Más de un millón de personas en las calles de Brasil

brasilunmillonLas estimaciones varían mucho, pero prácticamente hay consenso en afirmar que más de un millón de personas participaron en las manifestaciones en todo Brasil los pasados Jueves y Viernes. Hubo protestas en 388 ciudades del país, entre las cuales estaban las 22 capitales de estados (en total, Brasil tiene 26 estados y el distrito federal, Brasilia).

La mayor manifestación fue en Río de Janeiro, que movilizó, según los cálculos de la Coppe – el Instituto de estudios de postgrado e investigación de la Universidad Federal de Río de Janeiro – a más de 300 mil personas. Cabe señalar que en 1984 tuvo lugar una manifestación de dimensiones aparentemente semejantes que pasó a la historia por haber movilizado a un millón y medio de personas. En São Paulo salieron a la calle más de 110 mil personas, según datos del instituto de encuestas Datafolha.

Estas movilizaciones superaron a las de las jornadas anteriores que, durante dos semanas, exigieron la reducción de los precios de los transportes, primero en la ciudad de S. Paulo y luego en todo el país. Mostraron que la población brasileña estaba en la calle para pedir transporte más barato y rechazar la represión y que no está dispuesta a dejar las calles, incluso una vez alcanzada la primera victoria que fue la anulación de los aumentos de los precios decretados a principios de Junio. La creciente ola de protestas llevó a la presidenta Dilma Rousseff a convocar una reunión de emergencia este Viernes, cancelando un viaje al extranjero previsto.

En S. Paulo la policía apenas intervino, pero en Río de Janeiro y Brasilia hubo enfrentamientos. En la ciudad de Ribeirão Prieto, São Paulo, se registró la primera muerte cuando un activista fue atropellado por un automovilista que embistió sobre la manifestación. Hubo también enfrentamientos entre manifestantes y la policía en Salvador, Belém, Campinas, Porto Alegre y Fortaleza.

En Brasilia, donde se manifestaron por los menos 30 mil personas, un grupo más exaltado intentó ocupar el congreso nacional e, impedido por la policía, consiguió llegar al palacio de Itamaraty, sede del ministerio de relaciones exteriores, que trató de incendiar antes de ser repelido. Los enfrentamientos dejaron 137 personas heridas, tres de ellas en estado grave, según la página web del diario Folha de São Paulo.

En Río de Janeiro, la policía militar atacó a los manifestantes enfrente del ayuntamiento de la ciudad, formándose una batalla campal con un pequeño grupo de manifestantes, a la que siguió una auténtica cacería por las calles del centro de la ciudad, una vez que la mayor parte de los manifestantes se había dispersado. Los policías militares intentaron ocupar la sede de Sindsprev, el sindicato de los trabajadores de la Seguridad Social, donde cientos de manifestantes se habían refugiado.

En São Paulo y en otras ciudades hubo enfrentamientos con manifestantes antipartido, que exigían que los partidos de izquierda como el PSTU, PSOL, PCB o PCO, que apoyan el movimiento desde el inicio, bajaran sus banderas y se retiraran de las manifestaciones. Según el veterano periodista Luis Carlos Azenha, de la web Viomundo, los antipartido eran claramente de derechas: “El rechazo a los partidos tuvo escenas preocupantes: varias banderas rojas y pancartas fueron “capturadas” en la marcha, una de ellas con la estrella del PT. Luego fueron quemadas delante de fotógrafos y cámaras. Entre la confusión, media docena de militantes levantó el brazo derecho y gritó “Sieg heil” (saludo nazi).

Estos episodios desafortunados llevaron incluso al Movimiento Pase Libre – el movimiento social que llama a la movilización contra el aumento de las tarifas en S. Paulo – a anunciar en una entrevista en la radio CBN que no van a convocar nuevas manifestaciones: “Hubo hostilidad en relación a otros partidos por parte de los manifestantes, y esos otros partidos estaban desde el principio participando en la lucha contra el aumento y por la derogación”, afirmó Douglas Beloni, del MPL (Movimiento Pase Libre).

Por otra parte, el aumento en el número de manifestantes que proponen “pautas (agendas) conservadoras” también motivó la decisión: “En los últimos actos pudimos ver personas pidiendo la reducción de la mayoría penal y otras cuestiones que consideramos conservadoras. Por eso suspendemos las convocatorias”. Según Douglas, el MPL lucha por el transporte público, pero apoya a otros movimientos sociales que luchan por una sociedad más justa e igualitaria: “Seguiremos luchando por la tarifa cero, recogiendo firmas para activar un proyecto de ley en este sentido”.

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