La Señora Chivite del PSN ha sido investida presidente del Gobierno de Navarra con el apoyo y de Geroa Bai (PNV e independientes) Podemos e IU y la abstención de EH-Bildu. No es una buena noticia, que pueda haber cosas peores no convierte un evento en bueno, aunque muchas personas en Navarra transpiren cierta sensación de alivio, por lo menos – dicen- la derecha reaccionaria y autoritaria no va a gobernar. Los especialistas más concupiscentes en utilizar el Gobierno en particular y las instituciones en general en beneficio de ellos mismos y sus amigos y de servir fielmente a las élites económicas, se han quedado con las ganas. Su rabia por ello la destilan en todos los medios de comunicación y, como no, de nuevo recurren a resucitar el espectro del terrorismo, que siguen usando sin recato, a pesar de que nadie sensato cree que sea otra cosa que una pesadilla acabada, tarde y mal puede ser, pero no es, o no debería ser, un elemento activo en el posicionamiento político y menos aún un punto esencial en los acuerdos políticos .

Pero es un día triste para la gente de izquierda, porque ha quedado medianamente clara que “no se puede”, que Podemos todo lo que ha podido es pillar “cacho”. Una consejería marginal en un gobierno dominado por el social-neoliberalismo progresista y el centro-derecha vasco “democrático y civilizado”, es todo lo que han conseguido los que se reclamaban del 15 M y la nueva política, convertirse en monaguillos en una ceremonia de entierro de sueños, esperanzas y aspiraciones. Poner algunos matices, puntos y comas en los programas que escriben otros, es el destino de los que iban a “asaltar los cielos”.

Es cierto que hubo un debate dentro de Podemos, un debate interno en la ahora escuálida organización entre los partidarios de entrar en el Gobierno y los partidarios de un pacto de legislatura, un pacto de legislatura en base a un documento muy decepcionante llamado  “Preacuerdo de Programa para una legislatura de Convivencia, Igualitaria, Innovadora Y Progresista” Por el contrario no hubo, dentro de Podemos, ninguna propuesta que respaldara un pacto de investidura, es decir alcanzar un acuerdo de mínimos y pasar a la oposición. En la votación de la Asamblea ciudadana la postura de entrar en el Gobierno gano con más del 75% de los votos (500 y algo contra 100 y poco) a pesar de una entrada en un lugar tan secundario y sobre la base de un acuerdo continuista a la baja de la política llevada a cabo por Geroa Bai en la legislatura que termina. Un gobierno que ha terminado su gestión restableciendo  mecanismos clientelares como subvenciones poco transparentes y sin justificación a los sindicatos más colaboracionistas (CC.OO y UGT y las organizaciones patronales, unas subenciones retiradas gracias a la presión de la izquierda en 2015. El  acuerdo de legislatura sugiere una recuperación de beneficios fiscales a las rentas del capital y  subvenciones a los negocios privados y por supuesto no apuesta por la banca pública, mientras existe una ausencia cuestionamiento de la deuda pública  y una  actitud pasiva ante concierto económico con el Estado, mientras se apuesta por el TAV y otras obras faraónicas.

Podemos en ese este camino a ninguna parte está acompañado IU de Navarra, que continua su larga marcha hacia la irrelevancia y la prescindibilidad y, es que no es las candidaturas propias extemporáneas (se presento separada de Podemos) el modo de zafarse del abrazo del “prestidigitador” Iglesias, sino levantando una perspectiva política diferente. Mientras EH- Bildu auto encerrada en un laberinto, que le obliga a tomar decisiones que le condenan a seguir entre la espada de una derecha neofranquista y unos “progresistas” de fachada sin políticas de alcance, debido a que su estrategia central sigue siendo presionar a la derecha nacionalista para emprender un “process” vasco. Excluida por decisión de PSN de las negociaciones oficiales para conformar el acuerdo Gobierno, esa exclusión antidemocrática, que tanto Podemos como IU han aceptado, parece ser principal razón por la que se ha desmarcado del Gobierno, a pesar de permitir su investidura con su abstención. y está adoptando una postura menos sumisa que la que mantuvo frente a Gobierno de Uxue Barcos. Claro que esos cambios de actitud parecen más fruto del oportunismo que de una estrategia sólida de definir una alternativa propia y, de hecho, están lesionando su credibilidad entre muchos sectores políticamente activos.

Concluyendo, en Navarra estamos ante un retroceso político se materializa en un acuerdo y unas lista de consejeros que no dejan lugar para ninguna ilusión no solo “transformadora sino de mínimo avance social y democrático, Un Gobierno en el que no podemos confiar los que creemos que es urgente una transformación económico –social y una revolución democrática. De este Gobierno solo se puede esperar continuismos a la baja de la política de Uxue Barcos en la legislatura precedente y marcar rumbo a la derecha, hacia la moderación diletante y al “reformismo sin reformas”. En realidad un rumbo hacia la catástrofe, cuando las consecuencias de la crisis del 2007 siguen presentes y se manifiestan muchos pronósticos de ralentización económica , cuando julio del 2019, mes previo a la investidura del Gobierno PSN- Geroa, ha sido el mes más calido de la historia reciente confirmando la necesidad acuciante de un modelo económico postcapitalista.

Para no vivir de falsos alivios momentáneos tenemos que configurar una nueva alternativa capaz de generar esperanzas y ofrecer soluciones a los problemas de nuestra sociedad. Una alternativa que apueste por mejorar la vida de las clases populares apuntando a las lógicas profundas de una sociedad profundamente desigual y a un Régimen, el del 78, que solo es una democracia recortada y limitada, como Catalunya  demuestra sobradamente.

Joserra Loayssa. Miembro de Ahora Navarra-Nafarroa Orain, adscrito a Podemos