ANTIKAPITALISTAK ANTE LOS RESULTADOS ELECTORALES EN EUSKADI

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parlament-basc_hemicicle_4957El 25S el PNV y Urkullu obtuvieron unos buenos resultados en las urnas. Aunque lejos de la mayoría absoluta, sus 397.664 votos (cifra del escrutinio provisional y que tras el escrutinio definitivo no hecho público parece que le han valido finalmente 28 diputados/as) y la debilidad del PSE, hacen prever  acuerdos entre ambos que le van a propiciar otros cuatro años como partido de gobierno en Euskadi, aunque estén a falta de un parlamentario para la mayoría absoluta.

Ni toda la serie de acusaciones de corrupción que ha tenido el PNV en los últimos años (Caso Miñano, Caso Zambrana, Caso Noticias, Caso de Miguel, Caso Epsilon, Caso Hiriko), ni los años de gobierno, ni los recortes aplicados (aunque de manera más “blanda” a los del gobierno del PP en el Estado) parece que le hayan pasado factura: PNV gana desde las últimas generales, en las que obtuvieron 287.014 votos, unos 110.000, con lo que vuelve a las cifras de  las elecciones autonómicas del 2012.

En cuanto al PSE, en declive desde hace bastantes confrontaciones electorales ha obtenido en estas elecciones el peor resultado de su historia. De hecho, ha perdido 50.000 votos respecto a las generales y más de 100.000 respecto a 2012, que se ha traducido en la pérdida de 7 representantes (de 16 ha pasado a 9). No obstante, si bien este descalabro le deja en una posición muy debilitada, esos 9 diputados/as le van a permitir poder ser el socio preferencial del próximo gobierno, con lo que darían continuidad a la alianza institucional que PNV y PSE mantienen en todas las instituciones de Euskadi.

El PP, en cambio, ha aguantado relativamente bien, pues solo ha perdido una diputada (de 10 ha pasado a 9) al recibir 23.000 votos menos que en los anteriores comicios. De hecho, viven como una victoria su empate con el PSE en el número de representantes, lo que reafirma su papel con respecto al PSOE a nivel estatal, donde apenas le ha pesado la corrupción, el desmantelamiento de lo público o el aumento de la precariedad. Se deduce, por tanto, de que se trata de un voto muy fiel e ideológico que va a tener pocas fluctuaciones.

Respecto a C’s, que no ha obtenido ningún representante propio, según palabras de Alonso “estarán representados” por el PP en el parlamento vasco.

En cuanto a la Izquierda Abertzale, esta ha sabido capitalizar la figura de Otegi a pesar de la prohibición de presentarse como candidato a lehendakari. Esto unido a que han tratado de dar un perfil más reivindicativo en lo social junto con una campaña centrada en el llamamiento a Podemos y PNV de cara a lograr un acuerdo soberanista a la catalana, le ha permitido recuperar unos 70.000 votos respecto las últimas elecciones generales (aunque no los 50.000 perdidos respecto a las autonómicas del 2012). Ser la segunda fuerza y aguantar el intento de sorpasso  por parte de Podemos apareciendo como la primera fuerza de la oposición, le va a permitir una mayor actividad política.

En cuanto a Podemos,  si bien la confrontación con el PSE en clave  Estatal era uno de los objetivos y este sí se ha logrado (ha sacado dos representantes más), es claro que el resultado obtenido no ha respondido a las expectativas. La mayoría de las encuestas le daban entre 15-18 representantes (las más optimistas incluso 20), por lo que la consecución de 11 escaños es, sin lugar a dudas, un mal resultado, máxime si se tiene en cuenta que fue la primera fuerza en votos en las últimas elecciones generales, donde obtuvo algo más de 335.000 votos -lo que supone una pérdida de 179.000 votos, pérdida de votos (20.000) que también se da respecto a las elecciones forales de 2015.

Por tanto, es evidente que Podemos Ahal Dugu ha perdido fuelle en estos comicios, y las causas se pueden achacables a varios aspectos:

  1. Una política comunicativa y de programa cada vez más lejana de las reivindicaciones que dieron origen a podemos;
  2. Un programa moderado en lo social y confuso en lo nacional. Con el deseo expreso de captar el voto del PSE, y con una candidata que buscaba abrir una brecha en la izquierda abertzale, podemos ha realizado una campaña deslucida, gris, confusa y poco ilusionante. Podemos se esforzó en no asustar y lo que logró fue no seducir.
  3. Un discurso ideológico por parte de los portavoces que producía falta de conexión con la base electoral que se había creado: no se puede hablar en Euskadi de la construcción del sujeto pueblo ni se puede decir que no se es ni de izquierdas ni de derechas, cuando ya existe en Euskadi un partido con más de 100 años y gran arraigo, que lleva muchos años proclamando que no es de izquierda ni de derechas y que el construye el sujeto pueblo vasco.
  4. En otro aspecto, tampoco ha logrado la dirección de Podemos la seducción a nivel interno: la falta de pluralidad de las listas en la cabeza, la falta del refrendo (tal y como exigen los estatutos) del programa por parte de la Asamblea Ciudadana, la poca participación de los círculos en la realización del plan de campaña y de los actos en los pueblos, ha provocado la falta de conexión entre bases y dirección, y en consecuencia, que muchos de los activistas de Podemos no se hayan sentido representados ni motivados para participar de forma activa en la campaña.

¿Qué toca ahora?

Lo primero, ser conscientes de que la situación en la que se encuentra actualmente Podemos Ahal Dugu es reversible. A pesar del lastre que supone la obtención de un resultado a la baja en la construcción de una alternativa fiable y consistente, Podemos Ahal Dugu debe aspirar a recuperar y a aglutinar las fuerzas acumuladas durante el último ciclo de movilizaciones sociales. Y debe ser consciente de que solo ampliando su base a través de las asambleas municipales y poniendo en marcha los mecanismos de control democrático necesario para evitar la autonomización del grupo parlamentario o de la dirección, podrá volver a ser la herramienta de empoderamiento popular que necesitamos.

Sin duda, queda mucho trabajo por hacer. Mucho trabajo para construir oposición a las políticas “europeístas” del gobierno del PNV, a los recortes que sin duda van a venir (ya nos avisan de que las recaudaciones de las haciendas han sido menor de las previstas).

Sin embargo, habrá en el parlamento vasco dos fuerzas de oposición con grandes posibilidades de llegar a acuerdos en lo social y, que sí lo hacen de forma coordinada y no sectaria, podrán animar o reanimar la movilización social y la resistencia a los planes de los Gobiernos Autonómico y Central.

En la actual coyuntura de desmovilización es necesario dotar a Podemos Ahal dugu de profundidad desde abajo. Los círculos son el punto de partida idóneo para conseguirlo, y desde luego, las candidaturas municipales son una palanca necesaria; pero hay que incluir también a nuevos actores que se han ido incorporando al proceso para seguir trabajando en la construcción de poder popular. Tenemos que aprovechar todo ese caudal, sostenerlo en un momento de reflujo y, desde ahí, construir con paciencia el partido-movimiento que debe de ser Podemos Ahal Dugu, el partido para cambiarlo todo, pero para que nada siga igual.

ANTIKAPITALISTAK

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