SOLIDARIDAD CIUDADANA CON UKRANIA

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OPINION : Marcelino Fraila

Se está produciendo el mayor movimiento de personas refugiadas, desde la Segunda guerra mundial, huyendo de la devastación de sus casas y del terror a la muerte. Una movilización sin precedentes de tropas y armamentos de todo tipo, del ejército ruso. Están realizando una Invasión del territorio ucraniano destruyendo infraestructuras, pueblos y ciudades. Y sembrado el terror y la muerte de ciudadanos civiles haya por donde pasan.

Millones de mujeres, niñas, niños, ancianos y personas vulnerables huyen de sus viviendas y se agolpan en las fronteras de Ucrania entre Polonia, Hungría, Rumania, etc. Estamos ante una catástrofe humanitaria de incalculables dimensiones. En trece días desde la invasión se calcula que han huido más de un millón doscientas personas. Éstas solo el principio de la gigante ola migratoria que se va a producir tras la destrucción de un país de más 40 millones de habitantes y 8 millones de niñas y niños.

La Europa fortaleza, que por sus Directivas y gobiernos permanecía cerrada a las personas migrantes de otros conflictos, países y continentes; se ha visto obligada a levantar algunas de las restricciones que estaba aplicando ante semejante cataclismo. Las presiones de la movilización solidaria de la ciudadanía en algunos de los grandes países y la magnitud de esta crisis humanitaria son las que hecho volar solo algunas de estas barreras. Aun así, esta actitud de los gobiernos europeos es absolutamente insuficiente.

Las instituciones y los gobiernos de la UE disponen de enormes recursos para paliar los terribles efectos de esta Crisis Humanitaria. Pero, lamentablemente, aun no realizado más que pequeños gestos con el envío de algunas cantidades de medicinas, ropas y alimentos.

Los gobiernos de la Unión no solo tienen que acordar iniciativas y medidas para que Rusia retire sus tropas y acabe con sus crímenes y destrucción. También tienen y tendrán que paliar las consecuencias de este drama humanitario. Es necesario seguir enviando y desplegando todos los medios y personas que sean necesarios para que Europa no vuelva a convertirse en un territorio plagado de campos de refugiados, es decir, pozos de miseria y desesperación humana.

Ante esta ola continua y creciente de personas huyendo, en situación desesperada. El decisivo lugar que debían cubrir gobiernos e instituciones del estado, lo están intentando cubrir las Ongs y la espontánea Solidaridad ciudadana. Pero la situación es de un desborde total. Desde todas las Ongs que actúan en las fronteras hay demandas de ayuda porque no dan abasto, y aunque la enorme ola de Solidaridad ciudadana es creciente tampoco pueden prestar todo el auxilio que sería necesario.

Son muchas las cuestiones que están pendientes de realizarse urgentemente. Es necesario señalar algunas de las siguiente, aun así, muchas otras ni siquiera todavía somos conscientes:

Se necesita garantizar la libre circulación por todos los países de la UE.

Se necesita facilitar el desplazamiento y transporte gratuito por trenes y autobuses para todas personas refugiadas.

Se necesita preparar y garantizar la acogida de todas estas familias (hoy partidas por la mitad) para aquellos países y lugares donde se dirijan, por los motivos que ellas mismas decidan. 

Se necesita que sea una prioridad presupuestaria de gobiernos y ayuntamientos el facilitar techo, comida, escolarización y atención lingüística, psicológica, etc. de la infancia, acceso al trabajo o una renta básica.

Y se necesita facilitar sin trabas la extensión de la acogida de las redes solidarias entre familias.

Seguro, que todas estas medidas básicas parecen enormes de conseguir, pero seguro que nos estamos quedando cortos. El desenlace es evidente, sino no nos movernos en esta dirección y no hacemos que se muevan los gobiernos en facilitarlas. Nos encontraremos, no solamente con el drama de millones de personas refugiadas vagando por nuestros países sin cobijo, sino con una Europa llena de vergüenza, de dolor y de pobreza por todas nuestras calles.  

Para parar las amenazas y la invasión de Putin la mejor bomba nuclear es la Solidaridad de los pueblos y la movilización solidaria de la ciudadanía europea. Ésta acaba de despertar para librarnos de la pesadilla que quiere enterrar la libertad, la democracia y la solidaridad, apostemos por ella, si queremos tener un buen día de mañana.

 

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