El precariado una salvaje competencia

“La competencia hace a los individuos, no solamente burgueses, sino aún más a los obreros, mutuamente hostiles, a pesar del hecho de que les reúna. Se lleva, pues, mucho tiempo el que esos individuos puedan unirse” – La ideología alemana – Karl Marx

La competitividad-precio es uno de los indicadores económicos mas apreciados para evaluar la buena o mala marcha de la economía de un país. En términos generales, si el sector productivo e industrial de un país es más competitivo, significa que es capaz de producir activos de igual calidad que otros países, a un precio menor, es decir, tenemos más opciones de que nuestros productos sean los elegidos por un tercer país. Según datos que ha publicado el Ministerio de Economía y Competitividad, referentes al segundo trimestre del presente año, España encadena un total de once trimestres mejorando este índice con respecto a nuestros vecinos europeos. Sin embargo, la eurozona, en su conjunto ha perdido competitividad, frente a los países que conforman la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Y lo mismo ha ocurrido frente a los países englobados bajo las siglas BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Que todos los países, sociedades, o clases sociales estamos atrapados en esta vorágine o guerra por la competitividad es una obviedad irrefutable. Lo aberrante de este frenesí competitivo no es el afán legitimo de “mejorar socialmente”, sino el destructivo objetivo de  “la competitividad por el beneficio”.

Las y los trabajadores asalariados nos vemos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo en el mercado, somos una mercancía más y en el mercado de trabajo competimos con otros miembros de nuestra clase a nivel internacional, nacional o local. Esta competición esta gobernada por la ley de la oferta y la demanda. Cuando el mercado nos es contrario, ejemplo el mercado laboral español, el precio de nuestra peculiar mercancía disminuye, nos vemos obligados aceptar unos salarios mas bajos y durante mas horas, y así obligamos a otras personas trabajadoras a que hagan lo mismo. Esta competencia no se limita al salario se desencadena también en el interior de los centros de trabajo: como competición en intensidad y productividad de todo tipo de trabajo (en los servicios, por ejemplo, aumento del numero de pacientes, alumnos por aula, tiempo de los cuidados, numero de llamadas, o de habitaciones, etc) Y es muy difícil no tener en cuenta que la brutalidad de esta competencia dentro de los centros y en el mercado de trabajo tiene una relación directa con el tamaño del “ejercito de reserva de las personas paradas” y su actual forma moderna y expansiva denominada “precariado” (trabajadores/as eventuales, pobres o con bajos salarios, prácticamente sin derechos laborales, etc)

La guerra, a todos los niveles y en todos los lugares, desatada por las multinacionales, los capitalistas y sus gobiernos subordinados, contra las clases asalariadas, nos ha traído unas consecuencias desastrosas para la vida personal, laboral, social y natural. Especialmente, desde la última gran crisis capitalista del 2007. Basta, observar nuestras realidades cotidianas, pero por si los “arboles nos impiden ver el bosque” Si echamos un vistazo a la gráfica de la Tasa de explotación del mundo capitalista, incluyendo los 6 principales países, en la última década esta tasa ha aumentado un 30%, fenómeno que no sucedía en el último medio siglo.

Tasa de explotación del mundo capitalista y de los principales seis países (EEUU, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia y China -desde 1997-)

Las formas de aumentar la explotación a las clases trabajadoras son múltiples: en primer lugar, el aumento de la jornada laboral, las edades de jubilación, los ritmos y la flexibilidad laboral, etc. En segundo lugar, la reducción de los salarios y el aumento del paro, la precariedad y la pobreza. Y, en tercer lugar, el abaratamiento de la tecnificación de las empresas, el transporte a gran escala, los avances tecnológicos, etc.

La globalización capitalista nos ha traído no solo un aumento brutal de la explotación, de las desigualdades y de la pobreza, … Nos ha traído una exacerbada y salvaje competición entre las personas asalariadas. Un despótico y depredador individualismo alimentado por un consumismo en escala. Y una fragmentación y jerarquización de todos los individuos que componemos las clases asalariadas. Esto nos ha provocado un tremendo retroceso en nuestra conciencia y organización social.

No importa cuán grande sea la fuerza de los sindicatos o la unión de la clase trabajadora, toda crisis tiende a destruir o a debilitar su solidaridad difícilmente ganada. Bajo el capitalismo nunca podemos escapar por completo a la maldición de la competencia. Ya nos apuntaba Marx que: “Los individuos separados forman una clase sólo en la medida en que tienen que librar una batalla común contra otra clase; en caso contrario, están mutuamente en términos de hostilidad como competidores.” Solamente en la medida en que los trabajadores superan su propia competitividad y se hacen conscientes de su antagonismo más profundo y amplio con la clase capitalista, empiezan a actuar como eine Klasse für sich, una clase para si misma.

La recomposición de nuestra clase, después de las derrotas que hemos sufrido por el neoliberalismo triunfante, en las últimas décadas, solo puede abrirse camino a través de un nuevo Sindicalismo social; de una nueva unión de las clases trabajadoras que trate de refrenar y contener nuestra propia competición, aunque no consiga abolirla.

La reducción de la jornada laboral, el aumento de los salarios, del trabajo digno y con derechos hoy pueden parecer inalcanzables, como lo fue, a principios del siglo pasado, las  inalcanzables 8h de trabajo; pero con el actual desarrollo tecnológico estas reivindicaciones, no son una utopia, entran en el reino de lo posible.

Hoy todo desarrollo social y político de la clase trabajadora pasa inevitablemente por que realicemos una constante lucha para combatir el individualismo económico entre nosotras y nosotros mismos. Imponiendo nuestra solidaridad por delante de la competitidad a la que nos los capitalistas. Nuestra competitividad y competencia ha de estar en función de satisfacer las necesidades de la mayoría social, no la de los mezquinos beneficios e intereses de una minoría.

Marcelino Fraile – Sindicalista del STEILAS

EL FANTASMA DEL TURISMO BORROKA

Una vez más la derecha, en su versión más rancia y radical, distorsiona un mensaje desde la misma raíz a fin de mantener sus propios intereses. A la iniciativa, a modo de reivindicación, por parte de los sectores de izquierda y de las fuerzas transformadoras de apostar por otro modelo turístico, la derecha cae en la simpleza de que algunos están en contra del turismo. Es decir, aquello tan viejo y manido de estás conmigo o estás contra mí. Así que, sin ningún tipo de moderación ni mesura, su ejército de ridículos tertulianos y hooligans arranca un bombardeo masivo por los diferentes platós de televisión, lanzando una batería de falacias que comienzan con la memez, ya comentada anteriormente, de que éstos están en contra del turismo, para inmediatamente introducir con toda la intención una serie de términos del tipo turismo-fobia o turismo borroka que les permita a sus miembros más fanáticos alcanzar el clímax con aquello tan retorcido que alude a que todo es ETA.

Sí, esa derecha, la misma que ante la entrada de un puñado de inmigrantes, en vez de plantear un debate sereno y reflexivo donde se ponga el foco en el drama que estos seres humanos sufren a la hora de abandonar sus hogares para empezar un peligroso viaje bajo la tutela de las mafias, no duda en hablar sin ningún tipo de escrúpulos de entradas masivas, de hordas de inmigrantes e incluso de invasión. Para éstos, el problema no es el guiri aficionado al balconing que viene buscando playa y copas a un precio irrisorio, sino el refugiado que tras pagar una cantidad ingente de dinero a la mafia llega buscando asilo con el único objetivo de salvar su vida. Tampoco son problema los apartamentos ilegales en los que se meten numerosos turistas, sino los pisos patera donde se afinan decenas de trabajadores explotados tratando de sobrevivir. Mientras, al mismo tiempo y sin ningún miramiento, esa misma derecha es capaz de defender con uñas y dientes un modelo turístico basado únicamente en la rentabilidad económica sin tener en cuenta otra serie de factores como la precariedad laboral que padece el sector.

Como diría Galeano, el mundo está patas arriba, al escuchar el último argumento que de manera torticera es utilizado por parte de estos chufleteros de derechas al insinuar que la izquierda y las fuerzas del cambio están en contra de que las clases populares puedan viajar y que por tanto apuestan por una “elitización” del sector. Es increíble, además de surrealista, que haya que soportar que quienes llevan años defendiendo la “elitización” de la vida en sí misma, de la noche a la mañana se hayan convertido en firmes defensores de las clases populares y de sus derechos. En primer lugar habría que recordar a estos tertulianos, transmisores de chismes, que el concepto de la clase popular es mucho más amplio y que, en todo caso, quiénes vuelven a faltarle al respeto son ellos al reducir su identificación con un grupo de guiris borrachos en alguna playa, con lo que una regulación de ese tipo de turismo en ningún caso es una apuesta en la que se ponga el sector al servicio de las élites. Algunas de las simplezas y mentiras a las que estos bufones televisivos aluden pueden ser realmente peligrosas en un mundo sobreinformado y donde sin ninguna impunidad la ignorancia campa a sus anchas.

Lo que debiera ser una discusión acerca del modelo turístico, donde plantear cuestiones como su sostenibilidad, el respeto del mismo hacia el medio ambiente, o la búsqueda de fórmulas que permitan mantener una práctica sin que ésta afecte a la vida cotidiana de los residentes permanentes, queda solapado por la losa de la simpleza y la creación de un nuevo fantasma. Demasiados fantasmas……Para qué hablar de dictaduras consolidadas como la de Arabia Saudí u otras con las que por cierto el Estado español mantiene excelentes relaciones, si podemos hablar del fantasma de Venezuela, o para qué abordar la corrupción que carcome las instituciones, pudiendo hablar del fantasma del independentismo catalán, y por supuesto, para qué hacer un ejercicio concienciado del problema de la “turistificación”, cuando es mejor hablar del fantasma del turismo borroka. Quizá la verdadera pregunta sea para qué tanto fantasma en televisión, diciendo sandeces y tergiversando de forma deliberada un mensaje y un debate que debiera ser mucho más hondo y de mayor calado.

Iosu Del Moral

 

Solidaridad para ganar tod@s

La UE y el gobierno de Rajoy están poniendo en peligro los puestos de trabajo y los derechos de 6150 trabajador@s de los puertos de todo el estado. Las instituciones Europeas, bajo el chantaje de multas y sanciones han desatado una guerra de clase, que presumen ir ganando. El objetivo estratégico es la precarización, el empobrecimiento y la sumisión de los estibadores. Y según el estudio encargado a la consultora Pwc, (la misma que dio luz verde a la salida a bolsa de Bankia) los beneficios serían alrededor de unos 245 millones de euros anuales para las empresas.

Los medios de comunicación, en paralelo están creando una falsa opinión pública, que pretende aislar a este sector de los intereses comunes que tenemos las personas que dependemos de un salario. Todos hemos escuchado palabras como “liberalización”, “privilegios”, “mafiosos”, “casta trabajadora violenta”, y con estas mismas palabras, se han venido atacando uno tras otro muchos sectores estratégicos de la producción y los servicios. Así lo que los gobernantes y empresarios no han conseguido antes con las reformas laborales, ahora pretenden hacerlo eliminando los derechos laborales de los trabajadores/as, que todavía los conserven. Como ya hicieron antaño con los controladores aéreos, la metalurgia, la minería, los ferroviarios, correos, eléctricas, etc…

Sin embargo, bajo estas palabras se ocultan otras realidades. Por ejemplo, los “privilegios” son para las empresas que se embolsan el 51% del valor por contenedor, siendo el sueldo del estibador/a una ínfima cantidad de esta cuantía. “Democratizar los puertos” significa precariedad y sumisión en el trabajo, es decir, sustituir al personal con experiencia y contratos estables por personal no cualificado, eventual, ETTs, y con salarios de miseria. De hecho, la exigencia consiste en bajar los sueldos en un 60%, situándolos en 27.000 euros anuales; a la que tendríamos que añadir la bajada de 93 millones de euros por las cotizaciones de impuestos, que irían en detrimento de los gastos de mantenimiento de la sanidad, educación, etc. Estos términos en palabras llanas solo se traducen en nuevos y suculentos beneficios para empresas y multinacionales.

Estos días el gobierno del PP, a pesar de su debilidad institucional relativa, está recurriendo al decretazo, a las amenazas de represión, a la división y reducción de las plantillas vía prejubilaciones con dinero público, etc. Su empeño fundamental es someter a las empresas y los representantes de los trabajadores a una “negociación”, que en última instancia, le garantice que gradualmente irán desapareciendo los puestos de trabajo estables, los salarios por convenio y el desmantelamiento objetivo de todos los derechos laborales de negociación y contratación, que disponen los estibadores.

Este gobierno, los partidos que le sustentan, los medios de comunicación y algunas burocracias sindicales muy obsecuentes, no quieren oir mencionar que los puertos por su importancia en la economía deberían ser Públicos, y además, deberían garantizar e incrementar los puestos de trabajo existentes. Los de arriba “Solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena”. Es decir, cuando los estibadores están dispuestos a defenderse mediante la huelga, nos tratan de asustar a la ciudadanía con las perjudiciales consecuencias económicas y sociales, que tendrían estas huelgas en el abastecimiento de energía, productos y mercancías para toda la población.

Claro está que la labor que realizan los estibadores es de vital importancia para toda la ciudadanía, y no solo para la economía, puesto que son las personas, que con su trabajo nos facilitan las mercancías y los productos, que necesitamos para vivir diariamente. Por eso su lucha no es solo un problema de ellos. Es un problema de todas aquellas personas, que hacemos que con nuestras manos funcionen la sociedad y la economía.

Muchos sectores, las y los trabajadores de la enseñanza, sanidad, teleoperadoras, etc, al igual que los estibadores estamos sometidos a recortes, reducciones de plantilla, pérdida de derechos, privatizaciones, etc. y cuando no hemos conseguido pararlos mediante nuestra resistencia, tampoco hemos visto a continuación ninguna de las  mejoras prometidas, por patronales, gobiernos o sindicatos. Sin embargo, siempre que hemos conseguido, por nuestras propias fuerzas, algún avance o conquista en el trabajo, aunque fueran parciales, hemos visto como confianza en nosotros mismos ha aumentado, y el ejemplo ha sido útil para la mayoría de la sociedad. Así pues “Ganar una lucha” significa: abrir nuevas vías para nuestra mejora económica y social, dar pasos para recuperar u obtener los derechos perdidos, y en definitiva abrir el camino abrir  de nuevas oportunidades para las personas necesitadas.

Desafortunadamente, solo estamos acostumbrados a escuchar la cantinela de la competencia y la competitividad, del egoísmo y el salvese quien pueda. Por eso, tenemos que reconstruir la solidaridad, aunque  no este de moda. Es una necesidad apremiante para apoyar a los estibadores y a otros sectores que van atravesando situaciones similares. Y por eso no basta con algunas declaraciones o comunicados de apoyo.

Debemos tener en cuenta que partimos de la desventaja y dificultad de la prohibición de hacer huelgas en solidaridad con otros sectores. Además, debemos contar con que a los dirigentes de las centrales sindicales mayoritarias no les preocupa la necesidad unificar y coordinar distintos conflictos, aunque hoy se estén dando en un mismo tiempo o en mismo territorio. Y que tampoco estamos acostumbrados a debatir en el trabajo planes de movilizaciones, que nos puedan ayudar a enfrentar estas situaciones. Estas tareas, solo pueden ser asumidas por las nuevas personas y agentes activos, que van apareciendo en todas estas luchas. Y deberían de partir desde el impulso de la construcción de un fuerte movimiento asambleario, en los centros de trabajo y con la ciudadanía; alentando la autoorganización y la coordinación entre sectores, hasta conseguir que el respeto a las decisiones que tomen las y los trabajadores en sus sectores y en asambleas sean la norma para resolver los conflictos. Hoy en día estos son los retos más inmediatos que tenemos por delante.

Con estos cometidos, ya están surgiendo Mareas por sectores, formas diversas de autoorganización y coordinaciones espontáneas entre sectores y movimientos sociales. También los nuevos sindicatos asamblearios o formas de movilización que van mas allá de los centros de trabajo, contando con usuarios y consumidores son un gran avance. En este terreno es donde debemos crear y extender de nuevo la Solidaridad intersectorial, ciudadana y de clase. Como bien dice el feminismo  “si nos tocan a unas o unos, nos tocan a todas”.

Este combate contra los recortes, las desigualdades y las injusticias crecientes necesita de la Unidad con mayúsculas de los diversos sectores de trabajadoras y trabajadores que nos vemos afectados por estos ataques y por la necesaria implicación de la ciudadanía en la pérdida de derechos. O de los contrario, iremos retrocediendo en nuestras condiciones un sector tras otro. Hoy son las y los estibadores, que necesitan la “Solidaridad para ganar”, no esperemos a ser nosotras o nosotros mañana. Si ellos y ellas ganan, ganaremos todas. “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”.

Marcelino Fraile

El PSOE, ¿aliado o mala compañía?.-

PSOEPODEMOSPablo Iglesias y la dirección de Podemos insisten en señalar al PSOE como potencial aliado en un gobierno de “cambio”. La mayoría de los miembros de PODEMOS aceptan este llamamiento, muchos de ellos porque lo consideran simplemente una táctica para desenmascarar a este partido, convenciendo a su base de que no puede confiar en él como un agente de cambio. También desde diversas perspectivas se ven estos llamamientos a la alianza y al cogobierno como “maniobras” para aumentar las contradicciones internas del PSOE.

Si realmente esa alianza no fuera una apuesta sincera sino de mera táctica comunicativa, sería necesario hacer algunas precisiones que ya he manifestado con ocasión de otras situaciones similares.  Desde mi punto de vista, la primera y fundamental es que una táctica debe ser la aplicación de una estrategia y unos principios políticos y que no se puede fundar solo en su oportunidad circunstancial. La justificación de este requisito no es solamente ética, sino que tiene que ver con apostar por la efectividad a medio y largo plazo. Por otro lado, cualquier mensaje comunicativo relativamente aislado tiene efectos impredecibles, ya no se puede garantizar cómo lo va a interpretar la audiencia , dentro de qué “relato” lo va situar y qué influencia va a tener en sus posiciones y acciones. Así una operación destinada a crear contradicciones en un partido determinado puede de hecho favorecer su unidad y unas propuestas dirigidas a poner de relieve su alejamiento de intereses de los sectores populares, pueden actuar de “facto”  como legitimadoras (creo que en el debate de investidura de Sánchez y con posterioridad hemos visto ambos fenómenos)

En este texto no me voy a referir a ese aspecto sino a recordar la naturaleza política y social del PSOE. Este partido es parte de una corriente política en crisis abierta, lo que en teoría abriría la posibilidad de rupturas y de aparición de sectores que cuestionen su actual política y liderazgo en clave “transformadora”, como ha sucedido en el Reino Unido. Hay que recordar no obstante que no estamos viendo indicios en ese sentido en nuestro país, Izquierda Socialista es meramente testimonial y decorativa y las batallas internas del PSOE se reducen a escaramuzas en clave de ambiciones personales.

Entre las numerosas transformaciones que ha producido el neoliberalismo se encuentra la propia Socialdemocracia, que ha visto cómo las bases sociales y materiales del “reformismo clásico” en el que se colocaba han sido socavadas. Se trata de unos Partidos ligados a la idea de las “reformas sociales”  pero que las únicas reformas que emprenden se sitúan, como estamos viendo estos días en Francia, en un “reformismo de corte socioliberal”.

Hoy día la estructura orgánica de los partidos socialdemócratas no tiene ningún vinculo con sectores populares, salvo quizás con un sector de la burocracia sindical con la que mantiene, además, una relación conflictiva, y ahora no se podrían  considerar la expresión política de esa burocracia. Además sus dirigentes y militantes influyentes han llevado a cabo una creciente integración en puestos decisivos de los aparatos del estado, empresas públicas y también se encuentran en los órganos dirigentes de las grandes empresas industriales y financieras privadas. Las privatizaciones de empresas del estado, que han protagonizado, han servido para que bastantes de sus cuadros se fusionaran con el gran capital privado como gestores. En cierta medida han entrado a formar parte de los equipos políticos de la oligarquía e incluso en algunos casos se podían considerar como los representantes más consecuentes de los intereses globales y comunes del “establishment”.

Su militancia de base, como la votación del acuerdo con C’s puso de manifiesto, tampoco se puede considerar un apoyo para una política de cambio transformador . En primer lugar por su escuálida dimensión, posiblemente no lleguen a 50.000 los participantes con un mínimo de actividad en el Estado Español. En segundo lugar porque muchos de ellos son cargos electos o funcionarios y trabajadores del propio partido (que si se mueven no salen en la foto). Por lo tanto, la vida partidaria de estas organizaciones depende casi exclusivamente de la relación con instituciones y no con la sociedad y sus movimientos y organizaciones.

Nos queda el tema de su base electoral. parece que hay un sector de trabajadores humildes no despreciable en su seno, así como una parte de las nuevas clases medias sobre todo asalariadas. Esto significa que poner en pie una estrategia politico-comunicativa para ganar esos sectores es esencial, una estrategia que debe ser global y meditada. Pero ganar a sectores de la población que apoyan otras opciones no es una cuestión de marketing exclusivamente, sino requiere construir conciencia desde la experiencia.

Aunque habría que disponer de más datos para analizar su composición y sus posiciones político-ideológicas, también podría ser cierto que esta base electoral tiene grandes ilusiones sobre las posibilidades del sistema y considera que la solución son reformas de escaso calado. Si los electores del PP han comprado la idea de que los sacrificios para salir de la crisis eran necesarios, los del PSOE pueden pensar que hay que modificar aspectos de esa política sin cuestionar el fondo de esta. No hay que olvidar que las condiciones de existencia de los trabajadores y los sectores populares generan inseguridad, a su vez esta lleva al conformismo y a ilusiones sobre la posibilidad de mejoras dentro del sistema y no tanto transformándolo. Tendríamos como plantearnos como superar esas expectativas de un cambio “suave” y de “alcance limitado”, poco factible en la situación actual por la profundidad y el carácter sistémico de la crisis que vivimos. Esta superación pudiera requerir la experiencia directa de los limites de ese cambio y de la falacia de los argumentos de los que lo defienden.

Pero en todo caso, esta claro que para el PSOE mantener su base electoral y su partido como un aparato de poder son objetivos de primer orden y constituye una posible presión para adoptar más políticas “socialmente avanzadas”. Este es el sentido de ciertos discursos llamando a poner limites al neoliberalismo y la defensa de algunas propuestas de corte neo keynesianismo o más bien keynesianismo neoclásico. Pero un giro real en ese sentido aparece como muy problemático, porque implicaría poner en cuestión las políticas Europeas y el modelo de construcción de la UE de la que estos partidos son parte integral.  Una estrategia económica de estimulo de la demanda acompañada de una política fiscal claramente redistributiva, la recuperación y reforzamiento de los sistemas de protección social, la instauración del control público del BCE y la mejora de los servicios públicos, constituyen medidas en las que el PSOE en particular y los partidos socialdemócratas en general, es poco probable que adopten como propias, a pesar de ser medidas mínimas y probablemente insuficientes para revertir el estancamiento secular en el que se encuentra la economía europea.

Por lo tanto, sin pretender reducir a una lógica del todo o nada las posibilidades de evolución y el margen de maniobra del PSOE, en estos momentos tenemos que ser muy conscientes de el carácter político y social de quién la dirección de PODEMOS ha designado como su aliado predilecto.

Koldo Smith

 

Madrid 19-21 de febrero ¿Un plan B para Europa?

Entre los días 19 y 21 de febrero se desarrollarán en Madrid unas jornadas por un Plan B para Europa. Un llamamiento que, encabezado por gente como Varoufakis, Ada Colau, Lola Sanchez y Miguel Urbán entre otros muchos, pretende construir una alternativa por una Europa alternativa. En este evento convergerán iniciativas como la Conferencia Plan B organizada por Jean Luc Mélenchon, Oskar Lafontaine y otros en París, y también el DieM25 lanzado por Yannis Varoufakis el 9 de febrero en Berlín.

(más…)

El órdago de Pablo Iglesias al PSOE, más allá del efectismo mediático.

Podemos (We Can) party leader Pablo Iglesias (R) has his microphone adjusted by a technician as Socialist party (PSOE) leader Pedro Sanchez stands before a live debate hosted by Spanish media group Atresmedia in San Sebastian de los Reyes, near Madrid, Spain, December 7, 2015. REUTERS/Sergio PerezLa sorpresiva propuesta de Pablo Iglesias de una alianza de gobierno con el Partido Socialista aceptando la presidencia de Sanchez, ha cosechado numerosas expresiones de admiración y recibido abundantes elogios calificándola de  jugada “magistral”. En esta apreciación puede influir tanto la cuidada puesta en escena con que se realiza su anuncio, como la percepción de la propuesta como una maniobra destinada a desenmascarar al PSOE más que una voluntad  “seria” de alianza.

Esta claro que el efecto inicial ha sido crear un desconcierto tanto en el PSOE como en el resto de partidos, pero sus efectos a largo plazo son más inciertos  ya que dependen en gran medida de la reacción de los destinatarios de la propuesta, del resto de agentes políticos y sobre todo de su impacto en los diferentes sectores de la opinión pública, un impacto siempre impredecible. Sin embargo, creo que la supuesta “maestría” de la oferta al PSOE, no es la cuestión más importante, sino las concepciones políticas y sobre todo organizativas de Pablo Iglesias y de la dirección de Podemos, que ésta pone de relieve. Asimismo la “audacia” de la maniobra puede ocultar un error en la valoración de las implicaciones que puede tener plantearse gobernar con un partido, hasta ayer considerado un pilar del régimen, que de la noche a la mañana hemos situado como protagonista del “cambio”.

Está meridianamente claro que la incorporación a un gobierno presidido por el PSOE significa una ruptura con la línea seguida hasta ahora. Las redes sociales se han llenado de recordatorios de las declaraciones de Pablo Iglesias en las que “garantizaba” que no participaría en un Gobierno que no estuviera presidido por él mismo. Este giro de 180º se ha hecho sin ninguna consulta, no solo con las bases, sino con los dirigentes locales y autonómicos.

Quizás el carácter poco participativo de la toma de decisiones en Podemos que esta propuesta pone de relieve, sea el aspecto más grave, pero tampoco hay que olvidar que refleja una forma de entender la política. Se prioriza el efecto mediático inmediato sobre una estrategia de ir creando un discurso social alternativo, un discurso que ponga sobre la mesa no solo la necesidad de un nuevo gobierno, sino una forma diferente de gobernar y una política clara y contundente en favor de los perdedores de la gestión de la crisis. Porque lo que puede de verdad descolocar al PSOE es una población activa que demanda una nueva política y una “democracia real”. Poner el acento en gestos mediáticos y no en la acción social como “desestabilizador” de los partidos del régimen, refuerza la visión de la acción política como un juego de ajedrez teatralizado, una concepción en la que a la gente se le despoja de cualquier papel protagonista y se le confina, además de votar cuando corresponda, a ejercer de espectadores y “aplaudidores” de las genialidades de sus dirigentes.

La realidad es que a pesar de que la propuesta se presenta con aureola de ganadores, su contenido son concesiones al PSOE. Se le concede la dirección del Gobierno del cambio y se abandona la reivindicación de que solo se participaría en un gobierno en el que se tuviera la mayoría y se presidiera. Situar al PSOE como un partido de “cambio” no solo significa “traicionar” a los planteamientos previos, sino darte “legitimidad” al partido de Sánchez y Susana Diaz. Es verdad que el emplazamiento a constituir un gobierno alternativo al PP puede agudizar las contradicciones del PSOE y generar inestabilidad en el régimen y preocupación en el Ibex 35, pero había que valorar cual era el precio de esa inestabilidad transitoria.

El ofrecimiento de Pablo Iglesias de incorporarse a un Gobierno encabezado por Sánchez se relaciona con una presión social real, reflejada no solo en los resultados del 20D sino en las encuestas, que señalan que sectores sociales amplios priorizan echar a Rajoy y a su partido del gobierno. El problema es que tenemos que responder a esa presión sin a la vez comprometernos con las políticas que el PSOE seguramente va a plantear. Las condiciones programáticas (rescate social, reforma constitucional…) que se defienden para participar en el gobierno de cambio, aunque sean importantes, no son un programa de gobierno y sobre todo no se plantean como “líneas rojas” sino como ofrecimientos sujetos a negociación. La presión unitaria existente para echar al PP  puede convertirse en una presión contra PODEMOS para que baje el listón de exigencias.  En suma al final puede ser PODEMOS el que sufra las contradicciones creadas en su propia carne.

A diferencia del acuerdo programático, la dirección de Podemos hace más énfasis en la necesidad de entrar al gobierno para garantizar que el PSOE no traiciona el acuerdo, participación que de momento si aparece como línea roja (aunque con la dirección de podemos hay siempre que aplicar el titulo de la película “nunca digas nunca jamás”). De nuevo se considera que la única manera de evitar la adopción de políticas antipopulares es la presencia de ministros de PODEMOS en el Gobierno (no se puede negar que cuando es oportuna esa presencia puede ayudar) y no la vigilancia que puede ejercer desde el parlamento con el apoyo de una población activa y reivindicativa. Hay que recordar que tanto el Bloco como el PC portugués han descartado entrar en el gobierno de Partido Socialista, manteniéndose vigilantes en el parlamento y en la sociedad, llegando incluso en alguna ocasión a votar en contra del Gobierno.

Como se ha dicho antes, la lectura de la maniobra como una genialidad se apoya en el impacto producido por la propuesta que incluye la “forma” en que se ha realizado. El rechazo por parte del PSOE se ha escudado precisamente en esas formas. Aunque se pretendiera provocar ese rechazo del partido de Sánchez para desenmascararle, el modo de presentarla le puede servir de excusa ante su electorado y otros sectores sociales (Mostrar actitudes que pueden ser catalogadas de  prepotentes es muy peligroso). Incluso se podría elucubrar sobre si el momento elegido era el adecuado.

Nadie se opone a la necesidad de una táctica imaginativa ni siquiera al  efectismo mediático si sirve para visualizar una estrategia, pero cuando la sustituye y se convierte en si mismo en la estrategia, las posibilidades de errores de calculo se multiplican. Como ejemplo puede servir la “ocurrencia” de Errejon hace unas semanas pidiendo un gobierno presidido por un independiente. Los giros y cabriolas de la dirección de Podemos también ponen de manifiesto los limites y contradicciones de la estrategia “populista” que reivindican, pero esta cuestión queda para otro comentario

Koldo Smith

 

Marcha mundial de las Mujeres en Euskal Herria 2015 “Nuestros cuerpos, nuestros territorios”. “Seguiremos en marcha hasta que todas seamos libres.”

AstrabuduaUn 8 de Marzo, día internacional de la mujer trabajadora, comienza la caravana de la marcha en Kurdistan (Turquía) con un gran evento de apertura organizado por el Movimiento de mujeres kurdas y por la Coordinación Turca de la MMM, está cruzando Europa de este a oeste y de norte a sur, para finalizar en Portugal (Lisboa) el día 17 de Octubre. Ha pretendido y pensamos que ha logrado conectar en su recorrido movimientos, luchas y resistencias de mujeres de base.
El objetivo claro: VISIBILIZAR nuestras diversas luchas y resistencias políticas, económicas, culturales y sociales dentro de la 4ª Acción Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres.

Del 28 Septiembre al 4 de Octubre ha pasado la Caravana Feminista por Euskal Herria, y con motivo de esta importante cita internacional se han realizado diversas acciones feministas reivindicativas, en torno a cuatro ejes de acción: Cuerpos y sexualidades , Gestión de la diversidad y trabajo en red, Violencias transistemicas y Sostenibilidad y medio ambiente. En torno a estos cuatro ejes, en cada acción llevada a cabo,se han visibilizado las violencias y opresiones que cotidianamente vivimos las mujeres : cánones fascistas de belleza, maternidades impuestas no deseadas, falta de respeto y no aceptación de la diversidad, diversas violencias simbólicas y otras violencias físicas machistas sistemicas y sistemáticas que nos anulan y NOS MATAN.
Ademas se han enlazado las luchas de las mujeres con la lucha por la “soberanía alimentaria”. La autogestión de las mujeres es nuestra estrategia para fortalecer a las mujeres como decisoras políticas y para construir una fuerza mundial en alianza con los movimientos sociales que comparten nuestra lucha anticapitalista y antipatriarcal, por una sociedad basada en valores de libertad, igualdad, justicia, paz y solidaridad.

El recorrido en Euskalherria ha sido extenso y exhaustivo: Comienza en Tafalla el 28 de Septiembre y pasando por: Gares, Iruña, Altasu, Leitza, Elizondo, Hazparne, Baiona, Hondarribia, Donostia, Orereta, Zumaia,, Hernani, Tolosa, Beasain, Agurain, Gasteiz, Bergara, Durango, Gernika, Igorre, Basauri. Portugalete, Getxo para finalizar en Bilbo el día 4 de Octubre con importantes acciones , una gran manifestación y una comida solidaria que desbordo previsiones.
Las actividades se han desarrollado por doquier, ciudades y pueblos , en una gran marea feminista , sobre todo mujeres y algunos hombres que desearon apoyar nuestras reivindicaciones; Eskerrik a todxs por toda esta corriente de feminismo que nos ha inundado en estas fechas y que deberemos mantener VIVA, porque…..

“La Marcha Mundial de las Mujeres ha estado activa en la lucha de las mujeres desde 1998.
La Caravana conectará a mujeres que resisten a la misoginia, la austeridad, el fascismo, el patriarcado y a todas las formas de violencia contra las mujeres, incluida la pobreza, a través de nuestras realidades en tanto que mujeres de cualquier edad, raza o clase social.
Queremos construir alternativas de mujeres ante la creciente imposición del militarismo y de la realidad masculina, para que todas podamos vivir una vida más digna y pacífica”.
¡Creemos y afirmamos que un mundo mejor es posible!

Marisa Tercilla.

Podemos en la encrucijada

Cabecera+El psicoanalista Lacan escribió: “Un hombre que se cree Rey está loco; un Rey que se cree Rey, también esta loco” Donde pone Rey, léase poderoso, Secretario General o Presidente. Creérselo, es el primer paso para empezar a perder el poder, abriendo el camino hacia el fracaso. Querido Pablo Iglesias, ¡Si se puede! Se pude hacer Nueva Política de otro modo y muchas personas estamos dispuestas a no renunciar él. ¿Aceptarás la reflexión y el Debate?

A los líderes políticos les interesa especialmente la influencia social de sus discursos, en la forma de premios a conseguir o con amenazas de perder, para así seguir detentando su poderío ante la opinión publica. Sin embargo, a las personas que luchan por la transformación radical de las situaciones de explotación, opresión y deterioro de nuestras condiciones de existencia en el planeta, nos interesa tanto el grado, como la forma, que adoptan las conciencias, las movilizaciones; y sobretodo, las organizaciones con que nos dotamos, en una situación concreta, para que se produzcan efectivamente los cambios que necesitamos, haciéndolos posibles.

La movilización sostenida en las calles y en las urnas en Grecia, nos marcan el único camino posible para hacer frente a la guerra sistemática; que sin la necesidad de utilizar los tanques (como bien denuncia Varufakis) se convierte en un Golpe de estado criminal del Capital, contra los pueblos y las condiciones de vida de las clases trabajadoras y subalternas.

Con el Gobierno de Rajoy, mas el aval critico del PSOE; y en la CAV, con el gobierno del PNV-PSE, también estamos siendo sometidos a los mismos ataques económicos y de privación derechos de las mayorías (recortes, privatizaciones, despidos, empobrecimiento generalizado de los servicios, precariedad, etc).

Es cierto, que los ritmos y los grados de profundidad de estas políticas antisociales y antidemocráticas no son iguales en todos los territorios del Reino de España, o no han llegado todavía con la misma rotundidad. Todos somos conscientes que mientras estemos sujetos a la dictadura del pago de la Deuda (que no es la nuestra, la de la ciudadanía) y mientras no seamos capaces de echar a estos partidos de las instituciones de gobierno, los sacrificios y las penurias que nos traen en los próximos Presupuestos y leyes aprobadas, serán como siempre para las personas mas necesitadas, “las gentes de abajo”.

El grado de conciencia actual de la mayoría social lo podríamos sintetizar en el lema “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”. En creciente descrédito del bipartidismo “No nos representan” y en la desconfianza fundada que se ampara en la corrupción de las instituciones del Régimen Monárquico “Fuera la casta”.

Esta conciencia, desgraciadamente, coincide con un reflujo de las luchas y de la ocupación de las calles, pese a la persistencia de las resistencias desiguales de las nuevas formas de movilización, como son las mareas y las huelgas ciudadanas de los trabajadores de distintas empresas. Por esto, al igual que el agua, que siempre busca su salida, la movilización social hoy se expresa en el terreno Electoral a través de una convulsión del mapa político.

La indignación popular es la que impulsa a las nuevas formaciones políticas y no al revés. Su última manifestación ha sido en las municipales y autonómicas del 24M. Es cuantificable un sentimiento de desafección a los viejos partidos y la existencia de una enorme ilusión con las nuevas formas de Unidad Popular, todavía incipientes y no consolidadas, pero que han tomado cuerpo en casi todas las principales ciudades de la península.

Por tanto, en esta situación concreta ¿Cómo podemos organizarnos mejor para el Cambio? ¿Estamos dando pasos con las nuevas formas de organización política y social o se están repitiendo las viejas formas de actuación en todos los partidos y en sus relaciones como aparatos políticos?

Pablo Echenique (al que admiro) en un reciente articulo nos viene a decir, que en su corta experiencia de militancia de un año, ha sacado la conclusión de que Podemos debe dedicarse a atender las necesidades sociales y que los debates sobre de las formas de hacer política dentro y fuera de podemos son un elemento de distracción y perdida de tiempo. A Echenique le falta aun experiencia militante, pues si queremos atender eficazmente a la necesidades sociales, no podemos incurrir en los viejos errores de los partidos fracasados. La novedosa forma de actuación política establecida como un Contrato de Empoderamiento de “los de abajo”, con la Ciudadanía, es de una transcendental importancia, para establecer nuestras estrategias de Cambio.  Veamos el quid de esta cuestión.

Si partimos de asentar que el éxito de los fundadores de Podemos, no fue debido a poner en una papeleta un hombre con coleta, sino a que acertadamente estos supieron o supimos, leer lo que la gente demandaba en el Manifiesto “Mover ficha” en sus 10 puntos esenciales. Y en haber abierto un cauce de participación asamblearia, horizontal y democrática; casi heredado de la removilización social del 15M (Los Círculos). Entonces, si estamos hablando de una Nueva forma de hacer política. Forma participativa y democrática, que se diferencia perfectamente de todas las anteriormente utilizadas por las burocracias consolidadas en las viejas formaciones políticas y sindicales.

En las pasadas Elecciones Municipales, con las Candidaturas de Unidad Popular, una vez mas se constata, como muy bien plantean Beatriz Gimeno y Carmen San José que: “se demostró posible ganar (sin miedo a la confluencia) conformando candidaturas democráticas, herramientas complejas en las que estaban representadas diferentes sensibilidades, métodos ponderados, representativos y verdaderamente democráticos”. Sobran los ejemplos.

A las personas que apostamos por un Cambio institucional Real y no un simple recambio u oposición testimonial, estas manifestaciones nos indican la forma orgánica u organizativa mas apropiada “para echar a la casta de las instituciones”. Este es el reto que tenemos planteado de cara a las Elecciones Generales. Tenemos la obligación de profundizar en el necesario Debate que ya existe “entre la gente decente” dentro y fuera de Podemos, con y entre las iniciativas de convergencia o confluencia abiertas. Adecuando el lugar que les debemos asignar a los roles de los liderazgos los movimientos asamblearios y resolviendo las contradictorias relaciones que se establecen entre los distintos aparatos políticos. Sobre todo, debemos evitar que cale el desanimo y la división; que lamentablemente, siempre se produce por la cerrazón y el miedo a perder poder de las cúpulas de las organizaciones políticas. No tenemos otro camino que potenciar las nuevas formas plurales, asamblearias, unitarias y de movilización que aparecen. Son a fin de cuentas las que nos indican como ahondar en este proceso abierto de Construcción un Poder Popular. Este proceso que nos demandan todos los sectores sociales aplastados por esta Crisis y defraudados por las políticas de los partidos del Régimen del 78.

En Podemos Echenique, Teresa y muchos otros, ya plantearon con claridad que nos estábamos desviando del proceso de horizontalidad abierto en las Europeas. Y se constata que cometimos un enorme error político en la asamblea de Vista Alegre. La forma de un partido verticalista, con las listas plancha, etc. respondía y responde mas a las viejas estructuras de la partitocracia, que a las necesidades del proceso y de la herramienta que estámos construyendo. Desde Vista alegre a la actualidad, se ha generado mucha desafiliación, desanimo, vaciamiento de los círculos, perdida de la pluralidad, ascenso de los personas que entienden actuación política como un oficio y cristalización de pequeños aparatos con militantes desahuciados de las viejas formaciones fracasadas. Desafortunadamente, Podemos se jerarquiza y cierra por el miedo y la inoperancia, que se imponen de forma autoritaria, frente a los sectores que todavía quieren seguir defendiendo las formas democráticas, de abajo arriba. Como antes decíamos “Para que todas nosotras seamos las que hagamos la política y no nos la hagan otros”.

Ahora es el momento. No podemos desaprovechar la oportunidad histórica actual para poder cambiarlo todo. Tanto la soberbia de Pablo Iglesias, o Errejon, desde la cúpula estatal; como el seguidismo vacuo de Roberto Uriarte, y su grupete dirigista de Euskal Hiria en la CAV. Deberían ser sustituido por un amplio Debate y Reflexión sobre la deriva autista que limita. Las Cúpulas deben dejar de recurrir a las viejas formas burocráticas de hacer política, que solo nos siembran el camino de obstáculos, e iniciar el paso a una profunda Rectificación del curso de Podemos. Intensificando, sobre todo, no perder el contacto con la ciudadanía y los movimientos. Abriendo, empoderando y democratizando de forma plural todas nuestras estructuras. Disponiendo a todos los nuevos cargos al servicio de construir tejido social, porque todavía somos muchas las personas que seguimos leales a este proceso y vamos a trabajar y construir en ese sentido.

Queremos procesos internos de confección de listas verdaderamente democráticos, ilusionantes para la pluralidad de sensibilidades existentes y siempre abiertos a la ciudadanía. No podemos fallar al contrato que establecimos desde un principio. No podemos limitarnos a la exclusiva aparición y encumbramiento de los miembros mas fieles al aparato. No queremos, ni por un minuto, parecernos a los de siempre y terminar siendo un proyecto fallido, todavía estamos a tiempo.

Marcelino Fraile