El plan de Biden para reorganizar el imperialismo estadounidense

Dan La Botz

Hebdo L’Anticapitaliste – 561 (25/03/2021)

Joseph Biden dijo que el objetivo de su política exterior era “poner a Estados Unidos de nuevo presidiendo la mesa” en las reuniones en las que se tratan los asuntos mundiales. Mientras intenta restablecer los lazos con los aliados europeos, ya ha aumentado las tensiones con los rivales de los EEUU.

Estados Unidos dominó el capitalismo mundial de 1945 a 1991, luego con la caída de la Unión Soviética, se convirtió en la única superpotencia mundial. Una hegemonía basada en la inversión externa, 800 bases militares en el mundo, intervenciones en países extranjeros incluyendo guerras reales. En la década de 2000, Estados Unidos había comenzado a declinar como potencia imperial. La gran recesión de 2008 marcó un punto de inflexión, con una economía estadounidense que se descompuso mientras la economía china seguía disparándose. A medida que el poder estadounidense disminuyó, Rusia aprovechó la oportunidad y se apoderó de Crimea en 2014, la primera toma imperialista de territorio en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Tensiones con China

Hoy en día Biden se enfrenta a una multitud de desafíos. Trump, alegando que China está participando en la manipulación del tipo de cambio de divisas y la competencia desleal, tomó fuertes medidas contra el rival estadounidense, incluyendo medidas aduaneras, sanciones económicas y restricciones de visados. Biden ha mantenido las medidas de Trump. Durante las recientes discusiones bilaterales celebradas en Anchorage, Alaska, el Secretario de Estado de Estados Unidos Anthony Blinken acusó a China de violaciones de derechos humanos en Hong Kong y Xinjiang, la provincia de origen de los uigures. El responsable de asuntos exteriores del Partido Comunista Chino Zhao Lijian a su vez acusó a los Estados Unidos de tener sus propios problemas de derechos humanos, una referencia a la represión de las manifestaciones de Black Lives Matter el año pasado. Zhao dijo que las conversaciones tenían un “fuerte olor a pólvora”. Las acusaciones mutuas entre los dos gobiernos sobre violaciones de los derechos humanos son, por supuesto, ciertas, pero estas recriminaciones solo sirven para ocultar la lucha subyacente por el poder.

La guerra verbal de Biden con los chinos le impide hacer que China presione a Corea del Norte en el tema de las armas nucleares. Y Kim Yo Jong —hermana y colaboradora del dictador Kim Jong Un— declaró: “Estamos aprovechando esta oportunidad para advertir a la nueva administración estadounidense que está tratando de difundir un olor a pólvora en nuestro país”.

Rusia, Irán, Afganistán…

Las relaciones con Rusia también están tensas después de que Biden llamara al dictador Vladimir Putin “asesino”. El portavoz de Putin, Dmitry Peskov, dijo: “Las palabras del presidente estadounidense son muy malas, claramente no quiere mejorar las relaciones con nuestro país, y empezaremos ahora a partir de este principio”. Putin, por otro lado, dijo que le gustaría tener “discusiones abiertas y directas” con Biden. Si bien el comentario de Biden fue ciertamente cierto, aumenta la fricción entre los dos países.

En lo que respecta a Irán, a Biden le gustaría volver al marco del acuerdo nuclear de 2015 que Trump dejó en 2018, pero Irán está pidiendo como previo que se ponga fin a las devastadoras sanciones económicas, que impiden las exportaciones de petróleo iraní, mientras continúa desarrollando su programa nuclear. Y sus aliados hutíes en Yemen disparan misiles contra campos petroleros en Arabia Saudita. Biden, que teme parecer débil, ha mantenido las sanciones de Trump en pie, pero es probable que tenga que hacer concesiones para volver a llevar a Irán al tratado.

Trump había prometido que Estados Unidos retiraría antes del 1 de mayo a sus últimos 2.500 soldados de Afganistán, donde Estados Unidos están en guerra desde hace casi veinte años. Biden ahora exige que antes de la retirada de Estados Unidos, Afganistán forme un nuevo gobierno que incluya a los talibanes.

Estamos entrando en un período que se parece al existente a principios del siglo XX, cuando las grandes potencias rivales desafiaron el orden internacional existente y en particular la hegemonía de Gran Bretaña, lo que desembocó en la Primera Guerra Mundial. Hoy en día, las potencias rivales desafían a los Estados Unidos. Las y los socialistas estadounidenses se enfrentan a la tarea de oponerse al imperialismo estadounidense y a todas las potencias competidoras mientras muestran solidaridad internacionalista con las luchas por la democracia, las reformas sociales y el socialismo en países de todo el mundo.

https://lanticapitaliste.org/actualite/international/le-plan-de-biden-pour-reorganiser-limperialisme-us

Traducción: F.E.

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