Sobre la construcción de una república vasca independiente

(Ixone Rekalde)

La correlación de fuerzas de una nacionalidad que aspira a conquistar su derecho a decidir como sujeto político en su territorio, necesita que la correlación de fuerzas en el Estado sea favorable a que ese sujeto nacional pueda ejercer como tal

En el debate que se abre después de que el sindicato ELA en su ponencia para el próximo congreso de noviembre hable abiertamente de la construcción de una República Vasca independiente quiero compartir en estas líneas algunas reflexiones al respecto.

Comparto por supuesto las reflexiones de algunas personas cuando dicen claramente que asumir que seremos un Estado antineoliberal, o mejor, socialista simplemente por constituirnos en un estado nación o en una República vasca independiente, caricaturizando al concepto España como irreformable, fascista, liberal, y un largo etc., es bastante poco serio y una mala excusa para justificarlo. También me gustaría decir que la ponencia de ELA es mucho más profunda que esto y que esto es una simplificación interesada para generar un debate interesado también. Así, seguir en el inmovilismo y defender un Estado autonomista que lejos de construir un estado pluri-nacional que lo que ha hecho es reforzar más y más el régimen emanado del 78 donde se ha cortado de raíz cualquier intento de más autonomía o simplemente una consulta popular por el derecho a decidir es también de algunas fuerzas de izquierda muy decepcionante.

Las fuerzas de izquierda alternativa, sindicatos, activistas y un largo etcétera, repetimos una y otra vez que ese mantra de que Euskal Herria es un oasis es mentira. Pero debemos poner los pies en suelo firme y aceptar que Euskal Herria tampoco es una isla y que la lucha por unas condiciones dignas de vida, de unos derechos laborales justos, de un reparto justo de la riqueza que fortalezca todo el sistema público de salud sin olvidarnos de la educación, RGI y servicios y prestaciones públicos, hoy también se juegan en el ámbito territorial español.

La correlación de fuerzas de una nacionalidad que aspira a conquistar su derecho a decidir como sujeto político en su territorio, necesita que la correlación de fuerzas en el Estado sea favorable a que ese sujeto nacional pueda ejercer como tal. Por lo tanto, están muy bien las declaraciones por una República Vasca, pero es fundamental hacer una estrategia que nos lleve a ella. Eso exige acabar con el régimen centralista del 78 y hacer un frente común por terminar con el mismo. Hay que poner los cimientos que nos lleven a lograr nuestra soberanía plena y ésta sólo se logrará con el resto de las y los trabajadores de la cárcel de pueblos y gentes que es este Estado monárquico y antisocial.

Por lo tanto, se trata de poner las condiciones de que la ciudadanía de los pueblos del Estado Español teja redes y sentimientos de solidaridad y acuerdo para cambiar el modelo y régimen que nos, les gobierna. Tenemos que buscar la forma de afianzar nuestra soberanía nacional a la vez que tejemos alianzas de clase, de lucha, de confraternidad con los demás territorios de Estado español.

No puede haber un proceso de construcción nacional ni emancipatorio interclasista. La soberanía de los pueblos se va a enfrentar con el modelo instaurado en 1978 y sólo la lucha común y solidaria de los pueblos del Estado Español será capaz de romper el modelo nacional-centralista. Y se van a enfrentar a aquellos que han sido y son muletas de dicho régimen. Allí en España, y aquí en los 4 territorios históricos que conforman Euskal Herria.

Si queremos una república vasca y una república que luche con el resto de los pueblos del Estado Español por la soberanía y los derechos de los pueblos, tendrá que ser una República construida desde abajo, desde el pueblo. Una República Vasca libre y confederada con el resto de las Repúblicas de los pueblos del Estado. Que primero derribe todas y cada una de las actuales instituciones que no representan más que a unos pocos, y que la ciudadanía se ponga a construir otras nuevas que adivinen un futuro mejor y más justo.

República que tenga la justicia social como bandera, el feminismo como estandarte y que poniendo el derecho a la vida y a los cuidados en el centro, sea el fin de la dictadura financiera. República que rompa los grilletes a las clases trabajadoras, que sea garante de una Escuela Pública y Laica. Una República que haga de la sanidad gratuita y universal una realidad obligatoria. Una República que nacionalice la banca y todas las empresas privatizadas, estratégicas y de servicios esenciales y las ponga al servicio de las clases populares.

Nuestra apuesta por la construcción nacional soberana de Euskal Herria es clara. Que cada nación del actual Estado ejerza libremente el derecho a decidir su futuro y su posterior relación con el resto de los pueblos libres de la península en pro de una confederación de Repúblicas socialistas de trabajadoras y trabajadores.

Llega el momento de emplazarnos en los próximos meses a un debate abierto a fuerzas políticas y sindicatos de Euskal Herria en aras de construir una alternativa republicana en la que compartamos el mínimo consenso como el derecho a decidir. Por la República Vasca, Euskal Errepublikaren alde.

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