Por una Asamblea Constituyente soberana, ¡el combate continúa!

Imponiendo este 2 de abril de 2019 la salida de Buteflika, encarnación de un régimen liberal oligárquico, autoritario, cuasi monárquico y sometido a los intereses de las potencias extranjeras imperialistas, las y los trabajadores, la juventud, las mujeres y el conjunto de las masas populares acaban de arrancar, tras más de 40 días de huelgas y manifestaciones masivas sin precedentes, una preciosa e histórica primera victoria. En efecto, además de las manifestaciones gigantescas en todas las ciudades del país, ha sido la huelga general emprendida el 10 de marzo por las y los trabajadores en varios sectores, como los campos de petróleo y de gas del sur, los transportes aéreos y ferroviarios, las actividades portuarias, la educación y la salud, la administración y los impuestos, las profesiones liberale sy los pequeños comerciantes, etc., la que ha amplificado la crisis del régimen y acelerado el agrietamiento del poder. Así, ya el 11 de marzo, Buteflika renunciaba al quinto mandato, aunque quisiera alargar el cuarto. En este contexto de crisis que amenaza a todo el sistema, elJefe del Estado Mayor del Ejército, el general Gaid Salah, animado por los llamamientos de la oposición liberal, ha asumido su nuevo papel de “árbitro salvador” del sistema. La persona a la que llamaba “fakhmatuhu” [“su excelencia”, de ahí la consigna durante las movilizaciones: “El pueblo es hoy su excelencia”], hace algunos días, se ha transformado en un peligro para todo el sistema. A fin de salvar el sistema, había que hacer que se fuera Buteflika lo más rápidamente posible, de una parte, y de otra, atacar a algunos oligarcas del círculo presidencial, símbolos de la corrupción y de la depredación con el objetivo de calmar la revuelta popular y frenar el Hirak [la movilización y la protesta popular]. Por otra parte, a fin de asegurar la continuidad del sistema en el marco de una transición controlada, el ejército ha impuesto de entrada “una solución legalista en el marco de la Constitución”. Así, toda alternativa política es descartada. En fin, una campaña “mediático-propagandística” se ha puesto en marcha para prefabricar un “apoyo popular” a la acción del Jefe del Estado Mayor del Ejército [Gaid Salah] que, en su último y amenazador comunicado del 2 de abril, declaraba no reconocer ya a la presidencia e insinuaba de hecho la puesta en marcha de un “golpe de Estado blanco”. Para el PST, la irrupción del ejército en la crisis política actual, lejos de constituir una solución, consagra una imposición. La represión y la detención de manifestantes este miércoles 3 de abril en la central de correos de Argel contradicen los aires admirativos del Hirak popular que adoptaban los comunicados del ejército. Para el PST, el levantamiento de las masas populares contra el régimen emprendido el 22 de febrero de 2019 pone en cuestión todo el sistema, sus instituciones y su constitución. Ningún parcheo de fachada, ningún subterfugio de transición, ningún hombre providencial puede reemplazar a la voluntad del pueblo, fuente de toda legitimidad democrática. Para el PST, solo la elección de una Asamblea Constituyente soberana, representativa de las aspiraciones democráticas y sociales de las y los trabajadores, de la juventud, de las mujeres y de toda la gente oprimida de nuestro país puede constituir una verdadera solución democrática a la crisis actual. Para el PST, es el momento de la autoorganización de las masas populares argelinas en las fábricas, las universidades e institutos, los barrios y los pueblos, las mujeres y la gente en paro, etc., de una parte, y, de otra, la prioridad está en la reconquista de nuestras libertades democráticas, en particular las libertades de expresión, de organización, de manifestación así como nuestras libertades sindicales y nuestro derecho de huelga. Para el PST, esta primera victoria contra el régimen de Buteflika muestra el camino. ¡Nuestra movilización masiva, nuestras magníficas manifestaciones y nuestras múltiples huelgas han dado resultado!

 

3/04/2019