La victoria de Boric. ¿Qué desafíos para qué gobierno?

<Redacción de A l’encontre>

Según los resultados del Servicio Electoral de Chile, después del recuento del 99,99% de los sufragios, Gabriel Boric Font obtuvo 4.620.671 votos, es decir, el 55,87%. José Antonio Kast Rist recibió 3.649.647 votos, es decir, el 44,13%. Hubo 70.272 votos nulos (0,84%) y 23.944 votos en blanco (0,29%). La participación fue excepcionalmente alta: 55,68%.

El sitio web chileno Resumen escribió en la noche del 19 de diciembre: “El presidente electo [Boric] se ha impuesto según las características de la política chilena, logrando atraer el apoyo de la antigua coalición de la Concertación [PDC, PS, PPD, PRSD] y de la izquierda, incluso del Partido Comunista, todo ello gracias a una caracterización de su política que remite constantemente a los consensos de los años 90. Prueba de ello es la formación de un equipo político con muchos nombres de esa corriente [Concertación], que muy probablemente tendrá representantes en el gabinete [Ver Entrevista a Stephany Griffith Jones]. Hay que decir que el proyecto Apruebo Dignidad se presentó como socialdemócrata. Pero, en realidad, tiende a desarrollar políticas socio liberales, es decir, un Estado que actúa como un poderoso regulador del mercado y protege las libertades civiles. Es muy poco probable que la entidad estatal reciba un poder de acción económico para actuar de forma concertada con la empresa privada o por sí misma, tal como ocurría en las propuestas socialdemócratas europeas. El vínculo con el bacheletismo [en referencia a los dos gobiernos de Michelle Bachelet, de marzo de 2006 a marzo de 2010 y de marzo de 2014 a marzo de 2018] es, por lo tanto, más profundo que el simple apoyo comunicativo [Bachelet se reunió con Boric y apoyó su candidatura]. Está previsto un intercambio con los partidarios de esta orientación.

Además, las fuerzas que apoyan a Boric se verán enfrentadas a un Congreso muy dividido en ambas Cámaras (Senado, Cámara de Diputados), que dará toda su importancia a la negociación y al acercamiento con sectores de la derecha más afines al liberalismo. Frente a esto, un posible movimiento social y popular podría salir pronto a la calle, convocado por una crisis social y económica que no podrá ser superada en el futuro inmediato. En este sentido, será fundamental una agenda social que responda a las demandas más urgentes del pueblo chileno: garantía de derechos sociales y asistencia económica.

El proceso de la Convención Constituyente se encuentra reforzado por el nuevo gobierno [que tomará posesión en marzo] y seguramente verá acelerado su proceso, ya que en septiembre se espera que tenga lugar el llamado plebiscito de salida para registrar y aprobar la nueva constitución. El gobierno de Boric será un factor importante a favor del proceso constituyente, por lo que la administración de Boric tendrá que dedicarle una gran atención al proceso constituyente y a su finalización, tanto en la forma como en el fondo. En efecto, el resultado de la Convención Constituyente determinará el marco en el que se desarrollará el proyecto progresista del Gobierno desde marzo de 2022 hasta marzo de 2026.

Por último, surge una pregunta: ¿Será capaz Gabriel Boric de aprovechar el cambio constitucional para convocar nuevas elecciones y consolidar inmediatamente el cambio de régimen político? Eso permitiría desbloquear la situación [de la correlación de fuerzas políticas] en el Congreso y así lograr las transformaciones necesarias y un nuevo camino para Chile. Ese reto sigue siendo una gran incógnita.
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En la manifestación  multitudinaria que tuvo lugar en la Avenida de la Alameda, en el centro de Santiago, según The Clinic (20 de diciembre), Boric “pronunció un discurso de tono muy similar al que había pronunciado tres días antes, desde el Parque Almagro, en el cierre de su campaña, el jueves 16 de diciembre. Como en esa ocasión, atacó sin pelos en la lengua a las AFP [administraciones privadas de fondos de pensiones de capitalización individual]: “No queremos que las AFP sigan haciendo negocio con nuestras jubilaciones. Las AFP, que hoy ganan cantidades disparatadas de dinero a costa del trabajo de los chilenos y chilenas, son parte del problema. Y vamos a defender un sistema público autónomo, sin objetivo lucrativo, sin AFP”, dijo.

Otra de las similitudes entre ambos discursos es que Boric no hizo ninguna mención a favor del indulto para las personas detenidas en el marco de la rebelión social [de octubre de 2019], aunque el público de la Alameda se pronunció con fuerza a favor de ellos: “No estamos todos, faltan los presos.” El presidente Boric se limitó a mencionar que ya había hablado con las familias de los presos”.

Sin embargo, Giorgio Jackson, un estrecho colaborador de Boric, más allá de las diferencias, subrayó que el gobierno de Gabriel Boric retiraría todos los cargos en virtud de la Ley de Seguridad del Estado contra los detenidos durante el levantamiento de octubre. Una duda persiste: ¿el indulto a los presos será el resultado de un examen “caso por caso” -con todas las “excepciones” posibles -dadas las acusaciones montadas por ciertos cuerpos policiales- o habrá acaso una decisión de amnistía general?

20-12-2021

Chili. La victoire de Boric. Quels défis pour quel gouvernement?

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