Solidaridad con Mamadou #MamadouFica (Mamadou se queda)

Portugal

“En carne y hueso con Mamadou Ba”, para oponerse a los perfiles falsos y los bots utilizados por la extrema derecha en las redes sociales, es el nombre de una campaña de solidaridad que en pocos días movilizó a cientos de personas enviando vídeos, textos, canciones u otras formas de participación en una respuesta virtual conjunta al racismo y la persecución de activistas antirracistas en Portugal.

La campaña fue una forma creativa de superar las dificultades actuales impuestas por la pandemia (el país está en confinamiento desde finales de 2020) para responder a una petición que exigía la deportación de Mamadou y que obtuvo 15.000 firmas (muchas de las cuales eran falsas). A diario siguen llegando múltiples contribuciones, tanto de desconocidos como de conocidos artistas, periodistas, políticos y activistas, véase aquí.

Mamadou Ba es un camarada de la Cuarta Internacional en Portugal. Es un activista negro con una trayectoria de décadas. Nació en Senegal y se organiza especialmente en esa comunidad, pero tiene nacionalidad portuguesa. Por su papel como portavoz de la organización antirracista SOS Racismo, Mamadou ha sido a menudo objeto de campañas y amenazas por parte de la ultraderecha, con el apoyo de empresas que fabrican bots y perfiles falsos, manipulación de vídeos y noticias falsas para atacar a los activistas antirracistas, así como a las primeras mujeres negras elegidas como diputadas. Recientemente, una petición exigiendo su deportación alcanzó las 15.000 firmas (muchas de las cuales eran falsas).

Lo que distingue a esta petición en particular de otras es el eco que ha obtenido en los medios de comunicación, que han vuelto a amplificar acríticamente las narrativas de la extrema derecha en un momento en que el candidato del partido de extrema derecha Chega ha demostrado su potencial de crecimiento al obtener más del 11% del voto popular en las elecciones presidenciales del 24 de enero (frente al 1,29% en las anteriores elecciones legislativas, con las que eligió a su único diputado).

Este particular ataque a Mamadou Ba tuvo lugar en el contexto de la muerte de Marcelino da Mata, el soldado más condecorado del ejército portugués, que sirvió en más de 2.000 operaciones en la Guerra Colonial de Guinea, algunas de las cuales fueron calificadas como crímenes de guerra y Portugal fue condenado por las Naciones Unidas por estas operaciones. Era un guineano que luchaba a favor del poder colonial. Da Mata, que se jactaba de sus actos de tortura y era un militante de extrema derecha, falleció el 18 de febrero como consecuencia de una enfermedad covídica, a los 80 años. Otro partido de la oposición de derechas, el CDS-PP, que lucha por su supervivencia ante el ascenso de Chega, propuso un voto de pesar por su muerte en el Parlamento portugués y la expulsión de Mamadou Ba del grupo de trabajo gubernamental sobre el racismo.

Ba fue una de las numerosas figuras públicas que condenaron este homenaje a un criminal de guerra que colaboró con el régimen fascista de Salazar. Pero como activista negro, es contra él que se dirige la mayor campaña de odio.

Aunque la petición de deportación no tenga éxito, eso no disminuye la necesidad de que nos solidaricemos con él en particular y condenemos a los que fomentan el odio racista. Por el momento, la campaña sólo acepta contribuciones en portugués.

Como Mamadou Ba y muchas otras personas, estamos de acuerdo en que Marcelino da Mata es un criminal de guerra que no merece ningún respeto”. Solidaridad con Mamadou #MamadouFica

25 de febrero de 2021

A continuación, publicamos una declaración de SOS Racismo

Nota de repudio

Las posiciones del activista antirracista Mamadou Ba, basadas en el pleno ejercicio de una democracia plural, han sido blanco frecuente de ataques que van más allá de la legítima contradicción, para convertirse en insultos, un ataques difamatorios e incluso amenazas personales.

Esta escalada de odio e intolerancia ha alcanzado recientemente un nuevo nivel tras las declaraciones de Mamadou Ba sobre la visibilidad y los honores de Estado concedidos a Marcelino da Mata.

Siguiendo una opinión que ni siquiera es aislada (varias personas e instituciones han condenado los elogios a Marcelino da Mata), Mamadou Ba ha sido el centro de varias peticiones pidiendo su expulsión del país, una de ellas con unas 15.000 firmas.

Aunque la validez jurídica de estas peticiones sea nula, su repercusión en el espacio público y su proyección en las redes sociales y los medios de comunicación merecen nuestra máxima preocupación. Revelan:

– La permeabilidad del espacio público no sólo a la calumnia y al escarnio, sino, sobre todo, al mensaje que considera la deportación como un castigo adecuado para una especie de delito de opinión;

– El magnetismo ejercido en ciertas instituciones y partidos, desde los más recientes hasta algunos que se proclaman cofundadores de la Democracia Portuguesa, por el ímpulso racista, por el discurso del odio, por la furia nacionalista;

– La forma en que este tipo de peticiones son aceptadas rápida y expresivamente por los mismos que se revuelven ante la acusación de racismo.

Por todo ello, SOS Racismo repudia el contenido de estas peticiones, apelando a la solidaridad de otras personas e instituciones, en el necesario afán de una sociedad democrática, plural y crítica.

18 febrero 2021

India: “El movimiento de los agricultores es un contragolpe frente al giro a la derecha de la sociedad, a la extrema derecha en el poder”

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Protesta Punjaben hasi zen, 2020ko abuztuan, eta India osora hedatu zen. Protesta hori 2020ko azaroaren 26an iritsi zen, nekazariek Delhira egin zuten martxarekin batera 250 milioi lagunek 24 orduko greba egin zutenean. Protesta mugimenduak aurrera jarraitzen du, eta urtarrilaren 26an Delhiko Fort Sarea hartu zuten. Sushovan Dhar, CADTMkoa eta Radical Socialist Indiakoa, aurrekariak azaltzen dizkigu.

Una protesta que comenzó en el Punjab en agosto de 2020 y se extendió por toda la India alcanzó un punto álgido el 26 de noviembre de 2020, cuando la marcha de los agricultores sobre Delhi fue acompañada por una huelga de 24 horas de 250 millones de personas. El movimiento de protesta continúa, y el 26 de Enero, los manifestantes tomaron por asalto el Red Fort de Delhi. Sushovan Dhar, del CADTM y de Radical Socialist India, nos explica los antecedentes.

¿Puede hablarnos de las movilizaciones de los agricultores en la India?

Desde que el partido fascista BJP ganó las elecciones en 2014, esta es la mayor movilización en la India. Supera a todas las demás en términos numéricos y de impacto político. Decenas de miles de campesinos han rodeado la capital india, Nueva Delhi, y planean acampar allí durante semanas o incluso meses hasta que se retiren las leyes anti-campesinas.

Los agricultores piden la derogación de tres leyes del gobierno: La Ley de Promoción y Facilitación del Comercio Agrícola, la Ley de Acuerdo de Garantía de Precios y Servicios Agrícolas y la Ley de Productos Esenciales. Hay una enmienda a la Ley de Productos Esenciales – 14 productos básicos como el arroz, el trigo y el azúcar – que deben ser distribuidos con control de precios por el gobierno.

El gobierno compra los productos a los agricultores a un precio garantizado. Se supone que este precio mínimo de apoyo ayuda a los agricultores a vender sus productos a un precio fijado por el gobierno.

Los manifestantes se oponen al desmantelamiento de esta medida, sobre todo en el norte, en Punjab y en Haryana, porque la ley está desmantelada de facto en la mayoría de las regiones, pero se ha mantenido en estas regiones porque son el laboratorio de la “revolución verde” que quiere el Banco Mundial, para el aumento de la producción agrícola.

También está en cuestión el desmantelamiento del mandi (mercado rural, tradicional, donde se suelen comprar y vender los productos).

Pero hay una crisis más amplia en el sector agrícola desde la imposición de las políticas y la economía neoliberales a principios de los años 90. Un dato llamativo lo ilustra: aparentemente se han producido 400.000 suicidios de campesinos en los últimos 25 años, aunque no hay una cifra verificada, debido al grave endeudamiento de los campesinos. Este endeudamiento se prolonga desde hace treinta años. Se han desmantelado las diversas subvenciones – sobre pesticidas, fertilizantes, agua para el riego, electricidad -.

Tradicionalmente, los campesinos tenían problemas cuando la producción era baja, pero hoy en día también es así cuando es fuerte porque el mercado y el gran capital hacen bajar los precios. En la región que rodea a Calcuta se cultivan patatas a gran escala. En las últimas semanas, todo indica que habrá una cosecha abundante, por lo que los agricultores temen que se produzca una gran caída de los precios.

Los comités creados por el gobierno habían votado a favor de un precio mínimo garantizado, el precio mínimo de apoyo, correspondiente al coste de producción más el 50%. Pero en lugar de aplicar estas recomendaciones, el gobierno suprimió el precio mínimo de apoyo. Estas son las razones de la movilización de los campesinos, en Delhi y en todo el país. Los proyectos de ley sobre la agricultura, así como las nuevas leyes laborales, son intentos de aplicar un programa que cuenta con un amplio apoyo dentro de la gran burguesía. Es la respuesta de la derecha a la crisis agraria.

Nola antolatzen dira?

Duela lau urte, nekazarien koordinazio-batzorde bat egon zen, eta berrehun nekazari-erakundek parte hartu zuten bertan. All India Kisan Sangharsh koordinazio batzordeak martxa handiak antolatu zituen Delhin, Mumbain eta India osoan 2018an. Orain, koordinazio-batzorde horrek antolatzen ditu ekintza gehienak, baina bat-bateko mobilizazio asko ere egiten dira, gizarte zibilaren eta klase ertainen babesarekin, bereziki Punjaben.

Nekazari txiki eta handien koalizio ikaragarria bildu dute, baita nekazaritzako langileen erakunde batzuk ere. Mugimenduaren hedapenean ere arrakasta handia izan dute.

¿Cuál es el significado político de estas movilizaciones?

Es un reto. Hubo movilizaciones sobre la ciudadanía, las leyes discriminatorias, que han unificado al campo anti-Modi, a la izquierda y a los musulmanes, pero también han homogeneizado el apoyo de la derecha y la extrema derecha al gobierno. Hoy, la movilización de los campesinos es un reto para el BJP. De hecho, la gente que lo había votado se está apartando de él. Actualmente hay movilizaciones obreras, pero son demasiado débiles y están demasiado divididas para enfrentarse al gobierno. El movimiento campesino puede dar confianza y fomentar las movilizaciones de los trabajadores, especialmente de las mujeres.

El movimiento no es revolucionario, pero tiene una dimensión anticapitalista, contra las grandes empresas agroindustriales, la agricultura por contrato, el control de las grandes empresas sobre la tierra; empresas como Pepsi, que tienen contratos individuales con los campesinos y controlan el mercado.

Nuestra esperanza debe provenir del hecho de que la agenda neoliberal sigue enfrentándose a desafíos desde las bases. La fuerza y la debilidad del movimiento y sus posibilidades de éxito dependen de la inquebrantable determinación de los campesinos del Punjab, en su mayoría dirigidos por diferentes organizaciones que se consideran, políticamente hablando, como el más izquierdista de los partidos políticos existentes.

¿Qué perspectivas plantean los socialistas radicales y los militantes de la Cuarta Internacional?

No se trata de una movilización por el poder del Estado, como afirman los maoístas, pero tampoco es un movimiento de campesinos ricos como afirman otros. Es un movimiento en el que la mayoría está luchando por su supervivencia inmediata y a largo plazo y, para la izquierda, es necesario tomar la iniciativa, construir una batalla contra el neoliberalismo y la extrema derecha en la India.

Nuestra orientación debe ser la de profundizar y reforzar el ejemplo de democracia real mostrado por las protestas de los agricultores. De hecho, incluso más que el soborno del Estado por parte del BJP, es la actual debilidad de la respuesta de la clase trabajadora al movimiento de los agricultores lo que constituye la señal más preocupante en el firmamento.

Lo que diferencia estas protestas de otras protestas contra el régimen de Modi es la participación dominante de las fuerzas de izquierda. Muchas de estas fuerzas pueden caracterizarse como la izquierda no parlamentaria. Si bien este hecho abre posibilidades no vistas en protestas anteriores, el sectarismo ideológico de estas fuerzas también limita el potencial de los actuales disturbios.

Por desgracia, la izquierda institucional es débil y la izquierda radical muy sectaria. Este movimiento es también una oportunidad para reforzar la oposición de los agricultores al orden establecido. Durará varios meses; hay que construir la movilización, para organizar un contrafuego ante el giro a la derecha de la sociedad, a la extrema derecha en el poder. Esta movilización nos da la oportunidad de reflexionar y avanzar en la construcción de una verdadera izquierda, una izquierda radical, una nueva izquierda.

Entrevista realizada por Antoine Larrache

Próximo paso en Cuba: desemplear 300mil personas

(Tomado del Blog Comunistas) Cuba


La solución no es cerrar las empresas estatales en quiebra sino entregarlas a quienes trabajan en ellas. La clase trabajadora no debe pagar la ineficiencia de la burocracia.

Próximo paso en Cuba: desemplear 300mil personas

La solución no es cerrar las empresas estatales en quiebra sino entregarlas a quienes trabajan en ellas. La clase trabajadora no debe pagar la ineficiencia de la burocracia.

por Yaíma Rodríguez

Tras eliminar la mayoría de las gratuidades -al menos sin tocar la salud y educación gratuita y universal-, elevar los precios del sector estatal en cuestiones tan elementales como el transporte público (en La Habana se elevó al 500%), suprimir la subvención de la canasta básica financiada por el Estado y el almuerzo de los trabajadores, ahora el Gobierno anuncia el cierre de empresas, las cuales dantrabajo a 300 mil personas.

El pasado 14 de octubre, el jefe de la “Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo”, Marino Murillo Jorge informaba que “en el sector gastronómico no habrán más subsidios para asumir pérdidas. Si dan pérdidas cerrarán”. Tres meses después, este 11 de enero, el mismo funcionario recordó  “que habrá empresa que no serán rentables”, las cuales “ocupan aproximadamente a 300 mil personas”.

La pregunta que se impone es cuál será el destino de esas 300 mil personas. Ante ello, la mejor respuesta que pudiera dar el Gobierno, sería no cerrar esas empresas sino entregarlas a quienes trabajan en ellas o sea, socializar verdaderamente los medios de producción.

Sin embargo, la medida económica presentada por Murillo, no solo está enfocada en generar eficiencia en el sector estatal, sino también dirigida a crear condiciones para la expansión del sector privado de la economía. No es secreto para nadie que se tiene planificado una política de expansión del sector privado y, por tanto, si este crece, necesita más fuerza de trabajo. Visto de manera ingenua, el Gobierno se desentiende de 300 mil personas las cuales deberían ser acogidas de manera inmediata en el sector privado. Todo debería ser una cuestión de mero trámite.

Pero uno de los principales problemas radica en que el sector privado no ha crecido aún lo suficiente y, debido a la crisis económica, es evidente que habrá de demorarse algo. Salta entonces otra vez la pregunta de cómo vivirán estas 300 mil personas y sus familias en lo que el sector privado decide –y puede- contratarlas. Para la trabajadora, el trabajador y le trabajadore, ese tránsito estará marcados de angustias. Tampoco es que el sector privado esté obligado a contratar a cada una de esos 300 mil desempleados. Como también hay que ver cuál es la oferta de trabajo que propondrá la burguesía a sus futuros explotados.

Por ello, todo apunta a que no es la autogestión lo pensado para solucionar el destino de esas 300 mil trabajadoras y trabajadores.

Encontrarse en el paro es algo traumático. Salvo casos puntuales, cada una de esas futuras 300 mil personas desempleadas tienen familias. Por si fuera poco, vivimos una situación crítica. No solo subieron los precios en el sector estatal, sino que la misma crisis vivida ya durante el 2020 hizo que el costo de los alimentos en el libre mercado se dispararan. Por no hablar de quienes tienen hijos pequeños y necesitan comprarle la ropa y los zapatos para ir a la escuela.

Todo esto, sin detenernos en los conflictos y necesidades puntuales, o subjetivas y espirituales de esas cubanas, cubanes y cubanos que se quedarán sin trabajo. No olvidemos que en este análisis solo se tiene en cuenta los conflictos básicos de estas 300 mil personas como una masa y no reparando en todos los dilemas individuales, los cuales como seres humanos, viven estos futuros desempleados ¿Cómo estarán viviendo hoy quienes presumen que mañana se quedarán sin trabajo? ¿Cómo será la espera de quien teme mañana ser despedido y arrojado a la crisis económica más grande que vive Cuba en 30 años? ¿Cómo será ese amanecer de la persona que despierta y ve que ya no tiene a dónde ir?

La clase trabajadora no tiene culpa de las ineficiencias de la burocracia. Si estas empresas que ahora cerrarán no son rentables, no es precisamente porque fallaron las decisiones de las trabajadoras y trabajadores, sino por la mala gestión de la administración.   

Evidentemente, quienes justifican las actuales medidas económicas pueden desayunar, almorzar y comer, como también pagar el ómnibus y no temer que ellos, ni sus padres, se queden sin empleo. Cabe preguntarse si, quienes hoy con tanta fuerza atacan a los intelectuales “pagados por Soros”, lo harán igual contra la decisión de despedir 300mil trabajadores ¡Qué bien prepara su mascarada el pequeñoburgués!

“Y qué estamos haciendo nosotros? Hipotecando la moral de la Revolución! Así no se hizo la Revolución!

Una mirada geopolítica para una crisis inesperada

(Tomado de Naiz)
*Iosu del Moral y Mikel Labeaga
Militantes de Antikapitalistak Euskal Herria
 
“Tiempos complicados para políticas de cambio real, donde los Trump, Bolsonaro y compañía hacen buenos a los Biden y las Merkel.”

Al tratar de analizar la crisis de la covid-19 desde una perspectiva geopolítica, algunos de los interrogantes claves que se nos presentan son aquellos que tratan de discernir los movimientos que en esta coyuntura se están dando por parte de los diferentes actores y cuál será el escenario que se produzca tras dichas implicaciones.

Nada de esto debiera parecernos algo nuevo o cogernos por sorpresa, ya que la OMS, en los últimos años, había anunciado hasta en siete ocasiones el peligro de posibles pandemias a nivel global. Enfermedades como el virus del Ébola, el Zika, o las gripes porcina y aviar, hace tiempo ya que venían revelándose como una amenaza real. Algo muy ligado a las dinámicas de un sistema capitalista desenfrenado y a su modus operandi de explotación y destrucción de grandes ecosistemas, con los consecuentes desplazamientos masivos de población humana y de fauna salvaje, que sin duda son el germen perfecto para que una pandemia de este tipo se produzca.

Así que, como afirman algunos, de consecuencia indirecta nada, esta enfermedad es una injerencia directa del capitalismo, ahora bien, otra cosa es que como si de un hijo bastardo se tratase, éste lo haya provocado pero no lo reconozca. De ahí que sea primordial reflexionar acerca de cuál será la reordenación del escenario mundial en este nuevo tablero de juego y qué papel desempeñarán los distintos países y el propio capitalismo como sistema hegemónico.

De lo que no cabe duda es que los efectos están siendo mucho más globales que nunca, posiblemente bastante más de lo que lo fueran en la segunda gran guerra, por lo que habrá que luchar por una salida global y de carácter social, y no permitir como ya estamos viendo que los estados pongan en práctica el individualismo proteccionista del sálvese quien pueda.

Grandes potencias a las que un establishment les marca su hoja de ruta y que como remedio son peor que la propia enfermedad. Entidades a las que poco o nada les importa la gente y que no dudan un segundo en priorizar sus propios intereses económicos frente a la salud de las personas. Países que siguen obcecados en dar soluciones cerrando sus fronteras, esas líneas imaginarias que solo existen en sus mentes y que por supuesto el virus curiosamente logra cruzar con mucha mayor facilidad que con la que se le permite al propio ser humano. El tiempo sin duda será un factor determinante y que cuanto más se alargue esta situación, de mayor calado será su impacto. No es que esta crisis suponga per se un cambio, si no que más bien, al igual que ya sucediera con el 11S, sea un catalizador que haga que muchos de los acontecimientos que ya venían sucediéndose en los últimos años se cristalicen.

Acaecimientos que apuntan a un declive de los EEUU que como un excampeón noqueado y venido a menos, suelta en el ring golpes al aire sin sentido. El problema está en que muchas veces un luchador sonado puede suponer mayor peligro y que al igual que un jabalí herido quiera morir matando. Al otro lado un joven aspirante encarnado por la República de China que en poco más de medio siglo ha pasado de la revolución cultural de Mao Zedong, a aquello que se decía y que se sigue diciendo de una China dos sistemas, pero que en su praxis, no va más allá de una China, un partido, un sistema. Una única forma de hacer basada en la producción masiva a bajo coste, hiper contaminante y que de derechos laborales poco tiene de marxista.

Frente a ambos, la siempre omnisciente Rusia que cuando de crisis internacionales se trata, aguarda agazapada cual carroñero su momento, y una Unión Europea que ni está, ni se le espera, la cual continúa en su particular parálisis. Ante este panorama poco podrán hacer las gentes del cono sur más allá de surfear como puedan otra ola de miseria hasta que el tsunami abandone en la orilla sus restos.

Por un lado no olvidemos que los Estados Unidos, considerados hasta el momento como la primera potencia del mundo, tras el final de la guerra fría simbolizada con la caída del muro y el triunfo de las tesis de los Reagan y las Thatcher, habían podido gozar durante dos décadas de un liderazgo internacional prácticamente unilateral. Hegemonía que a partir de la crisis financiera del Lehman Brothers y compañía, sumada a la llegada del gigante chino que se confirmaba como una realidad competitiva a nivel macroeconómico y tecnológico, hacía tambalear dicha supremacía. Si además a esto le sumamos la inestabilidad política agudizada con la llegada de Trump y la animadversión que dicho personaje suscitaba a nivel internacional, por primera vez en mucho tiempo comenzaba a resquebrajarse el liderazgo en solitario del Imperio Yanqui. Eso sí, no descartemos tan rápido a los USA, ya que no debemos olvidar que EEUU sigue siendo la primera potencia tanto económica, como militar del mundo, además de que mantiene una preeminencia descomunal a nivel cultural dentro de la sociedad de consumo.

Por otro lado la llegada de China, que con un crecimiento económico sin parangón, le ha ido comiendo terreno a los estadounidenses, sobre todo a niveles macro cuando a economía nos referimos. Además, previo a la crisis, ya se mostraba como un claro competidor en el ámbito de las nuevas tecnologías, donde ya se estaba dando una gran disputa con la llegada del 5G a los mercados. Pero sobre todo, si en algo le ha ido ganando espacio, ha sido en la influencia internacional que ha logrado adquirir China en las últimas dos décadas, donde ha sido capaz de ocupar grandes áreas de influencia en lugares como Oriente Medio, Latinoamérica o África, tradicionalmente zonas de dominio estadounidense. Pero sobre todo a China, si algo le ha supuesto esta crisis sin ninguna duda, es que ha terminado de consolidar al país asiático como una alternativa real al poder de los Estados Unidos, quedando en el imaginario de una gran parte de la población mundial como el gran salvador a semejanza de lo que ya sucediera con los EEUU tras la Segunda Guerra Mundial.

Esta crisis dejará grabada en las retinas de muchísima gente la instantánea de unos Estados Unidos zozobrando en el más absoluto caos. Hospitales colapsados y un sistema sanitario totalmente desbordado, mientras muchos de sus dirigentes permitían que un Donald Trump, día sí y día también, hiciera el mayor de los ridículos con su retahíla de declaraciones más acordes a un demente que al presidente de la supuesta primera potencia mundial. Una sociedad entregada incondicionalmente a un individualismo producto de décadas de una apuesta ultra-liberal, donde lo público y lo colectivo carece de cualquier importancia, que ha terminado abarrotando las calles con multitud de negacionistas, que como auténticos yonkis del vil metal contemplaban con total parsimonia la muerte de miles de sus conciudadanos. Y como colofón a un proceso decadente, en las últimas fechas asistimos al asalto al capitolio por parte de una mezcolanza de ultraderechistas y supremacistas, en aquella que se autodenomina la democracia más consolidada del mundo.

Algo que ha contrastado con la fotografía que China ha proyectado fuera de sus fronteras, mostrándose como un país serio, capaz y preparado a todos los niveles, tanto en lo material como a nivel de personal cualificado, demostrando otra forma de afrontar una crisis de semejante magnitud. Desde el primer momento no hemos dejado de asistir a como centenares de convoyes llenos de productos sanitarios, médicos y científicos llegaban a multitud de rincones, sin duda algo que ha mejorado ostensiblemente la imagen que de China se tenía en el exterior. Más allá de segundas intenciones y de si se ha tratado de una ayuda a modo de softpower (poder blando), como ya lo hiciera Estados Unidos con el plan Marshall, la realidad es que China se ha encumbrado a nivel internacional como el actor principal de esta crisis.

Y en medio de ambos colosos aparece la Unión Europea, cada vez menos unión y cada vez más desdibujada y alejada de aquello que alguna vez pretendiera ser. Una UE que desde sus primeros pasos no tuviera mayor intención que la de fundamentarse en principios económicos lo cual deja ahora al descubierto todas aquellas carencias. Toda una batería de debilidades a la hora de abordar la crisis, reflejadas en la habitual desunión entre los estados del centro y norte frente a los del sur, dejando como guinda del pastel, en su particular crisis territorial, la firma definitiva del Brexit. Una Europa, que en palabras de la propia Merkel, hace tiempo ya que dejara de ser relevante en la escena internacional pasando a ser un actor secundario. De lo que no cabe duda es que habiendo sido durante décadas un aliado estratégico de los EEUU, en los últimos años comenzaba a mostrarse dubitativa oscilando entre su viejo amigo al otro lado del Atlántico y el creciente poder de los chinos, donde al parecer la crisis ha decantado definitivamente la balanza hacia oriente.

Más allá de cualquier otra consideración, quien no puede quedar fuera de ningún análisis geo-político es Rusia. Una Rusia que en manos de Putin es experta en aprovechar las situaciones convulsas donde afloran las debilidades del resto, volviendo a la primera plana durante toda esta crisis y recuperando por momentos la relevancia internacional. Solo había que ver como su maquinaria informativa difundía imágenes de aviones de carga llenos de ayuda llegando a prácticamente todos los continentes, incluidos puntos de Europa del sur como Italia, durante los momentos más complicados. Una Rusia que en estos momentos es uno de los lugares del mundo donde el capitalismo más voraz campa a sus anchas en su versión más atroz, cuando no directamente mafiosa. Pero si algo le cuesta es dejar de seguir siendo ese viejo gigante con pies de barro que agoniza por la crisis del petróleo, que sigue sufriendo un goteo constante en su desmembramiento territorial y que cuenta con una población que además de envejecida no deja de decrecer como fiel reflejo de lo que es la actual Rusia.

Por desgracia, uno de los efectos inmediatos que tendrá esta crisis es el aumento en la brecha de desigualdad entre los más ricos y los más pobres. Latinoamérica, la parte del planeta donde más personas subsisten afinadas en inmensos centros urbanísticos donde prácticamente es imposible mantener ningún tipo de distanciamiento o confinamiento correcto que ayude a paliar la expansión del virus. Si a ello le añadimos un sistema sanitario precario, un mercado informal bastante amplio y en general unos países con economías débiles, el resultado es el drama que ya se está viviendo. Lo que sí, es que parece que la región, en gran parte de sus estados, ha apostado por la colaboración con Rusia y China más que con el eje Estados Unidos, Unión Europea. De hecho para China hace tiempo ya que el continente es un punto clave en su política de expansión, donde destaca como proyecto estrella la construcción de un canal en Nicaragua para ejercer como competencia directa del de Panamá, con el fin de hacerse con el control del comercio marítimo intercontinental.

Entre los más desfavorecidos, el norte de África y Oriente Medio, una parte del mundo siempre agitada y en constante conflicto, en gran parte debido a los intereses de las grandes potencias en la región. El control por el canal de Suez y el atractivo por el provecho energético del gas y del petróleo, nunca han pasado desapercibidos para los poderosos. Qué decir de los enfrentamientos armados como el de Siria, Yemen o las revueltas del Líbano, que si ya antes de esta crisis estaban pasando totalmente desapercibidos, ahora durante la pandemia han quedado absolutamente invisibilizados. Si ya era vital la cooperación internacional, ahora que los países pudientes guardarán todos sus recursos para salvar sus economías, difícilmente veremos algún gesto de solidaridad en la zona. Además recordemos que estos países, desde hace tiempo, están soportando sin apenas medios, ni recursos y mucho menos la colaboración internacional, la llegada de miles de refugiados y de inmigrantes llegados de territorios de Asia Central y del África subsahariana como paso previo a Europa.

Por último, el África negra, la siempre olvidada, que seguramente cuando todo pase veremos las típicas tardías e insuficientes campañas de solidaridad tratando de maquillar el problema y de limpiar la conciencia del hombre blanco. Una tierra para la cual la crisis es un statu quo permanente y que ya antes de esta pandemia convivía con infinidad de brotes víricos como el SIDA o la malaria entre otros muchos. Su situación económica, un mercado informal casi como modus vivendi y los grados de insalubridad derivados de la pobreza extrema, hacen casi imposible tratar de luchar contra la covid-19. Un continente, en su día, explotado por los gobiernos europeos y estadounidense y que ahora China se ha hecho en los últimos tiempos con el control casi total de la mayoría de sus recursos. Hipócritas a los que se les llenan las bocas hablando de las virtudes de las democracias occidentales y de lo escandaloso de los totalitarismos africanos, pero que llegada la hora, no dudan un ápice en negociar económicamente con muchos de sus dictadores.

Tiempos complicados para políticas de cambio real, donde los Trump, Bolsonaro y compañía hacen buenos a los Biden y las Merkel. Algo que se traslada a la sociedad, donde aquellos que luchaban por salir de la precariedad y la miseria, al asomarse al precipicio del apocalipsis en forma de pandemia, seguramente, durante un tiempo al menos, den por buena la vuelta a la pérdida de derechos y la explotación laboral. Se viene una época complicada para las tesis idealistas, en un horizonte casi por seguro plagado de políticas posibilistas. Con lo que la apuesta de los gobiernos, no cabe duda que pasará, en el mejor de los casos, por un estéril reformismo, por lo que ahora más que nunca será necesario mantener el espíritu revolucionario candente. Lo que está claro es que, otra vez más, los únicos rayos de esperanza en esta crisis están llegando desde los sectores públicos, frente a unos mercados y a un sistema capitalista que adolecen de la capacidad para dar salida a un problema que ataña a toda la humanidad.

Carta abierta en defensa de Comunistas

por María Feldman, estudiante argentina de medicina en Cuba

Como quizá algunos recuerden, en su fundación, formé parte del Comité Editorial de Comunistas. Más tarde, diferencias teóricas –quizá por mi lealtad al peronismo- hicieron que tomara la decisión de separarme, lo cual no ha evitado mis colaboraciones con el blog, como mismo lo he hecho con otras publicaciones. 

El domingo pasado, publiqué en mi perfil de Facebook el Mensaje de Comunistas por Año Nuevo a la clase trabajadora cubana y mundial. Más allá de las diferencias que se pueda tener, me pareció un texto serio, objetivo y necesario de divulgar. Debido a ello, lo compartí en los grupos cubanos –todos en defensa de Cuba- de los cuales formo parte. 

Era obvio que la publicación de Comunistas iba a generar críticas y polémicas, pero, desgraciadamente, lo que recibió fue un desequilibrado ataque político, tanto en Facebook como en los comentarios  que se pueden dejar en el blog.

Expongo parte de los que circularon en las redes sociales: 

“es la derecha adueñándose del discurso revolucionario para confundir, para corroer”; “derechistas disfrazados de comunistas” y uno de los más groseros: “Estos son mercenarios al servicio de los yanquis en máscara comunista! Mentiras a chorros. Asqueroso análisis apelando a Fidel y el Che. Asco de publicación!”

Posteriormente, apareció una difamación tan agresiva en los comentarios del blog que el Comité Editorial decidió borrarlo. Lo que pudiera parecer un ataque de fanáticos, en estos momentos, puede ser la punta de lanza con la cual atacará la censura.

Ya con anterioridad, mentes unidimensionales, incapaces de hacer un análisis dialéctico, habían tildado a Comunistas de revisionista y trotskista (con toda la carga política negativa que esto tiene en Cuba). Ello no asombra: quienes piensan desde el dogma y no desde el marxismo están limitados a repetir consignas y descalificativos. Su escaso bagaje teórico a duras penas les alcanza para producir memes, burlas, incluso ataques personales. Solo merecen la lástima y el desprecio. 

Asombra que sean incapaces de entender que Trotski es un instrumento sin el cual no se puede configurar un análisis marxista del colapso de la izquierda en la década de los años noventa, así como de la realidad cubana. Tan sectarios son quienes ven en el dirigente bolchevique a la única vía para comprender la historia, como tan sectarios son los que aún a estas alturas solo ven trotskistas en quienes estudian y divulgan a Trotski. 

Por demás, estoy segura que en el Comité Editorial de Comunistas nadie se ha ofendido cuando les han llamado trotskista. No hay motivo para ello: les están considerando seguidores de un comunista. Sin embargo, quienes producen el blog, ni mucho menos se quedan en Trotski. Esto es otro aspecto que los aspirantes a burócratas no pueden comprender. Temen a todo lo que piense, pero aún más a todo lo que piense y no esté registrado en sus archivos burocratizados. 

Para mayor confusión de las mentalidades limitadas, Comunistas ha publicado, en menos de siete meses de existencia, dos sendos artículos vindicando a Fidel y, Mensaje de Comunistas por Año Nuevo a la clase trabajadora cubana y mundial, concluye llamando a enfrentar la crisis actual y venidera guiándose por el ejemplo comunista de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro”. 

Lea también⤵

“Fidel Castro, un incómodo para hoy”

“Dólares con el cuño de Fidel”

Mensaje de Comunistas por Año Nuevo a la clase trabajadora cubana y mundial

Ante ello, la socorrida respuesta del dogmatismo ha sido repetir incansablemente –las mentalidades esquemáticas se han caracterizado siempre por memorizar un puñado de consignas- la frase de Fidel correspondiente al discurso de clausura de la Tricontinental en 1966, donde califica al trotskismo como arma del imperialismo. Sin embargo, estos personajes olvidan e incluso silencian a otras frases de Fidel, las cuales hoy, se les atragantarían en el estrecho pescuezo ideológico del dogma, muchas veces encubridor del oportunismo. 

Un trotskista tan conocido como Eric Toussaint, miembro incluso del Buró del Secretariado Unificado de la IV Internacional era atendido por el Partido Comunista de Cuba al más alto nivel. En Cuba se han publicado libros Ted Grant y Allan Woods, quien fuera el dirigente fundador de la corriente trotskista The Militant y su continuador ahora con la Corriente Marxista Internacional, respectivamente. Por si no bastara, una de las más importantes mujeres revolucionarias cubanas, Celia María Hart Santamaría, era trotskista, hija de Haydee Santamaría y Armando Hart, quien consideraba a Fidel como su tío.

A los oportunistas aspirantes a funcionarios les queda muy fácil descalificar hacia la derecha, pero cuando apareció una publicación explícitamente marxista, sin ningún vínculo oficial, criticando a la burocracia, a la burguesía, a la censura y apostando por la sociedad civil, no pudieron más que responder con burlas.

Hoy esas burlas han pasado a ser peligrosas acusaciones.

Nadie imaginó que Cuba empezaría así la década del veinte. Fue esta crisis lo que motivó a un grupo de jóvenes coordinar una publicación mediante la cual expresarse. Pudimos haber enviado nuestros artículos a cualquiera de los medios no estatales que hoy abundan, pero quisimos construir un blog desde donde hablaran exclusivamente los marxismos revolucionarios.

Comunistas es producto de la Revolución socialista. El Comité Editorial nunca ha tenido más financiamiento que sus propios bolsillos, los cuales, en cierto momento, fueron casi por completo de estudiantes. 

Desgraciadamente, en mi país la censura existe. Se ha entronizado con tanta fuerza que en no pocos espacios está mal visto hablar públicamente de la censura. Incluso, de la pasada. 

Si la censura se lanzara contra el blog del cual fui parte, literalmente, estarían atacando a jóvenes comunistas y comunistas que no tienen ningún reparo en asumirse comunistas. De hacerlo, los censores estarían cometiendo un acto de canibalismo ideológico.

Uno de sus miembros, un joven estudiante de historia que vive en el interior del país, tiene en la pared de su cuarto, pegada con precinta, una foto de Fidel Castro sacada de una revista. Él mismo hizo con una vieja camiseta, la bandera roja de la hoz y el martillo. Es de una ideología tan bolchevique y dictadura del proletariado que siente repulsa hacia toda socialdemocracia. Su economía es tan humilde que muchas veces solo puede comer pan por la noche. 

De diferentes maneras, esa escena se repite en cada miembro del actual Comité Editorial de Comunistas. La mayoría ni siquiera vive en La Habana. 

¡Estos son los mercenarios al servicio de los yanquis en máscara comunista!

¡Es tan difícil asumir que estamos viviendo en una Cuba donde se ha decido llevar a cabo fuertes recortes de subvenciones, alza de precios, devaluación de la moneda, todo esto en medio de una programada expansión del sector privado de la economía! Y sin embargo, a diferencia de muchos silencios, Comunistas no solo lo ha dicho, sino también analizado.

 Ayer Marino Murillo anunció que no se cubrirían “ineficiencias”, que “habrá muchas empresas que no serán rentables” y estas “ocupan aproximadamente a 300 000 personas”. 

Al parecer -desgraciadamente-, no se equivocaba el Mensaje de Comunistas por Año Nuevo a la clase trabajadora cubana y mundial, cuando decía que “despedir masivamente es otra de las formas más directas que tiene el Gobierno para estimular el crecimiento de la burguesía. La segunda variante sería esperar a una voluntaria migración del sector estatal al privado. Algo lejos de suceder, pues el alza salarial ha hecho que 29.000 personas hayan ido a solicitar trabajo en el sector estatal”. Ojalá que quienes atacaron a Comunistas, vuelvan a leer su más reciente publicación a la luz de la esta nueva realidad. 

No sé hasta dónde pueda ayudar en algo esta carta abierta, aún más viniendo de una chica argentina pero estoy segura de que ignorar tanta propaganda, es permitir que se vaya creando un peligroso estado de opinión. Lo peor sería que algunas mentalidades comenzaran a vincular a Comunistas con el tan socorrido golpe blando. 

Este blog se defiende con sus propias ideas, pero era necesario alertar y decir unas cuantas verdades.

Por último, termino suscribiendo las consignas de Comunistas:

¡Viva la clase trabajadora cubana, argentina y mundial!

¡No a ningún tipo de restauración capitalista!

¡Hacia el Comunismo!

Algún lugar de Cuba, noche del 13 a la madrugada del 14 de enero, 2021

Defender en las instituciones lo que predicas en las calles

Defender en las instituciones lo que predicas en las calles
Terminado el ciclo del 15-M a la formación y primer desarrollo de Podemos, debemos plantearnos si la izquierda institucional en Euskal Herria se contenta con el gobernismo del Estado junto al PSOE o abre vías de organización y ruptura con el actual régimen.

Ixone Rekalde*
Militante de de Antikapitalistak 

Muchas nos acercamos a la política tras la explosión de dignidad de lo que se llamó 15M, el movimiento de los indignados. El 15M nació como contestación a esa clase política erigida en casta, corrupta, clase política que estaba por encima del pueblo que decían representar. El movimiento de los indignados venía a decir que esa clase política no nos representaba, que no defendía los intereses de las clases populares. Aquello cambió el escenario político, gestando un movimiento que interpeló a las estructuras institucionales y cuestionó la democracia española y también la vasca.

Aquella contestación ciudadana, de gente joven mostrando enérgicamente su desafección hacia la clase dirigente, nos hizo creer que “sí se puede”. Casi 10 años después, vemos hoy a la izquierda institucionalizada predicando con disimulo en las calles, pero no aplicándose como ejemplo de transformación en las instituciones. Así, esa izquierda viene a decirnos que es necesario empujar desde las calles, que está muy bien la movilización ciudadana, pero que la realidad es la que es: la marcan las élites económicas y hay que asumir las reglas de juego del régimen, al que se muestran sumisos, a ver si se puede reformar un poquito “lo que nos dejan”.

Con la excusa de “parar a las derechas” y de ser “útiles” y “determinantes” se empieza impulsando y apoyando unos presupuestos que aumentan el gasto militar, el gasto a las fuerzas del ordencomo la Guardia Civil, la dotación a la monarquía, que prevén que más del 50 % de los fondos europeos a monstruos del cemento como el TAV, que aceptan condicionar esos fondos a una reforma laboral que no va a ser derogada y que mutará en mochila austriaca… y se termina en una reforma de las pensiones que traerá su privatización. En el mismo paquete de asunciones, se acaba haciendo dejación de las posiciones políticas, como por ejemplo la exigencia de cierre de los CIES o ponerse de perfil ante el conflicto del Sáhara donde han mostrado una tibieza muy decepcionante hacia el pueblo saharaui. Y al final, como le ocurre al PSOE, eres republicano, de izquierda, ecologista… pero asintomático.

Porque en el horizonte el objetivo es claro. Hay que captar el voto de centro de la derecha, otro poquito a la socialdemocracia y vaciar la masa electoral de “la otra izquierda institucionalizada”. Para eso hay que buscar la centralidad política; lo que “exige” el abandono de ideas pilares de tu propuesta política de izquierdas.

“Hoy nos encontramos a las fuerzas de la izquierda institucional vasca en un bloque progresista, sin tener claro cuál es el juego aritmético ni el rédito electoral que supone un apoyo a los PGE”

Hace un año, el secretario general del sindicato ELA, Mitxel Lakunza, escribió un certero artículo titulado Necesitamos una izquierda que ejerza. El artículo venía precedido por la aprobación de los presupuestos vascos, con el apoyo en forma de abstención de Elkarrekin Podemos. Presupuestos muy en la línea del PNV; neoliberales, de recortes sociales, de una presión fiscal baja, de la más bajas de toda Europa. Aquel apoyo no se entendió por parte de la militancia o de la ciudadanía vasca de izquierdas. Además de contribuir a unos presupuestos neoliberales fue un auténtico tiro en el pie para la nueva izquierda que se dejó más de la mitad de sus votos y escaños en las elecciones de julio de 2020. Votos que en parte se llevó EH Bildu, que en esa época formaba parte de aquel bloque contestatario al que aprobaba los presupuestos. Más adelante, además, se convocó una huelga general por parte de la carta de derechos sociales de Euskal Herria a la que se unía esa izquierda sociológica vasca, sindicatos, movimientos sociales etc.

Y si, desde parte de la izquierda rupturista, tomamos la decisión de dejar Podemos ante esa deriva gobernista-institucional que apoyaba presupuestos del PNV, hoy no podemos mirar a otro lado y no criticar la misma deriva que ha tomado la izquierda institucional vasca en su conjunto.

“Necesitamos una izquierda que ejerza, una izquierda rupturista organizada en las calles, recordándole al gobierno más progresista de la historia y al bloque del cambio galáctico sus deberes”

Necesitamos una izquierda que ejerza. Y hoy, visto el panorama de cierre progresista de cualquier espacio de impugnación, añadiría que necesitamos como el comer una izquierda rupturista organizada en las calles, recordándole al gobierno más progresista de la historia y al bloque del cambio galáctico que hay una reforma laboral sin derogar, que no hay una ley antidesahucios, que el Ingreso Mínimo Vital no se materializa, que hay miles de inmigrantes muriendo en las costas del Mediterraneo, que la economía de sol, playa y pintxos de este país condena a las próximas generaciones a unas condiciones precarias de vida…

“No somos un oasis vasco, porque tenemos gravísimos problemas que no son ajenos a la realidad española y europea, pero tampoco somos una isla, tenemos la obligación política de intervenir en otros espacios”

No tiene un pase defender una cosa en las instituciones españolas y la contraria en las navarras y vascas. El discurso que se tiene en las calles, contra el régimen, antimonárquico, de activista antidesahucios, de antifuerzas de la ocupación, hay que tenerlo también en el Congreso de los Diputados de España, en el Parlamento Vasco y en el Parlamento Navarro.

¿Recuerdan lo de “un pie en las instituciones y mil en las calles”?