna responsabilidad institucional del ámbito de lo público.

Un vodevil que presenta, por un lado, al padre, el emérito, un tipo al que se le da de maravilla  aparentar ser una especie de payaso bonachón y que en realidad es un listillo que levita en ese limbo entre lo inmoral y lo torpe, donde se dedica  a quehaceres de dudoso carácter ético, por no hablar de actividades directamente de índole mafiosa. Y digo torpe, pues teniendo la vida a nivel material más que resuelta, hay que ser lerdo para buscarse cualquier tipo de problema por ser incapaz de contener un sentimiento de avaricia sin límite alguno. Por otro lado, el hijo, que como buen Borbón, y muy al estilo de otro de sus predecesores, el rey felón, se muestra como una persona mesurada, honrada y hacendosa, pero que al parecer en el fondo esconde un increíble parecido con el modus vivendi de su progenitor. Algo que incluso a los propios monárquicos les debiera poner los pelos de punta, al no poder distinguir entre la Zarzuela y cualquiera de los centros operativos  de una organización criminal debido al hedor a corruptela que emana desde su interior.

Viniendo de un dictador, es normal que a nadie le extrañara que Franco, en una decisión totalmente unilateral, designase a Juan Carlos su continuador al frente del Estado y de las fuerzas armadas como garante del movimiento nacional católico. Quizá extrañe algo más, no ya que nadie nos haya  consultado sobre el traspaso de la jefatura del Estado por parte del padre al hijo, algo que por otro lado era de esperar,  sino que la gente no se hubiera mostrado indignada ante un golpe tan antidemocrático como el del nombramiento de Felipe como sucesor del anterior monarca. Hablar de democracia monárquica lo único que genera es una especie de oxímoron donde, a partir de ahí, todo lo demás carece de sentido y, como consecuencia, un sistema de dichas características se vea tarde o temprano irremediablemente abocado a convertirse en un  proyecto frustrado.  

Sin duda uno de los grandes obstáculos de este dilema radica en aquellos cínicos que banalizan el uso de términos como democracia o libertad hasta convertirlos en significantes vacíos. Falsas democracias que adolecen de un pánico a la hora de preguntar, desde su libertad virtual, qué frena las aspiraciones de cambio real. Ante esta perspectiva, es tiempo de aunar fuerzas y de que todas las gargantas antimonárquicas y republicanas de Euskal Herria y del resto del Estado griten al unísono Monarkia kanpora, fuera la monarquía. Un proceso emancipador que deje atrás una institución arcaica y caduca a través de algo tan poco democrático, al parecer, como preguntar al pueblo por medio  de un referéndum. Consulta que, automáticamente, derivase hacia un nuevo proceso constituyente o hacia lo que todavía es más interesante, hacia nuevos procesos constituyentes en los que, definitivamente, las diferentes sensibilidades del Estado decidiesen de forma soberana y democrática la forma de organizarse, entre ellos y en relación al resto, en una especie de red de repúblicas confederadas.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO EN BOLIVIA

Antonio José Montoro Carmona (@amontoro1979)

El próximo 18 de otubre, las clases populares de Bolivia y América Latina se juegan su futuro. Aunque la distancia nos dificulte establecer una relación directa, probablemente el nuestro también se encuentra concernido. En las elecciones presidenciales que se celebrarán ese día no se decide únicamente el nombre del próximo presidente de esta nación sudamericana, sino que se somete a examen las limitaciones de los proyectos de transformación social en el marco de la democracia liberal.

Un año atrás, la oligarquía boliviana llegó a la conclusión de que el proceso político liderado por Evo Morales debía finalizar. Pese a que los cambios llevados a cabo los últimos 15 años no habían puesto en tela de juicio su papel hegemónico en la vida económica del país, el aumento de la presión fiscal para la financiación de políticas redistributivas básicas suponía un desafío inadmisible a la lógica de dominación construida a lo largo de dos siglos. La intervención del ejército y la policía boliviana, que contó con el apoyo de la OEA, demostró que los cambios acometidos por el gobierno del MAS en el sistema político e institucional habían logrado desactivar instancias de poder determinantes para el éxito de los golpes de estado blandos de la derecha en otros países de la región.

El gobierno surgido del golpe de estado de noviembre de 2019 se ha mostrado absolutamente incapaz de estabilizar la situación política y social. Al no definir con claridad una fuente de legitimidad que justifique su usurpación antidemocrática del poder, el gobierno liderado por Jeanine Añez no ha podido capitalizar el descontento de las clases medias ni de parte de la base social del MAS. Frente a esto, el recurso a la represión y a la movilización del racismo atávico de las clases profesionales desplazadas por la emergencia del sujeto político campesino e indígena, ha estrechado la posibilidad de construir un proyecto democrático de la derecha boliviana (y posiblemente regional).

Más allá del gobierno conformado después del golpe de estado, los disensos que existen al interior de la élite empresarial que lo sustentó política y económicamente, impiden la consolidación de un nuevo grupo dirigente capaz de liderar una alternativa de largo plazo. La difícil convivencia entre la extrema derecha supremacista, el fascismo ortodoxo, el fundamentalismo cristiano o, entre otros, el social-liberalismo más proclive al juego democrático, lastran la consolidación de un bloque dirigente que dibuje un proyecto de país sustentado en el consenso social y no en la fuerza de las armas.

Esta debilidad explica la renuncia de la actual presidenta a su candidatura a las elecciones del 18 de octubre, que se enmarca en el intento de concentrar el voto de la derecha en los candidatos con mayores posibilidades de parar lo que parece una victoria segura del candidato del MAS. Pese a ello, ningún candidato ha conseguido desequilibrar la correlación de fuerzas existente en la amalgama ideológica de la derecha boliviana. Ni Carlos Mesa, ex vicepresidente con Sánchez de Lozada y representante del neoliberalismo más clásico, ni Luis Fernando Camacho, producto de la pujante extrema derecha evangélica latinoamericana y forjado en las organizaciones juveniles del fascismo cruceño, tienen la capacidad de imponerse como hegemón que articule el sentimiento anti Evo Morales en un proyecto político autónomo y con entidad en sí mismo.

Por su parte, los movimientos sociales, las organizaciones populares y los sindicatos campesinos, indígenas y originarios que han sustentado el “Proceso de Cambio” desde 2005, han conseguido rearticular un proyecto unitario bajo la imprecisa consigna de la lucha contra la dictadura. Al igual que en el pasado el figura de Evo Morales fungía como elemento cohesionador, la existencia de una gobierno ilegítimo ha permitido aparcar las contradicciones internas (campesinado/pueblos indígenas; urbano/rural; clase/identidad étnica) y aglutinar toda la energía organizativa alrededor de una candidatura de naturaleza tecnocrática, cuyo máximo valor es la eficiencia en la gestión macroeconómica durante los gobiernos de Evo Morales y en la que la referencia intelectual aymara se ubica en la vicepresidencia como polo de atracción del otrora bloque dirigente.

Si bien esta configuración dual se erige sobre las mismas lógicas que desgastaron la hegemonía del sujeto campesino e indígena (centralidad absoluta de lo electoral que debilita la construcción del movimiento social), en el momento actual constituye la única opción para hacer retroceder el proyecto fascistizante de la derecha boliviana y latinoamericana. En caso de victoria de la candidatura del MAS, no cabe la menor duda de que asistiremos al uso de tanta violencia como sea necesaria por parte del gobierno para mantener en el poder a las élites reaccionarias. Todas las posibilidades están abiertas, desde el fraude electoral hasta la represión militar.

En este contexto concreto, el movimiento internacionalista tiene que demostrar un alto grado de madurez y, pese a las insuficiencias del “Proceso de Cambio”, situarse en el lado correcto del conflicto, donde se encuentra el campesinado, los pueblos indígenas y la clase trabajadora urbana. Apoyar la profundización de las medidas de transformación económica y social, llevar a cabo una crítica constructiva permanente y contribuir al fortalecimiento de los movimientos sociales y las organizaciones populares, campesinas e indígenas, debe constituirse en nuestro horizonte político y dar sentido estratégico a nuestra acción.

La expresión libre y democrática de los pueblos y naciones de Bolivia es una necesidad histórica para este país y para América Latina en su conjunto. De ello depende la estabilidad en toda la región y la posibilidad de desarrollar pacíficamente proyectos políticos alternativos al orden neoliberal. 

27 DE SETIEMBRE, 45 AÑOS DE LOS ÚLTIMOS ASESINATOS DEL FRANQUISMO

El 27 de Setiembre se cumplen 45 años de los últimos asesinatos cometidos por el estado franquista. El dictador mes y medio antes de su muerte, desapareció de este mundo como vivió toda su vida, haciendo lo que mejor se le daba, matando. El general Franco no escribió ningún tratado sobre la ideología que le mantuvo en el poder casi 40 años, sólo escribió en toda su vida el guion de una película que no pasaría ni los controles de una serie z, solo se especializó en asesinar.

Juan Prdes Manot, “Txiki”, Angel Otaegui, militantes de ETA, José Humbert o Baena, José Luis Sanchez Bravo y Ramón García Sanz, militantes del FRAP, fueron asesinados en la madrugada del 27 de Setiembre de 1975, Txki en Barcelona. Ángel Otaegui en Burgos y los tres militantes del FRAP en Madrid.

Antes de las ejecuciones hubo grandes movilizaciones en Euskadi para tratar de pararlas, todas fueron reprimidas con la dureza acostumbrada por la policía y la guardia civil, después de perpetrados los asesinatos se declararon tres días de huelga general en toda Euskadi, el paro fue total y absoluto, fábricas, escuelas, transporte público, hasta la totalidad de la flota pesquera quedó amarrada en los puertos. El franquismo declaró el estado de excepción en Guipuzkoa y Bizkaia, hubo manifestaciones en todo el territorio, reprimidas con fuego real. Un niño resultó herido de bala.

Las protestas internacionales también fueron numerosas, hubo masivas manifestaciones de

repulsa en las principales capitales europeas, el gobierno de Mexico pidió que España fuese expulsada de la ONU, rompió relaciones diplomáticas con el estado franquista y expulsó a su embajador, en Lisboa la embajada española fue asaltada y quemada.

En el resto del estado también hubo numerosas manifestaciones en contra del régimen, yo estaba estudiando en la Universidad de Barcelona y le mismo día que asesinaron a Txiki en Cerdanyola, acudimos aquella tarde militantes de OIC, LCR y CNT a manifestarnos, seríamos unos 200. El pueblo estaba tomado por la guardia civil, aun así logramos manifestarnos durante unos minutos, rápidamente nos dispersamos y volvimos como pudimos a Barcelona, con rabia, mucha rabia.

Aquellos infaustos días Luis Eduardo Aute escribió la canción “Al alba” que cantada por Rosa

León pasó curiosamente la censura:

                 Ni sé que sangra la luna

                 Al filo de la guadaña

                 Presiento que tras la noche

                 Vendrá la noche más larga

                 Quiero que no me abandones

                 Amor mío al alba

 

Mauricio Rodriguez-Gastaminza

   MARTIN VILLA Y LOS CRÍMENES DEL FRANQUISMO

Por fin Martín Villa ha prestado declaración ante la juez argentina Servini por los asesinatos de 5 trabajadores en Vitoria en 1976 y de Germán Rodríguez en Iruña en 1978. Durante ambos sucesos Martín Villa era ministro del Interior y máximo responsable de las órdenes de tirar a matar que recibieron las fuerzas represivas de entonces.

Después de 7 negativas por parte de la justicia española y de los diferentes gobiernos PP y PSOE, hemos conseguido, gracias a una juez honesta, que declare vía online ante la justicia argentina, algo que ni siquiera se ha planteado nunca la “justicia” española. Si es imputado, la juez Servini pedirá su extradición, entonces podremos evaluar hasta dónde llega el tinte progresista del actual gobierno PSOE- Unidas Podemos. Pero desde la Euskal Plataforma contra los Crímenes del Franquismo y desde la plataforma estatal CEAQUA, no nos queremos parar ahí, seguiremos intentando llevar ante los tribunales a todos los torturadores aún vivos, Billy el Niño se nos escapó a lo Houdini escondido en un ataúd, pero quedan muchos torturadores como el capitán Muñecas de la Guardia Civil, de infausto recuerdo en Euskal Herria, que siguen paseándose impunemente por las calles. Paco Echavarría y la Fundación Aranzadi han documentado con gran precisión cerca de 5.000 torturas en nuestra tierra desde 1969 hasta el día de hoy. A ver si el aparato

del estado se atreve a cuestionar la profesionalidad de Paco Echavarría.

 A pesar de la constancia de todos estos datos, la futura ley de Memoria Histórica proyecta el PSOE, no sabemos todavía si con el apoyo de Unidas Podemos, pretende que dicha ley llegue sólo hasta 1977, por lo tanto debemos oponernos a ellas con todas nuestras fuerzas.

Pero la Memoria Histórica es mucho más, significa hacer un juicio público e institucional a todo el régimen franquista, sacar a todas las personas del bando demócrata de las fosas y cunetas donde fueron enterradas después de ser asesinadas por el bando fascista, demoler hasta los cimientos el obsceno Valle de los Caídos y devolver a sus legítimos propietarios todos los bienes robados por la dictadura. Por último, pero no menos importante contar los hechos con rigor histórico, desde las escuelas, institutos y universidades para que la gente joven de hoy y mañana conozca las atrocidades cometidas en nuestra historia reciente.

          Ni olvido ni perdón, verdad, justicia y reparación.

Mauricio Rodríguez-Gastaminza

GESTIÓN VERSUS IDEOLOGÍA

Tomado de Naiz
(IOSU DEL MORAL Y MIKEL LABEAGA)
MILITANTES DE ANTICAPITALISTAS-:

    Por lo tanto, y visto el panorama, a la izquierda alternativa que tanto ansía emanciparse definitivamente de un sistema capitalista inhumano, despiadado y cruel, no le queda otra salida que organizarse

12/08/2020

El dios capitalista y la ley del mercado gobernarán una parte de Euskal Herria durante los próximos cuatro años de manos de los jeltzales. Al grito de jangoikoa eta legea, dios y la ley, el Partido Nacionalista Vasco seguirá guiando al pueblo por la senda de las incineradoras, los trenes de alta voracidad y las trabajadoras machacadas de las residencias de mayores. Un Gobierno Vasco que, junto a su muleta predilecta del PSOE, volverá a apostar por un rancio continuismo basado en políticas faraónicas de carácter neo-liberal que prioricen la rentabilidad económica en detrimento de las necesidades de las personas.

Al parecer, un contexto a priori tan desfavorable como pudiera ser el encontrarse en el gobierno durante la pandemia y su consecuente crisis económica, no han incidido negativamente en los resultados obtenidos por el ejecutivo de Urkullu. Tampoco la aparición de algunos episodios de corrupción política con cierta repercusión mediática, como el caso De Miguel o la nefasta gestión del vertedero de Zaldibar, parece que hayan sido determinantes en las urnas. No es menos cierto que, a la espera de análisis más exhaustivos a cerca del comportamiento de la abstención, el Partido Nacionalista Vasco se ha dejado un buen puñado de votos por el camino. Así que a la foto del éxtasis de Ortuzar en la efervescencia de la victoria le falta su collage de corruptelas y mala gestión dejando el proyecto muy lejos de la pulcritud que algunos tratan de vender.

Sin duda, han sido unos comicios marcados por la crisis sanitaria y la baja participación que ha alcanzado números de récord. Pero sería muy miope tratar de achacar únicamente a la pandemia el que la gente se quedara en casa, sin procurar hacer un examen de mayor calado. Una abstención que, en principio, a beneficiado a casi todos, ya que PNV, EH Bildu y PSOE han mejorado su número de escaños, habiendo perdido votos en proporción a otros procesos electorales. Incluso el parlamentario obtenido por VOX pudiera aludirse al escaso número de votos necesarios, pero sin olvidar que son apoyos que no salen de la nada si no de lo más profundo de las cloacas del PP. Quien sí ha salido mal parado, sin lugar a dudas, ha sido Podemos, seguramente más por el desencanto con el proyecto de mucha de su gente que por la abstención derivada de la era covid.

Al margen de lo anecdótico del escaño del facherío más vomitivo protagonizado por la formación de Abascal, las urnas vienen a corroborar el descalabro del proyecto de la derechona española en tierras vascas. Un Partido Popular que viene a constatar la mala tendencia de los últimos años, habiéndose convertido en una fuerza prácticamente testimonial en el Parlamento Vasco. Una derecha que sociológicamente se ha ido aglutinando en el seno del PNV dejando a un lado cualquier tipo de diferencia en el plano de lo nacional para disfrutar de manera conjunta de su particular orgía capitalista. Algo que ahonda, si cabe aún más, en el anacronismo ya existente entre la CAV y el Estado español, donde la opción conservadora-liberal alcanza un ratio de voto cercano a los 11 millones, alternándose en el poder con total naturalidad, mientras que en las instituciones vascas aparecen como una fuerza marginal.

En tierra de nadie el PSOE, empeñado en seguir los pasos de los populares para terminar en el ostracismo de la escena política vasca. Poco más le queda a un proyecto caduco que sobrevive gracias a algunas reminiscencias del voto tradicional, en gran parte sustentado por aquella inmigración de sensibilidad obrerista. Una pseudoizquierda social-liberal que ni siquiera ha sido capaz de alcanzar cierto rédito con el conocido como «efecto de la Moncloa». Tampoco es que las dos únicas organizaciones de izquierdas que han concurrido a las elecciones, EH BILDU y Podemos, hayan logrado ilusionar al menos a sus sectores más críticos, ya que todo señala a que se han quedado en la abstención al no sentirse representados por ninguna de estas formaciones.

Por un lado, la coalición abertzale que en su nueva estrategia fundamentada en el abandono de sus tesis más rupturistas y, por ende, con una clara apuesta por las instituciones, incluidas las estatales; nos muestra su versión más moderada. Una apuesta que deja de lado a sus sectores más radicales en lo social, así como a los de carácter más independentista; similar a la de ERC en Catalunya, donde ya en su día se abriera un espacio muy interesante a la izquierda de sus posicionamientos. Por otro lado, un Podemos que totalmente carente de músculo y vacío de masa social, ha decidido convertirse en un simple tentáculo de su homólogo en Madrid, apostando por una política gobernista y dejando definitivamente de lado cualquier opción de ruptura con el sistema como se planteara en sus inicios.

Por lo tanto, y visto el panorama, a la izquierda alternativa que tanto ansía emanciparse definitivamente de un sistema capitalista inhumano, despiadado y cruel, no le queda otra salida que organizarse. Muchos son los sectores cansados ya de tanto discurso basado en la gestión frente a la ideología. Un PNV al que se le llena la boca hablando de la patria y de la necesidad de construir país; pero que en realidad siguen una marcada hoja de ruta ideológica muy similar a la de la derecha española, que no es otra que apuntalar los cimientos de un sistema neo-liberal. Con lo que es tiempo de construir espacios donde quienes apuesten por otra manera de hacer política fundamentada en el valor de lo humano empiecen a construir esa herramienta que logre plantar cara a aquellos que todo lo compran y todo lo venden.

GESTIÓN VERSUS IDEOLOGÍA

Por lo tanto, y visto el panorama, a la izquierda alternativa que tanto ansía emanciparse definitivamente de un sistema capitalista inhumano, despiadado y cruel, no le queda otra salida que organizarse

12/08/2020

El dios capitalista y la ley del mercado gobernarán una parte de Euskal Herria durante los próximos cuatro años de manos de los jeltzales. Al grito de jangoikoa eta legea, dios y la ley, el Partido Nacionalista Vasco seguirá guiando al pueblo por la senda de las incineradoras, los trenes de alta voracidad y las trabajadoras machacadas de las residencias de mayores. Un Gobierno Vasco que, junto a su muleta predilecta del PSOE, volverá a apostar por un rancio continuismo basado en políticas faraónicas de carácter neo-liberal que prioricen la rentabilidad económica en detrimento de las necesidades de las personas.

Al parecer, un contexto a priori tan desfavorable como pudiera ser el encontrarse en el gobierno durante la pandemia y su consecuente crisis económica, no han incidido negativamente en los resultados obtenidos por el ejecutivo de Urkullu. Tampoco la aparición de algunos episodios de corrupción política con cierta repercusión mediática, como el caso De Miguel o la nefasta gestión del vertedero de Zaldibar, parece que hayan sido determinantes en las urnas. No es menos cierto que, a la espera de análisis más exhaustivos a cerca del comportamiento de la abstención, el Partido Nacionalista Vasco se ha dejado un buen puñado de votos por el camino. Así que a la foto del éxtasis de Ortuzar en la efervescencia de la victoria le falta su collage de corruptelas y mala gestión dejando el proyecto muy lejos de la pulcritud que algunos tratan de vender.

Sin duda, han sido unos comicios marcados por la crisis sanitaria y la baja participación que ha alcanzado números de récord. Pero sería muy miope tratar de achacar únicamente a la pandemia el que la gente se quedara en casa, sin procurar hacer un examen de mayor calado. Una abstención que, en principio, a beneficiado a casi todos, ya que PNV, EH Bildu y PSOE han mejorado su número de escaños, habiendo perdido votos en proporción a otros procesos electorales. Incluso el parlamentario obtenido por VOX pudiera aludirse al escaso número de votos necesarios, pero sin olvidar que son apoyos que no salen de la nada si no de lo más profundo de las cloacas del PP. Quien sí ha salido mal parado, sin lugar a dudas, ha sido Podemos, seguramente más por el desencanto con el proyecto de mucha de su gente que por la abstención derivada de la era covid.

Al margen de lo anecdótico del escaño del facherío más vomitivo protagonizado por la formación de Abascal, las urnas vienen a corroborar el descalabro del proyecto de la derechona española en tierras vascas. Un Partido Popular que viene a constatar la mala tendencia de los últimos años, habiéndose convertido en una fuerza prácticamente testimonial en el Parlamento Vasco. Una derecha que sociológicamente se ha ido aglutinando en el seno del PNV dejando a un lado cualquier tipo de diferencia en el plano de lo nacional para disfrutar de manera conjunta de su particular orgía capitalista. Algo que ahonda, si cabe aún más, en el anacronismo ya existente entre la CAV y el Estado español, donde la opción conservadora-liberal alcanza un ratio de voto cercano a los 11 millones, alternándose en el poder con total naturalidad, mientras que en las instituciones vascas aparecen como una fuerza marginal.

En tierra de nadie el PSOE, empeñado en seguir los pasos de los populares para terminar en el ostracismo de la escena política vasca. Poco más le queda a un proyecto caduco que sobrevive gracias a algunas reminiscencias del voto tradicional, en gran parte sustentado por aquella inmigración de sensibilidad obrerista. Una pseudoizquierda social-liberal que ni siquiera ha sido capaz de alcanzar cierto rédito con el conocido como «efecto de la Moncloa». Tampoco es que las dos únicas organizaciones de izquierdas que han concurrido a las elecciones, EH BILDU y Podemos, hayan logrado ilusionar al menos a sus sectores más críticos, ya que todo señala a que se han quedado en la abstención al no sentirse representados por ninguna de estas formaciones.

Por un lado, la coalición abertzale que en su nueva estrategia fundamentada en el abandono de sus tesis más rupturistas y, por ende, con una clara apuesta por las instituciones, incluidas las estatales; nos muestra su versión más moderada. Una apuesta que deja de lado a sus sectores más radicales en lo social, así como a los de carácter más independentista; similar a la de ERC en Catalunya, donde ya en su día se abriera un espacio muy interesante a la izquierda de sus posicionamientos. Por otro lado, un Podemos que totalmente carente de músculo y vacío de masa social, ha decidido convertirse en un simple tentáculo de su homólogo en Madrid, apostando por una política gobernista y dejando definitivamente de lado cualquier opción de ruptura con el sistema como se planteara en sus inicios.

Por lo tanto, y visto el panorama, a la izquierda alternativa que tanto ansía emanciparse definitivamente de un sistema capitalista inhumano, despiadado y cruel, no le queda otra salida que organizarse. Muchos son los sectores cansados ya de tanto discurso basado en la gestión frente a la ideología. Un PNV al que se le llena la boca hablando de la patria y de la necesidad de construir país; pero que en realidad siguen una marcada hoja de ruta ideológica muy similar a la de la derecha española, que no es otra que apuntalar los cimientos de un sistema neo-liberal. Con lo que es tiempo de construir espacios donde quienes apuesten por otra manera de hacer política fundamentada en el valor de lo humano empiecen a construir esa herramienta que logre plantar cara a aquellos que todo lo compran y todo lo venden.

¡¡¡CAMBIAR SALARIO POR EMPLEO NUNCA FUNCIONÓ!!!

Garbiñe Aranburu (Secretaria General de LAB)

Mikel Labeaga
(Militante de Antikapitalistak)

Hace unos dias quee visto en un titular del periódico DEIA la posición o respuesta de la Secretaria General de LAB a la “espectacular” propuesta de la Consejera de Industria Arantxa Tapia. En ese titular se indica “LAB, dispuesto a negociar salarios para salvar empleos” aunque en el mismo se señala que el sindicato critica a la consejera por posicionarse siempre en defensa de los intereses de la patronal.
Aranburu nos dice: “podemos hablar de salarios, de medidas de flexibilidad… siempre, con una condición muy clara: mantenimiento del empleo y con un compromiso de revertir los derechos perdidos una vez superada la coyuntura adversa”.

Como siempre he considerado que desde una visión sindical no se puede caer en la trampa de negociar salario por empleo, y reconociendo en LAB un nivel de critica a las políticas de concertación, he ido a la pagina web del sindicato tratando de encontrar una mayor concreción a esa aceptación de medidas de concertación con la patronal en esta situación de crisis. Desgraciadamente no he encontrado nada por parte de LAB que clarificase su posición.

Para mí está claro que el problema más grave con el que nos vamos a encontrar los/as trabajadoras va a ser la crisis económica que tras la pandemia se va a cebar con el empleo. Que van a ser miles del empleo que se sitúan en la cuerda floja, tras los ERTES, muchos de ellos se van a convertir en ERES y sin ninguna contrapartida por parte de los las empresas. Que esos ERES van a afectar a cientos de pequeñas y medianas empresas, sobre todo a miles de trabajadores/as de la hostelería. Pero también tengo claro que esos sectores de la hostelería que hoy cierran difícilmente volverán a levantar la persiana sino no hay por parte de los gobiernos medidas de mantenimiento del empleo y de salarios no solo para los/as trabajadoras por cuenta ajena, sino para un colectivo de autónomos o pequeñísimos empresarios que a la vez son trabajadores de esos locales.

El problema al que nos enfrentamos con la propuesta de la Sra. Tapia, y en la que entra LAB, se centra pues en la industria y sobre todo en la industria de empresas multinacionales, que ante esta crisis y ante una caída de beneficios, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se plantean una deslocalización de su plantas y traslado a otros países donde la mano de obra sea mas barata. Eso o una reducción de costos por reducción de salarios.

De momento las empresas que anuncian las reducciones de plantilla son no unas pequeñas PYMES que están sufriendo por su imposibilidad de exportación o por caídas dramáticas de su producción. No, Aernova, YTP Aero, Tubacex, Sener… Y la Sra. Tapia ya nos anuncia que va a haber más malas noticias e incluso ya nos augura (con la bolita de cristal) que habrá reducción de mano de obra en otras 200 empresas.

En un alarde de comprensión del funcionamiento económico, Tapia nos dice que no se suben o crean impuestos por que eso supondría una caída en el consumo. Parece ser que, para la consejera, los/as trabajadores que pierdan sus empleos no van a perder su capacidad de consumo. Es decir, la cuadratura del círculo.

El problema mas grave con el que nos podemos encontrar los/as trabajadoras puede ser una concertación que asuma empleo por salario con una supuesta recuperación de los puestos de trabajo cuando pase la crisis. Los/as compañeros de LAB no pueden caer en esa desmemoria y olvidarse de las consiguientes crisis que hemos padecido, donde la recuperación del empleo solo se ha dado en tiempos de bonanza económica y no así la capacidad salarial de los las trabajadoras.

Combatir el desempleo solo se puede hacer con una posición férrea de defensa del mismo y con la defensa de que no se aceptarán despidos en empresas que han tenido una serie de años con beneficios millonarios y que en ningún caso eso revertió en los/as trabajadoras. Desde las centrales sindicales la defensa del empleo sin ambigüedades pasa por exigir un control por parte de los comités de empresa de los balances de los años anteriores (cinco, por ejemplo) y de las futuras carteras de contratación y propuestas productivas. Dejar el gallinero en manos de los zorros no es una opción.

Releyendo la página web de los/as compañeras de LAB uno se encuentra la contradicción de ver la posición de defensa contra el ERTE en empresas como Cementos Rezola y a la vez las declaraciones de Aramburu. Y esa contradicción se me hace mayor cuando conozco la propuesta realizada por la CGT, CUP y Anticapitalistas para Nissan de la socialización de las plantas de la empresa para una producción ecológica y sostenible y que esa socialización por parte del Gobern permita no solo salvar los puestos de trabajo sino avanzar hacia una transición industrial ecológica.

¿Por qué no nos animamos a proponer en Euskal Herria a las centrales sindicales y a las organizaciones políticas la búsqueda de soluciones imaginativas y de defensa de los puestos de trabajo y de las condiciones de vida de los/as trabajadoras?

Es posible y es necesario una práctica unitaria que impida recortes que al pasar los años se convertirían en irreversibles. La experiencia de la reconversión de los años 80 no debe caer en saco roto.