Por que al final, a decir verdad, sacar al PP del gobierno mediante una votación, una moción de censura, ha resultado bastante fácil. A muchas personas nos ha costado mucho entender por qué estos corruptos han gobernado durante prácticamente toda una legislatura con el apoyo recibido del PSOE, de Ciudadanos, y en nuestro caso, especialmente del PNV.

Antes de que empezara a gobernar el PP, ya estaba claro quién era el jefe del Clan corrupto. En el mismo instante en que M. Rajoy le dijo a Bárcenas “se fuerte” se acabaron las incertidumbres. Solo la acomodación lucrativa a nuestro régimen monárquico parlamentario explica porque estos tres partidos han apoyado y tardado tanto en sacarlos del gobierno.

Esta Moción de censura y cambio de gobierno llegan tarde. Porque de haber actuado antes, quizás nos habríamos podido librar de sufrir toda la enorme batería de políticas de recorte económico, de derechos y libertades, ya desplegada por el PP y su muleta C´s.

No hay nada de “progresismo” en el voto del PNV a favor de la Moción de Pedro Sánchez. No podemos olvidarnos que los jetzales salvan los presupuestos antisociales 2018 del PP. Justo cuando se esta produciendo el mayor ataque a las aspiraciones democráticas de la sociedad catalana, con la aplicación autoritaria del 155. E incluso cuando la corrupción del PNV (caso De Miguel) aparece como una mota de polvo, en comparación a la tormenta de casos de corrupción que le llovían a todo el PP. La política del PNV ha sido salvar al PP estando contra las cuerdas.

Veamos. ¿Donde esta la voluntad de cambio y progreso del PNV? No nos confundamos. Son colaboradores interesados y necesarios para aplicar enormes recortes a las necesidades de la mayoría social (Educación, sanidad, cuidados,…) Su moral jesuítica “el fin justifica los medios” les lleva incluso a venden sus “principios nacionalistas” a cambio de 540 millones de euros. Eso sí, una cantidad destinada a potenciar los beneficios de sus amigos empresarios, que se lucran de las grandes infraestructuras. Mientras se disminuyen las cuantías a las prestaciones sociales o se le niegan aumentos a las personas asalariados y pensionistas, etc.

No cabe duda que el PNV es un habilidoso trilero, en el juego de esta limitada “democracia representativa” española. Dados los pasos que ya han avanzado Pedro Sanchez y Urkullu, por mas comisiones conjuntas y negociaciones que establezcan, ambos han declarado que comparten:

Por un lado, el respeto a los Presupuestos Generales 2018 del PP, C´s y PNV. Jugada redonda, pues ahora con el PSOE coinciden en lo esencial. Es decir, quieren contentar a las élites empresariales, militares o eclesiásticas de sus respectivos territorios. Haciendo pagar el peso de sus políticas procapitalistas a las personas asalariadas y a las mas desfavorecidas. Lo demás que presentan en los medios, son ligeros cambios formales, no muy costosos, y sobre todo muchas falsas y engañosa intenciones de propuestas, confeccionadas por expertos en marketing y propaganda electoral.

Y por el otro lado, también coinciden en seguir conduciendo la economía española y vasca, con los dictámenes e imposiciones de los poderes europeos. Es decir, continuar con la contención salarial, los recortes de gastos sociales, el aumento de las cargas impositivas, más trabajo precario y mas aumento del paro. En definitiva, destinar el dinero a pagar eficazmente las deudas ilegitimas, defender los intereses financieros y de las élites multinacionales. Por eso “Necesitamos hacer frente a la Europa del Capital”, pero ese es otro tema.

En algunos sectores sociales, ambos gobiernos, han despertado algunas ilusiones de rectificación de las anteriores políticas antisociales y reaccionarias del PP y C´s. Sin embargo, para otros sectores, dada la mala situación económica, las injusticias y las desigualdades crecientes, no es así. Nos provocan que las preocupaciones y desconfianzas, sean superiores a las esperanzas creadas por los tímidos cambios.

Hay un exceso de propaganda y electoralismo en todos los partidos, incluso de Podemos. Sin confrontación y lucha con las anteriores políticas del PP, del PSOE y el PNV no habrá respuesta a nuestras necesidades, ni al retroceso creado en las condiciones de vida, ni al deterioro creciente del entorno natural.

Hay que seguir ocupando las calles continuamente como lo hacen a diario las movilizaciones de las trabajadoras y trabajadores por un trabajo y salarios dignos, o contra el paro y los recortes. Como las mujeres el pasado 8 de marzo y todos los días contra la violencia machista. Como las personas pensionistas todos los lunes en las plazas. Como cuando ocupamos 200Km, para pedir que el derecho a decidir sea una realidad (y no un símbolo como dice el PNV). Como cuando pedimos una y otra vez libertad para los jóvenes de Altsasu. O como cuando exigimos que la solidaridad y la acogida, rompa la xenofobia institucional, contra todas las personas que huyen de las guerras y del hambre.

Hoy los dirigentes de los sindicatos y de los partidos que dicen defender los intereses de las personas mas necesitadas se han olvidado de las calles preocupados por los cargos en las elecciones, sean estas sindicales o políticas. Y entre los sectores y movimientos que luchamos, existe un triste sentimiento de orfandad, de falta de apoyos, de conexión y de instrumentos validos para avanzar en nuestras reivindicaciones.

No todo esta por hacer, y aunque aun son incipientes las fuerzas que trabajan por la unidad y la articulación de la respuesta social existente de los distintos movimientos sociales, sindicales y activistas anticapitalistas. Solo por este camino, del incremento coordinado de las movilizaciones en la calle conseguiremos “cambiar de rumbo las políticas del actual gobierno”, es decir, para que respondan a las necesidades de la mayoría. Solo la constitución de un gran bloque de unidad popular, que organice un buen plan de movilización general puede proveer “políticas de cambio”

La verdad es que no hay mucho tiempo que perder. Estamos ante una guerra social del sistema. Poderosos enemigos la sostienen, las instituciones y muchos partidos políticos la acompañan o se aprovechan de ella. Por eso exigimos un cambio el rumbo político, económico y social para no pagar esta maldita crisis crónica, “La lucha es el único camino” Lo tenemos claro: “No es una crisis es una gran estafa”

Marcelino Fraile – Antikapitalistak