EL SILENCIO DEL MIEDO

( Mauricio Rodríguez-Gastaminza)

Durante la dictadura y ya muy avanzado el postfranquismo de la llamada “transición” a la  generación nacida en los años 40, 50 y 60, se nos ocultó la verdad de los hechos históricos que marcaron la vida de millones de personas del estado.

Ese hurto de la verdad se produjo desde dos vertientes claramente diferenciadas, por un lado la versión “oficial” de la dictadura, claramente distorsionada y manipulada a su favor, siguiendo al pie de la letra la “doctrina Goebels” ministro de propaganda de Hitler que decía: “Una mentira mil veces repetida se convierte en verdad”. “Había que salvar a España del comunismo”,  “Estaba en peligro la unidad de la patria” etc…

 La otra parte de ese ocultamiento de la verdad no se tradujo en una versión falsa o manipulada, este otro hurto no fue intencionado, vino condicionado por el miedo, un miedo atroz a la brutal represión desplegada por la dictadura que logró que nuestras madres y padres respondiesen con un silencio dramático a nuestras preguntas infantiles. El silencio, un silencio atroz se extendió como una nube negra por todos los hogares. Sin embargo, los que éramos niños durante aquellos años, algo intuíamos, veíamos a nuestro padre escuchar Radio París todas las noches y en las reuniones familiares oíamos a nuestros mayores repetir una y otra vez. “este año cae, no puede durar mucho”, al principio no entendíamos nada, no nos daban ninguna explicación. Nos fuimos haciendo mayores y empezamos a comprender.

Yo venía de una familia alavesa duramente represaliada por los franquistas, no voy a entrar en detalles, una familia más entre millones iguales en todo el estado. Todas esas circunstancias desembocaron inevitablemente en una conciencia ferozmente antifranquista que a su vez fue evolucionando hacia la militancia activa como mejor forma de lucha contra la dictadura.

Mucha gente eligió la militancia en el PCE, el mejor organizado contra el franquismo, es justo decirlo, yo personalmente me decidí por la militancia en un partido de izquierda revolucionaria, era lo más coherente con mi modo de ver las cosas.  Luego vino la llamada “transición”, un pacto entre las élites franquistas y los partidos reformistas PSOE y PCE, después la Ley de Punto Final de 1977 y una monarquía heredera directa de la dictadura, en fin, un régimen del 78 que

Hoy en 2020, el nuevo gobierno PSOE-Podemos quiere llevar al parlamento un proyecto de ley que penalice la apología del franquismo, no está mal, pero tiene un fallo, es como poner una venda sin haber limpiado antes la herida. Primero hay que celebrar un juicio para condenar institucionalmente al franquismo, juzgar a los responsables directos aún vivos y meter en la cárcel a todos los torturadores durante la dictadura y hasta el día de hoy. Luego condenada la dictadura y sus responsables que la apología del franquismo pase a ser delito. El actual dice que con la implantación de una nueva ley de memoria histórica se solucionará, pero la ley que pretenden aprobar termina, según ellos, en 1977, como si después no hubieses habido asesinatos, torturas y detenciones arbitrarias.

Pero además de todo esto, hay que cambiar los contenidos temáticos en todos los ámbitos de educación pública, escuelas, institutos y universidades para para transmitir con rigor histórico los acontecimientos terribles que han marcado a varias generaciones del estado.

Como diría Walter Benjamín, “Hay que escribir la historia a contrapelo”

 Mauricio Rodríguez-Gastaminza

Zaborrezko oasi bat/Un oasis de basura

( Igor Urizar)/
A zer nolako oasia gurea. Pentsaera hedatua da euskal erkidegoan oro har gizarte politiko aurrerakoia dugula, batez ere estatuko beste lurraldeekin konparatzen dugunean. Pentsamolde hori ez da batere inuxentea, euskadiko klase boteretsu eta menderatzaileen ideologiaren posizio hegemonikoarentzat guztiz instrumentalki eraikia baizik. Eta honen adierazle handiena EAJ da. Zaldibarko zabortegiarekin gertatzen ari dena kolpe izugarria da ideia honentzako, errealitatean bortizki esnatzen gaitulako. Istripu honek euskal ideologia garaikidean kontraesan pilo bat agerian uzten ditu, euskal gizarte politikoaren barnealdeak ere, beste zenbait lurraldetan gertatzen den bezala, goitik behera ustelduta daudela erakusten bait du.

Urte barnean hilabete eta bederatzi egun daramagula, 12 izan dira lanean erailitako langileak eta orain beste 2 langile desagertuta daude ezbehar honen ondorioz. Gure oasi laborala (berriz ere, Ebropeaz konparatuz, hainbeste gustoko dugun bezala) gero eta langile gehiagorentzat tranpa mortala bilakatzen ari da, lan baldintzen demasako prekarizazioa gure herrian ere muinoraino sartuta daukagu. Beste aldetik, zabortegien negozio ereduak nola funtzionatzen duen ikusten ari gara: kostuak murrizteko baldintza txarreko egiturak, lizentzia eta baimenak emateko era irregularrak, segurtasun baldintza kaxkarrak, ingurumen irizpide betegabeak, gezurrezko azterketa eta frogak… zerrenda etengabea da baina egoera honetatik etekinak ateratzen dituztenak argi daude; zabortegian lan egiten duten enpresak eta administrazio-instituzio publikoa. Eta hauek dira, ez soilik erantzule zuzenak, guztiaren errudunak baizik.

Ustelkeria guzti honek dituen gorotz mailak anitzak dira. EAJ eta PSE-ren erabateko etika falta (Urkullu isilik, Erkoreka Anboton, besteak bidaietan… nazkagarria). Euskal instituzioen barnean dagoen korrupzio politikoa, batez ere eta inongo sorpresarik gabe, hamarkadetan eraikitako jeltzaleen sare klientelarren emaitza. Zabortegia kudeatzen duten enpresen gizabide eza, langileen biziak euren etekinen mesedetan xurgatuz. Ingurumenean izaten ari diren eraginak, urte luzeetan jasan beharko direnak. Eta espero ezetz, baina beste bi langile eraili izana, koktel higuingarri honen eraginez.

Hobe izango dugu abixu latz honekin euskal gizarte bezala pixkat gehiago esnatzea, gure herrialdea ere putzu ilun hauez josita dagoela ikasi eta erantzuleak erruki gabe seinalatu eta aurre egitea. Oasi deitzen diogun ametsgaizto honetatik atera, gure klase sozialeko anai eta arreba gehiagorik bidean utzi ez dezagun


Menudo oasis el nuestro. Es un pensamiento muy extendido que en la comunidad autónoma contamos con una sociedad política progresista, sobretodo en comparación con otros territorios del estado. Ese pensamiento no es para nada inocente, sino una construcción política instrumental para la hegemonía ideológica de las clases dominantes. El PNV es el paradigma de esta construcción. Lo que está pasando con el vertedero de Zaldibar es un torpedo en la línea de flotación para esta idea, porque nos despierta de forma brutal. Este accidente abre muchas grietas y contradicciones en la ideología vasca contemporánea, demostrando que al igual que en otros territorios, los interiores de la sociedad política vasca están llenos basura.

Llevamos mes y nueve días de año en los que 12 personas han perdido la vida debido a su trabajo y ahora otras 2 están desaparecidos debido a esta desgracia. Nuestro oasis laboral (otra vez, realizando las comparaciones al sur del Ebro como tanto nos gusta) está resultando una trampa mortal para cada vez más trabajadoras. La expansión masiva de la precarización de las condiciones laborales la tenemos ya metida hasta el tuétano. Por otra parte, empezamos a vislumbrar el funcionamiento del negocio de los vertederos: estructuras en malas condiciones para reducir costes, concesiones de licencias y permisos de manera irregular, condiciones de seguridad mínimas, incumplimiento de criterios medioambientales, pruebas y comprobaciones de mentira… la lista es interminable pero quienes se benefician de este sistema está claro; las empresas que trabajan en el vertedero y la administración-institución pública. Y éstas son, no simplemente las responsables, si no las culpables directas.

Los niveles de mierda de toda esta mafia son variadas. La absoluta falta de escrúpulo ético del PNV y PSE (Urkullu callado, Erkoreka en Anboto y el resto de viaje… asqueroso). La corrupción instalada dentro de las instituciones vascas, sobre todo y sorprendiendo a nadie, resultado de las redes clientelares construidas por los jeltzales durante décadas. La nula humanidad de las empresas que gestionan el vertedero, con un desprecio absoluto hacia la vida de sus trabajadoras. Las consecuencias medioambientales que se pagarán durante años. Y esperemos que no, pero el asesinato de otros dos trabajadores debido a todo este cóctel vomitivo.

Más nos vale que todo esto nos sirva al menos para concienciarnos un poco más como sociedad vasca, darnos cuenta que nuestro pueblo también está infestado de estos pozos oscuros y señalar sin ningún miramiento a los culpables para enfrentarnos a ellos. A ver si despertamos de esta pesadilla a la que llamamos oasis, para no tener que dejar en el camino a ninguna hermana y hermano de clase más.

Seis años no son nada.

(Mikel Labeaga)/

Hace seis años, el 5 de febrero, El Diario informaba del nacimiento de Ahal Dugu. Con el título “Nace “Ahal Dugu, primer reflejo político del movimiento indignado”.(https://www.eldiario.es/norte/euskadi/bizkaia/Nace-Ahal-politico-movimiento-indignado_0_225727673.html)

En este artículo se me hacía una entrevista, donde respondía sobre las bases sobre las que asentábamos el nacimiento de Podemos: La idea es crear una dinámica de trabajo que parta desde abajo, abierta y participativa”, explica el promotor de la formación del movimiento en Bizkaia.” Esa era una base fundamental para la construcción de un movimiento político que, sobre la indignación representada por el 15M, trataba de dar un salto que fuese más allá de la indignación en la calle y que fuese una acción política, que sin ser la representación política del movimiento, favoreciese la consecución de aquello que la indignación había puesto claramente de manifiesto y presentase a las elecciones (Entonces eran las elecciones Europeas) con un programa de ruptura con el régimen del 78.

Eran los momentos del manifiesto “Mover Ficha”, de la definición de la casta que mantenía el régimen y de la que eran parte PSOE y PP. Situábamos los problemas para consolidar un movimiento muy amplio, éramos tímidos en el resultado de una corriente en competencia con la izquierda abertzale, bastante más consolidada en Euskal Herria. El nacimiento de Ahal Dugu contaba, a pesar de esa timidez, con una fuerte voluntad de recomponer un sector de lucha con características propias: Radicalidad en la defensa de los derechos sociales y en la soberanía de Euskal Herria.

Situábamos algunos límites en nuestra visión de las dificultades  en la tarea “En Euskal Herria lo tenemos más difícil para acaparar apoyos por eso, porque Bildu ya recoge parte del rechazo contra las políticas del Gobierno español que nosotras y nosotros impulsamos, aunque sea en un sentido más nacionalista”.

“En España también tienen mucho en común con lo que promulga Izquierda Unida. Sin embargo, hay alguna diferencia: “Ahal dugu se ha prohibido participar en Gobiernos que apliquen cualquier política de recorte e IU los ha apoyado en algunas ocasiones, como en Andalucía o Extremadura”, argumenta Labeaga.”

Hoy, después de seis años de esa entrevista, tengo que reconocer que no me siento representado por el actual Podemos. Un Podemos que ha olvidado su radicalidad y que se ha lanzado a una deriva gobernista sin freno abandonando y olvidando aquellos principios que eran sus señas de identidad. Han desaparecido de su programa aquellos planteamientos del manifiesto “Mover ficha” y el programa de las elecciones europeas.

¿Dónde están aquellas referencias a la “nacionalización de la Banca”, “la derogación de la ley de extranjería”, “los referéndums vinculantes”, o “la soberanía de los pueblos” entre otras muchas?

Hoy tenemos un Podemos que forma parte de un gobierno de progreso junto a quienes eran uno de los pilares de mantener el “castoso” y casposo régimen del 78, la monarquía y etc. El problema mayor que veo a esto es que deja a las y los de abajo sin representación de oposición de izquierdas en el ámbito institucional al formar parte del Gobierno del Estado Español en un momento donde las posiciones político económicas de la UE y del FMI van a contar con apoyo del socio mayoritario, dejando a Podemos en una situación de muleta de esas políticas.

En Euskal Herria el panorama es aún peor. Un Ahal Dugu que con su abstención salva los muebles a los presupuestos del Gobierno del PNV. Un Ahal Dugu que rebaja hasta el mínimo su posición sobre la soberanía en la ponencia Estatutaria, que mira hacia otro lado ante una movilización de la mayoría sindical vasca y de una amplia representación de los movimientos sociales.

Tras seis años de aquella entrevista, tengo que decir que hoy siento que aquella herramienta del cambio se ha oxidado. No fue un error hacer de promotor de aquel nacimiento ni el trabajar por construir círculos en aquellos pueblos donde las personas se acercaban al proyecto. Pero aquel Podemos movimiento, aquel Ahal Dugu ha desaparecido, la tarea, los motivos, la indignación, el sector social que buscó aquella representación política, que incluso llegó a ser primera fuerza en Euskadi, sigue existiendo. Es responsabilidad de quienes, en su día, hace 6 años, dimos el paso de dar salida a una fuerza soberanista y radicalmente enfrentada a la monarquía y al régimen del 78, dar un paso a delante y ponernos a la tarea de construir un nuevo sujeto político.

El gobierno progresista entre PSOE y UP será un gobierno débil, con escaso margen para ejecutar políticas de corte reformista, en el sentido de redistribución de la riqueza, de democratización del Estado y la sociedad. Más bien, será un gobierno de mera gestión del neoliberalismo por el centro-izquierda, como hemos dicho, condicionado por las instituciones neoliberales de la UE, las presiones de las patronales, la inestabilidad ante la cuestión catalana y una política basada en tratar de acordar moderación para no “asustar”. Esto a la larga, puede conllevar en un deslizamiento del voto hacia Vox, donde cierto electorado va a encontrar respuestas a su indignación en la demagogia de Vox.

En el próximo periodo, ante la presión del gobierno progresista, es fundamental buscar la presión social para que se cumplan sus promesas, y es fundamental trabajar desde ahora en la construcción de ese nuevo sujeto político que retome aquellos principios para los que nos pusimos el buzo de construcción de Ahal Dugu, y que lejos de esperar ser parte de un futuro Gobierno Vasco adaptándose a las políticas del PNV, sea la alternativa social y política contra los recortes y los más de 50 años de gestión para los de arriba y a espaldas de pensionistas, trabajadores/as, jóvenes y con políticas de gestos populistas (que tanto critican) medioambientales para luego ser los máximos defensores del AVE  o del Glefaran.

Seis años son pocos para un cambio tan profundo de aquel Podemos inicial.

Mikel Labeaga. es militante de ANTIKAPITALISTAK

U30-Es y debe ser “Una gran Huelga General”

En estos días hemos leído en la revista Hordago (El Salto) un artículo, no sé si es editorial, donde pone de alguna manera en cuestión el carácter de la huelga del 30 de enero. Se cuestiona incluso desde el propio título: “No va a ser una Huelga General”. Como primer argumento el autor se basa en la diferencia que según él se da con las movilizaciones en Francia. Alega que las mismas nacieron desde abajo, que se debatió en las fábricas y que los chalecos amarillos estuvieron en primera fila, pero creo sinceramente que se equivoca.

El que la convocatoria de huelga general como respuesta a la política sobre pensiones del gobierno de Macron en Francia coincida en el tiempo con la lucha de los chalecos amarillos (una movilización nacida como respuesta a la subida de los hidrocarburos) no significa que esta se base en la movilización de los chalecos amarillos.

La Huelga General en Francia, la actual huelga que se mantiene además en el tiempo, tiene que ver con la posición combativa de las direcciones de la CGT, FO, Solidaries, etc. y con una posición más tibia de la CFDT (busca una negociación de los plazos de la ley y su aplicación). No sé en cuantas asambleas de empresa se discutió la convocatoria, me temo que no en muchas por las noticias que tengo, y fue y es una convocatoria desde las direcciones de los sindicatos las que están suponiendo precisamente un ejemplo de movilización por su radicalización y prolongación en el tiempo.

Cuando se compara la huelga general convocada para el 30 de enero con la de Francia se debería apuntar la crítica, de forma clara, a las grandes centrales sindicales estatales, centrales sindicales que ni están ni se les espera. No va a haber ninguna radicalización del movimiento de la clase trabajadora de la mano de las direcciones de UGT y CCOO.

El segundo argumento del autor es precisamente el debate en las empresas o de los polígonos. Si ese es un argumento para caracterizar la movilización tendríamos que concluir que ni en Euskal Herria, y mucho menos en el Estado Español, ha habido desde hace muchos años ninguna convocatoria de huelga. Quienes peinamos canas, muchas ya, hemos visto como desde el nacimiento del sindicalismo en legalidad, el debate previo de las asambleas de trabajadores desapareció de la práctica sindical en el Estado Español quedando por tanto la convocatoria en manos de las direcciones sindicales y de las estructuras de los mismos básicamente. Entonces, cuando había una huelga, íbamos a nuestras empresas y allí, el mismo día de la huelga hacíamos asambleas de trabajadores donde discutíamos los motivos. Después, juntos, y quizás en algunos casos con pancarta de la empresa, íbamos a las manifestaciones convocadas.

Pero lo dicho, ese modelo de construcción de la huelga hace años que desapareció y, además, desapareció en parte producto de la propia división sindical. Y por poner un ejemplo, el modelo de huelgas encadenadas que son frecuentes en Francia aquí nunca llegó y sólo se mantuvieron las huelgas generales de un día excepto en algunas situaciones muy especiales. Quizás eso habría que ligarlo a las direcciones sindicales mayoritarias en el Estado Español, pero este sería tema de otro artículo.

Esto me da pie para entrar en otro de los argumentos que he leído en el artículo: el carácter de una huelga por la unidad de los convocantes. Este argumento, dada la “desmovilización” de algunos sindicatos desde hace años, supondría que no habría NINGUNA, no ya huelga general, sino ni tan siquiera lo que desde el articulo se denomina “Jornada de Lucha”. Desgraciadamente, y tras el acuerdo del gobierno de coalición, los sindicatos UGT y CCOO han dado un pasito más en su posición “realista” de esperar a ver las políticas que el gobierno adopta y que curiosamente rompe con la que había sido la posición unitaria del movimiento de pensionistas: “Gobierne, quien gobierne las pensiones se defienden”.

La pregunta que me surge es entonces clara: ¿Quién es el que divide? Por cierto, movimiento de pensionistas que muy mayoritariamente se ha posicionado a favor de la Huelga General, por lo menos en Bizkaia, que es el territorio que más conozco. Y que son curiosamente los sectores muy cercanos a los partidos del gobierno de coalición quienes han criticado el llamamiento y participación del movimiento de pensionistas en la convocatoria de huelga. Convocatoria que, por otra parte, hace la Carta Social de Euskal Herria, que es bastante más amplia que lo que se da a entender en el artículo. Son las trabajadoras de las residencias, las kellys, las limpiadoras de edificios públicos, los trabajadores de Navarpluma, los trabajadores de la huerta de Peralta, las viudas pensionistas, … “varones nativos heterosexuales, con papeles y de clase media y con sus derechos laborales garantizados” Pues también se suman a la huelga, además del movimiento feminista de Euskal Herria, la mayoría del movimiento de pensionistas de Euskadi, prácticamente todos los sindicatos de estudiantes y juveniles, y muchísimos movimientos sociales de referencia.

Se equivoca quien escribe el artículo cuando dice, bastante peyorativamente y con mucha dosis de desconocimiento, “pequeños sindicatos radicales” y los sitúa en el arco ideológico abertzale.

Quizá cuando el autor censura la falta de unidad y así anuncia el fracaso de esta huelga general al no haberse sumado los 2 sindicatos estatales mayoritarios (minoritarios en Euskal Herria), lo que está haciendo es invocar al derecho de veto de los mismos. Quizás hay una visión prejuiciosa del movimiento sindical vasco y a lo que ha sido el proceso de convocatoria de la huelga general. Las huelgas generales las convocan los sindicatos, pero esta ha sido largamente demandada por los agentes sociales que conforman la carta de derechos sociales de EH.

Por último, argumenta que es una convocatoria sin objetivos concretos… Tres meses antes firmé un articulo en el que decía:

Cuando se convoca una huelga general de un día con consignas y reivindicaciones generales a los gobiernos, evidentemente esta convocatoria no tiene como fin el logro inmediato de alguna reivindicación, sino que la convocatoria de huelga cobra el carácter que G. Sorel nos planteaba «aumentar el nivel de conciencia y demostrar la capacidad y poder de la ciudadanía». Es por esto que precisamente la tarea de preparación y concienciación cobra un sentido especial en las convocatorias de las futuras huelgas generales.

Tenemos tres meses para organizar la huelga general y para tratar de sumar el máximo de fuerzas en el empeño, sin sectarismos, Poniendo por delante el éxito unitario de la movilización y el rearme de la clase trabajadora.

Hay que trabajar porque la convocatoria de huelga general sea una marea humana de ciudadanas y ciudadanos reclamando los derechos que les corresponde.

 Las condiciones están dadas, no vale pues aquella afirmación de algunas direcciones sindicales, de que la clase trabajadora no responde, se trata de que las convocatorias las sientan como suyas y no como algo ajeno convocado desde instancias lejanas.”

Los problemas de falta de unidad “absoluta”, su duración, los problemas de preparación y un largo etcétera que puedan existir, no quitan ni un ápice de carácter de Huelga General a la convocatoria del 30 de enero. Será general o no dependiendo de la capacidad de las y los convocantes de conseguir que la ciudadanía de Euskal Herria asuma dicha movilización. Es trabajo de todas y todos hacer que sientan esta movilización como suya.

Motivos para la huelga general los hay, los hay a miles, y mucho trabajo por delante para que sea un éxito. Mucho trabajo tenemos quienes creemos que es necesario enfrentarnos a las políticas que padecemos las y los trabajadores, las y los precarizados y precarizadas, las y los militantes sindicales y de los movimientos sociales, la y los jubilados…

¡¡Y sí!! ¿Por qué razón la Huelga general no va a ir contra los presupuestos del Gobierno Vasco que, a pesar de un montón de cantos de sirena, son unos presupuestos poco sociales? ¡¡Y sí!! ¿Por qué no nos vamos a movilizar para que los supuestos gobiernos progresistas profundicen en políticas sociales y no se sientan contaminados por las bancadas trifachitas, con la idea de que al gobierno de coalición hay que presionarle desde la izquierda?

Aún tenemos tiempo para que la huelga del día 30 sea un éxito de movilización unitaria y de rearme de la clase trabajadora, extendiendo su convocatoria, participando en los comités de huelga que se están haciendo en pueblos, barrios y polígonos, siendo parte activa para que esta convocatoria salga adelante. Generando una marea humana de ciudadanas y ciudadanos reclamando los derechos que nos corresponden.

Que esta Huelga General no sea un fin de nada y sí una continuación y una recomposición de la capacidad de lucha y movilización de la clase. Creo sinceramente que el artículo de Hordago no ayuda a este fin, por mucho que termine con “A pesar de todo, es mejor apoyarlo”. Espero de verás que se apoye y se apoye ayudando a que el día 30 sea un éxito.

Mikel Labeaga.

PREPARAR LA HUELGA GENERAL

Articulo de OPINION
IXONE REKALDE-MIKEL LABEAGA
(militantes de Antikapitalistak)
14/11/2019

La Carta de Derechos Sociales de Euskal Herria, en la que se integran sindicatos y numerosos colectivos, han anunciado una huelga general el próximo mes de enero, para reclamar unas condiciones laborales, pensiones y vida dignas. No nos cabe ninguna duda de que se dan las condiciones objetivas para convocar una huelga general.

Quienes desde las empresas y fábricas hemos vivido las movilizaciones y convocatorias de huelga, en algunos casos nos hemos encontrado con reticencias, cuando no con la más absoluta indiferencia o incluso con la reacción contra esas movilizaciones. Aprendimos que las huelgas hay que prepararlas.

En Euskal Herria, entre los años 80 y 2012, (13 se hicieron entre esos años) se ha usado y a veces abusado de la convocatoria de huelga general. El debate no es, o no debiera ser, la justeza de dichas convocatorias, que en la mayoría de los casos estas eran no solo justas, sino incluso necesarias. Quizá sin hacer un análisis profundo del sentimiento y efectos que entre los y las trabajadoras, ese tipo de movilización tenía, no tengamos un diagnóstico sobre las mismas.

Organizaciones políticas, sindicatos e incluso movimientos sociales convocaban la huelga general como respuesta a las diferentes agresiones de los gobiernos. Muchos eran los motivos por los que diferentes agentes políticos y sociales convocaban a aquellas huelgas generales.

Volvemos a repetir, no era que los motivos fueran justos o no para tal convocatoria, sino que no se valoraba el esfuerzo ni el nivel de conciencia que se hacían por parte de los convocados. Creemos sinceramente que no se valoraba, y no se valora, suficientemente qué y a quién se convoca ni los efectos que entre la ciudadanía tiene una huelga general poco sentida o preparada. Evidentemente no se viven igual una huelga por un convenio que una huelga en caliente por algún motivo represivo grave, que una convocatoria de uno a más días por una petición a un gobierno en defensa de derechos generales en frio que con lo que cuenta es con la indignación acumulada de la ciudadanía.

No es lo mismo el paro del alumnado o la movilización de los pensionistas, que el esfuerzo que supone a los huelguistas de una empresa, que ponen encima de la mesa pérdidas de salarios, a veces absolutamente necesarios para mantener a sus familias con situaciones de salarios de miseria, precariedad, en los que los descuentos por un día de huelga, sumando partes proporcionales y pagas, son un buen mordisco a esos pobres salarios. Incluso no es igual el esfuerzo y cómo viven las convocatorias unos trabajadores de una empresa grande como CAF, la administración…por ejemplo, con las de un pequeño taller, los peligros de sanciones y represalias en ambos casos no son las mismas.

No es posible convocar huelgas por decreto. La mayoría de las huelgas a las que nos hemos referido, se hacían con la simple convocatoria por parte de las direcciones sindicales o políticas que las convocaban, con la posterior dinámica de movilización de piquetes el mismo día de huelga. Carecían de la preparación previa. Y eso ha supuesto limitaciones en el imaginario de los y las trabajadoras, que además han sufrido el constante desprestigio desde sectores de la prensa.

La izquierda política desde el siglo XIX ha debatido muchas veces sobre el papel de la huelga general, que era considerada como el elemento que serviría para iniciar la revolución social, al paralizar la actividad del Estado e implementar el control obrero de la producción y la administración estatal.

Georges Sorel fue el principal teórico de esta forma de acción. En Reflexiones sobre la violencia (1908), señalaba que la huelga general servía para reforzar la solidaridad, el espíritu revolucionario en la clase trabajadora. Planteaba en doble sentido: Demostrar el poder de control de las trabajadoras o de doble poder con el estado. En segundo lugar, como un método de aumentar el nivel de conciencia y movilización de la clase obrera y la ciudadanía.

Organizar la huelga general

Cuando se convoca una huelga general de un día con consignas y reivindicaciones generales a los gobiernos, evidentemente esta convocatoria no tiene como fin el logro inmediato de alguna reivindicación, sino que la convocatoria de huelga cobra el carácter que G. Sorel nos planteaba «aumentar el nivel de conciencia y demostrar la capacidad y poder de la ciudadanía». Es por esto que precisamente la tarea de preparación y concienciación cobra un sentido especial en las convocatorias de las futuras huelgas generales.

Tenemos tres meses para organizar la huelga general y para tratar de sumar el máximo de fuerzas en el empeño, sin sectarismos, Poniendo por delante el éxito unitario de la movilización y el rearme de la clase trabajadora.

Hay que trabajar porque la convocatoria de huelga general sea una marea humana de ciudadanas y ciudadanos reclamando los derechos que les corresponde.

Y para eso es imprescindible hacer pedagogía, organizar reuniones de sindicatos y comités de empresa, hacer asambleas de trabajadores… organizar asambleas o reuniones con sectores populares en cada pueblo. Organizar asambleas en los centros escolares, universidades, formación profesional… Buscar la unidad de los trabajadores y sus organizaciones. La huelga hay que organizarla de abajo arriba, donde el sujeto político sea la ciudadanía.

Aprendamos de las movilizaciones en curso, cuando hay unidad sindical, los y las trabajadoras responden de forma unitaria y colectiva a los llamamientos de movilización. Las pruebas de ello están bien claras: El metal bizkaino o la lucha de la enseñanza concertada, entre otras muchas movilizaciones. A pesar de llevar varios meses de movilización y del esfuerzo que ello supone, la moral y combatividad sigue alta. La unidad es fundamental para los éxitos de nuestras luchas.

Llamar a la huelga general supone demostrar que queremos la coordinación de luchas. Coordinación entre los que están ya movilizados con los que llamamos a la movilización. Sin sectarismos, poner las reivindicaciones de quienes están luchando en el centro de la movilización, no la autoafirmación y las diferencias.

Es imprescindible buscar el máximo de unidad sin exclusiones preconcebidas y si alguna dirección no se suma será en todo caso su responsabilidad. Como decía R.Luxemburg: «Si las huelgas generales dependiesen de la ‘propaganda incendiaria’ de los románticos de la Revolución o de las decisiones confidenciales o públicas de los jefes de partidos no habríamos tenido en Rusia ni una sola huelga general», «que la huelga general no es un producto artificial, programado y decretado, sino un fenómeno histórico que se produce necesariamente en un momento determinado sobre la base de las relaciones sociales existentes».

Las condiciones están dadas, no vale pues aquella afirmación de algunas direcciones sindicales, de que la clase trabajadora no responde, se trata de que las convocatorias las sientan como suyas y no como algo ajeno convocado desde instancias lejanas.

Tenemos tres meses para avanzar en este objetivo.
Ponernos a la tarea desde ya es fundamental si no queremos que, de nuevo, las convocatorias de huelga se conviertan en caricaturas de huelga general y, en vez de aumentar el nivel de conciencia, creen mayor desafección entre las trabajadoras y los trabajadores con el mundo sindical y un método de lucha.

ELECCIONES DEL 10N Y PACTO DE GOBIERNO

Articulo de opinión de Mauricio Roriguez-Gastaminza.

 

Los resultados de los pasados comicios han dejado de manifiesto varias conclusiones tanto en Euskal Herria como en el resto del estado.
En la CAV, el PNV se ha afianzado, una vez más, como primera fuerza en votos el PSE se ha mantenido, EH Bildu ha incrementado sus votos manteniendo la misma representación, Podemos ha perdido un diputado por Bizkaia y continúa con su sangría de votos y el PP a coseguido un escaño a duras penas. A C’s y a VOX no se les espera en Euskadi, por ahora. Todo esto refleja que en Euskadi se vota diferente, cada vez más, que en el estado español.

En Nafarroa EH Bildu ha conseguido un escaño a costa del PSN. En el resto del estado el PSOE pierde votos y tres diputados, el PP gana en votos  y 23 escaños, VOX gana votos, 29 diputados y se convierte en tercera fuerza, C’s se desploma espectacularmente y pierde 47 electos y Unidas Podemos pierde  votos y 9 diputados, continuando su “descenso a los infiernos”, olvidado ya su “asalto a los cielos”. MAS PAÏS de Errejón ha conseguido 3 diputados, le ha restado un    escaño a Podemos en Málaga en beneficio del PP, no le ha afectado tanto como se preveía.

El hecho más preocupante ha sido sin duda el ascenso del partido fascista VOX, el estado postfranquista español ya puede hinchar el pecho, se ha homologado, por fin,  al menos en ese aspecto, a Europa. Triste homologación, por cierto.

 Ya sabemos que los fascismos del siglo XXI no son exactamente iguales a los de los  los años 30 del siglo pasado, pero si medran entre la ciududanía por causas bastante similares.

En la Alemania de los años 30, la crisis búrsatil del 29 y las reparaciones de guerra después de la derrota de 1918, 6.000 millones de libras esterlinas en oro a la Triple Entente, Gran Bretaña,   elevado aumento del paro, hoy en el estado español, paro, precariedad y amenaza  de una nueva crisis económica.

Conflicto territorial. Alemania despues del Armisticio de 1918, pierde Alsacia y la Lorena en favor de Francia, la franja de Danzig y la Prusia Oriental para Polonia y varios territorios para Bélgica, Países Balticos y Rusia. Los nazis utilizaron esto  para tocar la fibra sensible del pueblo alemán. En el estado VOX ha utilizado machaconamente el Proces de Catalunya para hacer exactamente lo mismo.

Ataques a las minorías y xenofobia. Los nazis utilizaron al pueblo judío como chivo  expiatorio de todos sus males, tambíen a los comunistas, gitanos y homosexuales. Los judíos de VOX son los emigrantes que nos quitan el trabajo, las feministas y  todo el colectivo LGTBI.

 Nos espera una larga travesía por el desierto, pero la gente de izquierda marxista estamos preparadas para una larga lucha, seguiremos incrustados en los movimientos sociales, en las luchas locales y trataremos de contribuir a conseguir una unificació política de todos los movientos en un sujeto político que consiga, por fin, una verdadera ruptura democrática con la actual situación y el pasado franquista. La Historia  da a veces unos giros inesperados, ayudada por las masas populares, que pilla a mucha gente con el pie cambiado y con los pantalones bajados.

  El pacto de gobierno PSOE- Unidas Podemos. No vamos a hacer un relato cronólogico de las largas negociaciones estos últimos meses entre el PSOE y Podemos. En mi opinión Podemos debería haberse mantenido fuera del futuro gobierno, votar sí a la investidura de Sanchez como mal menor,  y ejercer de presión de izquierda en el parlamento. Pero Pablo Iglesias ya nos tiene  acostumbrados a sus rebajas, tácticas según él, programáticas para afianzarse en el aparato institucional y no asustar al Ibex 35. Ya no habla del régimen del 78, del refrémdum en Catalunya, de la consulta popular sobre monarquía o república, de una banca pública y de muchas reivindicaciones rupturistas que ya no salen de su  boca. Argumenta a sus fieles que hay que ir paso a paso para no asustar a los poderes fácticos, la oligarquía, e ir consiguiendo mejoras para el pueblo.

Decía el gran escritor de izquierdas norteamericano John Dos Passos, cuyo hermano  murió luchando con las Brigadas Internacionales contra los sublevados fascistas en España, decía John Dos Passos , “ Lo que no se verbaliza, lo que no se visualiza, no existe”

Mauricio Roriguez-Gastaminza.

 

ABSENTISMO Y REFORMA LABORAL

IXONE REKALDE
(MILITANTE DE ANTIKAPITALISTAK)
 

No se trata ya de derogar las últimas dos reformas laborales, las de Rajoy PP, y Zapatero PSOE, tanto monta, monta tanto. No se trata de tocar o retocar aquellos artículos más lesivos de la reforma laboral. El 90% de los artículos de esa reforma, son lesivos para la clase trabajadora. Se trata de rehacer un nuevo contrato social desde cero, donde pongamos la vida en el centro de este contrato.

2019/10/28

Recientemente ha saltado la noticia de que el Tribunal Constitucional avala los despidos por absentismo laboral reiterado, aunque esté justificado, y los considera despidos objetivos, noticia que sin embargo no ha tenido mucho eco en la prensa tradicional, más allá de prensa más específica en temas económicos. Lo cierto es que en el 2012 este artículo generó mucha controversia y hoy, después de comprobar qué ha supuesto en términos de calidad de empleo la reforma laboral del 2012, no nos ha cogido de sorpresa. Las palabras clave son: absentismo laboral, extinción del contrato, costes del despido, reforma laboral del 2012.

El antecedente es que el juzgado de lo Social número 26 de Barcelona solicitó que el Constitucional se pronunciase sobre si el despido por absentismo era constitucional, alegando que contravenía los artículos de la Carta Magna número 15 (que garantiza la integridad física y moral), el 35.1 (que recoge el derecho al trabajo, libre elección de oficio y a una remuneración suficiente sin discriminación por sexo) y el 43.1 (que recoge el derecho de protección a la salud).

El despido por absentismo está regulado en el artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores. Permite al empresario extinguir el contrato de un trabajador por causas objetivas (con una indemnización de 20 días por año trabajado y un máximo de una anualidad), ante faltas de asistencia al trabajo, que aunque estén debidamente justificadas sean intermitentes. Estas ausencias deben alcanzar el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, siempre que el total de faltas de asistencia en los doce meses anteriores alcance el 5% de las jornadas hábiles, o el 25% en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses.

Se excluyen las ausencias por huelga legal; por actividades sindicales; accidente de trabajo; cualquier baja relacionada con la maternidad; permisos y vacaciones; bajas por enfermedad o accidente no laboral cuando dure más de veinte días consecutivos; las derivadas por violencia de género acreditadas; o las ausencias por tratamiento médico de cáncer o enfermedad grave.

Pero para entenderlo mejor, pongamos números concretos a estos porcentajes.
Sobre una jornada de 40 horas semanales (8h/día, 5d/semana): 8 jornadas laborales en 2 meses consecutivos. Ponerse enferma, tener una enfermedad crónica, tener una situación familiar complicada, y una larguísima lista de causas se va a poner muy caro.

Así, con el aval del Constitucional, se abaratan los costes del despido, al ser un despido por motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción, es decir un despido procedente de toda la vida, y la indemnización pasa a ser de 20 días por año trabajado hasta un máximo de 12 meses.

Paralelamente, y también recientemente, saltó la noticia del índice de absentismo laboral en el Estado, donde curiosamente el índice mayor lo marcaba Euskadi. ¡Sorpresa! ¿Somos absentistas por vagos? ¿O ejercemos nuestros derechos laborales?

Veamos que dice la RAE sobre la palabra «Absentismo»: abstención deliberada de acudir al trabajo. Traducido: faltas al trabajo deliberadamente. Es decir, en el imaginario capital/productividad acuñamos un término peyorativo.

Cómo lo diría un diccionario «económico»: «ausencia de una persona de su puesto de trabajo, en horas que correspondan a un día laborables, dentro de la jornada legal de trabajo». Puede que te ausentes justificadamente, sí, pero no curras ni produces.

Y en el diccionario de una trabajadora con conciencia de clase: preferimos hablar de «derechos laborales» para tener una vida digna en términos de salud y conciliación familiar. Este artículo en cuestión (52.d del Estatuto de los Trabajadores) fue una demanda largamente requerida por la clase empresarial y vio sus deseos satisfechos en la reforma laboral del 2012.

Hablamos de la maldita «reforma laboral de 2012». Esa que las fuerzas «progresistas», quieren derogar. Esa que puso patas arriba «los consensos» en torno a los derechos laborales y marcó una inflexión en dichos derechos. La reforma laboral del 2012 supuso un decretazo neoliberal contra los derechos de la clase trabajadora. De aquello vino la lacra de la precariedad laboral, los contratos temporales, las jornadas laborales extenuantes, los sueldos pírricos.

No se trata ya de derogar las últimas dos reformas laborales, las de Rajoy PP, y Zapatero PSOE, tanto monta, monta tanto. No se trata de tocar o retocar aquellos artículos más lesivos de la reforma laboral. El 90% de los artículos de esa reforma, son lesivos para la clase trabajadora.

Se trata de rehacer un nuevo contrato social desde cero, donde pongamos la vida en el centro de este contrato. Se trata de conciliación laboral y familiar, se trata de reparto justo de la riqueza, se trata de un reparto justo del trabajo. La ecuación es sencilla y nosotras, las de abajo, la clase trabajadora no tenemos que tener ningún miedo ni ningún complejo en decir alto y claro que muchas tendrán que ganar más, tanto en términos de salarios como tiempo para conciliar la vida, y pocos, tendrán que ganar menos. Mucho menos.

Las fuerzas que se dicen progresistas, las que se sitúan a la izquierda del PSOE, en el Estado y en Euskadi, deberían medir bien qué alianzas tejen, qué presupuestos pactan, y qué gobiernos de coalición impulsan. El PSOE amaga con la derogación, con la boca pequeña, pero en los espacios económicos hablan de reformar «aquellos artículos más lesivos». De derogación nada de nada. El PNV si bien en el 2012 votó en contra de la reforma laboral, hoy amagó con no apoyar a Sanchez si pactaba con Unidas Podemos la derogación de la reforma laboral. Se ve que con esta ley española los jeltzales se encuentran cómodos.

Organicémonos por un nuevo contrato social. Ha llegado el momento de poner pie en tierra y recuperar la capacidad de movilización de las trabajadoras contra este nuevo ataque contra los derechos laborales. Un PSOE que se niega a tirar abajo y unos tribunales que profundizan en los recortes, solo se pueden combatir con la movilización social. A lo largo de la historia los avances sociales, las conquistas y reconquistas de derechos, han venido antes de la movilización ciudadana que de gobiernos y parlamentos. Ejemplos hoy los tenemos en los pensionistas, el movimiento feminista, los movimientos ecologistas contra la lucha por el cambio climático… Y en el horizonte la huelga general en Euskal Herria. Es importantísimo emplazar a las centrales sindicales a la movilización unitaria, como por ejemplo las movilizaciones en el metal de Bizkaia. Ha llegado el momento de organizarnos en el conflicto.

 

DISTINTAS BANDERAS; LA MISMA DERECHA

IOSU DEL MORAL
MILITANTE DE ANTIKAPITALISTAK
 

Lo que ya se convierte en excéntrico, bizarro y carente de cualquier tipo de moralidad política, es ver como el señor Ortuzar y el señor Rivera se calumnian constantemente a través de los medios de comunicación, mientras en Europa cohabitan en el mismo grupo parlamentario en su particular orgía liberal.

Es, como mínimo, chocante cuando observamos al presidente del Partido Nacionalista Vasco, Andoni Ortuzar, calificar a la derecha del Estado español de «trifachito», como si eso de las políticas de derechas y neoliberales no fuera con ellos. Así que mientras en la política estatal anuncia la llegada del apocalipsis, afirmando encontrarse en las antípodas de estas formaciones, en Europa el escenario de desolación anunciado parece amainarse, donde coincide con la mayoría de propuestas de los populares europeos, llegando incluso a compartir grupo con Ciudadanos y Albert Rivera en el espacio que ocupan los liberales en Bruselas. De hecho, en la última legislatura en el Parlamento europeo, el PNV apoyó más del 75% de las resoluciones del PP, por no hablar de Ciudadanos, junto a quienes sacaron adelante prácticamente un 90% de iniciativas desde la bancada liberal de manera conjunta.

Con lo que aunque, a priori, pareciera que en el imaginario de una gran parte de la ciudadanía los jeltzales y los populares fuesen espacios políticos casi antagonistas, nada más alejado de la realidad que dicha impresión. Al parecer, este hecho diferencial se reduce únicamente al ámbito del ideario territorial, minimizando el debate político a una guerra de banderas; mientras que cuando hablan de la política en mayúsculas, cuando dialogan sobre ofrecer un proyecto para la sociedad, en definitiva, cuando se trata de una forma de ver el mundo y la vida, a ambas organizaciones les une mucho más de lo que les separa.

Como olvidar la abominable fotografía de Arzalluz, Aznar y Pujol, donde la derecha se ponía de acuerdo para hacer presidente al candidato del PP. Tal es la similitud de los proyectos que defienden, que en los primeros pasos del Estado español en Europa, el PNV se adelantara a los populares siendo la primera formación que pidiera la entrada en el grupo de los conservadores dentro del Parlamento europeo; plaza que se otorgase definitivamente al Partido Popular, ya que solo se daba una entrada por Estado, teniendo que ser además un partido en el que su radio de asentamiento abarcase todo el territorio. Incluso algo que sigue escociendo sobre manera dentro del seno del PNV es que durante los primeros instantes del levantamiento franquista del 36, al margen como siempre de las diferencias en el tema nacional, esa música de fondo que rezaba aquello de dios y el imperio de la ley, no sonaba tan mal entre algunos jeltzales a los que les recordaba bastante a su lema jauna eta legea.

Lo que ya se convierte en excéntrico, bizarro y carente de cualquier tipo de moralidad política, es ver como el señor Ortuzar y el señor Rivera se calumnian constantemente a través de los medios de comunicación, mientras en Europa cohabitan en el mismo grupo parlamentario en su particular orgía liberal. Y eso simplemente se da porque tanto para Ortuzar como para Rivera, por muy diferentes que quieran aparentar mostrarse, la ensoñación del mundo al que aspiran no difiere en demasía. Ese mundo donde lo privado se impone a lo público, donde existan élites y oligarquías encargadas de salvaguardar el poder en manos de una minoría frente a la mayoría, y, por supuesto, un mundo que en definitiva ponga en el centro los intereses y beneficios económicos frente a las personas. Porque no hay nada que una más a los liberales que su verdadera bandera, el dinero.

Hace tiempo escuché a un bertsolari hacer uno de sus habilidosos juegos de palabras. En él venía a decir que si tomamos el término “pa”, del euskera beso, besar, Euro-pa vendría a significar los que besan el euro; una manera ingeniosa de definir lo que los Casado, los Ortuzar y los Rivera practican en Europa. Una Europa que cada vez más toma las riendas de las decisiones de mayor calado, donde los insaciables del “todo vale” inclinan la balanza hacia ese mundo ultra-liberal, en el que el mayor negocio es esa paranoia donde el dinero compra dinero, siendo éste la única bandera en la que algunos de estos eurofachitos se envuelven.