SOLIDARIDAD CON EL LEVANTAMIENTO POPULAR EN CHILE

(Buró Ejecutivo de la IV Internacional)===>

Desde el 18 de octubre estamos asistiendo al alza popular más potente desde los tiempos de la Unidad Popular en Chile (1970-1973). En un contexto mundial convulsionado por grandes movimientos de contestación al neoliberalismo, el autoritarismo y la corrupción — en los últimos meses ha habido revueltas en Francia, Puerto Rico, Hong Kong, Líbano, Chile, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Haití, Iraq, Sudán y Argelia—, el levantamiento popular chileno reviste una importancia y un simbolismo enorme.

La brutal represión gubernamental de Piñera, que se apoya en un Estado de excepción y en el uso del toque de queda, así como en la movilización del ejército con técnicas que recuerdan a las del régimen de Pinochet, en lugar de detener la movilización la ha alimentado y ha generalizado la indignación en el país y el aislamiento del gobierno. Junto con victoria de la movilización popular en Ecuador, encabezada por los pueblos indígenas algunas semanas antes, el levante chileno vuelve a ubicar Latinoamérica en la vanguardia del enfrentamiento al neoliberalismo.

Centralidad de la juventud en el desencadenamiento del movimiento

El movimiento se inició como respuesta al alza de la tarifa del metro por el gobierno derechista de Sebastián Piñera el pasado 4 de octubre. El día 7 los estudiantes de secundaria se movilizaron bajo la consigna “Evadir, no pagar, otra forma de Luchar”, viajando sin pagar. Este gesto de rebeldía ha prendido la mecha tras años de malestar social, pero también de resignación y depresión de los sectores populares. El “despertamos” es uno de los lemas más presentes en las movilizaciones. Hay que destacar que las luchas estudiantiles —en particular las de 2006 y 2011— han jugado un papel clave en la radicalización de la juventud y en el proceso molecular de removilización social que está eclosionando con el movimiento actual.

El 14 de octubre la “evasión” en el transporte era ya masiva y se cerraban estaciones de metro.

El día 18 estalló el conflicto directo con las fuerzas gubernamentales, con los primeros enfrentamientos con los carabineros, los primeros cacerolazos. Ese mismo día, Piñera – que es además uno de los hombres más ricos del país – decretó el Estado de Emergencia, que limita la libertad de movimientos y de reunión, como respuesta a los incendios de estaciones de metro y de algunos supermercados, algo que encendió todavía más los ánimos. En ese momento Santiago se paralizó y el movimiento se extendió a las regiones. Acto seguido el gobierno impuso el toque de queda. Las masas no acataron las prohibiciones y se desencadenó ya una represión salvaje

Brutalidad de la represión

Según datos del Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile, en tan solo 15 días, se constatan 1.574 heridos en hospitales, incluidos 473 por disparos de perdigones, 305 por armas de fuego no identificadas, 40 por bala, 30 por balines y 157 con lesiones oculares. El citado organismo ha presentado 179 acciones judiciales, incluidas cinco querellas por homicidio y 18 por violencia sexual. Además, se han registrado 4.271 detenciones en todo el país. Es más, algunas fuentes contabilizan ya el pasado 27 de octubre 42 muertos y 141 desaparecidos en las protestas. Estas cifras dan una idea de la intensidad de la represión. A pesar de ella, la indignación popular no hace más que incrementar la movilización, que tras la huelga general de los días 23 y 24 de octubre, ha conocido otro momento álgido en la marcha del pasado viernes día 1 de noviembre.

Rebelión contra el neoliberalismo en su primer laboratorio

La rabia, el descontento, la angustia se acumularon durante muchos años. Las protestas pacíficas fueron ignoradas. Chile es el país pionero en la aplicación del modelo neoliberal y se caracteriza por una de sus consecuencias estructurales: unas desigualdades sociales abrumadoras como consecuencia de un reparto sumamente regresivo de la renta nacional (cercana, por otro lado, a la de los países de la OCDE). Sumiso al Fondo Monetario Internacional y a las condiciones impuestas por tratados de libre comercio, vía elegida para la integración subordinada del país al mercado mundial y a los intereses de compañías trasnacionales. Modelo que profundizó el extractivismo y el agronegocio,  con todas sus consecuencias ambientales destructivas.  Durante años se puso a Chile como ejemplo de lo “bien que le hace el neoliberalismo a los países que desean desarrollarse”. Miles de latinoamericanos migran hacia Chile con la esperanza de integrarse al paraíso del consumo.

El orden neoliberal privatizó y convirtió en mercancías todos los derechos sociales y los elementos que permiten la vida y su reproducción. Salud, educación, vivienda, seguridad social, circulación por carreteras, energía eléctrica, agua, etc. Todo privatizado y funcionando con lógica de mercado. En un contexto de salarios insuficientes, sólo quedan dos vías para obtener los bienes necesarios y para integrarse como consumidores a este mercado en expansión. Una vía es trabajar el doble y la otra es el endeudamiento. Cualquiera de los dos caminos es una bomba de relojería.

Crisis institucional

El fin de la dictadura militar de Pinochet y su reemplazo por gobiernos democráticos no puso fin al neoliberalismo. Los gobiernos de la Concertación, Nueva Mayoría y de derecha han mantenido lo esencial del régimen social, económico y constitucional instaurado en dictadura. El pueblo trabajador, los estudiantes, las mujeres, los pensionados, los pueblos originarios, han luchado durante años para poner fin a este orden de cosas. Quienes prometieron cambios para ser elegidos con votos populares —la Concertación y Nueva Mayoría— traicionaron en toda la línea las esperanzas que tuvo el pueblo de recuperar en democracia los derechos arrebatados por la dictadura.

La distancia entre el pueblo y los partidos políticos que dirigieron la transición hacia la democracia creció día a día. Hoy, un abismo los separa. El modelo de democracia limitada contempló mecanismos que profundizaron el divorcio entre el pueblo y la élite política.

Hoy el pueblo se levanta, no tan solo contra el neoliberalismo y sus consecuencias, sino también contra el régimen político inaugurado en 1990, que mantuvo inalterado el poder de los militares pinochetistas. Hoy se manifiesta el odio a estos treinta años de democracia diseñada para enriquecer a los más ricos y para mantener al pueblo atomizado, fragmentado, enajenado en el trabajo, en el consumo y en las drogas. La fragmentación del sujeto popular es incentivada por mecanismos legales y por el modelo de relaciones laborales también heredados de la dictadura. Impedir la rearticulación de fuerzas que permitan el desarrollo de la lucha de clases es un objetivo estratégico de la clase dominante.

La corrupción y el abuso cruzan el aparato del Estado, a las empresas, e iglesias católica y evangélica. Carabineros, militares, senadores, diputados han robado miles de millones de pesos, empresarios pagan a los legisladores para que dicten leyes a su favor y han sido descubiertos. Figuras importantes de las iglesias han cometido abusos sexuales hacia niños y niñas. Y el país se ha enterado. Crece la rabia y desconfianza hacia todas las instituciones.

“No son 30 pesos, son 30 años”. Así reza uno de los múltiples virales compartidos en las redes sociales, en referencia a los 30 pesos de aumento del pasaje de metro versus los 30 años de “transición a la democracia”, pactada en el plebiscito de reforma a la Constitución de 1989 entre los partidos y el régimen militar. Es precisamente esa democracia pactada y tutelada sobre los pilares dictatoriales consagrados en la Constitución pinochetista aún vigente en el país una de las causas del enorme malestar contenido. Y la que explica la importancia de la extensión de la consigna de la asamblea constituyente por parte de amplios sectores del movimiento popular.

Autoorganización popular

Sin lugar a dudas, las luchas populares de los útimos años han preparado en Chile el sustrato sobre el que se están desarrollando nuevas formas de autoorganización popular. El levantamiento de estudiantes por el derecho a la educación pública en 2011 (la “rebelión de los pingüinos”), las luchas socioambientales antiextractivistas, los combates de los pueblos originarios, el levantamiento de estudiantes universitarios y secundarios contra la discriminación y el acoso, las huelgas y organización  de mujeres los 8 de marzo de 2018 y 2019, han creado las condiciones objetivas y subjetivas para el estallido social actual, que está protagonizado por la clases trabajadores, las mujeres organizadas en comités locales y regionales, las clases medias empobrecidas y los sectores más depauperados. Es como si las experiencias únicas en cada sector en lucha durante los últimos años haya sido canalizado hacia un movimiento nacional contra un régimen opresivo y explotador.

La radicalización del proceso y el antagonismo creciente con el Ejecutivo —Piñera ha destituido a buena parte de su gabinete sin que la maniobra haya surgido efecto y se mantiene en buena medida por la pasividad de un sector muy amplio de la oposición parlamentaria— está abriendo dinámicas de autoorganización barrial y local, aquí se inscriben los llamados “cabildos populares”. La masividad y la duración de las protestas, unidas a las citadas dinámicas de autoorganización, parecen estar sentando las bases para una recomposición de conjunto del movimiento obrero y popular chileno, que sigue sin haber logrado reconstruirse tras los terribles golpes de la dictadura, de la atomización neoliberal y de las relaciones laborales precarizadas que la acompañan. La intensa politización de estos días hacer crecer entre el pueblo organizado la grita por una Asamblea Constituyente Popular. Pero que la necesaria Asamblea Constituyente sea Popular, es decir, que no sea restringipa a una representación desconectada de la autoorganización popular, Así pues, la Constituyente Popular debe basarse en un debate nacional entre trabajadores, en asambleas locales y barriales, entre los pueblos originarios, organizaciones de mujeres, de la juventud y los sindicatos.

¡Solidaridad con la lucha popular en Chile!

Desde la IV Internacional queremos mandar toda nuestra solidaridad al movimiento popular chileno, denunciar la represión brutal de Piñera y exigir su renuncia como paso previo a un cambio político real en Chile. Creemos que la movilización popular está permitiendo una verdadera ruptura democrática con las herencias de la dictadura y es un punto de apoyo clave para bloquear y superar las políticas neoliberales en el país donde se aplicaron por primera vez.

 

Apoyamos especialmente a los sectores anticapitalistas, ecosocialistas y feministas del movimiento popular chileno que están incentivando los procesos más avanzados de autoorganización y que luchan por levantar un programa anticapitalista y revolucionario capaz de articular un bloque rupturista a la vez radical y unitario, capaz de aportar elementos de orientación y un horizonte estratégico al proceso en curso.

 

¡Solidaridad con el pueblo chileno!

¡Alto a la represión!

¡Abajo Piñera!

¡Adelante la autoorganización y el poder popular!

¡Todo nuestro apoyo a la izquierda anticapitalista, ecosocialista, feminista y revolucionaria chilena!

 

 

Azaroak 10-ko hauteskundeen aurrean Antikapitalistak-en adierazpena

Comunicado de Antikapitalistak ante las elecciones del 10 de noviembre

Azaroaren 10-ean euskadunok berriro ere hauteskunde orokorretara deitu gaituzte. Hauteskunde berri hauek PSOE eta Unidas Podemosen arteko negoziazioaren porrotak markatuta eta sistema politikoaren ezegonkortasunean oinarriturik daude. PSOE-ren eskubirako bira azkenengo hilabeteetan argia da. Bere programa sozialaren ildo progresistak alde batera utzi ditu (lan erreforma edo mozal legearen legegabetzea adibidez) eta Ciudadanos-en imitazio prozesuari ekin dio, diskurtsu erreakzionarioa egokituz Catalunyaren gainean eta ezkerrarekiko etsaitasuna erakutsiz. Azken finean errejimen zaharkitu honen zutabea izaten jarraitzen du, eraberritzeko eta langileriaren bizi baldintzak hobetzeko ezgaitasun nabarmenaz. Bien bitartean Unidas Podemosek aurreko akats berdinetan erortzen diardu, PSOE-ren aurpegia garbitu duen taktika bera erabiliz honekin koalizio gobernu bat eratzea gehiengoaren egoera hobetzeko bide bakar bezala aurkeztuz. Más País-en agertzeak ez ditu gauzak errazten, 78-ko errejimenaren ardatz nagusiak inolako zailtasun gabe onartu bait ditu. Eskubia aldi berean bere birmoldatze prozesuan diardu, PP zentrorako bidaian C’s-en kontura eta orokorrean estatuko espektru politiko guztia eskubira bultzatuz VOX-en normalizazioak sustatuta.

Euskal Erkidegoan EAJ gehiengoaren jaun da jabe agertzen da berriz, Catalunyako auzian posizio demokratikoak defendatzen dituen heinean hauen gizarte adierazpenak errepresioz kaleetan ixilduz (eta PSOE-rekin duen Erkidego mailako aliantza inondik inora zalantzan jarri gabe). Nafarroan PSN-Geroa Bai-Podemos koalizio gobernuak normaltasunez agenda neoliberalaren politikak egiten ditu, gehiengoaren bizi baldintzak kaltetuz eta Maiatzaren 15-etik eratorri ziren aldaketa aldarriak gero eta gehiago baztertuz.

Euskal Herri mailan, estatu hauteskunde hauetan ez da soilik Espainiako gobernua erabakitzen, Euskadi eta Nafarroan egun hegemonikoa den eredu neoliberalari ezkerretiko erantzun bat eman ahal izateko gaitasuna ere jokoan dago. Langileriaren bizi baldintzak kapitalaren zapaten azpian jazartzen dituen sistema patriarkal eta ekozida bat inposatzen digun ereduari, EAJ eta PSOE-ren ereduari, botoaren bidez aurre egiteko aukera zabaltzen digu hauteskunde hauek. Maila elektoralean bada ere.

Zentzu honetan, azpikook ez gaude alargun. Maiatzaren 15-eko mugimendutik jaio ziren aldarrikapen programatikoak balioa izaten jarraitzen dute, batez ere beste krisi ekonomiko baten atarian. Herri mugimendu mailan, astebukaera honetan mugimendu feministak beste ezinbesteko lekzio berri bat eman du Durangoko jardunaldietan, Euskal Herrian patriarkatuaren aurkako borroka inoiz baino biziago dagoela erakutsiz. Asterik aste gure nagusiek etsigabe jarraitzen dute kaleetan, pentsionisten eskubideak aldarrikatzen. Gazteak mugimendu ekosozialista berri baten eratzea aurreratzen ari dira. Langilergoaren mobilizazioak ere baditugu: Gipuzkoako erresidentziak, Bizkaiko metala, Huerta de Peralta eta Navarplumako lan konfliktuak Nafarroan eta beste hainbat mobilizazio. Honenbestez, garrantzia berezia dauka euskal mailan datorren urte hasierarako deitua dagoen greba orokorrak, non ahalegin guztiak egin beharko ditugun ahalik eta mobilizazio zabalenak lortzeko.

Ezkerreko indarrek ezinbestekoa izango dugu sektore borrokalari guzti hauen artean aliantzak ehuntzea eta batasunez sujetu berri bat sortzea, 78-ko errejimenari eta sistema neoliberal honi alaitasun eta trinkostasunez aurre egiteko, eredu gorri, more eta berde bat guztion artean bultzatuz.

Ondorioz, Antikapitalistak-etik zerumuga berri honen alde egiteko prest gauden jendarte guztiari deialdia zabaltzen diogu Azaroaren 10-ean etxetik irten eta estatu errepresore eta antidemokratiko honi bizirik gaudela erakusteko. Lan erreforma, mozal legea, krisiaren aurreko austeritate neurriak, eraso matxistak, sarraski ekologikoa, Altsasuko gazteen aurkako sententzia, Catalunyarekiko errepresio neurriak, frankismoaren gailentzea… arrazoiak etengabeak dira eta gure eginbeharrak ez dira hauteskundeetan bukatuko, are gutxiago, Igande honetako zita beste pausu bat besterik ez da. Gizarte eragileei, sindikatuei, ezkerreko indarrei Azaroaren 11-tik aurrera ezkerreko alternatiba zabal baten alde lan egitera deitzen ditugu, kontratu sozial berri bat eta nazio desberdinak errespetatzen dituen estatu konfederal bat sortzeko eta Estatu antisozial eta errepresore hau suntsitzeko. Antolatuz, aliantzak ehunduz, errejimen eta sistema honekiko haustura sustatuko duen programa eratuz, kaleetan borroka sutuz… Hasi gaitezen.


El 10 de Noviembre las ciudadanas y ciudadanos de Euskal Herria estamos otra vez convocadas/os a elecciones generales. Estas nuevas elecciones están marcadas por el fracaso en la negociación entre el PSOE y Unidas Podemos y la inestabilidad del sistema político. El giro hacia la derecha del PSOE en los últimos meses es evidente dado el paulatino abandono de las propuestas en su programa social (las derogaciones de la reforma laboral o la ley mordaza por ejemplo), en una tendencia de asimilación a las tesis de Ciudadanos adoptando un discurso reaccionario para Catalunya y mostrando hostilidad hacia su izquierda. En último término, sigue siendo un pilar fundamental de este régimen caduco y es incapaz de regenerarse e incorporar mejoras sustanciales en las condiciones de vida de la clase trabajadora. Mientras tanto Unidas Podemos sigue en los mismos errores, limpiando la cara al PSOE con su táctica de insistir en un gobierno de coalición, con el argumento de que es la única manera de mejorar la situación de las mayorías sociales. La aparición de Más País no ha contribuido a cambiar esta tendencia, ya que acepta sin ambages los ejes principales que componen el régimen del 78. La derecha a su vez se encuentra en un proceso de recomposición, con un viraje del PP hacia el centro a cuenta de C’s al mismo tiempo que el espectro político general se inclina hacia la derecha promovido por la normalización de VOX.

En este escenario estatal, en Euskadi el PNV sigue mostrándose hegemónico, defendiendo posturas democráticas en cuanto al procés en Catalunya mientras reprime sus expresiones sociales en las calles de Euskadi (y sin cuestionar en ningún momento el pacto autonómico con el PSE-PSOE de ninguna de las maneras). En Nafarroa la coalición en el gobierno de PSN-Geroa Bai-Podemos lleva adelante con total normalidad una agenda neoliberal, perjudicando las condiciones de vida de las mayorías y abandonando gradualmente las reivindicaciones de cambio surgidas del 15M.

En Euskal Herria en estas elecciones no solo se juega el gobierno del estado, si no la capacidad de dar una respuesta desde la izquierda al modelo hegemónico neoliberal en Euskadi y Nafarroa. Un sistema que mantiene bajo las botas del capital a la clase trabajadora, a las mujeres bajo el patriarcado y a nuestra tierra bajo la explotación ecocida. Un modelo del PNV-PSOE que tenemos la posibilidad de poner en cuestión, al menos a nivel electoral, en estas próximas elecciones.

En este sentido, las y los de abajo no estamos huérfanas/os. El programa que nació del movimiento 15M sigue más vigente que nunca, sobretodo a las puertas de una nueva crisis económica. En cuanto al movimiento popular, este fin de semana el movimiento feminista de Euskal Herria ha vuelto a dar una lección incontestable en las V jornadas de Euskal Herria en Durango, demostrando que la lucha contra el patriarcado en Euskal Herria está más vivo que nunca. Nuestras/os mayores siguen semana tras semana en las calles, reivindicando los derechos de las/os pensionistas. Las/os jóvenes están constituyendo otro frente de lucha en torno a la emergencia climática. Los numerosos conflictos laborales como las que llevan a cabo en las residencias de Gipuzkoa, en el metal en Bizkaia, Huerta de Peralta y Navarpluma en Nafarroa y tantas otras marcan un camino de lucha por nuestros derechos sociales y laborales. Es importante señalar también la huelga general convocada en Euskal Herria a principios del próximo año, donde deberemos dirigir todas nuestras energías para conseguir las movilizaciones más amplias posibles.

Es prioritario para las fuerzas de izquierda tejer alianzas entre todos estos sectores en lucha, para desde una unión plural conformar un nuevo sujeto que enfrente a este sistema neoliberal y al régimen del 78. Desde la alegría y la firmeza, estirar entre todas hacia un nuevo modelo rojo, morado y verde.

En consecuencia, desde Antikapitalistak hacemos un llamamiento hacia toda la sociedad que comparta este horizonte, para salir de casa el 10 de Noviembre y demostrar a este estado represor y antidemocrático que estamos vivas/os y dispuestas/os a luchar. La reforma laboral, la ley mordaza, las medidas austeritarias frente a la crisis en ciernes, las violencias machistas, el desastre ecológico, la sentencia contra las jóvenes de Altsasu, la represión en Catalunya, la ola franquista… las razones son innumerables y nuestras tareas no acabarán en estas elecciones, ni mucho menos, la cita de este domingo no supone más que otro paso, un paso necesario.

A todos las agentes sociales, sindicatos y fuerzas de izquierda, les convocamos a trabajar desde el 11 de Noviembre por la construcción de un nuevo bloque de alternativa de izquierdas que constituya un nuevo contrato social, bajo el respeto y reconocimiento de todas las naciones en aras a una confederación de los pueblos, para destruir este estado antisocial y represor. Organizándonos, tejiendo alianzas, promoviendo un programa de ruptura con este sistema y régimen, encendiendo la lucha en las calles… Empecemos

ABSENTISMO Y REFORMA LABORAL

IXONE REKALDE
(MILITANTE DE ANTIKAPITALISTAK)
 

No se trata ya de derogar las últimas dos reformas laborales, las de Rajoy PP, y Zapatero PSOE, tanto monta, monta tanto. No se trata de tocar o retocar aquellos artículos más lesivos de la reforma laboral. El 90% de los artículos de esa reforma, son lesivos para la clase trabajadora. Se trata de rehacer un nuevo contrato social desde cero, donde pongamos la vida en el centro de este contrato.

2019/10/28

Recientemente ha saltado la noticia de que el Tribunal Constitucional avala los despidos por absentismo laboral reiterado, aunque esté justificado, y los considera despidos objetivos, noticia que sin embargo no ha tenido mucho eco en la prensa tradicional, más allá de prensa más específica en temas económicos. Lo cierto es que en el 2012 este artículo generó mucha controversia y hoy, después de comprobar qué ha supuesto en términos de calidad de empleo la reforma laboral del 2012, no nos ha cogido de sorpresa. Las palabras clave son: absentismo laboral, extinción del contrato, costes del despido, reforma laboral del 2012.

El antecedente es que el juzgado de lo Social número 26 de Barcelona solicitó que el Constitucional se pronunciase sobre si el despido por absentismo era constitucional, alegando que contravenía los artículos de la Carta Magna número 15 (que garantiza la integridad física y moral), el 35.1 (que recoge el derecho al trabajo, libre elección de oficio y a una remuneración suficiente sin discriminación por sexo) y el 43.1 (que recoge el derecho de protección a la salud).

El despido por absentismo está regulado en el artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores. Permite al empresario extinguir el contrato de un trabajador por causas objetivas (con una indemnización de 20 días por año trabajado y un máximo de una anualidad), ante faltas de asistencia al trabajo, que aunque estén debidamente justificadas sean intermitentes. Estas ausencias deben alcanzar el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos, siempre que el total de faltas de asistencia en los doce meses anteriores alcance el 5% de las jornadas hábiles, o el 25% en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses.

Se excluyen las ausencias por huelga legal; por actividades sindicales; accidente de trabajo; cualquier baja relacionada con la maternidad; permisos y vacaciones; bajas por enfermedad o accidente no laboral cuando dure más de veinte días consecutivos; las derivadas por violencia de género acreditadas; o las ausencias por tratamiento médico de cáncer o enfermedad grave.

Pero para entenderlo mejor, pongamos números concretos a estos porcentajes.
Sobre una jornada de 40 horas semanales (8h/día, 5d/semana): 8 jornadas laborales en 2 meses consecutivos. Ponerse enferma, tener una enfermedad crónica, tener una situación familiar complicada, y una larguísima lista de causas se va a poner muy caro.

Así, con el aval del Constitucional, se abaratan los costes del despido, al ser un despido por motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción, es decir un despido procedente de toda la vida, y la indemnización pasa a ser de 20 días por año trabajado hasta un máximo de 12 meses.

Paralelamente, y también recientemente, saltó la noticia del índice de absentismo laboral en el Estado, donde curiosamente el índice mayor lo marcaba Euskadi. ¡Sorpresa! ¿Somos absentistas por vagos? ¿O ejercemos nuestros derechos laborales?

Veamos que dice la RAE sobre la palabra «Absentismo»: abstención deliberada de acudir al trabajo. Traducido: faltas al trabajo deliberadamente. Es decir, en el imaginario capital/productividad acuñamos un término peyorativo.

Cómo lo diría un diccionario «económico»: «ausencia de una persona de su puesto de trabajo, en horas que correspondan a un día laborables, dentro de la jornada legal de trabajo». Puede que te ausentes justificadamente, sí, pero no curras ni produces.

Y en el diccionario de una trabajadora con conciencia de clase: preferimos hablar de «derechos laborales» para tener una vida digna en términos de salud y conciliación familiar. Este artículo en cuestión (52.d del Estatuto de los Trabajadores) fue una demanda largamente requerida por la clase empresarial y vio sus deseos satisfechos en la reforma laboral del 2012.

Hablamos de la maldita «reforma laboral de 2012». Esa que las fuerzas «progresistas», quieren derogar. Esa que puso patas arriba «los consensos» en torno a los derechos laborales y marcó una inflexión en dichos derechos. La reforma laboral del 2012 supuso un decretazo neoliberal contra los derechos de la clase trabajadora. De aquello vino la lacra de la precariedad laboral, los contratos temporales, las jornadas laborales extenuantes, los sueldos pírricos.

No se trata ya de derogar las últimas dos reformas laborales, las de Rajoy PP, y Zapatero PSOE, tanto monta, monta tanto. No se trata de tocar o retocar aquellos artículos más lesivos de la reforma laboral. El 90% de los artículos de esa reforma, son lesivos para la clase trabajadora.

Se trata de rehacer un nuevo contrato social desde cero, donde pongamos la vida en el centro de este contrato. Se trata de conciliación laboral y familiar, se trata de reparto justo de la riqueza, se trata de un reparto justo del trabajo. La ecuación es sencilla y nosotras, las de abajo, la clase trabajadora no tenemos que tener ningún miedo ni ningún complejo en decir alto y claro que muchas tendrán que ganar más, tanto en términos de salarios como tiempo para conciliar la vida, y pocos, tendrán que ganar menos. Mucho menos.

Las fuerzas que se dicen progresistas, las que se sitúan a la izquierda del PSOE, en el Estado y en Euskadi, deberían medir bien qué alianzas tejen, qué presupuestos pactan, y qué gobiernos de coalición impulsan. El PSOE amaga con la derogación, con la boca pequeña, pero en los espacios económicos hablan de reformar «aquellos artículos más lesivos». De derogación nada de nada. El PNV si bien en el 2012 votó en contra de la reforma laboral, hoy amagó con no apoyar a Sanchez si pactaba con Unidas Podemos la derogación de la reforma laboral. Se ve que con esta ley española los jeltzales se encuentran cómodos.

Organicémonos por un nuevo contrato social. Ha llegado el momento de poner pie en tierra y recuperar la capacidad de movilización de las trabajadoras contra este nuevo ataque contra los derechos laborales. Un PSOE que se niega a tirar abajo y unos tribunales que profundizan en los recortes, solo se pueden combatir con la movilización social. A lo largo de la historia los avances sociales, las conquistas y reconquistas de derechos, han venido antes de la movilización ciudadana que de gobiernos y parlamentos. Ejemplos hoy los tenemos en los pensionistas, el movimiento feminista, los movimientos ecologistas contra la lucha por el cambio climático… Y en el horizonte la huelga general en Euskal Herria. Es importantísimo emplazar a las centrales sindicales a la movilización unitaria, como por ejemplo las movilizaciones en el metal de Bizkaia. Ha llegado el momento de organizarnos en el conflicto.

 

DISTINTAS BANDERAS; LA MISMA DERECHA

IOSU DEL MORAL
MILITANTE DE ANTIKAPITALISTAK
 

Lo que ya se convierte en excéntrico, bizarro y carente de cualquier tipo de moralidad política, es ver como el señor Ortuzar y el señor Rivera se calumnian constantemente a través de los medios de comunicación, mientras en Europa cohabitan en el mismo grupo parlamentario en su particular orgía liberal.

Es, como mínimo, chocante cuando observamos al presidente del Partido Nacionalista Vasco, Andoni Ortuzar, calificar a la derecha del Estado español de «trifachito», como si eso de las políticas de derechas y neoliberales no fuera con ellos. Así que mientras en la política estatal anuncia la llegada del apocalipsis, afirmando encontrarse en las antípodas de estas formaciones, en Europa el escenario de desolación anunciado parece amainarse, donde coincide con la mayoría de propuestas de los populares europeos, llegando incluso a compartir grupo con Ciudadanos y Albert Rivera en el espacio que ocupan los liberales en Bruselas. De hecho, en la última legislatura en el Parlamento europeo, el PNV apoyó más del 75% de las resoluciones del PP, por no hablar de Ciudadanos, junto a quienes sacaron adelante prácticamente un 90% de iniciativas desde la bancada liberal de manera conjunta.

Con lo que aunque, a priori, pareciera que en el imaginario de una gran parte de la ciudadanía los jeltzales y los populares fuesen espacios políticos casi antagonistas, nada más alejado de la realidad que dicha impresión. Al parecer, este hecho diferencial se reduce únicamente al ámbito del ideario territorial, minimizando el debate político a una guerra de banderas; mientras que cuando hablan de la política en mayúsculas, cuando dialogan sobre ofrecer un proyecto para la sociedad, en definitiva, cuando se trata de una forma de ver el mundo y la vida, a ambas organizaciones les une mucho más de lo que les separa.

Como olvidar la abominable fotografía de Arzalluz, Aznar y Pujol, donde la derecha se ponía de acuerdo para hacer presidente al candidato del PP. Tal es la similitud de los proyectos que defienden, que en los primeros pasos del Estado español en Europa, el PNV se adelantara a los populares siendo la primera formación que pidiera la entrada en el grupo de los conservadores dentro del Parlamento europeo; plaza que se otorgase definitivamente al Partido Popular, ya que solo se daba una entrada por Estado, teniendo que ser además un partido en el que su radio de asentamiento abarcase todo el territorio. Incluso algo que sigue escociendo sobre manera dentro del seno del PNV es que durante los primeros instantes del levantamiento franquista del 36, al margen como siempre de las diferencias en el tema nacional, esa música de fondo que rezaba aquello de dios y el imperio de la ley, no sonaba tan mal entre algunos jeltzales a los que les recordaba bastante a su lema jauna eta legea.

Lo que ya se convierte en excéntrico, bizarro y carente de cualquier tipo de moralidad política, es ver como el señor Ortuzar y el señor Rivera se calumnian constantemente a través de los medios de comunicación, mientras en Europa cohabitan en el mismo grupo parlamentario en su particular orgía liberal. Y eso simplemente se da porque tanto para Ortuzar como para Rivera, por muy diferentes que quieran aparentar mostrarse, la ensoñación del mundo al que aspiran no difiere en demasía. Ese mundo donde lo privado se impone a lo público, donde existan élites y oligarquías encargadas de salvaguardar el poder en manos de una minoría frente a la mayoría, y, por supuesto, un mundo que en definitiva ponga en el centro los intereses y beneficios económicos frente a las personas. Porque no hay nada que una más a los liberales que su verdadera bandera, el dinero.

Hace tiempo escuché a un bertsolari hacer uno de sus habilidosos juegos de palabras. En él venía a decir que si tomamos el término “pa”, del euskera beso, besar, Euro-pa vendría a significar los que besan el euro; una manera ingeniosa de definir lo que los Casado, los Ortuzar y los Rivera practican en Europa. Una Europa que cada vez más toma las riendas de las decisiones de mayor calado, donde los insaciables del “todo vale” inclinan la balanza hacia ese mundo ultra-liberal, en el que el mayor negocio es esa paranoia donde el dinero compra dinero, siendo éste la única bandera en la que algunos de estos eurofachitos se envuelven.

Sacar a Franco, ¡Acabar con el franquismo!

Gaur Franco diktadorearen exhumazioa ospatzen dugu. Frankismoaren biktimekin dagoen zor historiko izugarriarekin bukatzeko jartzen de lehen harria da. Gogoan izan behar dugu 40 urte itxaron ondoren paradoxikoa dela hauteskunde kanpainaren erdian exhumatua izatea, alderdi sozialistaren aurre-kanpainaren ekintza bat bezelakoa balitz, ekitaldi egitea xume eta solemnea izan behar zuenean. Halaber, bailaran eta Espainiako uharretan dauden milaka hildakoak gogorarazi nahi ditugu. Ezinbestekoa da gorputzak berreskuratzea, duintasuna berreskuratzea eta ehorzketa eta omenaldi egokia ematea. Gaur Egia, Justizia eta Erreparazioa eskatzen ditugu

Hoy celebramos la exhumación del dictador Franco. Es la primera piedra para poner fin a la enorme deuda histórica que se tiene con las víctimas del franquismo. Cabe recordar que después de 40 años de espera resulta paradójico que se exhume en plena campaña electoral, haciendo de un acto que debería ser sobrio y solemne, otro acto más de precampaña del partido socialista. Queremos recordar también a los miles de asesinados que hoy todavía se encuentran en el valle y en las cunetas de España. Es imperativo recuperar los cuerpos, recuperar su dignidad y darles debida sepultura y homenaje. Hoy exigimos Verdad, Justicia y Reparación