27 DE SETIEMBRE, 45 AÑOS DE LOS ÚLTIMOS ASESINATOS DEL FRANQUISMO

El 27 de Setiembre se cumplen 45 años de los últimos asesinatos cometidos por el estado franquista. El dictador mes y medio antes de su muerte, desapareció de este mundo como vivió toda su vida, haciendo lo que mejor se le daba, matando. El general Franco no escribió ningún tratado sobre la ideología que le mantuvo en el poder casi 40 años, sólo escribió en toda su vida el guion de una película que no pasaría ni los controles de una serie z, solo se especializó en asesinar.

Juan Prdes Manot, “Txiki”, Angel Otaegui, militantes de ETA, José Humbert o Baena, José Luis Sanchez Bravo y Ramón García Sanz, militantes del FRAP, fueron asesinados en la madrugada del 27 de Setiembre de 1975, Txki en Barcelona. Ángel Otaegui en Burgos y los tres militantes del FRAP en Madrid.

Antes de las ejecuciones hubo grandes movilizaciones en Euskadi para tratar de pararlas, todas fueron reprimidas con la dureza acostumbrada por la policía y la guardia civil, después de perpetrados los asesinatos se declararon tres días de huelga general en toda Euskadi, el paro fue total y absoluto, fábricas, escuelas, transporte público, hasta la totalidad de la flota pesquera quedó amarrada en los puertos. El franquismo declaró el estado de excepción en Guipuzkoa y Bizkaia, hubo manifestaciones en todo el territorio, reprimidas con fuego real. Un niño resultó herido de bala.

Las protestas internacionales también fueron numerosas, hubo masivas manifestaciones de

repulsa en las principales capitales europeas, el gobierno de Mexico pidió que España fuese expulsada de la ONU, rompió relaciones diplomáticas con el estado franquista y expulsó a su embajador, en Lisboa la embajada española fue asaltada y quemada.

En el resto del estado también hubo numerosas manifestaciones en contra del régimen, yo estaba estudiando en la Universidad de Barcelona y le mismo día que asesinaron a Txiki en Cerdanyola, acudimos aquella tarde militantes de OIC, LCR y CNT a manifestarnos, seríamos unos 200. El pueblo estaba tomado por la guardia civil, aun así logramos manifestarnos durante unos minutos, rápidamente nos dispersamos y volvimos como pudimos a Barcelona, con rabia, mucha rabia.

Aquellos infaustos días Luis Eduardo Aute escribió la canción “Al alba” que cantada por Rosa

León pasó curiosamente la censura:

                 Ni sé que sangra la luna

                 Al filo de la guadaña

                 Presiento que tras la noche

                 Vendrá la noche más larga

                 Quiero que no me abandones

                 Amor mío al alba

 

Mauricio Rodriguez-Gastaminza

   MARTIN VILLA Y LOS CRÍMENES DEL FRANQUISMO

Por fin Martín Villa ha prestado declaración ante la juez argentina Servini por los asesinatos de 5 trabajadores en Vitoria en 1976 y de Germán Rodríguez en Iruña en 1978. Durante ambos sucesos Martín Villa era ministro del Interior y máximo responsable de las órdenes de tirar a matar que recibieron las fuerzas represivas de entonces.

Después de 7 negativas por parte de la justicia española y de los diferentes gobiernos PP y PSOE, hemos conseguido, gracias a una juez honesta, que declare vía online ante la justicia argentina, algo que ni siquiera se ha planteado nunca la “justicia” española. Si es imputado, la juez Servini pedirá su extradición, entonces podremos evaluar hasta dónde llega el tinte progresista del actual gobierno PSOE- Unidas Podemos. Pero desde la Euskal Plataforma contra los Crímenes del Franquismo y desde la plataforma estatal CEAQUA, no nos queremos parar ahí, seguiremos intentando llevar ante los tribunales a todos los torturadores aún vivos, Billy el Niño se nos escapó a lo Houdini escondido en un ataúd, pero quedan muchos torturadores como el capitán Muñecas de la Guardia Civil, de infausto recuerdo en Euskal Herria, que siguen paseándose impunemente por las calles. Paco Echavarría y la Fundación Aranzadi han documentado con gran precisión cerca de 5.000 torturas en nuestra tierra desde 1969 hasta el día de hoy. A ver si el aparato

del estado se atreve a cuestionar la profesionalidad de Paco Echavarría.

 A pesar de la constancia de todos estos datos, la futura ley de Memoria Histórica proyecta el PSOE, no sabemos todavía si con el apoyo de Unidas Podemos, pretende que dicha ley llegue sólo hasta 1977, por lo tanto debemos oponernos a ellas con todas nuestras fuerzas.

Pero la Memoria Histórica es mucho más, significa hacer un juicio público e institucional a todo el régimen franquista, sacar a todas las personas del bando demócrata de las fosas y cunetas donde fueron enterradas después de ser asesinadas por el bando fascista, demoler hasta los cimientos el obsceno Valle de los Caídos y devolver a sus legítimos propietarios todos los bienes robados por la dictadura. Por último, pero no menos importante contar los hechos con rigor histórico, desde las escuelas, institutos y universidades para que la gente joven de hoy y mañana conozca las atrocidades cometidas en nuestra historia reciente.

          Ni olvido ni perdón, verdad, justicia y reparación.

Mauricio Rodríguez-Gastaminza

GESTIÓN VERSUS IDEOLOGÍA

Tomado de Naiz
(IOSU DEL MORAL Y MIKEL LABEAGA)
MILITANTES DE ANTIKAPITALISTAK-:

    Por lo tanto, y visto el panorama, a la izquierda alternativa que tanto ansía emanciparse definitivamente de un sistema capitalista inhumano, despiadado y cruel, no le queda otra salida que organizarse

12/08/2020

El dios capitalista y la ley del mercado gobernarán una parte de Euskal Herria durante los próximos cuatro años de manos de los jeltzales. Al grito de jangoikoa eta legea, dios y la ley, el Partido Nacionalista Vasco seguirá guiando al pueblo por la senda de las incineradoras, los trenes de alta voracidad y las trabajadoras machacadas de las residencias de mayores. Un Gobierno Vasco que, junto a su muleta predilecta del PSOE, volverá a apostar por un rancio continuismo basado en políticas faraónicas de carácter neo-liberal que prioricen la rentabilidad económica en detrimento de las necesidades de las personas.

Al parecer, un contexto a priori tan desfavorable como pudiera ser el encontrarse en el gobierno durante la pandemia y su consecuente crisis económica, no han incidido negativamente en los resultados obtenidos por el ejecutivo de Urkullu. Tampoco la aparición de algunos episodios de corrupción política con cierta repercusión mediática, como el caso De Miguel o la nefasta gestión del vertedero de Zaldibar, parece que hayan sido determinantes en las urnas. No es menos cierto que, a la espera de análisis más exhaustivos a cerca del comportamiento de la abstención, el Partido Nacionalista Vasco se ha dejado un buen puñado de votos por el camino. Así que a la foto del éxtasis de Ortuzar en la efervescencia de la victoria le falta su collage de corruptelas y mala gestión dejando el proyecto muy lejos de la pulcritud que algunos tratan de vender.

Sin duda, han sido unos comicios marcados por la crisis sanitaria y la baja participación que ha alcanzado números de récord. Pero sería muy miope tratar de achacar únicamente a la pandemia el que la gente se quedara en casa, sin procurar hacer un examen de mayor calado. Una abstención que, en principio, a beneficiado a casi todos, ya que PNV, EH Bildu y PSOE han mejorado su número de escaños, habiendo perdido votos en proporción a otros procesos electorales. Incluso el parlamentario obtenido por VOX pudiera aludirse al escaso número de votos necesarios, pero sin olvidar que son apoyos que no salen de la nada si no de lo más profundo de las cloacas del PP. Quien sí ha salido mal parado, sin lugar a dudas, ha sido Podemos, seguramente más por el desencanto con el proyecto de mucha de su gente que por la abstención derivada de la era covid.

Al margen de lo anecdótico del escaño del facherío más vomitivo protagonizado por la formación de Abascal, las urnas vienen a corroborar el descalabro del proyecto de la derechona española en tierras vascas. Un Partido Popular que viene a constatar la mala tendencia de los últimos años, habiéndose convertido en una fuerza prácticamente testimonial en el Parlamento Vasco. Una derecha que sociológicamente se ha ido aglutinando en el seno del PNV dejando a un lado cualquier tipo de diferencia en el plano de lo nacional para disfrutar de manera conjunta de su particular orgía capitalista. Algo que ahonda, si cabe aún más, en el anacronismo ya existente entre la CAV y el Estado español, donde la opción conservadora-liberal alcanza un ratio de voto cercano a los 11 millones, alternándose en el poder con total naturalidad, mientras que en las instituciones vascas aparecen como una fuerza marginal.

En tierra de nadie el PSOE, empeñado en seguir los pasos de los populares para terminar en el ostracismo de la escena política vasca. Poco más le queda a un proyecto caduco que sobrevive gracias a algunas reminiscencias del voto tradicional, en gran parte sustentado por aquella inmigración de sensibilidad obrerista. Una pseudoizquierda social-liberal que ni siquiera ha sido capaz de alcanzar cierto rédito con el conocido como «efecto de la Moncloa». Tampoco es que las dos únicas organizaciones de izquierdas que han concurrido a las elecciones, EH BILDU y Podemos, hayan logrado ilusionar al menos a sus sectores más críticos, ya que todo señala a que se han quedado en la abstención al no sentirse representados por ninguna de estas formaciones.

Por un lado, la coalición abertzale que en su nueva estrategia fundamentada en el abandono de sus tesis más rupturistas y, por ende, con una clara apuesta por las instituciones, incluidas las estatales; nos muestra su versión más moderada. Una apuesta que deja de lado a sus sectores más radicales en lo social, así como a los de carácter más independentista; similar a la de ERC en Catalunya, donde ya en su día se abriera un espacio muy interesante a la izquierda de sus posicionamientos. Por otro lado, un Podemos que totalmente carente de músculo y vacío de masa social, ha decidido convertirse en un simple tentáculo de su homólogo en Madrid, apostando por una política gobernista y dejando definitivamente de lado cualquier opción de ruptura con el sistema como se planteara en sus inicios.

Por lo tanto, y visto el panorama, a la izquierda alternativa que tanto ansía emanciparse definitivamente de un sistema capitalista inhumano, despiadado y cruel, no le queda otra salida que organizarse. Muchos son los sectores cansados ya de tanto discurso basado en la gestión frente a la ideología. Un PNV al que se le llena la boca hablando de la patria y de la necesidad de construir país; pero que en realidad siguen una marcada hoja de ruta ideológica muy similar a la de la derecha española, que no es otra que apuntalar los cimientos de un sistema neo-liberal. Con lo que es tiempo de construir espacios donde quienes apuesten por otra manera de hacer política fundamentada en el valor de lo humano empiecen a construir esa herramienta que logre plantar cara a aquellos que todo lo compran y todo lo venden.

GESTIÓN VERSUS IDEOLOGÍA

Por lo tanto, y visto el panorama, a la izquierda alternativa que tanto ansía emanciparse definitivamente de un sistema capitalista inhumano, despiadado y cruel, no le queda otra salida que organizarse

12/08/2020

El dios capitalista y la ley del mercado gobernarán una parte de Euskal Herria durante los próximos cuatro años de manos de los jeltzales. Al grito de jangoikoa eta legea, dios y la ley, el Partido Nacionalista Vasco seguirá guiando al pueblo por la senda de las incineradoras, los trenes de alta voracidad y las trabajadoras machacadas de las residencias de mayores. Un Gobierno Vasco que, junto a su muleta predilecta del PSOE, volverá a apostar por un rancio continuismo basado en políticas faraónicas de carácter neo-liberal que prioricen la rentabilidad económica en detrimento de las necesidades de las personas.

Al parecer, un contexto a priori tan desfavorable como pudiera ser el encontrarse en el gobierno durante la pandemia y su consecuente crisis económica, no han incidido negativamente en los resultados obtenidos por el ejecutivo de Urkullu. Tampoco la aparición de algunos episodios de corrupción política con cierta repercusión mediática, como el caso De Miguel o la nefasta gestión del vertedero de Zaldibar, parece que hayan sido determinantes en las urnas. No es menos cierto que, a la espera de análisis más exhaustivos a cerca del comportamiento de la abstención, el Partido Nacionalista Vasco se ha dejado un buen puñado de votos por el camino. Así que a la foto del éxtasis de Ortuzar en la efervescencia de la victoria le falta su collage de corruptelas y mala gestión dejando el proyecto muy lejos de la pulcritud que algunos tratan de vender.

Sin duda, han sido unos comicios marcados por la crisis sanitaria y la baja participación que ha alcanzado números de récord. Pero sería muy miope tratar de achacar únicamente a la pandemia el que la gente se quedara en casa, sin procurar hacer un examen de mayor calado. Una abstención que, en principio, a beneficiado a casi todos, ya que PNV, EH Bildu y PSOE han mejorado su número de escaños, habiendo perdido votos en proporción a otros procesos electorales. Incluso el parlamentario obtenido por VOX pudiera aludirse al escaso número de votos necesarios, pero sin olvidar que son apoyos que no salen de la nada si no de lo más profundo de las cloacas del PP. Quien sí ha salido mal parado, sin lugar a dudas, ha sido Podemos, seguramente más por el desencanto con el proyecto de mucha de su gente que por la abstención derivada de la era covid.

Al margen de lo anecdótico del escaño del facherío más vomitivo protagonizado por la formación de Abascal, las urnas vienen a corroborar el descalabro del proyecto de la derechona española en tierras vascas. Un Partido Popular que viene a constatar la mala tendencia de los últimos años, habiéndose convertido en una fuerza prácticamente testimonial en el Parlamento Vasco. Una derecha que sociológicamente se ha ido aglutinando en el seno del PNV dejando a un lado cualquier tipo de diferencia en el plano de lo nacional para disfrutar de manera conjunta de su particular orgía capitalista. Algo que ahonda, si cabe aún más, en el anacronismo ya existente entre la CAV y el Estado español, donde la opción conservadora-liberal alcanza un ratio de voto cercano a los 11 millones, alternándose en el poder con total naturalidad, mientras que en las instituciones vascas aparecen como una fuerza marginal.

En tierra de nadie el PSOE, empeñado en seguir los pasos de los populares para terminar en el ostracismo de la escena política vasca. Poco más le queda a un proyecto caduco que sobrevive gracias a algunas reminiscencias del voto tradicional, en gran parte sustentado por aquella inmigración de sensibilidad obrerista. Una pseudoizquierda social-liberal que ni siquiera ha sido capaz de alcanzar cierto rédito con el conocido como «efecto de la Moncloa». Tampoco es que las dos únicas organizaciones de izquierdas que han concurrido a las elecciones, EH BILDU y Podemos, hayan logrado ilusionar al menos a sus sectores más críticos, ya que todo señala a que se han quedado en la abstención al no sentirse representados por ninguna de estas formaciones.

Por un lado, la coalición abertzale que en su nueva estrategia fundamentada en el abandono de sus tesis más rupturistas y, por ende, con una clara apuesta por las instituciones, incluidas las estatales; nos muestra su versión más moderada. Una apuesta que deja de lado a sus sectores más radicales en lo social, así como a los de carácter más independentista; similar a la de ERC en Catalunya, donde ya en su día se abriera un espacio muy interesante a la izquierda de sus posicionamientos. Por otro lado, un Podemos que totalmente carente de músculo y vacío de masa social, ha decidido convertirse en un simple tentáculo de su homólogo en Madrid, apostando por una política gobernista y dejando definitivamente de lado cualquier opción de ruptura con el sistema como se planteara en sus inicios.

Por lo tanto, y visto el panorama, a la izquierda alternativa que tanto ansía emanciparse definitivamente de un sistema capitalista inhumano, despiadado y cruel, no le queda otra salida que organizarse. Muchos son los sectores cansados ya de tanto discurso basado en la gestión frente a la ideología. Un PNV al que se le llena la boca hablando de la patria y de la necesidad de construir país; pero que en realidad siguen una marcada hoja de ruta ideológica muy similar a la de la derecha española, que no es otra que apuntalar los cimientos de un sistema neo-liberal. Con lo que es tiempo de construir espacios donde quienes apuesten por otra manera de hacer política fundamentada en el valor de lo humano empiecen a construir esa herramienta que logre plantar cara a aquellos que todo lo compran y todo lo venden.

¡¡¡CAMBIAR SALARIO POR EMPLEO NUNCA FUNCIONÓ!!!

Garbiñe Aranburu (Secretaria General de LAB)

Mikel Labeaga
(Militante de Antikapitalistak)

Hace unos dias quee visto en un titular del periódico DEIA la posición o respuesta de la Secretaria General de LAB a la “espectacular” propuesta de la Consejera de Industria Arantxa Tapia. En ese titular se indica “LAB, dispuesto a negociar salarios para salvar empleos” aunque en el mismo se señala que el sindicato critica a la consejera por posicionarse siempre en defensa de los intereses de la patronal.
Aranburu nos dice: “podemos hablar de salarios, de medidas de flexibilidad… siempre, con una condición muy clara: mantenimiento del empleo y con un compromiso de revertir los derechos perdidos una vez superada la coyuntura adversa”.

Como siempre he considerado que desde una visión sindical no se puede caer en la trampa de negociar salario por empleo, y reconociendo en LAB un nivel de critica a las políticas de concertación, he ido a la pagina web del sindicato tratando de encontrar una mayor concreción a esa aceptación de medidas de concertación con la patronal en esta situación de crisis. Desgraciadamente no he encontrado nada por parte de LAB que clarificase su posición.

Para mí está claro que el problema más grave con el que nos vamos a encontrar los/as trabajadoras va a ser la crisis económica que tras la pandemia se va a cebar con el empleo. Que van a ser miles del empleo que se sitúan en la cuerda floja, tras los ERTES, muchos de ellos se van a convertir en ERES y sin ninguna contrapartida por parte de los las empresas. Que esos ERES van a afectar a cientos de pequeñas y medianas empresas, sobre todo a miles de trabajadores/as de la hostelería. Pero también tengo claro que esos sectores de la hostelería que hoy cierran difícilmente volverán a levantar la persiana sino no hay por parte de los gobiernos medidas de mantenimiento del empleo y de salarios no solo para los/as trabajadoras por cuenta ajena, sino para un colectivo de autónomos o pequeñísimos empresarios que a la vez son trabajadores de esos locales.

El problema al que nos enfrentamos con la propuesta de la Sra. Tapia, y en la que entra LAB, se centra pues en la industria y sobre todo en la industria de empresas multinacionales, que ante esta crisis y ante una caída de beneficios, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se plantean una deslocalización de su plantas y traslado a otros países donde la mano de obra sea mas barata. Eso o una reducción de costos por reducción de salarios.

De momento las empresas que anuncian las reducciones de plantilla son no unas pequeñas PYMES que están sufriendo por su imposibilidad de exportación o por caídas dramáticas de su producción. No, Aernova, YTP Aero, Tubacex, Sener… Y la Sra. Tapia ya nos anuncia que va a haber más malas noticias e incluso ya nos augura (con la bolita de cristal) que habrá reducción de mano de obra en otras 200 empresas.

En un alarde de comprensión del funcionamiento económico, Tapia nos dice que no se suben o crean impuestos por que eso supondría una caída en el consumo. Parece ser que, para la consejera, los/as trabajadores que pierdan sus empleos no van a perder su capacidad de consumo. Es decir, la cuadratura del círculo.

El problema mas grave con el que nos podemos encontrar los/as trabajadoras puede ser una concertación que asuma empleo por salario con una supuesta recuperación de los puestos de trabajo cuando pase la crisis. Los/as compañeros de LAB no pueden caer en esa desmemoria y olvidarse de las consiguientes crisis que hemos padecido, donde la recuperación del empleo solo se ha dado en tiempos de bonanza económica y no así la capacidad salarial de los las trabajadoras.

Combatir el desempleo solo se puede hacer con una posición férrea de defensa del mismo y con la defensa de que no se aceptarán despidos en empresas que han tenido una serie de años con beneficios millonarios y que en ningún caso eso revertió en los/as trabajadoras. Desde las centrales sindicales la defensa del empleo sin ambigüedades pasa por exigir un control por parte de los comités de empresa de los balances de los años anteriores (cinco, por ejemplo) y de las futuras carteras de contratación y propuestas productivas. Dejar el gallinero en manos de los zorros no es una opción.

Releyendo la página web de los/as compañeras de LAB uno se encuentra la contradicción de ver la posición de defensa contra el ERTE en empresas como Cementos Rezola y a la vez las declaraciones de Aramburu. Y esa contradicción se me hace mayor cuando conozco la propuesta realizada por la CGT, CUP y Anticapitalistas para Nissan de la socialización de las plantas de la empresa para una producción ecológica y sostenible y que esa socialización por parte del Gobern permita no solo salvar los puestos de trabajo sino avanzar hacia una transición industrial ecológica.

¿Por qué no nos animamos a proponer en Euskal Herria a las centrales sindicales y a las organizaciones políticas la búsqueda de soluciones imaginativas y de defensa de los puestos de trabajo y de las condiciones de vida de los/as trabajadoras?

Es posible y es necesario una práctica unitaria que impida recortes que al pasar los años se convertirían en irreversibles. La experiencia de la reconversión de los años 80 no debe caer en saco roto.

 

LOS NUESTROS

Nekane Jurado. Economista

En solidaridad con Juanjo Basterra

JUANJO BASTERRA

“En el tiempo real, en la historia, cada vez que un ser se enfrenta con diversas alternativas opta por una y pierde las otras” (jorge Luis Borges)

La Izquierda Abertzale Oficial (IAO), con su giro de estrategia, optó por una vía que cada día es más nítida, y no solamente se alejó de la lucha social y de clase, sino que está a la caza de quienes no claudicamos en el logro de la Independencia y el Socioecofeminismo, no felicitamos a Trump, no sostenemos en el gobierno al partido que creó a los GAL e impuso el relato de Garzón sobre toda disidencia. Tratan de silenciar y apartar todo el que no haya girado con ellos, y lo hacen así para no verse fotografiados en su distanciamiento con los valores revolucionarios que han sustentado la resistencia de este pueblo en las últimas cuatro décadas del

  1. XX.

Decisión tras decisión la IAO ha optado por el camino fácil, el mismo que transita el PNV, contar votos y decir “los votos me avalan, el tiempo de las utopías por la verdadera justicia social no son de este nuevo siglo”. Han entrado en “la gestión” quieren gestionar lo público, no transformar, no revolucionar. Gestionar trasladando los asientos de padres a hijos, lo vemos en todas sus estructuras, partido, sindicato, periódico, fundaciones, la familia es lo primero, y en esas estructuras podemos rastrear las sagas familiares.

Por esto somos tan molestos los que seguimos obstinados en cambiar de raíz esta estructura patriarcal-capitalista. El capitalismo es el diseño del patriarcado frente al comunalismo de las matrias. No nos podemos autoproclamar feministas sin ir contra la raíz del capital. He vivido en mis propio ser la acusación infame y falsa a la que me ha sometido el feminismo de la IAO, apoyado por todas sus estructuras, para apartarme de ser portavoz de la verdadera y única alternativa que es el socioecofeminismo, un feminismo radicalmente anticapitalista y enraizado en Amalurra, en la matria.

He visto en este tiempo mucha gente luchadora histórica difamada, apartada, silenciada, no por el enemigo político histórico, sino por las personas que consideraba las “suyas”. El método utilizado por la IAO no es nuevo, en el libro “Los Nuestros” (1937), la considerada mejor periodista roja de la historia, Elizabeth K. Poretsky, describe con todo detalle la persecución que sufrió una generación de revolucionarios abnegados y entregados en cuerpo y alma a la causa del socialismo. No lo hacían por dinero, ni por prestigio ni por la gloria; entendieron el momento histórico y respondieron a él con su militancia extremadamente difícil, que exigía el paso a la clandestinidad y la ruptura de vínculos con viejos camaradas, amigos y familiares, como parte de un sólido compromiso con los oprimidos. Y la persecución se realizó por orden y ejecución de sus “antiguos camaradas”

El libro “Los Nuestros” narra toda la persecución e incluso muerte que sufren estos luchadores que siguieron con su ideal socialista. Es un veredicto inapelable contra

el “cambio de rumbo y estrategia” de Stalin que aniquiló la Revolución de Octubre y la Internacional Comunista.

Los estrategas de la IAO ya no necesitan conocer los clásicos que nos señalaba Argala, les basta con poner en práctica toda la estrategia de aniquilación personal que relata “los Nuestros”. Juanjo Basterra es su última victima, por ahora.

Conocí a Juanjo Basterra a finales de los años ochenta. Como miembro del Área Nacional de Socioeconomía de Herri Batasuna (fui parte del grupo promotor de esta área creada en 1988), fui responsable en la Mesa de Herrialde de Araba de dicho Área (nunca fui liberada y realizaba estas funciones después de cumplir mi jornada laboral de ocho horas en el Gobierno Vasco), y desde esta militancia viví la Segunda Reconversión Industrial impuesta por la UE y acatada por los gobernantes vascos (1992). Esta reconversión golpeó fulminantemente el eskualde de Aiara, en Amurrio y sobre todo en Laudio el movimiento obrero dejó grabado para la historia y aprendizaje de la generación actual una lucha compacta, barricadas, fuego, lucha cuerpo a cuerpo contra los cuerpos de represión que protegían al capital y a sus élites gestoras.

Y en esta larga agonía obrera de Aiara nació, creció y se consolido mi amistad con Juanjo Basterra, implicado en todo su ser en esta lucha como vecino de Laudio, como periodista, como hijo y amigo de obreros, como militante revolucionario. De él fue la idea de los “cafés-tertulias” de formación y debate, con el formato de una gran mesa en la que me invitaba a exponer que otro modelo económico era posible frente a los dictados de la Europa de los mercaderes. Juntos recorrimos Aiara con el formato, que el trabajaba con esmero previamente.

Fui testigo de cómo se consolidaba su pasión por la economía, buscaba las fuentes originarias para elaborar él mismo la explicación del dato, no los tomaba y replicaba sin más de los canales de información económica previamente elaborados por el poder.

EGIN creció como elemento de información y formación (siguiendo la misma máxima que seguía el equipo de Investigación de Pepe Rey, y el propio Juanjo: informar para formar, formar para transformar). Un medio así no podía ser tolerado por el poder y EGIN fue cerrado y encarcelado su Consejo de Dirección. Juanjo Basterra se quedó en la calle, sin paro, sin indemnizaciones, sin nada. En aquel momento tenía un hijo de cortísima edad y no había otros ingresos en su hogar, pudo buscar alternativas, pero su militancia era firme. La mañana siguiente de su cierre, los trabajadores y trabajadoras de EGIN sacaron una nueva publicación diaria, “Euskadi Información” como forma de cubrir el vacío comunicativo causado, con Juanjo Basterra cubriendo economía, y todo esto sin cobrar nada, como forma de lucha y resistencia periodística.

Al mismo tiempo, miles de militantes abertzales hicimos posible la iniciativa Egingo dugu de la que surgió la Fundación Baietz para recaudar los fondos para crear un nuevo periódico. Queríamos un nuevo EGIN y eso pensábamos que sería GARA cuando comprábamos sus acciones (100.000 pesetas por acción, poseo una) pero no sabíamos que GARA era un transgénico y como todo transgénico se muestra estéril en su madurez.

Juanjo se entregó a GARA con pasión renovada, sus trabajos de economía son joyas de hemeroteca, trabajaba los temas no como simple periodista sino en  profundidad de economista. Sus largos meses de extrema precariedad económica lo hicieron muy empático con la pobreza y la exclusión social, con el paro, con las necesidades socioeconómicas en general. Él no se contentaba con retratar la pobreza en Euskal Herria sino que buscaba las causas, las exponía y denunciaba a sus causantes, esto es un periodismo de clase, de formación para la lucha y transformación social  y esto molestaba a la IAO, que buscaba el acomodamiento  en la gestión de lo público. Juanjo fue apartado de la sección de economía y pasado a Agenda. La economía en GARA se ha ido quedando relegada a dos míseras páginas del periódico, con descripciones de informaciones de datos oficiales, la mayoría de las veces distribuidos por Agencias de Prensa como EFE. Y por supuesto como mínimo un cuarto de este espacio dedicado diariamente a las cotizaciones de Bolsa y valores cotizados, como si todos fuésemos capitalistas y esa sea la información diaria imprescindible.

Ante este cambio Juanjo Basterra siguió trabajando la información económica en medios digitales como “El periodista Canalla” del que era colaborador. Juanjo ha seguido cubriendo de forma militante cualquier conferencia económica crítica, cualquier acto de los grupos sociales que trabajan por visibilizar la pobreza y la exclusión, por lo que no bastaba dejarlo oculto en el apartado Agenda, había que despedirlo, y no en cualquier momento, sino en el que aprovechando la pandemia de COVI-19, alude “causas económicas”, para hacer “procedente” el despido y ahorrarse parte de la indemnización. Por supuesto que Juanjo no ha aceptado los motivos alegados por GARA para despedirlo. Y todo esto con el silencio cómplice de LAB.

A partir de aquí ni LAB, ni GARA, están éticamente legitimados para criticar a la avalancha de empresas que utilizando este mismo motivo de “causas económicas COVI-19” van a sembrar de paradas y parados Euskal Herria. Y si Sortu-Bildu guarda silencio cómplice ante esto tampoco podrá criticar el camino en el que masivamente va a entrar el duro capitalismo vasco, cuando “su periódico” se ha adelantado en la práctica del método.

Juanjo, fuerza y ánimo ante esta represión. El libro “Los Nuestros” muestra claramente como la represión ejercida por nuestros antiguos compañeros, contra todos aquellos que no se someten a la dejación de la lucha, solamente la sufren los no doblegados. Ellos, el entramado de la IAO, con sus acciones van esclareciendo quien es quien en este baile de máscaras que iniciaron con el comienzo del S. XXI.

Solo me queda pedir DIGNIDAD a los “inversores” de GARA. Unirnos todos los que tenemos acciones de GARA y en voz baja, y somos ya legión, afirmamos que nos robaron GARA, y con él el sueño de un periódico de izquierdas transformador. Unirnos y pedir una asamblea presencial de accionistas donde cada acción valga un voto.

Nos enseñaban que hay tres tipos de pecado: de palabra, obra y omisión. Pienso que el peor en nuestros tiempos es el de Omisión, el de dejar de actuar ante el pecado de obra de tanto gestor al servicio del poder.

¡¡DECEPCIONANTE!!

(Isidoro Apraiz, militante de Antikapitalistak)

¡Un PNV sin alternativa!

Es lo menos que un escuchante de izquierda alternativa puede expresar tras asistir al debate del 7 de julio en ETB2.

Los discursos OIDOS a lo largo de la campaña electoral nos habían instalado en una especie de desilusión generalizada con los mensajes y el modo en que se estaban transmitiendo por boca de las líderes de la izquierda electoral. Y pese a ello uno no dejaba de acariciar la oportunidad que se les presentaba en una tete a tete con Urkullu.

Pero las líderes de izquierda no pasaron de hacer promesas generales en los diversos campos a debate. Mientras que Urkullu, mostraba datos, euros de inversión y la fachada de que saben hacerlo bien, sobre todo desvalorizando las generalidades del resto e incluso ironizando sobre la preparación de sus opositoras para el mismo debate.

Nuestras líderes de izquierda parecían limitarse a hacer de portavoces sindicales de las reclamaciones salariales de las clases trabajadoras, pero sin decirnos cómo lo van a conseguir. Sabemos que liderar una lucha reivindicativa en una fábrica o sector de trabajadores implica ir a la mesa de negociación con ideas claras a negociar, pero también y, sobre todo, preparando las fuerzas propias en las que se va a apoyar la conquista de esas reivindicaciones. Y teniendo en cuenta que la preparación de nuestras bases de cara a una lucha sin cuartel contra los que están en la otra parte de la mesa, es el factor fundamental de la victoria. ¿O es que en este caso no hay otra parte que se niega a aprobar esas reclamaciones?

Habrá que desenmascarar al enemigo de clase y concienciar a nuestras fuerzas en el embate.  Entre las clases.

Lo cierto es que la lucha de clases fue un ausente en el debate. Y, no es que no exista la lucha de clases, pero mientras vayan ganando ellos no les hace falta recurrir a ese fantasma, ni insistir en ese peligro.

Se proclama la necesidad de un giro a una economía al servicio de las personas, de la necesidad de una transición industrial… y mientras Urkullu pone medios financieros sobre la mesa, nuestras líderes no aciertan a concretar en qué consiste este giro. Para la derecha vasca la función de la política industrial es esa: poner a disposición de la iniciativa del gran capital los medios de subvención para que se inviertan a la hora de que esas empresas capitalistas consideren que es buena hora para realizar inversiones de cara a obtener suculentos dividendos. El PNV no necesita concretar, es más, no le conviene cerrarse a una política industrial con objetivos claros y predeterminados, confían en que la iniciativa privada, la mano invisible del mercado, proveerá las iniciativas. Es aquello de que la mejor política industrial es no redactarla de antemano.

Hablan de apoyar la I+D, pero no nos señalan objetivos concretos para los próximos 4 años. Por ejemplo, hablan de energías alternativas… pero ¿por qué no se propone crear empresas con participación de fondos públicos a fin de avanzar en la producción de células fotovoltaicas, de empresas municipalistas para autoconsumo de esa energía? o, ¿por qué no reconstruir el sector de la energía eólica en la que ciertas empresas vascas han sido pioneras, y en las que tenemos experiencia, pero hemos dejado que se vendan a las multinacionales de turno, que luego cierran esas empresas, se apoderan de su saber hacer, y nos conducen a casos como el de Siemens-Gamesa en Agoitz? o, ¿por qué no se propone la investigación y desarrollo de la producción de H2, que se presenta como una alternativa a corto plazo para una transición de los motores de combustión, pero a base de H2, de motores de agua? Sobre todo, cuando las sinergias de producción de energía fotovoltaica en el resto de la península tienen tremendas potencialidades y pueden poner a disposición de la producción de H2 por hidrólisis esas potencias.

Lamentable el tema de los cuidados… más allá de hacerse portavoces de las trabajadoras del sector, se echa en falta una nueva política en el tema de los cuidados, sobre todo en el tema de las Residencias para mayores, hasta el punto de mostrar un despiste, ¿desconocimiento quizás?, del reparto de competencias con las diputaciones forales en cuyas manos está la inspección y control de la calidad de ese sector. La necesidad de una nueva ley vasca de cuidados que superando el ocultismo de las diputaciones forales ponga esa competencia en manos de los ayuntamientos.

El debate parece moverse en la promesa de que cada cual es mejor para la gestión de un mismo sistema. Y pese a que alguno ya se refirió a eso de que, haciendo las cosas con los mismos medios y en el mismo sistema, se antoja difícil lograr resultados muy diferentes, Ciertamente adolecemos de una estrategia alternativa al sistema, y puede que ese déficit esté pesando en nuestras dirigentes. Pero si en el terreno socioeconómico no dejó de decepcionarnos, algo más esperábamos en el terreno del debate de las alternativas de poder político, del derecho a decidir.

Y en ese terreno que se supone tema estrella para alguna, nos  sorprendió que la crítica se centrara en una queja al PNV al que se le concedió todo tipo de seguridades para sacar adelante un estatuto más soberanista y se proclama el derecho a la independencia pero sin decirnos como se logra esto, con qué estrategia, con qué aliados… una vez que se es consciente de que con el PNV no se puede ir muy lejos. Y es que el PNV no nos miente, pues siempre ha dicho y sigue diciendo que su estrategia es el acuerdo con el Estado español, y dentro de la legalidad, es decir de la Constitución del 78.

Y por otra parte el reclamar la estrategia de modelo de Quebec, nos parece más cinismo que impotencia, si acto seguido no se nos dice qué es lo que impide que se realice acá ese derecho a la autodeterminación. El Estado español, con sus poderes oligárquicos capitalistas y su Constitución del 78 no tiene mucho que ver con lo que pasa en Canadá o Reino Unido. Y cuando se menta la bicha de una nueva Constituyente que lo pueda posibilitar saltan todas las alarmas. E incluso el portavoz de Berdeak advierte que eso significa ruptura con la legalidad vigente… y nuestra izquierda al uso se la tiene que envainar. Es lamentable: es como si se quisiera hacer una buena tortilla sin romper los huevos.

O ¿es que nuestras izquierdas creen que es viable el derecho a decidir dentro de la legalidad vigente? Y si no lo creemos viable, ¿no es hora ya de levantar la reivindicación por una República federal o, mejor aún, la demanda de una Convención de los pueblos de España para proclamar una Confederación de repúblicas ibéricas que protejan bajo ley nueva el derecho a separarse o seguir unidos, y en qué manera y modalidades?

Sin una estrategia alternativa al poder estatal actual las líneas rojas ya están trazadas. Y para saltarlas va a ser necesario una larga batalla por concienciar y agrupar a las fuerzas republicanas.

Tras el 12J el poder político vasco vuelve a su normalidad de costumbre como en los pasados 40 años. En este ámbito la “nueva normalidad” aportará pocas novedades… Hay ocasiones en los que a uno le gustaría errar en su diagnóstico. Y ojalá que se dé un milagro. Y, sin embargo, los tiempos actuales no se prestan mucho para milagros de este tipo.

Queda, pues, seguir en la lucha.