ÉXITO DEL ACTO DE HOMENAJE A DANIEL BENSAID EN BILBAO:
Ante una sala repleta por más de 200 personas, se realizó en la tarde del miércoles 21 un emotivo y sentido homenaje a Daniel Bensaid en la biblioteca Bidebarrieta de Bilbao. Organizado por la revista Viento Sur, el acto sirvió para tributar un modesto recuerdo a Bensaid. Recuerdo obligado por su trayectoria política e intelectual, de la que la izquierda combativa estará eternamente en deuda. Pero recuerdo y homenaje necesario también por el compromiso internacionalista firme y cotidiano de Bensaid. Un compromiso que, a lo largo de su vida y, especialmente en los difíciles días de la dictadura franquista, se hizo también presente en Euskal Herria. Y así se notó entre la asistencia al acto, conformada mayoritariamente por muchos amigos y amigas de la historia de la Liga que, cómo no podía ser de otra forma, se reconocen todavía hoy en esa historia y se reconocen en la figura de Bensaid.
El acto comenzó con la proyección de un vídeo breve que, en forma de homenaje a Bensaid, reunía imágenes y testimonios directos de Daniel haciendo repaso de su trayectoria y de la importancia fundamental del “aldabonazo” sesentayochista como punto de partida de una nueva generación que se incorporaba al compromiso político radical e internacionalista. Una generación que, frente a tanto renegado y autocomplacido, supo mantenerse contra viento y marea en la resistencia social.
De este compromiso internacionalista, de la relación de Bensaid con la izquierda vasca y, especialmente con la historia de LKI y ETA VI, habló Petxo Idoyaga que actuó de “maestro de ceremonías” a lo largo del acto.
Seguidamente tuvo la palabra Alain Krivine, uno de los representantes directos y más reconocibles del mayo francés y de la extrema izquierda europea. Y, en este caso, una figura inseparablemente asociada a la de Bensaid. Alain aprovechó el acto para hacer balance de la historia de la generación que Daniel y él mismo tan bien encarnan. De esa historia que recorre la izquierda anticapitalista y antiburocrática desde el ´68 hasta nuestros días. De esa generación que tuvo que aprender a combatir el capitalismo, pero también el estalinismo. Que tuvo que repensar muchas de las bases del pensamiento clásico emancipador. Que tuvo que sortear la represión de los Estados, la oleada neoliberal y el ciclón del “pensamiento débil” y del supuesto fin de la Historia. Pero Alain no sólo habló de historia ni hizo un mero repaso de sus memorias generacionales. Nos situó también en la situación del NPA. Ese proyecto en el que la LCR delgó su historia y su bagaje, y al que Daniel dedicó tantas ilusiones y esfuerzos. Alain desgranó los debates que dieron lugar al NPA , así como su difícil evolución desde su surgimiento. Una evolución que combina la plena inserción en las luchas sociales con una dificultad para “aparecer creíbles en el terreno institucional”. En cualquier caso, como recordó Alain, el NPA debe mucho a la elaboración teórica y estratégica de Bensaid que, frente a los estatismos y los dogmas oxidados de la izquierda, supo interpretar correctamente los nuevos tiempos para poner en pie un nuevo sujeto político capaz de integrar a los nuevos sectores sociales en lucha.
Por su parte, Miguel Romero comenzó señalando la importancia de “cerrar el duelo” y retomar las lecturas de Bensaid para seguir construyendo antagonismos sociales. Y, para ello, diseñó una intervención rica en conceptos e ideas a partir de un diálogo abierto con el propio Bensaid (y entre el Bensaid de distintas épocas entre sí). “Moro” se valió de distintas citas de Bensaid para apuntar algunas de las ideas centrales del pensamiento político intelectual y militante de Bensaid: su concepto abierto de revolución y de política, la relación compleja y en tensión entre pasado y futuro, los cambios producidos en la noción de sujeto y la articulación entre clase y nuevas demandas sociales. Una intervención de un altísimo calado político pero, no por ello menos vibrante. De esta forma, Romero rindió el mejor homenaje posible a Bensaid: releer su obra y su práctica política como lo que es, una obra abierta pero que “parte de algunas certezas y delimitaciones”, y que es capaz de asumir riesgos porque surge de esa “improbable necesidad de alterar el mundo”. Y, todo eso, desde el empeño por desarrollar una razón estratégica que sólo es posible con otrxs, en la construcción de proyectos compartidos porque, como dicen Besancenot y Boltansky, “la rebeldía no es un placer solitario”.
“Moro” cerró su intervención haciendo una invitación a seguir leyendo la extensa obra de Bensa. Una obra fraguada en sus últimos años cuando, pese a su enfermedad, los rigores militantes fueron más livianos. Unas lecturas indispensables, hoy en día, para cualquier militante y organización política dispuesta a dar las batallas necesarias contra la dictadura del capital.
El acto se cerró con el público puesto en pie, el puño cerrado y el cántico del “Eusko Gudariak” y de la Internacional.
Hace cuarenta años, cuando el ruido del mayo-junio francés se iba apagando, Daniel habló de aquello como de un “ensayo general”. Él creía que había que estar preparadxs para los siguientes envites porque, como decía, “aunque hoy alterar el sentido de la Historia parezca un milagro, a veces, los milagros ocurren. Pero nosotros creemos que hasta los milagros hay que prepararlos.”
Hace cuarenta años, Bensa ponía el punto y seguido al combate y escribía: “que en los salones ya tranquilizados se diviertan a costa de Mayo, no nos importa: mañana verán que les aguarda una sorpresa, porque el combate no ha hecho más que empezar.”
Pues eso. Que siga el combate…
Joseba (Antikapitalistak)














