En estos días hemos leído en la revista Hordago (El Salto) un artículo, no sé si es editorial, donde pone de alguna manera en cuestión el carácter de la huelga del 30 de enero. Se cuestiona incluso desde el propio título: “No va a ser una Huelga General”. Como primer argumento el autor se basa en la diferencia que según él se da con las movilizaciones en Francia. Alega que las mismas nacieron desde abajo, que se debatió en las fábricas y que los chalecos amarillos estuvieron en primera fila, pero creo sinceramente que se equivoca.

El que la convocatoria de huelga general como respuesta a la política sobre pensiones del gobierno de Macron en Francia coincida en el tiempo con la lucha de los chalecos amarillos (una movilización nacida como respuesta a la subida de los hidrocarburos) no significa que esta se base en la movilización de los chalecos amarillos.

La Huelga General en Francia, la actual huelga que se mantiene además en el tiempo, tiene que ver con la posición combativa de las direcciones de la CGT, FO, Solidaries, etc. y con una posición más tibia de la CFDT (busca una negociación de los plazos de la ley y su aplicación). No sé en cuantas asambleas de empresa se discutió la convocatoria, me temo que no en muchas por las noticias que tengo, y fue y es una convocatoria desde las direcciones de los sindicatos las que están suponiendo precisamente un ejemplo de movilización por su radicalización y prolongación en el tiempo.

Cuando se compara la huelga general convocada para el 30 de enero con la de Francia se debería apuntar la crítica, de forma clara, a las grandes centrales sindicales estatales, centrales sindicales que ni están ni se les espera. No va a haber ninguna radicalización del movimiento de la clase trabajadora de la mano de las direcciones de UGT y CCOO.

El segundo argumento del autor es precisamente el debate en las empresas o de los polígonos. Si ese es un argumento para caracterizar la movilización tendríamos que concluir que ni en Euskal Herria, y mucho menos en el Estado Español, ha habido desde hace muchos años ninguna convocatoria de huelga. Quienes peinamos canas, muchas ya, hemos visto como desde el nacimiento del sindicalismo en legalidad, el debate previo de las asambleas de trabajadores desapareció de la práctica sindical en el Estado Español quedando por tanto la convocatoria en manos de las direcciones sindicales y de las estructuras de los mismos básicamente. Entonces, cuando había una huelga, íbamos a nuestras empresas y allí, el mismo día de la huelga hacíamos asambleas de trabajadores donde discutíamos los motivos. Después, juntos, y quizás en algunos casos con pancarta de la empresa, íbamos a las manifestaciones convocadas.

Pero lo dicho, ese modelo de construcción de la huelga hace años que desapareció y, además, desapareció en parte producto de la propia división sindical. Y por poner un ejemplo, el modelo de huelgas encadenadas que son frecuentes en Francia aquí nunca llegó y sólo se mantuvieron las huelgas generales de un día excepto en algunas situaciones muy especiales. Quizás eso habría que ligarlo a las direcciones sindicales mayoritarias en el Estado Español, pero este sería tema de otro artículo.

Esto me da pie para entrar en otro de los argumentos que he leído en el artículo: el carácter de una huelga por la unidad de los convocantes. Este argumento, dada la “desmovilización” de algunos sindicatos desde hace años, supondría que no habría NINGUNA, no ya huelga general, sino ni tan siquiera lo que desde el articulo se denomina “Jornada de Lucha”. Desgraciadamente, y tras el acuerdo del gobierno de coalición, los sindicatos UGT y CCOO han dado un pasito más en su posición “realista” de esperar a ver las políticas que el gobierno adopta y que curiosamente rompe con la que había sido la posición unitaria del movimiento de pensionistas: “Gobierne, quien gobierne las pensiones se defienden”.

La pregunta que me surge es entonces clara: ¿Quién es el que divide? Por cierto, movimiento de pensionistas que muy mayoritariamente se ha posicionado a favor de la Huelga General, por lo menos en Bizkaia, que es el territorio que más conozco. Y que son curiosamente los sectores muy cercanos a los partidos del gobierno de coalición quienes han criticado el llamamiento y participación del movimiento de pensionistas en la convocatoria de huelga. Convocatoria que, por otra parte, hace la Carta Social de Euskal Herria, que es bastante más amplia que lo que se da a entender en el artículo. Son las trabajadoras de las residencias, las kellys, las limpiadoras de edificios públicos, los trabajadores de Navarpluma, los trabajadores de la huerta de Peralta, las viudas pensionistas, … “varones nativos heterosexuales, con papeles y de clase media y con sus derechos laborales garantizados” Pues también se suman a la huelga, además del movimiento feminista de Euskal Herria, la mayoría del movimiento de pensionistas de Euskadi, prácticamente todos los sindicatos de estudiantes y juveniles, y muchísimos movimientos sociales de referencia.

Se equivoca quien escribe el artículo cuando dice, bastante peyorativamente y con mucha dosis de desconocimiento, “pequeños sindicatos radicales” y los sitúa en el arco ideológico abertzale.

Quizá cuando el autor censura la falta de unidad y así anuncia el fracaso de esta huelga general al no haberse sumado los 2 sindicatos estatales mayoritarios (minoritarios en Euskal Herria), lo que está haciendo es invocar al derecho de veto de los mismos. Quizás hay una visión prejuiciosa del movimiento sindical vasco y a lo que ha sido el proceso de convocatoria de la huelga general. Las huelgas generales las convocan los sindicatos, pero esta ha sido largamente demandada por los agentes sociales que conforman la carta de derechos sociales de EH.

Por último, argumenta que es una convocatoria sin objetivos concretos… Tres meses antes firmé un articulo en el que decía:

Cuando se convoca una huelga general de un día con consignas y reivindicaciones generales a los gobiernos, evidentemente esta convocatoria no tiene como fin el logro inmediato de alguna reivindicación, sino que la convocatoria de huelga cobra el carácter que G. Sorel nos planteaba «aumentar el nivel de conciencia y demostrar la capacidad y poder de la ciudadanía». Es por esto que precisamente la tarea de preparación y concienciación cobra un sentido especial en las convocatorias de las futuras huelgas generales.

Tenemos tres meses para organizar la huelga general y para tratar de sumar el máximo de fuerzas en el empeño, sin sectarismos, Poniendo por delante el éxito unitario de la movilización y el rearme de la clase trabajadora.

Hay que trabajar porque la convocatoria de huelga general sea una marea humana de ciudadanas y ciudadanos reclamando los derechos que les corresponde.

 Las condiciones están dadas, no vale pues aquella afirmación de algunas direcciones sindicales, de que la clase trabajadora no responde, se trata de que las convocatorias las sientan como suyas y no como algo ajeno convocado desde instancias lejanas.”

Los problemas de falta de unidad “absoluta”, su duración, los problemas de preparación y un largo etcétera que puedan existir, no quitan ni un ápice de carácter de Huelga General a la convocatoria del 30 de enero. Será general o no dependiendo de la capacidad de las y los convocantes de conseguir que la ciudadanía de Euskal Herria asuma dicha movilización. Es trabajo de todas y todos hacer que sientan esta movilización como suya.

Motivos para la huelga general los hay, los hay a miles, y mucho trabajo por delante para que sea un éxito. Mucho trabajo tenemos quienes creemos que es necesario enfrentarnos a las políticas que padecemos las y los trabajadores, las y los precarizados y precarizadas, las y los militantes sindicales y de los movimientos sociales, la y los jubilados…

¡¡Y sí!! ¿Por qué razón la Huelga general no va a ir contra los presupuestos del Gobierno Vasco que, a pesar de un montón de cantos de sirena, son unos presupuestos poco sociales? ¡¡Y sí!! ¿Por qué no nos vamos a movilizar para que los supuestos gobiernos progresistas profundicen en políticas sociales y no se sientan contaminados por las bancadas trifachitas, con la idea de que al gobierno de coalición hay que presionarle desde la izquierda?

Aún tenemos tiempo para que la huelga del día 30 sea un éxito de movilización unitaria y de rearme de la clase trabajadora, extendiendo su convocatoria, participando en los comités de huelga que se están haciendo en pueblos, barrios y polígonos, siendo parte activa para que esta convocatoria salga adelante. Generando una marea humana de ciudadanas y ciudadanos reclamando los derechos que nos corresponden.

Que esta Huelga General no sea un fin de nada y sí una continuación y una recomposición de la capacidad de lucha y movilización de la clase. Creo sinceramente que el artículo de Hordago no ayuda a este fin, por mucho que termine con “A pesar de todo, es mejor apoyarlo”. Espero de verás que se apoye y se apoye ayudando a que el día 30 sea un éxito.

Mikel Labeaga.

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