1.-  El gobierno ha anunciado fecha y pregunta para el referéndum: 1 de octubre, ¿Desea que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república? Noticia que supone un paso más para materializar el referéndum. Mientras, el gobierno central del PP sigue negándose a una demanda democrática y como ya ha declarado en otras ocasiones no permitirá que se pueda realizar, un polvo para el conjunto del soberanismo y las fuerzas del cambio a escala estatal.

2.-  El anuncio de fecha y pregunta de referéndum pone de facto en cuestión el carácter plebiscitario de las elecciones del 27S. Unas plebiscitarias orquestadas por Artur Mas en un chantaje al conjunto del soberanismo por aferrarse al poder y que permitieron reeditar un gobierno encabezado para una Convergencia (ahora PDEcat) con una crisis histórica de soportes. Una legislatura donde todo (casos de corrupción, partidas sociales, presupuestos, etc) quedaba supeditado a mantener la estabilidad del gobierno para avanzar en la cuestión nacional. El 27S buscaba el plebiscito que la misma Convergencia no atreverse a realizar hasta las últimas consecuencias el 9N, pero unas elecciones no podían sustituir un referéndum y así ha sido.

3.-  No son pocas las desconfianzas hacia el gobierno en cuanto a la celebración del referéndum. El anuncio de fecha y pregunta materializa parte de la convocatoria, pero son muchas las voces que reclaman acabar con la opacidad en que se están llevando a cabo los preparativos. Una desconfianza avalada por la experiencia del 9N y el hecho de que Convergencia a último momento rebajara el carácter a una mera consulta. La oposición del gobierno español ya se ha manifestado estos meses, ha mantenido la estrategia de judicialización y todo indica que continuará en esta lógica para impedir su celebración. Pero, el gobierno no puede permitirse como en 2014 rebajar el carácter del referéndum el último momento por una prohibición del Tribunal Constitucional. En este choque se dirime el carácter del referéndum y su realización. Su resolución dependerá de la presión que reciba el gobierno para no hacerse atrás. Hay que exigir al gobierno de Cataluña que, contrariamente a 9N de 2014, vaya hasta el final en la celebración del referéndum. Las fuerzas políticas que apoyan la convocatoria y las entidades soberanistas tienen una responsabilidad decisiva en presionar para que, esta vez sí, se vaya hasta el final.

4.-  Cataluña en Común y Podemos han hecho una defensa en todo el Estado por un referéndum pactado y ha sido un elemento irrenunciable para llevar a cabo un gobierno alternativo al PP. Un hecho histórico que se ha topado con el bloqueo del partidos del régimen inamovibles. El hecho de que las fuerzas del cambio en Cataluña no hayan tenido un rol más central en la organización del referéndum merma su celebración y sus grados de participación. Compartimos las desconfianzas hacia el Gobierno, por eso consideramos que tanto Cataluña en Común como Podemos deben implicarse activamente en la campaña en favor del referéndum, los preparativos para llevarlo a cabo y las acciones de desobediencia y movilización contra los intentos del Estado para detenerlo.

5.-  Como organización entendemos la fraternidad y la unilateralidad como dos caras de la misma moneda, donde la unilateralidad es lo que ha forzado que actores estatales asuman esta reivindicación, donde la fraternidad nos permite avanzar en la crisis de régimen y generar alianzas. Ante el bloqueo del PP, Cs y PSOE la apuesta por un referéndum desobediente aparece como la única posibilidad de garantizar la soberanía de Cataluña y como una apuesta completamente legítima. Preparar a la población catalana para un choque con el régimen es una de las tareas clave para que el referéndum salga legitimidad e incluso para su propia celebración. Sólo la presión popular puede hacer frente a la campaña represiva y de amenazas que se vivirá por parte del bloque del régimen. Sólo esta presión puede asegurar que no haya marcha atrasado de última hora.

6.-  El referéndum es un paso más y supone cumplir el mandato popular nacido después del 11S de 2012, pero si más allá de este ejercicio democrático queremos avanzar hacia un cambio de modelo económico y social la apertura de un proceso constituyente en Cataluña radicalmente democrático que pueda materializar la voluntad de las mayorías sociales catalanas es un horizonte al que no podemos renunciar. El debate sobre la independencia debe ir mucho más allá y poner sobre la mesa la necesidad de recuperar las soberanías democráticas en todas las esferas de la vida social y económica. Un objetivo que pasa por abrir marcos que materialicen en todas las esferas de la sociedad esta auto-determinación. Pero si queremos otra Cataluña habrá construir un proyecto de país que haga frente a la crisis socioeconómica y materialice efectivamente esta soberanía pasa por reorganizar a las clases populares de Cataluña, un objetivo que es inconjugable con el PDEcat de la corrupción, de los recortes, del sí al decreto de la estiba y al Ttipia.

7.-  El desenlace de este episodio será decisivo para el futuro político de Cataluña y de España y por los equilibrios políticos dentro de Cataluña. Anticapitalistes apoyamos la celebración de un referéndum desobediente para hacer efectivo el derecho a la autodeterminación, por la conquista de las soberanías, para profundizar la crisis de régimen y llamamos a participar activamente desde ahora mismo.

ANTICAPITALISTES