EN RESPUESTA AL SINDICATO QUE DEFIENDE A GLEFARAN

Vamos a saldar una deuda histórica con alguien que lleva amparando cada uno de los despropósitos que supone la empresa GLEFARAN y además teniendo la habilidad de salir de rositas, fundamentalmente porque jamás han tenido el valor de pronunciarse públicamente sobre ello (sí, alguien ha vuelto; pero va a ser solamente para redactar conjuntamente con otros compañeros esta respuesta dirigida a quienes se les ha acabado con nosotros el tiempo para el cinismo).
 
Por supuesto nos estamos refiriendo al único sindicato que ha habido y hay en GLEFARAN: al sindicato LAB, que lleva tiempo actuando en contra de los intereses y derechos de los vecinos. Algún día podía romperse la cuerda.
(Probablemente en la dirección nacional del sindicato haya una posición distinta a la que se mantiene desde LAB-GLEFARAN, pero como jamás han conseguido reconducirlo tendrán que aguantar la parte de la vela que les corresponde. Y no pensamos que sea necesario decir que la posición que siempre nos han mostrado los representantes políticos de ese espectro ideológico es inequívoca y de clara defensa del derecho a la salud de los mencionados vecinos; pero con independencia de lo que les pueda gustar esta publicación, e incluso a gente que se sienta parte de la Plataforma que va a suscribirla, vamos a seguir fieles al estilo de llamar a las cosas por su nombre. En cualquier caso que cada cual le ponga el que considere).
 
Empezamos por la gota que ha colmado el vaso, sin olvidarnos después de recordar cuál ha sido la trayectoria de infamias que nos ha tocado sufrir a los vecinos por culpa de quienes a lo mejor hoy se enteran de que son, más o menos, justamente lo contrario de lo que predican.
 
Un ex trabajador, recientemente despedido, se pone en contacto con Güeñes Bizia para ofrecerse a contarnos y aportarnos las pruebas de una serie de irregularidades en la empresa. Un día después comunica que tras haber mantenido contacto con el sindicato no va a facilitarnos nada de lo comentado.
Antes de empezar a valorar la gravedad de este hecho, dejemos claro que Güeñes Bizia jamás ha comprometido a ningún extrabajador; de tal forma que si se hubiera dado el caso de que alguno nos hubiera facilitado informaciones en el pasado nunca se sabrá, de la misma manera en que si dicha circunstancia se produce en un futuro ocurrirá exactamente lo mismo. Tampoco pretendemos hacerle daño a este extrabajador en concreto, entendiendo que es una víctima más y que junto a los vecinos conforma el eslabón débil de esta cadena ignominiosa formada por diferentes agentes responsables.
 
Este episodio refleja con inusitada precisión lo que LAB lleva haciendo en el asunto de GLEFARAN desde el principio: ocultar cuantas prácticas irregulares se han producido por parte del empresario, haciendo lo más impropio que puede hacer un sindicato obrero: encadenarse y supeditarse a sus intereses por culpa de una torpeza intelectual incapaz de ver más que la migaja que persiguen, y por culpa de una visión de boina calada con la que, al parecer, es imposible descubrir si hay un bosque más allá de las ramas del parque de maderas de GLEFARAN. ¿Cuándo y dónde han denunciado los cientos de hechos probados y que tenían directa relación y repercusión en aspectos relativos a la seguridad laboral o de cualquier forma a tantos otros derechos de los trabajadores? ¿Cuál fue su actitud ante accidentes evitables, riesgos inasumibles, condiciones laborales inaceptables, tratos indeseables, despidos injustificados, …? Pero hoy les vamos a decir algunas cosas más:
En primer lugar hay que recordarles algunos datos; todos ellos constatables y que se expondrán dentro de muy poco.
 
GLEFARAN produce menos del 0,20% de la energía que se consume en Euskadi.
 
Si atendemos al único dato incontrovertible y que encontramos en la “cantidad de energía eléctrica” que la empresa vende anualmente, y teniendo en cuenta el consumo per cápita en la CAV (8 MW/h) no cubre la necesidad de una población de 4.000 habitantes (y hablamos solo de energía eléctrica)
Para eso quema más de 300 toneladas de madera al día.
 
Seguimos con un poco de ecología, que no le va a venir mal a LAB:
 
Los árboles son los grandes secuestradores de CO2. Crecen con agua, nutrientes y secuestrando dicho gas de efecto invernadero.
 
La generación de energía quemando madera no es neutra en carbono porque la cantidad de CO2 que libera al quemar hoy 300 toneladas no puede secuestrarse mañana mismo en base a una supuesta replantación que necesitará 30 años para volver a secuestrar esa misma cantidad. El agregado en la atmósfera durante los referidos 30 años está acelerando el proceso de calentamiento global.
 
A lo mejor los de LAB han ido alguna vez a un banco y le han pedido dinero diciendo que vuelven dentro de 30 años a devolverlo sin intereses y así quedar en paz; pero en la atmósfera las cuentas no se hacen de esta manera.
Este modelo de generación de energía es, en emisiones de CO2, 3 veces más contaminante que el gas natural y 1´5 veces más contaminante que el propio carbón.
 
Tiene una eficiencia inferior al 15%. Menos de ese 15% de la energía calorífica utilizada acaba convirtiéndose en el producto final de la empresa: energía eléctrica. El resto se despilfarra en forma de calor liberado a la atmósfera.
Por cierto, y porque alguien de vuestro entorno sí auspicia en no pocos lugares los aprovechamientos térmicos: tampoco la ciencia defiende los district heating (¿quién lo hace y dónde lo ha publicado?). Los equipos científicos que más han estudiado los impactos medioambientales y la huella de carbono del aprovechamiento/valorización energética de la madera dicen y publican que ni siquiera hay que quemar los residuos forestales (sino que hay que enterrarlos para que siga quedando fijado el CO2).
 
Y por último, en este capítulo de datos necesarios para la ecuación, los entornos de las plantas como GLEFARAN sufrirán las consecuencias de las emisiones de una larga lista de sustancias altamente contaminantes y peligrosas para la salud humana: HAPs, metales pesados, dioxinas, furanos, …
 
Tenemos encima de la mesa un informe científico que dice dos cosas sobre GLEFARAN: destrozará la salud de las diez mil personas que vivimos en un radio próximo, y su impacto en el medio ambiente por la cantidad de gases de efecto invernadero emitidos es brutal.
 
Pues ahora, con todo eso, nos falta invitaros a las siguientes reflexiones:
 
Que la salud de los vecinos os importa una mierdecilla queda claro con actitudes como la de ocultar las trampas del empresario que redundan en mayores niveles de contaminación; hasta ahí lo zanjamos con una falta de sensibilidad y de ética.
 
Pero es que además estáis defendiendo un modelo de producción de energía que (repasad otra vez los datos que se han citado y a ver cuál de ellos discutís) es un auténtico disparate para el medio ambiente. Es más sucio, más contaminante y más ineficiente que la combustión de fósiles.
 
Cualquier economista que entienda un poco de ecología, o cualquier ecologista que entienda un poco de economía, os podría explicar que estamos en una situación de emergencia climática a la que se ha llegado por dos principales razones, y ambas convergen en GLEFARAN como en ningún otro sitio:
 
– Un productivismo/consumismo voraz, sin sentido, innecesario, insostenible, a costa de dañar los recursos naturales y ecosistemas.
– Emisiones de gas de efecto invernadero (nada libera más CO2 que la quema de madera) para llenar los bolsillos de unos pocos.
 
Ante la crisis climática, el debate social tiene que pasar por algo que estáis muy lejos de comprender: por la imperiosa necesidad de discernir entre los sectores, servicios y bienes en los que se quiere crecer para atender a las necesidades de TODA LA COMUNIDAD (de todas las personas) y con la condición sine qua non de ser sostenibles para el planeta y aquellos otros sectores productivos que deban desaparecer por SUPERFLUOS Y NOCIVOS.
Ahora pensad en si lo que hace GLEFARAN es superfluo y nocivo o si beneficia a toda la comunidad.
 
El papel de los sindicatos en esta crisis será vital. Que comprendan los motivos y el calado de la propia crisis también, porque si no nos harán perder a todos la partida por empeñarse en jugar a pequeña.
Os lo vamos a traducir para el caso de GLEFARAN: dejad de ayudar a ocultar lo que pone en peligro a miles de persona; intentad no cambiar unos puestos de trabajo por la salud de muchos miles de trabajadores; intentad que esos pocos puestos de trabajo no valgan el precio demoledor que paga el planeta para algo tan absurdo como generar una cantidad ridícula de energía liberando CO2 a es puertas. ¿Por qué no lucháis por una reconversión de esas instalaciones; para que se realicen actividades que generen más empleo, menos devastación en la salud de las personas y el medio ambiente, …??
 
La crisis climática no encontrará soluciones que no pasen por el concepto de JUSTICIA SOCIAL. De la misma manera que nadie puede pensar que incluso en una situación de tener el agua al cuello los países que tienen que alimentar hoy y mañana a cientos de millones de personas hambrientas vayan a dejar de contaminar y aceptar las mismas cuotas de restricción que quienes ya se han comido la mayor parte de la tarta, tampoco se puede soñar siquiera con escenarios que no contemplen soluciones para quienes estén peor situados ante el problema.
Da igual que sea a nivel planetario y porque en el sur global las condiciones para una justicia social serán distintas, que a nivel local y porque actividades como la que hace GLEFARAN no podrán continuar en las próximas décadas y hay una plantilla a la que buscarle soluciones.
 
Lo cierto es que cualquier actuación mezquina solo retrasa dichas soluciones y nos acerca al desastre.
A lo mejor dejamos de dar lecciones cuando deje de ser tan evidente que las necesitáis.
Después de vuestra notita informativa, que la habrá, seguiremos hablando más en profundidad de cosas mezquinas; a nosotros nos va bien que se preste atención!
 
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Plataforma Gueñes Bizia

 
 
 
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