La vicepresidenta estadounidense Kamala Harris enoja a las y los progresistas

(Dan La Botz)

El presidente Biden ha elegido a su vicepresidenta, Kamala Harris, para tratar el tema de la inmigración. Prometió abordar las causas profundas de la migración proveniente del “Triángulo Norte”, como la pobreza y la violencia en la región, (Guatemala, El Salvador y Honduras). Pero sorprendió y enfureció a los progresistas con su mensaje.

Hablando en Guatemala, Harris dijo: “Quiero ser clara para la gente de esta región que está planeando hacer este peligroso viaje a la frontera entre Estados Unidos y México: no vengan. No vengan”. Lo que hizo que la declaración fuera tan impactante fue que contradice tanto el derecho estadounidense como el internacional, que defiende el derecho de las y los inmigrantes a venir a la frontera de Estados Unidos para demandar asilo. Y a la gente progresista le parece que este discurso no parece más acogedor para las personas inmigrantes de lo que fue el presidente Donald Trump.

Críticas de la izquierda demócrata

En mayo, 180.000 personas inmigrantes indocumentadas entraron a los Estados Unidos, y casi todas fueron deportadas a México, aunque muchas de ellas vinieron de América Central, América del Sur, Europa y Asia. Aproximadamente 4.000 niñas y niños no acompañados tuvieron que ser aceptados y alojados en instituciones superpobladas. Todas huyen de la pandemia, de las bandas criminales y, en el caso de las mujeres, de la violencia doméstica.

La diputada de la Cámara de Representantes Rashida Tlaib describió el enfoque de Harris como “Quédate ahí y muere”. Alexandria Ocasio-Cortez (AOC – otra representante elegida de la izquierda demócrata) respondió inmediatamente a Kamala Harris: “Es decepcionante. En primer lugar, demandar asilo en cualquier frontera de EE. UU. es un método de llegada 100% legal. En segundo lugar, Estados Unidos ha pasado décadas contribuyendo a cambios de régimen y a la desestabilización en América Latina. No podemos prender fuego a la casa de alguien y luego reprocharle que huya de ella”.

AOC se refiere, por supuesto, a las intervenciones políticas y militares de los Estados Unidos en los países de Centroamérica durante la presidencia de Ronald Reagan durante la década de 1980. Guerras reales que provocaron la muerte de cientos de miles de personas y finalmente han llevado a los gobiernos de derecha al poder en Guatemala, Honduras y El Salvador. Después de estos enfrentamientos e intervenciones, los gobiernos de estos países se han vuelto cada vez más corruptos, a la vez que las bandas criminales y violentas de narcotraficantes causan estragos. Estados Unidos ha obstaculizado reformas que pueden mejorar la vida de las personas. Cuando el pueblo hondureño eligió al presidente progresista Manuel Zelaya, el presidente Barack Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton apoyaron un golpe militar en 2009 que le derrocó.

300 millones de dólares de ayuda

Harris optó por viajar a Guatemala porque el Presidente de Honduras es considerado relacionado con el narcotráfico por los fiscales federales de Estados Unidos, mientras que el Presidente de El Salvador es un autócrata que recientemente destituyó al Fiscal General del país y a cinco jueces de la Corte Suprema. Harris se ha pronunciado enérgicamente en contra de la corrupción en la región, pero su socio, Guatemala, está plagada de problemas similares. Human Rights Watch informa que “la violencia y la extorsión por parte de poderosas organizaciones criminales siguen siendo graves problemas en Guatemala”, y poderosas personalidades políticas garantizan la impunidad. “La violencia relacionada con bandas mafiosas es un factor importante que empuja a las personas, incluyendo las y los niños no acompañados y los adultos jóvenes, a abandonar el país”. Y este mes, un consorcio de organizaciones de derechos humanos exigió que Guatemala detuviera la criminalización de activistas y de personal funcionario que defienden los derechos humanos.17:52

 
 

El plan de Harris para reducir la migración desde Centroamérica se basa en una mayor implicación de los Estados Unidos. Prometió 300 millones de dólares en ayuda a estos países, parte de los 4.000 millones de dólares prometidos por Biden en total, de los que 1.400 millones de dólares deben ser utilizados para reforzar la frontera. También anunció que un grupo de doce empresas y ONG estadounidenses y extranjeras habían prometido invertir en la región. Las compañías son Mastercard, Microsoft, Chobani, Nespresso, Bancolombia, Davivienda (otro banco colombiano) y Duolingo, mientras que las ONG son Acción, Harvard T.H. Escuela Chan de Salud Pública, Pro Mujer, Asociación de Tiendas para Refugiados y el Foro Económico Mundial. Hay una palabra pasada de moda para todo esto: imperialismo.

Hebdo L’Anticapitaliste – 573 (17/06/2021)

https://lanticapitaliste.org/actualite/international/la-vice-presidente-us-kamala-harris-met-en-colere-les-progressistes

Traducción: F.E. para Antikapitalistak

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