Marruecos: solidaridad con la movilización popular del Rif:


Desde hace siete meses un movimiento de contestación popular no cesa de crecer en la región del Rif al norte de Marruecos, y ha culminado en una concentración de varias decenas de miles de manifestantes en Al-Hoceima el pasado 18 de mayo. Este movimiento hunde sus raíces en la movilización popular que se afianzó en la región a partir del 20 de febrero de 2011, retomando en Marruecos la dinámica de los levantamientos en toda la región del Magreb y Oriente Medio. Se relanzó en octubre de 2016 cuando el joven pescador Mohsen Fikri fue triturado en un camión de la basura en Al-Hocima.

La población del Rif, organizada en comités locales, reclama el juicio de los responsables de dicha muerte así como la de otros cinco rifeños muertos en una oficina bancaria durante los acontecimientos del 20 de febrero de 2011. Exige también el levantamiento de la militarización de la provincia de Al Hoceima, el fin de las persecuciones y del hostigamiento a los pequeños campesinos y es portadora de otras reivindicaciones sociales relacionadas con los servicios de salud y educación y con las infraestructuras de las que carecen sus habitantes. Es una clara muestra del fracaso de las políticas económicas y sociales promovidas por el Estado marroquí con el fin de reembolsar su enorme deuda pública, que se manifiesta en la destrucción del tejido productivo, el saqueo de los recursos marinos y forestales, la debilidad de los principales servicios públicos y la ausencia de empleo para la juventud.

Dichas políticas neoliberales en provecho del gran capital extranjero y local, dictadas por las instituciones financieras y comerciales internacionales y los gobiernos de las potencias imperialistas, son aplicadas por instituciones marroquíes corruptas y que no tienen nada de democráticas. Los diversos órganos gubernamentales, securitarios y mediáticos del sistema monárquico buscan acallar la voz de la población rifeña, criminalizar el movimiento de contestación y erosionar su credibilidad para que no constituya un ejemplo para otras ciudades y regiones de Marruecos que viven en las mismas condiciones de marginación, empobrecimiento y ultraje a su dignidad.
Saludamos la lucha de los y las Rifeñas, su organización por la base, su creatividad y su determinación, así como a las fuerzas que sostienen dicha lucha en Marruecos.
Condenamos la política represiva y de desinformación del Estado marroquí.
Hacemos un llamamiento a ampliar la solidaridad internacional para que este movimiento obtenga la satisfacción de sus reivindicaciones, permitiendo conseguir mejoras significativas de sus condiciones de vida sociales, democráticas y culturales. Son reivindicaciones compartidas por todas las capas populares marroquíes y de los países vecinos, que buscan el camino de su emancipación del despotismo político y de la explotación capitalista.

¡Victoria para la lucha popular rifeña!
¡Viva la lucha por la libertad, la dignidad y la justicia social!