Turquía :El equilibrio violento de Erdogan

El equilibrio violento de Erdogan: asesinato y represión de la oposición, negociaciones con Occidente

(Uraz Aydin)

Su nombre era Deniz Poyraz. Esta joven militante kurda de 27 años fue asesinado en las instalaciones del HDP (Partido Democrático Popular, izquierda pro kurda) en Izmir el 18 de junio por un activista de extrema derecha. El asesino, Onur Gencer, logró entrar en el edificio, frente al cual se encuentra un puesto de control policial permanente, sin ser interceptado. Más tarde se supo que una reunión de unas 40 personas programada para el momento del asesinato había sido cancelada en el último minuto. Así, el asesino, del que encontramos fotos con uniforme de faena y fusiles automáticos en el norte de Siria, donde habría trabajado como trabajador sanitario, y que había explorado repetidamente el edificio, probablemente tenía la intención de llevar a cabo una masacre con probablemente dos cómplices, que lograron escapar. También parece que Poyraz fue torturada antes de su asesinato.

Dos pesos, dos medidas

La actitud benevolente de los policías que detuvieron al asesino en el acto, y su prisión preventiva en espera de juicio en 24 horas, sin buscar profundizar la investigación sobre sus probables vínculos políticos y de otro tipo, fueron duramente criticados por parte de la opinión pública. En comparación, por ejemplo, con la represión de estudiantes, mujeres o en particular LGBTI + cuyos diversos actos organizados con motivo del Orgullo fueron muy violentamente reprimidos por la policía. Si el presidente Erdogan esperó dos días antes de condenar este asesinato, el verdadero impacto fue la aceptación por parte de la Corte Constitucional de la acusación encaminada a prohibir el HDP, tres días después del ataque. A finales de marzo, el expediente considerado insuficiente había sido remitido al fiscal que solicitó la disolución del partido (como otros seis partidos pro kurdos desde 1992) por “actividades terroristas”. La acusación también pide la inelegibilidad contra 450 líderes y activistas, hombres y mujeres, del partido.

Intentos de un nuevo posicionamiento internacional

Mientras que las revelaciones del padrino mafioso en fuga Sedat Peker a través de sus videos en YouTube y sus tweets revelan el nivel de complicidad del aparato estatal con el crimen organizado -desde el narcotráfico internacional hasta el lavado de dinero, Erdogan, debilitado internamente, sobre todo por la efectos de una crisis económica que no ha dejado de profundizarse durante tres años, está intentando resituarse a nivel internacional junto al clan occidental, tras un período de tensiones multilaterales. En efecto, la política exterior de Ankara elaborada sin ninguna perspectiva y basada en un orgullo desmesurado (como su líder) esperaba poder seguir un rumbo “independiente” negociando por separado con potencias rivales.Esta perspectiva ha permitido efectivamente en cierta medida una consolidación a nivel interno, con el objetivo de frenar el proceso de erosión de la base islamo-nacionalista del AKP. Sin embargo, Ankara vio cómo se reducía su margen de maniobra “independiente”, especialmente después de la derrota de Trump y la llegada de Biden, acompañadas de crecientes tensiones con Moscú (en temas como Libia, Nagorno-Karabaj y Ucrania, a pesar de la importante cooperación militar y energética) y Europa (especialmente con Macron).

Benevolencia occidental16:47

 
 

El presidente Erdogan se planteaba así aprovechar la cumbre de la OTAN y la de la Unión Europea para convencer a los Estados occidentales de su nuevo giro, a la vez que intentaba mantener ante su base electoral su postura de hombre fuerte que no se doblega. Así su reunión con Biden se presentó como una oportunidad para exigir responsabilidad por el reconocimiento de Washington del genocidio armenio. Erdogan salió de dicha reunión con el compromiso de subcontratar el tema de la seguridad del aeropuerto de Kabul después de la retirada de Estados Unidos, sin siquiera abordar el tema del genocidio. Si Turquía no estaba en el centro de las discusiones en la cumbre europea, parece que el clan occidental, para quien es fundamental tener a Ankara a su lado por su posición geopolítica, especialmente con respecto a las personas migrantes, está preparado para no forzar demasiado a Erdogan en la cuestión democrática siempre que este último haga un acto de lealtad y se muestre “cooperativo”. Esto está lejos de sorprender a las fuerzas de izquierda en Turquía, que son muy conscientes de que la caída del dictador será obra de las y los explotados y oprimidos.

2/07/2021

Semanal L’Anticapitaliste – 575 (01/07/2021)

https://lanticapitaliste.org/actualite/international/le-violent-equilibre-derdogan

Traducción: F.E. para antikapitalistak.org

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