No más tomaduras de pelo. Hay que parar el calentamiento global ya

Comunicado de Anticapitalistas

El pasado 8 de abril se aprobó en el Congreso la famosa y “prometedora” Ley de Cambio Climático. La tramitación de esta ley arrancó con un sonado incremento en los objetivos. Sin embargo, lo que ha ocurrido es que se han igualado los objetivos de la ley con el propio Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) del Ministerio para la Transición Ecológica aprobado hace un par de años. En el PNIEC se fijó el objetivo de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 en el 23%, posteriormente en el proyecto de ley se bajó al 20%, y ahora se vuelve a incluir el 23% en la ley aprobada. Esto ha sido presentado como un gran éxito y un paso adelante tanto por el PSOE como por Unidas Podemos. Se presenta con entusiasmo lo que ha sido un mero juego de cifras que ha dejado plasmado, negro sobre blanco, lo que ya estaba recogido hace dos años, antes del ciclo de movilizaciones climáticas y la pandemia mundial del COVID-19.

No obstante, el problema principal no es este fuego de artificio, el problema –y muy grave, además– es el propio objetivo que se marca. Un 23% de reducción de las emisiones en 2030 con respecto a 1990 no es que sea insuficiente, es que es ridículo, en comparación con lo que ha marcado la Unión Europea y –no digamos ya– con lo que es necesario para frenar el calentamiento global.

En el acuerdo de París se fijaba como objetivo de mínimos que el aumento de la temperatura global se mantuviera por debajo de los 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y como objetivo de máximos, que este aumento no fuera superior a los 1,5 °C, pues por encima de este valor las consecuencias ya serán catastróficas en muchos territorios. De hecho, el aumento de temperatura hoy en día, ya nos deja ver estas nefastas consecuencias. Estamos viendo como crecen en número e intensidad los fenómenos extremos con impacto negativo en la vida de las personas, por no hablar de las refugiadas climáticas que para 2050 se estima serán del orden de 1000 millones, la extinción masiva de especies o el riesgo de que aumenten también en número y frecuencia las pandemias.

Cada año se baten nuevos récords de concentración de CO2, el último se dio el pasado 3 de abril con 421,1 ppm de CO2, superando el umbral de las 420 ppm por primera vez en la historia. Debemos recordar que el margen considerado “seguro” se encuentra en las 350 ppm de CO2. Por tanto, el primer paso es parar la estufa en la que se está convirtiendo la atmósfera como consecuencia del cambio climático; lo que significa no hacer el “invernadero” cada vez más potente, pero esto solo no es suficiente. Aunque dejemos de emitir la Tierra se seguirá calentando, y ya vamos por un aumento de temperatura cercano a 1,3 grados. Para conseguir quitarle el plástico al invernadero necesitamos abandonar los combustibles fósiles como fuente energética, logrando un abastecimiento 100% de fuentes renovables. Pero también necesitamos frenar los procesos de deforestación y los cambios de uso del suelo que son impulsados por el modelo agroindustrial, la ganadería intensiva y los tratados de libre comercio. Es importante dejar de emitir, pero también aumentar la capacidad de absorción de carbono que nos aportan los valiosos ecosistemas naturales. Por eso las estrategias de reducción de emisiones deben incluir procesos de reforestación que reviertan los daños causados en la masa forestal global. Todo ello acompañado de drásticas medidas de ahorro y eficiencia energética en la producción, el transporte y el consumo, lo que debe implicar un decrecimiento radical de los requerimientos energéticos.

Ante este panorama, el Consejo Europeo de la UE, del cual es parte Pedro Sánchez como presidente de nuestro Gobierno, acordó en la cumbre de diciembre de 2020 reducir las emisiones en un 55% para 2030, en concordancia con lo anunciado un año antes durante la COP25 celebrada en Madrid. Éste era un paso importante, pues asume las indicaciones científicas para lograr evitar un calentamiento mucho mayor. Sin embargo, la cifra el 55% de reducción de emisiones para 2030 es el objetivo que se debe cumplir a nivel mundial. Aplicando el principio de justicia climática, al Norte Global nos toca reducir las emisiones mucho más que ese 55%. Nuestra responsabilidad en este caos climático es mucho mayor, somos los países del Norte global los que más nos hemos beneficiado de la borrachera de combustibles fósiles del último siglo.

Por estos motivos, decimos con fuerza que no hay más excusas, que tenemos que reducir drásticamente las emisiones desde yaLo contrario, andar mareando con un juego de cifras que se quedan muy lejos de lo realmente necesario, es otra forma de negacionismo climático, es condenarnos a un futuro inhóspito. El gobierno del PSOE y Unidas Podemos quiere vender como una victoria una Ley de Cambio Climático que se deja por el camino 32 puntos de reducción de emisiones con respecto al compromiso de la Unión Europea. Esta ley no es que sea insuficiente, es sencillamente impresentable.

La situación es de emergencia extrema. Son millones las personas que en el mundo entero van a morir a causa del cambio climático y nuestro país no es precisamente de los que vayan a salir mejor parados. Necesitamos tirar ya, sin más retrasos ni promesas incumplidas, del freno de emergencia ante el calentamiento global. Los fondos de recuperación deben ir destinados a lograr un escenario sustentable con el medio ambiente en lugar de ser el enésimo rescate a las grandes empresas que, además, pagaremos nuevamente con más austeridad y recortes en los servicios públicos.

El Gobierno y sus dos componentes, PSOE y UP, hacen gala de su incapacidad para abordar mínimamente los compromisos derivados, no ya de los acuerdos institucionales, sino de su propia propuesta electoral. El flamante Ministerio de Transición Ecológica se limita a labores de contención para que la propuesta no desborde un PNIEC insuficiente y cortoplacista, mientras UP se traga el enésimo ninguneo y sale a celebrar un objetivo que ni era el suyo ni puede ser el de nadie que esté comprometido con la transición ecológica. Por supuesto, esto se hace aprovechando el obligado reflujo del movimiento, que encuentra enormes dificultades para mantener la actividad de protesta en tiempos de pandemia. Se hace aprovechando la dificultad de la movilización para avanzar con un plan que se parece demasiado al capitalismo verde de la derecha.

Por eso, desde Anticapitalistas hacemos un llamamiento al movimiento ecologista, al feminista y al sindicalismo y en general a toda la ciudadanía, a movilizarnos contra este proyecto de ley. Por nuestro bien y el de todas las especies del planeta en su conjunto, tenemos que reaccionar ante esta nueva tomadura de pelo. Necesitamos una Ley de Cambio Climático que esté a la altura de la situación histórica. No nos podemos permitir más décadas perdidas. Hay que reaccionar ahora.

NOTA DEL COMITE DE TUBACEX


Cuando se cumplen dos meses de la huelga en contra del ERE que afectará a 129 empleados. La manifestación partirá a las 11:30 desde Sagrado Corazón.
El Comite de empresa de Tubacex junto con la plantilla, continua con las movilizaciones contra la destruccion de empleo y por unas condiciones dignas en la empresa. Tras la comunicación por parte de la Direccion de la empresa de ejecutar los despidos del ERE, las y los trabajadores de Tubacex se reafirman en su lucha. El domingo 11 de Abril, se manifestaran en Bilbao en defensa de sus puestos de trabajo y contra la avaricia de la Direccion.
Desde el Comite de empresa, reiteramos una vez mas a la compañía que dé marcha atrás en los despidos y que se siente de verdad en la mesa, no para imponer su decision sino para buscar soluciones. Tambien hacemos un llamamiento a las Instituciones para que dejen de ser meros portavoces de la patronal e intervengan de forma seria no para enviar mas ertzaintza, sino para parar la destrucion del tejido industrial que se está produciendo en Euskal Herria. Menos amenazas y mas soluciones.
Aunque ahora se abra tambien el frente judicial contra el ERE, la lucha sindical no va a parar.
El Comite de empresa hace un llamamiento a todas y todos, a participar en la movilizacion del domingo.

En Tubacex no sobra nadie!!!!

 

El plan de Biden para reorganizar el imperialismo estadounidense

Dan La Botz

Hebdo L’Anticapitaliste – 561 (25/03/2021)

Joseph Biden dijo que el objetivo de su política exterior era “poner a Estados Unidos de nuevo presidiendo la mesa” en las reuniones en las que se tratan los asuntos mundiales. Mientras intenta restablecer los lazos con los aliados europeos, ya ha aumentado las tensiones con los rivales de los EEUU.

Estados Unidos dominó el capitalismo mundial de 1945 a 1991, luego con la caída de la Unión Soviética, se convirtió en la única superpotencia mundial. Una hegemonía basada en la inversión externa, 800 bases militares en el mundo, intervenciones en países extranjeros incluyendo guerras reales. En la década de 2000, Estados Unidos había comenzado a declinar como potencia imperial. La gran recesión de 2008 marcó un punto de inflexión, con una economía estadounidense que se descompuso mientras la economía china seguía disparándose. A medida que el poder estadounidense disminuyó, Rusia aprovechó la oportunidad y se apoderó de Crimea en 2014, la primera toma imperialista de territorio en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Tensiones con China

Hoy en día Biden se enfrenta a una multitud de desafíos. Trump, alegando que China está participando en la manipulación del tipo de cambio de divisas y la competencia desleal, tomó fuertes medidas contra el rival estadounidense, incluyendo medidas aduaneras, sanciones económicas y restricciones de visados. Biden ha mantenido las medidas de Trump. Durante las recientes discusiones bilaterales celebradas en Anchorage, Alaska, el Secretario de Estado de Estados Unidos Anthony Blinken acusó a China de violaciones de derechos humanos en Hong Kong y Xinjiang, la provincia de origen de los uigures. El responsable de asuntos exteriores del Partido Comunista Chino Zhao Lijian a su vez acusó a los Estados Unidos de tener sus propios problemas de derechos humanos, una referencia a la represión de las manifestaciones de Black Lives Matter el año pasado. Zhao dijo que las conversaciones tenían un “fuerte olor a pólvora”. Las acusaciones mutuas entre los dos gobiernos sobre violaciones de los derechos humanos son, por supuesto, ciertas, pero estas recriminaciones solo sirven para ocultar la lucha subyacente por el poder.

La guerra verbal de Biden con los chinos le impide hacer que China presione a Corea del Norte en el tema de las armas nucleares. Y Kim Yo Jong —hermana y colaboradora del dictador Kim Jong Un— declaró: “Estamos aprovechando esta oportunidad para advertir a la nueva administración estadounidense que está tratando de difundir un olor a pólvora en nuestro país”.

Rusia, Irán, Afganistán…

Las relaciones con Rusia también están tensas después de que Biden llamara al dictador Vladimir Putin “asesino”. El portavoz de Putin, Dmitry Peskov, dijo: “Las palabras del presidente estadounidense son muy malas, claramente no quiere mejorar las relaciones con nuestro país, y empezaremos ahora a partir de este principio”. Putin, por otro lado, dijo que le gustaría tener “discusiones abiertas y directas” con Biden. Si bien el comentario de Biden fue ciertamente cierto, aumenta la fricción entre los dos países.

En lo que respecta a Irán, a Biden le gustaría volver al marco del acuerdo nuclear de 2015 que Trump dejó en 2018, pero Irán está pidiendo como previo que se ponga fin a las devastadoras sanciones económicas, que impiden las exportaciones de petróleo iraní, mientras continúa desarrollando su programa nuclear. Y sus aliados hutíes en Yemen disparan misiles contra campos petroleros en Arabia Saudita. Biden, que teme parecer débil, ha mantenido las sanciones de Trump en pie, pero es probable que tenga que hacer concesiones para volver a llevar a Irán al tratado.

Trump había prometido que Estados Unidos retiraría antes del 1 de mayo a sus últimos 2.500 soldados de Afganistán, donde Estados Unidos están en guerra desde hace casi veinte años. Biden ahora exige que antes de la retirada de Estados Unidos, Afganistán forme un nuevo gobierno que incluya a los talibanes.

Estamos entrando en un período que se parece al existente a principios del siglo XX, cuando las grandes potencias rivales desafiaron el orden internacional existente y en particular la hegemonía de Gran Bretaña, lo que desembocó en la Primera Guerra Mundial. Hoy en día, las potencias rivales desafían a los Estados Unidos. Las y los socialistas estadounidenses se enfrentan a la tarea de oponerse al imperialismo estadounidense y a todas las potencias competidoras mientras muestran solidaridad internacionalista con las luchas por la democracia, las reformas sociales y el socialismo en países de todo el mundo.

https://lanticapitaliste.org/actualite/international/le-plan-de-biden-pour-reorganiser-limperialisme-us

Traducción: F.E.

ABERRI EGUNA-BURUJABETZA NAZIONALAREN ALDE

(Abajo en castellano )>>> Igande honetan, apirilaren 4an, urtero bezala Aberri Eguna ospatuko da Euskal Herria osatzen duten zazpi probintzietan, historikoki subiranotasun nazionalerako eskubidearen aldarrikapena ospatzen dugun eguna. Egun garrantzitsua da muga demokratikoak zabaldu nahi ditugun guztientzat, herri bezala gure etorkizuna erabakitzeko eskubidea dugula baieztatzeko.

Aurten, gainera, Covid19aren munduko pandemiak markatuta dator. Pandemia honek irismen handiko osasun, ekonomia eta gizarte krisia ekarri du. Mundu mailako pandemiak, kapitalismoaren gainbehera munduaren begien aurrean erakutsi du. Osasun publikoko sistemaren pribatizatzeagatik prekarizatuak, eta osasuna negozio kapitalista bezala erabiltzeagatik kutsatutako pertsonen kopurua izugarri haundia egin dute. Kapitalismoa sistema harraparia da, eta koronabirusen krisiarekin gizadiaren existentziaren krisia eta bizitzaren beraren hauskortasuna eragin ditu. Krisi humanitario, ekosozial eta klimatiko baten aurrean gaude.

Gobernuak alarma egoera ezarri zuenetik, askatasun zibilei dagokienez ere zerumuga beltza ireki da. Gaur egun, autoritarismoa, poliziaren errepresioa, Estatuaren zentralizazioa eta militarismoa normalizatu dira. Pandemiak agerian utzi du zeintzuk diren elkartasunaren benetako egileak (osasun-langileak, zaintza-langileak, elikadura-katea, suhiltzaileak, etab.), eta “herriak bakarrik salbatzen du herria” kontsigna eguneratu egin da.

Eta Euskal Herrian, oasi bat ez garela egiaztatzen dugu beste behin. EAEn, Urkulluren gobernuak erabakiak berandu eta gaizki hartzen jarraitzen du, Espainiako gobernuak eta Estatuko beste herrialde batzuek hartzen dituzten erabakien atzetik. Hala ere, Eusko Jaurlaritza eta Nafarroako gobernua, eta EAEko eta afarroako erakunde gorenak mobilizatu egiten dira kapitalari erabateko immunitatea bermatzeko, osasunaren aurrean, pertsonek bizitza duina izateko dituzten eskubideen aurrean, bizitzaren aurrean, azken batean. “Oso espainiarrak” diren lan erreforma, pribatizazioak eta langile klasearentzat kaltegarriak diren lege ekonomikoak ez dira kontraesan bat izan jeltzaleentzat eta PSOE-PSE-PSN osatzen duten sozialliberalentzat. EAJk egun hau bere fasto nazionalista eta postureo independentistarako erabiltzen du, baina eroso dago autonomismoan, eta aldi berean erregimenaren makulu bezala balio du txandakako alderdiarentzat (PP-PSOE), emakida kosmetikoen truke egungo status quo-ari eusteko funtsezko zutabea baita,. EAJ ez da inoiz benetako aliatua izango helburu demokratiko eta sozialetarako, bere interesek ez baitute zerikusirik behekoekin. Inork ahaztu behar ez lukeen zerbait da.

Horregatik, kezkaz ikusten dugu Euskal Herri osoan ezkerra bezala jardun behar duen euskal ezkerrarik ez egotea. Podemos Ahal Dugu Gobernuan eta EHBildu oposizio baliogabe baten bidez gobernuaren sostengarri bezala, Estatuko aurrekontu orokorrei alfonbra gorria jarriz edo berriki Next Generation funtsei argi berdea emanez. Korporazio handientzako milioka euroz ureztatzeko funtsak, murrizketa sozialak eta zerbitzu publikoen murrizketak argi eta garbi baldintzatuta. Ez da egia, Euskal Herriko ezker instituzionaleko alderdietako buruzagiek esan duten bezala, politika keynestarrak direla. Gutxiengo arriskutsu bat gizarte-sistema autoritarioa ezartzen ari da bere pribilegioak ziurtatzeko, apurrak banatzen dituen bitartean. Ezker instituzionalak ez zukeen gobernagarritasunera eta ultraeskuindarrari eta/edo faxismoari eustera jolasteko tranpan erori behar, baldin eta horrek politika prekarizatzaile eta neoliberalei alfonbra gorria jartzea badakar, eta politika horiek herri klasearen bizitza gehiago pauperizatuko badu. 180º-ko bira behar da, eta aurrez aurre jarri sistema kapitalista hori.

Guk uste dugu, ezker alternatiboko indarrek lurralde ereduari aurre egin beharko diogula. Errepublika konfederala, subiranotasun partekatuak dituena, non gure burua errepublika konfederatua bezala aldarrikatzen dugu.

Gure herriaren borrokaren historiak zuri beltz jarri du herrien burujabetzak 1978an ezarritako ereduari aurre egin beharko diola eta Estatu espainiarreko herrien borroka bateratua eta solidarioa soilik izango dela gai eredu nazional-zentralista apurtzeko eta gure herrien askatasun bideak irekitzeko.

Inboluzio demokratiko ziklo batean gaude, non arku politiko osoa jarrera erreakzionatzaileagoetara jo duen. Alarma Estatuaren menpe Euskal Herriaren nahi demokratiko zilegiak bortizki erreprimituak izan dira eta hainbat instituziok, alderdi politiko eta ezkerra oro har kolpatuta utzi ditu, non estatuaren ahalmen faktikoak argi eta garbi bideratu dira rezentralizazio autoritario batera.

Euskal Herria ez da oasia; Euskal Herriko ezkerreko indar guztiei (alderdiak, sindikatuak, aktibistak …) esaten diegu Euskal Herria ez dela uharte bat. Bizi baldintza duinen aldeko borroka, lan eskubide justuak, eta hezkuntza sistema, RGI eta zerbitzu eta prestazio publikoak ahaztu gabe, osasun sistema publikoa indartzen duen aberastasunaren banaketa justua, Espainiako lurralde mailan ere jokatzen da.

Euskal Herrian gainontzeko lekuetan gertatzen den bezala, nazio mailako bi eraikuntza-proiektu daude aurrez aurre, haien interes ekonomikoak “defendatzen” dituena bat, eta behekoentzat Euskal Herria eraiki nahi duena bestea. Gure subiranotasun nazionala indartzen dugun bitartean Estatu espainiarreko gainerako lurraldeekin klase, borroka eta anaitasun lankidetzak lotu eta saretzeko modua aurkitu behar dugu.

Rezentralizazio eraso hauen aurrean Antikapitalistaketik apustua egiten dugu egun honetan politika egiteko inboluzio honen aurka eta mahai gainean subiranotasun popularrean oinarritutako irteera bat eraikitzeko, dena erabaki ahal izateko. Erabakitzeko eskubidean sinistu eta erabili nahi dugun pertsona eta indar guztion artean, aniztasun eta pluralitatetik eraikitzen den burujabetza bat, demokrazia lokarritzat duten borroken batasunetik. Soilik lurraldetasunera mugatzen ez den autodeterminazio bat defendatuz, maila popularrean eztabaida planteatuz eredu sozial eta ekonomikoan aurrera egiteko. Autodeterminazio bat behekoetatik behekoentzat.

BURUJABETZA NAZIONALAREN ALDE

EUSKAL ERREPUBLIKAREN ALDE

ERREPUBLIKA KONFEDERAZIO BATEN ALDE


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Este Domingo, 4 de abril, se celebra como cada año el Aberri Eguna en las siete provincias que conforman Euskal Herria, día en el que históricamente celebramos la reivindicación del derecho a la soberanía nacional. Fecha importante para todas aquellas que aspiramos a ampliar los límites democráticos afirmando nuestro derecho a decidir nuestro futuro como pueblo.

Este año viene además marcado por la pandemia mundial del Covid19. Pandemia que ha traído una crisis sanitaria, económica y social de gran alcance. Una pandemia a nivel global, que muestra ante los ojos del mundo la decadencia del capitalismo. Los sistemas de sanidad pública, precarizados por las privatizaciones, y el ejercicio de la salud como negocio capitalista, han sido desbordados por el enorme número de personas infectadas. El capitalismo es un sistema depredador que con la crisis de coronavirus ha provocado una crisis de existencia de la humanidad y una fragilidad de la vida misma. Nos hallamos ante una crisis humanitaria, ecosocial y climática.

Desde que el Gobierno declarara el Estado de alarma se abrió también un horizonte negro en cuanto a libertades civiles. Hoy somos ciudadanas/os infantilizada/os en un mundo donde se ha normalizado el autoritarismo, la represión policial, la centralización del Estado y el militarismo. Esta pandemia, ha demostrado quiénes son los verdaderos artífices de la solidaridad (personal sanitario, de los cuidados, cadena de alimentación, bomberos…etc.) y ha puesto en boga aquella consigna largamente repetida “Sólo el pueblo salva al pueblo”.

Y en Euskal Herria, constatamos una vez más que no somos un oasis. En la CAV, el ejecutivo de Urkullu sigue tomando las decisiones tarde y mal y siempre a rebufo de las decisiones que toman el gobierno de España y otras regiones del Estado. Sin embargo, el gobierno vasco y navarro y las máximas instituciones de la CAV y Navarra sí se movilizan para garantizar la inmunidad total al capital, frente a la salud, frente a los derechos de las personas a tener una vida digna, frente a la vida, en definitiva. Las “muy españolas” reformas laborales, privatizaciones, leyes económicas lesivas para la clase trabajadora no le han supuesto nunca una contradicción a los jeltzales ni socialliberales encarnados en el PSOE-PSE-PSN. El PNV aprovecha este día para su fasto nacionalista y postureo independentista, pero se encuentra cómodo en el autonomismo a la vez que sirve como muleta del régimen con el partido de turno (PP-PSOE), siendo un pilar fundamental para el mantenimiento del actual status quo a cambio de concesiones cosméticas. El PNV nunca será un aliado verdadero a las aspiraciones democráticas y sociales, pues sus intereses nada tienen que ver con los y las de abajo. Esto es algo que nunca debería nadie olvidar.

Es por eso que observamos con preocupación la ausencia de una izquierda vasca que ejerza como tal en toda Euskal Herria. Con Podemos Ahal Dugu en el gobierno, y EHBildu sosteniéndolo mediante una oposición nula de facto y colocando una alfombra roja a los presupuestos generales del Estado o más recientemente dando luz verde a los fondos Next Generation. Fondos que vienen destinados a regar de millones de euros a las grandes corporaciones y claramente condicionados a recortes sociales y de servicios públicos. No es cierto como han dicho dirigentes de las formaciones de izquierda institucional de Euskal Herria que son una suerte de políticas keynesianas. Una minoría peligrosa está imponiendo sistemas sociales autoritarios para asegurar sus privilegios mientras va a repartir migajas. La izquierda institucional no debería haber caído en la trampa de jugar a la gobernabilidad y a la contención de la ultraderecha y/o fascismo si esto implica poner una alfombra roja a políticas precarizadoras y neoliberales que sólo van a pauperizar más la vida de las clases populares. Urge un giro de 180º y confrontar de cara este sistema capitalista.

Creemos que habrá que afrontar desde las fuerzas de izquierda alternativa, un modelo territorial confederal, con soberanías compartidas, donde nos reivindiquemos como una república confederada, sin renunciar a nada. La historia de lucha de nuestro pueblo ha puesto blanco sobre negro que la soberanía de los pueblos se va a enfrentar con el modelo instaurado en 1978 y que solo la lucha común y solidaria de los pueblos del Estado Español será capaz de romper el modelo nacional-centralista y abrir las avenidas de libertad de nuestros pueblos.

Euskal Herria no es un oasis; les decimos a todas las fuerzas de izquierda de Euskal Herria (partidos, sindicatos, activistas…) que nuestro país no es una isla. La lucha por unas condiciones dignas de vida, unos derechos laborales justos, un reparto justo de la riqueza que fortalezca todo el sistema público de salud sin olvidarnos de la educación, RGI y servicios y prestaciones públicos, también se juegan en el ámbito territorial del estado español.

En Euskal Herria como en el resto de los lugares, se enfrentan todos los días dos proyectos de construcción nacional, el de los que defienden “sus “intereses económicos y el que quiere construir una Euskal Herria para las de abajo. Tenemos que buscar la forma de afianzar nuestra soberanía nacional a la vez que tejemos alianzas de clase, de lucha, de confraternidad con los demás territorios de Estado español.

Ante la ofensiva recentralizadora desde Antikapitalistak apostamos por hacer de esta fecha un día para hacer política contra esta involución y poner sobre la mesa una salida basada en la soberanía popular para poder decidirlo todo. Una soberanía que se construya desde la pluralidad de todas las personas y fuerzas que creamos en el derecho a decidir y queramos ejercerla, desde la unión de las luchas que tengan en la democracia su nexo común. Una autodeterminación que no se circunscriba solo a lo territorial, sino que plantee el debate a nivel popular y avance en el modelo social y económico. Una autodeterminación desde y para las de abajo.

POR LA SOBERANIA NACIONAL

POR LA REPUBLICA VASCA

POR UNA CONFEDERACION DE REPUBLICAS

Revolución y contrarrevolución en la región de Oriente Medio-Norte de África

Julien Salingue

El 17 de diciembre de 2010, el joven Mohamed Bouazizi, vendedor ambulante en Sidi Bouzid, una ciudad en el centro de Túnez, se prendió fuego después de que las fuerzas de seguridad del régimen de Ben Ali confiscaran su herramienta de trabajo (un carro y una balanza). Este trágico gesto fue el detonante de un levantamiento popular regional que, 10 años después, no ha acabado de conmocionar la región de Oriente Medio y África del Norte ni de inspirar a los pueblos de todo el mundo.

Si la inmolación de Mohamed Bouazizi despertó un sentido de identificación colectiva, mucho más allá de las fronteras de Túnez, fue porque encarnaba dramáticamente la miserable situación de una juventud en precario, sin futuro, sujeta a represión y arbitrariedad de los agentes de policía que reproducían las prácticas clientelistas de los clanes gobernantes, exigiendo mordidas para “cerrar los ojos” ante las prácticas ilegales a ojos de la burocracia administrativa.

Pobreza extrema, desigualdad, desempleo masivo entre las y los jóvenes, control de la riqueza nacional por parte de los dirigentes y sus familias, peso del clientelismo y persistencia del autoritarismo: la conjunción -y la persistencia- de estos factores fueron las causas del levantamiento regional, y no solo la ausencia de democracia política. Y si ocupaban un lugar principal las reivindicaciones democráticas, los análisis que reducían las aspiraciones populares a la demanda de elecciones libres y pluralismo político estaban equivocados.

Violencia de la contrarrevolución

A falta de una alternativa progresista creíble y a pesar del poder y la masividad de los levantamientos, ha habido gradualmente, a nivel regional, incluso en los países donde se celebraron elecciones, una polarización reaccionaria entre, por un lado, los antiguos regímenes y, por otro, el fundamentalismo islámico dominado por los Hermanos Musulmanes, lo que ha echado una capa de plomo sobre las aspiraciones populares de 2010-2011, contribuyendo las políticas de las potencias regionales e internacionales a alimentar esta polarización.

Las demandas de los pueblos insurgentes no han sido satisfechas y, muy al contrario, la región ha experimentado un verdadero descenso a los infiernos: alianza de fuerzas contrarrevolucionarias en Túnez, restauración autoritaria en Egipto, desintegración de Libia, conflictos sangrientos en Yemen y Siria… Las rivalidades entre los polos contrarrevolucionarios no han abierto mecánicamente espacio para las fuerzas progresistas, y estas últimas están ahora más en una estrategia de supervivencia que de desarrollo.

Los 10 años que han pasado desde la onda expansiva de 2010-2011 también han sido una oportunidad para que las potencias imperialistas demuestren su hipocresía criminal, preocupadas sobre todo por la “estabilización” económica y la redistribución de las áreas de influencia y de ninguna manera por la mejora de las condiciones de vida de los pueblos de la región. A pesar de los discursos de fachada sobre la necesaria “democratización”, el apoyo político y militar a la reacción regional se ha fortalecido, a pesar de la represión a todos los niveles, de cientos de miles de muertes y millones de personas refugiadas y desplazadas.

Segunda ola

Pero las razones de la ira siguen ahí, y quienes apuestan por la estabilización regional a través de la contrarrevolución serán decepcionados. Levantamientos de diversa magnitud se han sucedido en los últimos años, mostrando que la contraofensiva reaccionaria, incapaz de extinguir el fuego regional, no ha sido capaz de estabilizar la situación y producir un “nuevo orden” consolidado y con un mínimo de legitimidad. Incluso podemos decir que, a partir de 2018, asistimos a una “segunda ola” de levantamientos, incluidos los casos emblemáticos de Argelia, Líbano y Sudán.

Una segunda ola que tiene muchas similitudes con la primera, particularmente en lo que respecta a sus raíces socioeconómicas: “En Jordania en 2018 el catalizador de la protesta social fue un decreto gubernamental que aumentaba los impuestos. En Sudán, fueron medidas de austeridad de eliminación de los subsidios a los precios en detrimento de los más pobres. En el Líbano, era un nuevo impuesto que el gobierno trató de imponer a la comunicación telefónica por Internet. En Iraq, la protesta social ha aumentado significativamente en los últimos años. Y si el caso que desencadenó el movimiento en Argelia fue directamente político -el intento de renovar el mandato del presidente por un quinto mandato de cinco años- esto no significa que no estuviera vinculado a graves problemas socioeconómicos crónicos”[1]. Y aunque la pandemia del Covid-19 haya puesto fin temporalmente a esta segunda ola, muy imprudente sería quien apostara  por que el diablo definitivamente haya vuelto a su caja…

Pero tampoco habrá un resultado positivo inevitable, y compartimos el punto de vista de nuestro compañero Joseph Daher: “Se esperan nuevas explosiones de ira popular porque las causas profundas de los levantamientos todavía están presentes. También se han profundizado. Sin embargo, estas condiciones no necesariamente se traducen directamente en oportunidades políticas, especialmente para los países que han sufrido guerras y/o una profunda crisis económica. La izquierda necesita construir y/o participar en la construcción de organizaciones y frentes unidos capaces de combinar luchas contra la autocracia, la explotación y la opresión, al tiempo que es capaz de proporcionar una verdadera alternativa política inclusiva a las clases populares”[2]

Hebdo L’Anticapitaliste – 561 (25/03/2021)

https://lanticapitaliste.org/actualite/international/revolution-et-contre-revolution-dans-la-region-moyen-orient-afrique-du-nord

Traduccion: F.E.

[1]      Gilbert Achcar, La Primavera árabe diez años después  https://vientosur.info/la-agitacion-regional-no-disminuira-en-el-futuro-previsible/

[1]          Joseph Daher, « Monde arabe : dix ans après le début des soulèvements populaires, ce n’est qu’un début… », Contretemps-web, 10 mars 2021 (de próxima publicación en Viento Sur vientosur.info).

[1]      Gilbert Achcar, La Primavera árabe diez años después  https://vientosur.info/la-agitacion-regional-no-disminuira-en-el-futuro-previsible/

[2]      Joseph Daher, « Monde arabe : dix ans après le début des soulèvements populaires, ce n’est qu’un début… », Contretemps-web, 10 mars 2021 (de próxima publicación en Viento Sur vientosur.info).

Cuba 2021: una calma de dientes apretados o el cuadro que Kandinsky no pintó

Cuba vive su peor crisis en 30 años. Por estos días, una decisión oficial puede complicar aún más el escenario político. 
 

Kandinsky es también el círculo, lo infinito, el eterno retorno de los procesos sociales matizados con el carácter de su tiempo, la sociedad diversa y encerrada; círculos que convergen y divergen. Sociedad atravesada por corrientes telúricas de pensamientos enfrentados: fuerzas externas que le obligaron a Kandinsky replantear constantemente el futuro.

Eliseo Lima. “Kandinsky musicolor vs. mocromatismo censor”

por Olimpo Fonseca

El pintor ruso Vassili Kandinski sufrió la intolerancia política mucho antes que sucedieran las purgas estalinistas. El constructivismo con su discurso de (excelente y artística) propaganda política se imponía y, la obra plástica de Kandinsky -quien intentaba dibujar la música-, fue quedando cada vez más relegada; al punto de ser excluido casi por completo del circuito artístico. Un proceso similar -y por las mismas razones-, sufrió Marc Chagall. Cercados por la intolerancia, ambos terminaron abandonando la Rusia soviética en 1920 y 1923, respectivamente.

El autoexilio de Kandinsky y Chagall, más que el triunfo de una corriente artística sobre otra, fue la imposición de una ideología sobre aquellos artistas renuentes a entregar por completo su arte a la Revolución. Es de sobra conocido que tras la llegada de Stalin al poder y sobre todo con Zhdánov, Gorki y compañía controlando la casi totalidad de la producción cultural, lo vivido por Kandinsky y Chagall alcanzó niveles criminales. También es conocido que, de una manera u otra, el fenómeno de la intolerancia política para con artistas e intelectuales se repitió en todos los países que intentaron construir el socialismo. Hoy, en Cuba, la censura no pasa por la imposición de una visión artística sobre otra, sino sobre el contenido de la obra.

En el escenario cubano actual, cuando el país vive su mayor crisis económica en treinta años, la censura solo ayuda a que el descontento social crezca y sea monopolizado por la derecha, la cual argumenta que la represión es inherente al socialismo.

El Martí de Carolina Barrero o cómo la burocracia cubana se construye un caso Hasel

En Cuba, un grupo de hechos recientes pareciera confirmar la afirmación anticomunista de que la censura y la limitación de derechos ciudadanos es inherente al socialismo. El pasado 3 de febrero, a la historiadora del arte Carolina Barrero la policía le incautó varias reproducciones de un dibujo de Martí con los versos “Dos patrias tengo yo/ Cuba y la noche o son las mismas las dos”. Se le inculpó de cometer el delito “clandestinidad de impresos”, tipificado en el artículo 241 del Código Penal: “El que confeccione, difunda, o haga circular publicaciones sin indicar la imprenta o el lugar de impresión o sin cumplir las reglas establecidas para la identificación de su autor o de su procedencia, o las reproduzca, almacene o transporte, incurre en sanción de privación de libertad de tres a  nueve meses o multa de hasta 270 cuotas”. Un mes y dos semanas después –detenciones mediante y realizadas sin explicación- a Carolina Barrero no se le ha notificado aún si será juzgada o no.

Como es lógico, la inculpación a Carolina Barrero no solo se produce por un par de versos y un dibujo que la censura entendió como una temible arma subversiva. En realidad se le intenta hacer pagar su desafiante postura política, o sea, el haber participado en los sucesos del Ministerio de Cultura del 27 de enero (llevando a cabo la “terrible acción” de leer en voz alta poemas de José Martí) y, sobre todo, el que después ella entregara, personalmente, en el parlamento una carta exigiendo la dimisión del ministro de Cultura.

Nos encontramos así ante una situación doblemente riesgosa. Primero, no solo se viola los derechos de una ciudadana -pues Carolina Barrero ya declaró dónde imprimió los volantes y asumió la autoría de los mismos- sino que lanza el grave precedente del temor a imprimir documentos, sobre todo en negocios privados. En la práctica, el artículo 241 del Código Penal es hoy por completo improcedente: decenas de locales –de manera autorizada- se dedican a realizar todo tipo de impresión: entre ellas, textos.

Esto marca entonces una peligrosa discrecionalidad en la aplicación del citado artículo pues, en teoría, todos los textos impresos en dichos lugares serían susceptibles a ser un “impreso clandestino”, ya que ninguno de estos negocios tiene un sello de imprenta o editorial por el cual se puedan identificar. A su vez, quedan también en tela de juicio las impresoras digitales que se pueda tener en un hogar. O sea, la ley puede elegir a quién o a qué aplicar el artículo 241.

Segundo, ya viéndolo desde un frío pragmatismo político, en el caso de que Carolina Barrero fuera llevada a juicio, o, peor aún, se sancionara a privación de libertad, se estaría ante las puertas de una nueva crisis política como la vivida el pasado 27 de noviembre frente del Ministerio de Cultura –incluso mayor-. Por si fuera poco, las autoridades han continuado hostigando a Carolina Barrero, construyendo ellos mismos la figura tan temida por todo Gobierno: la mártir transformada en causa política e incluso, lideresa de protestas. Algo que no es en difícil de lograr en Carolina Barrero, quien reúne todas las condiciones para ello.

Carolina Barrero es, ante todo, una intelectual, y por tanto encarna en su persona la dicotomía creador censurado vs. Estado censor, detonante el cual generó las grandes tensiones del 27 de Noviembre de 2020. A ello se le suma que su imagen no está vinculada con ninguna organización política, alejada por tanto de los típicos discursos de la oposición derechista, deslegitimados estos por sus propias prácticas políticas.

A esta nueva figura política que es Carolina Barrero, se incorpora además la imagen de Mujer vs. Estado patriarcal, el cual, por demás, es mayoritariamente gobernado por hombres. La condición fémina represaliada por el Estado machista, en un escenario donde se exige la Ley de Género, más el ambiente de consecuente rechazo a determinadas posturas y decisiones machistas tomadas por la dirección del país, más el ocultamiento de feminicidios, provoca que la imagen de Carolina Barrero (mujer) frente al Estado (hombre maltratador) sea aún más movilizativa. Además, con su sola presencia, Carolina Barrero echa abajo al héroe macho caudillo representado por los Luis Manuel Otero Alcántara y Daniel Ferrer, siendo ella -y su posible detención- una causa de mayor convocatoria, pues incorpora así legítimos reclamos auténticamente feministas.

A ello se le incorpora que Carolina Barrero es una mujer joven, enfrentada a un Gobierno el cual -aunque ha relevado a la mayor parte de su antigua dirigencia-, sigue siendo percibido como gerontócrata. Ya por último, y visto desde una perspectiva comunicacional sexista (la cual desgraciadamente aún causa impacto en las mayorías), Carolina Barrero cumple con los cánones estéticos establecidos por la cultura occidental judeocristiana.

En resumen, su solo enjuiciamento, o lo que puede ser peor, su condena al menos tres meses de prisión, pudiera resultar un gravísimo y muy costoso error político para el Gobierno cubano.

¿Cómo justificar que una joven intelectual ha sido procesada por imprimir un dibujo con un par de versos? Solamente el juicio generaría una gran tensión política: el alegato político de Carolina Barrero ante los fiscales, el show mediático del diario reporte de lo sucedido en los tribunales; y, sobre todo, tengamos en cuenta un factor decisivo, la sensibilidad y justa solidaridad que se generará hacia ella entre la intelectualidad cubana e internacional.

Esta sucesión de hechos (solidaridad, divulgación y protestas) acaba de tener lugar en España cuando un joven rapero, Pablo Hasel, fue condenado a prisión. Todo el proceso ante las cortes y la posterior ejecución de la sentencia, produjo fuertes manifestaciones callejeras que duraron más de una semana.

Por demás, la imagen mujer-intelectual-joven procesada por el Estado-macho-censor-gerontócrata, despertaría una ola internacional de sinceras reacciones en el sector de las artes y la intelectualidad. Sin olvidar nunca la tremenda manipulación política que desatarán las derechas imperialistas y sus medios de prensa.

Según la misma Carolina Barrero ha publicado en su cuenta de Facebook, las autoridades tienen hasta el 24 de marzo para darle a conocer la decisión de si será o no juzgada. O sea, durante estos días sabremos si, el Gobierno supo, no solo respetar los derechos ciudadanos de una persona, sino además, tener la habilidad política de librarse de una crisis incalculable.

¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento

Quienes nos ubicamos en las izquierdas cubanas (marxistas o no, militantes del PCC o no), debemos estar muy atentos a lo que suceda y saber qué hacer. Además de presionar desde la solidaridad efectiva para evitar la condena de Carolina Barrero, será imperativo evitar que las derechas monopolicen cualquier protesta, y por tanto, las legítimas reivindicaciones ciudadanas; las cuales, como es de esperar, se incorporarían en el devenir de los hechos. Aunque la derecha no tiene un programa político estructurado, durante estos meses lanzó una fuerte y efectiva campaña en las redes sociales. Es una propaganda tan bien construida que a veces resulta difícil distinguir cuándo comienza una espontánea reacción a la crisis, y cuándo es una respuesta organizada desde la derecha.

En consecuencia, los censores y sus jóvenes colegas aspirantes a funcionarios, incapaces de distinguir matices -ya sea por incapacidad de análisis o por oportunismo-, abren fuego contra toda expresión crítica, provocando que quienes la emiten, muchas veces, se desplacen a la derecha. De tal manera, la difamación de la censura ha caído sobre publicaciones de izquierda como La Joven Cuba o de activismo LGTBIQ+ y estricto rigor periodístico como Tremenda Nota. Por no hablar de cuando se aplica la represión, como fue el interrogatorio extrajudicial realizado al activista afro Raúl Pérez Soublet o las continuas detenciones (sin presentar razones legales) de Carolina Barrero, una de las cuales con el agravante de ser realizada el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

Desde la ingenuidad política, algunos pudieran preguntarse ¿qué tiene de malo que la derecha encabece el descontento? Inevitablemente, las protestas derivarían en un profundo anticomunismo que intentaría ir contra toda representación y propuesta socialista, venga de donde venga. Pensemos además qué programa económico nos traería la derecha (quien habilidosamente lo oculta en consignas populistas). El ejemplo más ilustrativo lo tenemos en Polonia: el liberal cristiano Lew Walesa monopolizó el sindicato alternativo Solidaridad, el cual, una vez alcanzado el Gobierno, aplicó en 1989 el más clásico de los planes neoliberales.

Pero no es solo contener a la derecha. Asumir ese defensismo persecutor es regalar la iniciativa al contrario, y, tarde o temprano, entregarle la victoria. Limitarse a ello, o sobredimensionarlo, es tener una postura conservadora. Y en momentos de crisis las mayorías descontentas tienden a rechazar las posturas conservadoras.

La propaganda de la derecha avanza porque sus medios hablan al pueblo publicando los problemas del pueblo y las noticias (falsas o no) que le son vedadas al pueblo. La propaganda oficial retrocede porque se dedica a responderle a la derecha. O sea, a descalificar a los medios de prensa que publican  (falsos o no) los problemas del pueblo y las noticias (falsas o no), prohibidas al pueblo. La propaganda oficial tiene que -entre otras cosas-, dejar de ser una plataforma eficaz para la divulgación de la propaganda derechista y retomar su función principal: ser tribuno interlocutor del pueblo.

Otra de las grandes problemáticas que vivimos hoy en Cuba es que los actores políticos de este escenario no se encuentran, ni mucho menos, en dos bandos. Empezando porque, a diferencia de décadas atrás, la oposición no está controlada exclusivamente por la derecha, sino que también aflora una izquierda, crítica con el Gobierno, pero apegada a la legalidad socialista. Carolina Barrero es uno de estos ejemplos: su principal exigencia es, esencialmente, el cumplimiento estricto de la Constitución.

Quienes excluyeron y silenciaron a Kandinsky y Chagall del circuito artístico ruso, compeliéndolos a emigrar, fueron, principalmente, los exponentes del constructivismo soviético. Como ya nos ha recordado recientemente el historiador cubano Frank García, dos grandes constructivistas fueron perseguidos por el estalinismo: Malevitch llevado a prisión durante meses, a riesgo de ser ejecutado, y, Gustav Klutsis, fusilado en Moscú. Si las izquierdas cubanas no abandonan la antropofagia política heredada del estalinismo, será la derecha quien terminará devorándonos.

Si a lo largo de 2021 (en la segunda mitad del año llegará un escenario aún más tenso: los debates por el Código de Familias), Cuba no vive un escenario de tensión política similar –o más grave- que el sucedido el 27 de noviembre de 2020 cuando cientos de intelectuales y artistas se plantaron frente al Ministerio de Cultura, obligando al funcionariado a dialogar; el pueblo cubano y su Gobierno habrán superado el peor año de la crisis en una calma de dientes apretados ¡Si todo fuera tan complejo como un cuadro de Kandinsky, tratando de graficar la música!