Industria militar: la fábrica de la muerte

Por supuesto la inteligencia de muchos de nuestros gobernantes no debe dar más que para pensar que a este virus se le mata a cañonazos. Si ya es vergonzante que el sector privado dedique impunemente parte de su actividad al desarrollo de material bélico, mucho peor aún es cuando la gran parte de éste termina en manos de los gobiernos que se valen de los impuestos de la ciudadanía para abastecer a sus ejércitos, llenando los bolsillos de esos archimillonarios fabricantes de muerte. Empresarios del terror a los que lo que menos les importa es en manos de quiénes terminan esas armas, siempre y cuando sacien su sed de obtener más beneficio. Una prueba más que confirma que las leyes del mercado carecen de cualquier tipo de ética, al igual que ocurre con la dupla formada por dichos empresarios sanguinarios y dirigentes como sus principales cómplices que desde ese infame binomio se retroalimentan.

De ahí que sea primordial para la izquierda alternativa el construir un discurso sólido y convincente para que en la sociedad vaya calando el relato de la importancia de que esos recursos despilfarrados en la industria militar y genocida debieran invertirse en propuestas de carácter social. En la siguiente entrevista charlamos con Bernard López Uranga, militante de Bake-Ekintza Antimilitarista, quien nos pone al día de la situación y de las últimas iniciativas del movimiento en Euskal Herria.

¿En qué situación se encuentra actualmente el movimiento Antimilitarista en Euskal Herria?

 Yo diría que el movimiento Antimilitarista Vasco, se encuentra hoy en día en un proceso de auto organización. Desde hace cerca de 2 años, los distintos grupos antimilitaristas que realizamos nuestro trabajo en Hego Euskal Herria, hemos iniciado una dinámica de acercamiento y coordinación que no va a hacer otra cosa que mejorar, dinamizar y socializar en mayor medida la lucha antimilitarista, que como colectivos estábamos realizando de manera más individual. Como asignatura pendiente tenemos el inicio de contactos con algún grupo que pueda estar o haya estado operando en Iparralde.

Tras aquellos años de mucho auge  del antimilitarismo donde se luchaba para lograr el fin del Servicio Militar Obligatorio, ¿cuáles son hoy en día los principales frentes del movimiento?

Sí, y dices bien lo de auge, porque no hemos de olvidar que en el referéndum de la OTAN de 1986, un 62% de la ciudadanía Vasca, votó en contra de la integración y ahora que se cumplen 20 años justos de la derogación del SMO, tampoco debemos de olvidar que de los 25.000 jóvenes que se declararon insumisos a nivel estatal, unos 12.000 lo hicieron desde Euskal Herria.

Concretando la respuesta a tu pregunta enumeraré alguno de los temas que nos preocupan: La producción armamentística, el comercio de armas, las finanzas armadas, las políticas y presupuestos de defensa y seguridad, la militarización del territorio, las causas y las consecuencias de los conflictos armados, la educación para la paz, la resolución no violenta de los conflictos, y como no podría ser de otra manera, la justicia y la transformación social, que hagan posible la desaparición total de los ejércitos y de las guerras.

¿Cómo veis en concreto la polémica abierta en torno al cuartel de Loiola?

Te lo resumiré en una frase que servirá de lema para la próxima campaña que vamos a desarrollar como rechazo al nuevo cuartel: » Ez dugu kuartel berririk behar, ez Donostian ez inon «, y es que así lo pensamos, no necesitamos nuevos cuarteles ni en Donostia ni en ningún otro lugar del mundo. Creemos que reducir el gasto militar para invertir en gasto social, es el verdadero reto que debe afrontar la sociedad actual. Asimismo, estamos convencidos de que Donostia no debe pagar por los terrenos donde se sitúa el actual cuartel, ya que a lo largo de la historia, la ciudad ha pagado elevadas cantidades de dinero como consecuencia de ser calificada como «plaza militar».

¿Qué reflexiones realizáis en torno a la industria armamentística en Euskal Herria?

Aunque mucha gente lo desconoce, en Euskal Herria existen alrededor de un centenar de empresas que tienen vinculación directa con la producción de material militar, y otro centenar más que tiene vinculación indirecta. Hay que tener en cuenta que el Estado Español es el séptimo productor de armamento a nivel mundial y que las empresas vascas de armamento, figuran entre las principales productoras de los sectores militares españoles: Aernova e ITP en el aeroespacial, SENER en misiles y electrónica militar, y SAPA en carros de combate y vehículos militares. En total las empresas vascas representan en torno a un 16% de la producción Estatal y casi las ¾ partes de esa producción se dedica a la exportación, también a países en conflicto como Arabia Saudí, Turquía, Israel, Egipto…, con todo el drama que ello acarrea, incluyendo la muerte de miles de personas, en su gran mayoría civiles.

Además, es preciso denunciar el gran apoyo institucional con que cuentan las empresas de armamento y las subvenciones oficiales que reciben. Es inaudito que los grandes empresarios de la producción de armamento gocen de gran prestigio social y un buen ejemplo de ello lo tenemos en el caso del Sr Aperribai, presidente de SAPA y también presidente de la Real Sociedad. Una vez más, la realidad supera a la ficción. Es hora de iniciar el camino de la Conversión de la industria militar en producción civil, no queda otra… Para informarse bien sobre este tema, os recomendaría el libro «Estas guerras son muy nuestras «, de Gasteizkoak, lo podéis descargar gratuitamente de la página web de ese colectivo: gasteizkoak.org

¿Qué pensáis acerca de que durante la pandemia haya aumentado la inversión del Ministerio de Defensa?

En plena pandemia el gobierno anunció que iba a poner en marcha nuevos programas especiales de armamento que alcanzaban la cifra de 13.356 millones de euros. En este sentido destacaría la iniciativa que llevamos a cabo 9 grupos antimilitaristas vascos, firmando un manifiesto de apoyo a la campaña promovida por el International Peace Bureau y la participación del Centre Delas de Cataluña, para reducir drásticamente el gasto militar y satisfacer las necesidades sociales y medioambientales. En el manifiesto también denunciábamos la gestión militarista de la crisis sanitaria del Covid 19. Se ha demostrado que la verdadera seguridad que necesitamos no la ofrecen los ejércitos, sino unos bien preparados y reforzados recursos en los ámbitos de la salud, los servicios sociales, la educación…

Según Delás, la partida para el ministerio de defensa en el 2021 ha aumentado un 6,3% respecto al año anterior y el gasto militar total, sumando otras partidas encubiertas en otros ministerios, ascendería a 21.618 millones de euros, esto es el 1,8 del PIB, 456 euros por habitante para gasto militar, sin lugar a dudas, una auténtica barbaridad.

¿Consideráis que a nivel internacional estamos ante un mundo menos belicistas o por el contrario el militarismo va en ascenso?

Los ejércitos han sido creados para reprimir la disidencia interna y para servir a los intereses de los enriquecidos en el exterior, hoy en día las grandes corporaciones. Así que en realidad son los guardianes del sistema. Un sistema que a nivel global basa su existencia en el crecimiento económico ilimitado, en un planeta con unos recursos finitos. A medida de que estos recursos escaseen y las consecuencias del cambio climático sean más nefastas, es probable que las tensiones militares y las guerras por los recursos energéticos y las materias primas más necesarias, se puedan producir con mayor facilidad.

Recuerdo haberle oído a Arcadi Oliveres en una conferencia decir que el gasto militar mundial anual es 40 veces superior al dinero necesario para erradicar el hambre en el mundo, y que con los 4 billones 600 mil millones de dólares inyectados a la banca internacional en los primeros años tras la crisis del 2008, se podría terminar con el hambre en el mundo 92 veces. Un reciente informe de Oxfam asegura que las 42 personas más ricas del planeta, tienen tanta riqueza como la mitad más pobre de la humanidad. Con un mundo tan tremendamente injusto como este, es muy difícil pensar en la desaparición de los ejércitos, habrá que empezar a cambiarlo… ¿no?

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